lunes, 13 de febrero de 2017

Una semana en Delhi 1. Volando

Quiza sea porque me levanto muy temprano, quiza por el tema de volar, no lo se, pero el caso es que lo de llegar al aeropuerto cagandome encima es un ritual del que no acabo de desprenderme. Y obviamente pasa lo pasa, es hacer la facturacion, pasar el control y, automaticamente, sentarme en la taza a desprenderme de cuanta mas maloliente sustancia marron mejor. Uf, que alivio, ahora si, vamos al grano. La cuestion es que esta vez mi destino final es India, concretamente su capital Delhi, con paradita de tres horas en Abu Dhabi, es lo que tiene volar con Etihad. En total 15 horas de paseo, espero que se haga ameno, seguro que si.

Ya embarcado conozco al que va a ser mi compañero de viaje durante las proximas ocho horas y pico, lo que dura este primer vuelo hasta los Emiratos. Se trata de un indio que, casualmente, tambien hace hoy el mismo recorrido que yo, hasta Delhi. El menda tiene una tienda de comida en un pueblo no muy lejos de mi ciudad. Tan solo hace un rato que ha cerrado el negocio, se ha cascado un par de whiskies en casa y, sin dormir ni siquiera una hora, se ha venido tranquilamente al aeropuerto, donde me imagino que se habra metido algun cacharro mas en el cuerpo para ir calentando. Asi que me dice que le avise cuanto traigan el papeo, que va a intentar echar una cabezadita.

Sobre estos aparatos voladores de Etihad ninguna queja en absoluto, con razon me han comentado que ahora mismo estan entre las dos o tres mejores empresas aereas del mundo. Desayuno y comida bien cumplidos, internet, television en directo, juegos, prensa, peliculas y documentales de toda indole, y lo mejor de todo... barra libre de alcohol. Esto es un peligro, sobre todo para los que hemos conseguido una buena oferta y apenas hemos pagado 300 pavos por los cuatro vuelos, mi caso y el del indio. Lo mas facil es que nos cobremos lo que nos ha costado el viaje a base de mamar.

Al poco de despegar ya nos traen el desayuno, no hace falta que avise al indio, el menda ya tenia un ojo medio abierto. Dice que tiene mucha hambre, pero la razon es otra bien distinta, puesto que con el desayuno ya se pide dos whiskies. Yo no soy mucho de mamar a primera hora, pero ante sus insinuaciones etilicas continuas hacia mi persona, decido hacerme la primera cervecita del dia. Me sienta de pelotas, hasta el punto de que acto seguido me pido la segunda. Y el indio no pierde comba, aprovecha que la azafata anda cerca para pedirle otro whiskito.

Y asi van pasando las horas, entre birra, partidita a un videojuego de un coche que he encontrado en la maquinita del avion y algun que otro partido de futbol en diferido de la liga alemana. Me levanto a mear porque ya llevo unas cuantas y al salir del lavabo, localizado en la cola del avion, me encuentro cara a cara con el indio, que esta ahi de pie, junto al cuartito de las azafatas, whisky en mano, como no podia ser de otra manera. El tipo me comenta que mientras no den orden de abrochar cinturon, esta es la mejor area para viajar. Hay espacio para estirar las piernas, puedes estar de pie dialogando con otros pasajeros, echar el ojo a los continuos ir y venir de las hermosas azafatas y, lo mas importante, estas al lado del puto bar.

Y ahi es que nos tiramos la segunda mitad del vuelo el indio y yo, constantemente pidiendo una birrita en mi caso y un whisky en el suyo. De vez en cuando algun otro personaje se nos une, pero apenas aguantan una ronda y una breve conversacion. En fin, que tal y como pensaba, el vuelo se me pasa en un santiamen. Y he aqui que ya estamos en Abu Dhabi, donde tenemos que cambiar de terminal pasando un control de metales y simplemente esperar un par de horas por nuestro vuelo a Delhi. El indio ya se ha convertido en amigo inseparable y como va como una autentica peonza (se habra cascado cerca de 15 whiskies), me dice que me va a seguir para no perderse. Todo va bien hasta que paso el control de metales, el indio iba justo detras de mi pero de repente ha desaparecido.

Como soy buena persona decido esperar al menda en la tienda del duty free, je, bonita tienda, sobre todo en un pais musulman. No he visto mas alcohol junto en mi puta vida. Digamos que este aeropuerto de Abu Dhabi, uno de los mas modernos, limpios y cuidados que jamas he visto, todo sea dicho, es un autentico almacen de bebidas de alta graduacion. Nunca he visto tanto mamoneo junto. Y de pronto, por en medio de uno de estos interminables pasillos de botellas, ahi aparece, haciendo eses, el indio, que viene acompañado por un tipo muy raro con turbante al cual me presenta. Parece ser que es su primo, el cual no sabia que tambien venia en el mismo vuelo. Lo curioso es que aun no se han percatado de que estan rodeados por botellas y botellas, hasta que se lo digo, y los tipos se vuelven locos. Hasta el punto de que ya directamente me ignoran y se lanzan en busca del alcohol como autenticos posesos. Posiblemente pierdan el vuelo a Delhi, pero a estas alturas ya me importa una mierda.

Previo paso por el meadero, finalmente tomo mi vuelo que en tres horitas me llevara hasta Delhi. Esta vez me toca al lado una joven madre india con su bebe. La tipa esta realmente bien, asi que empiezo a hacerle la pelota al niño a ver si cae algo, uno nunca sabe. Ya es tarde de cojones y yo sinceramente, aunque no tanto como el indio, tambien voy doblado. Eso si, me casco mi cena en el avion y un par de birras mas, y luego veo otro partido de futbol hasta que practicamente hemos aterrizado en la capital india.

El control de pasaportes y visas en el aeropuerto es un show. Dos horas de colas, por suerte llevo todos mis papeles en regla y ya preparados anticipadamente, aun asi no me libro de preguntas, fotos y huellas dactilares. Entrar a este pais no es nada facil. En la cola hago amistad con dos nuevos macabros personajes. No falla, se me acerca lo mejor de cada casa. Esta vez son dos viejas californianas que no hacen mas que repetirme como les gusta mi acento, que les recuerda a Sean Connery. Joder, pues James Bond follaba mas y pasaba las fronteras con mas facilidad. Aunque lo de follar mejor me lo callo no vaya a ser que les de alguna mala idea a las viejas.

Tramite cumplido en inmigracion. Ahora me toca conseguir el cupo de 4000 rupias que dan a todo turista al llegar al pais. Unos 45 pavos. No puedes conseguir mas, hay una desmonetizacion brutal en el pais y es delito sacar rupias del pais. Con lo cual la unica manera de conseguir algo de metalico para entrar en India es en esta puta cola, bastante larga y cansina, por cierto. De pronto alguien me golpea bruscamente en la espalda. Me doy la vuelta en busca de camorra y ante mi aparecen el indio y su primo, el uno con los ojos rojos y la mirada perdida, y el otro con el turbante de medio lado y sin poder ni balbucear palabra. Estos han seguido con su rutina en el segundo vuelo. Entre una peste a alcohol tremebunda, el indio me dice que no haga cola, que conoce a un familiar suyo que pasa moneda de estrangis a los turistas. Casi que voy a obviar la invitacion y ya me buscare la vida yo solo. Con este tipo puedo acabar muy mal.

Finalmente nos despedimos y espero no encontrar a estos dos en el vuelo de vuelta. Nada mas salir del aeropuerto tengo a mi chofer con un cartel con mi nombre esperandome. Me dice como se llama pero ni me entero, putos nombres indios, asi que subo con el al coche, tenemos una ligera conversacion durante una media hora y pronto llegamos al hotel. Durante el camino noto que el trafico es intenso y que el tipo se salta todos los semaforos y adelanta por el arcen y por encima de la mediana, pero no pregunto. El me dice que tenemos suerte que a estas horas, las 5 de la madrugada, se puede conducir 'normal' porque no hay casi trafico. Me empiezo a santiguar con lo que me espera mañana. Finalmente hago mis tramites en la recepcion de mi cutre-hotel, pero ni siquiera presto atencion a nada de lo cansado que voy. Simplemente reviento un vetusto enchufe para intentar cargar el movil, ya que aqui me han dicho que es lo normal, no hay un estandar y cualquier enchufe internacional vale siempre que puedas coger los cables con corriente y juntarlos al metal. Pues eso que hago. Me caigo en la cama y fallezco.
 
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