lunes, 20 de febrero de 2017

Una semana en Delhi 3. El paseo

Demasiada comida, o bebida, o vete a saber que. El caso es que mi estomago empieza a estar afectado, como casi siempre que me voy de vacaciones, asi que toca sesion intensiva de sentado en la taza y vaciado, para abrir el dia. Tengo desayuno incluido en el hotel pero no puedo, simplemente lo dejo pasar y me centro en sanear el cuerpo lo mas posible. Y es que intuyo que hoy me espera otra sesion muy dura, incluso mas dura que ayer. Mi guia ha hecho crack, a las primeras de cambio. Resaca horrible, imposibilidad de moverse... en fin, que ya desde ayer tenia yo en mente que hoy iba a ser mi jornada de paseo en solitario, me gusta andar, y la cantidad de kilometros que hago y el ritmo al que voy no es facilmente soportable por nadie mas que no sea yo, asi que mejor ir solo. Cuerpo en condiciones, cojones en su sitio... a la calle. Con lo que ello conlleva, suicidio seguro ante el trafico criminal y caraolivas pesados intentando venderme de todo.

Intento caminar lo mas rapido posible, en primer lugar porque quiero ver varias cosas, tambien porque las distancias aqui son abismales, y sobre todo porque a esta velocidad los vendedores y ofrecedores desesperados apenas van a tener tiempo de entrarme con su tipico "señor, le ofrezco tal cosa, señor". Aun asi, uno de estos mendas, bastante joven y atletico, puede seguir mi ritmo y durante diez minutos me hace una entrevista en toda regla, a pesar de que yo no aflojo el paso ni un apice. Primero me toma por una estrella occidental del rock, despues por un turista perdido (ver escena de Rambo III con el afgano), y finalmente, cuando le digo todo lo que tengo en mente visitar, me ofrece un taxi. "Todo eso es imposible, señor, es andar mucho, señor"... calla, cojones, que yo se muy bien lo que me hago.

La cuestion es que desde Connaught he pillado una larga avenida hacia abajo, en direccion al Parlamento, primera pseudo-parada del dia. Y digo esto porque en teoria hay una oficina a la entrada donde se supone que te pueden tramitar un pase de visitante y puedes entrar a ver el sitio. Si ya tengo poco interes, se me quita totalmente ante la cola de indios en el mismo lugar intentando sacar pases para tramitar asuntos personales. El guarda de la entrada, fusil en mano, me mira raro. Primero le digo que quiero el pase, y luego me piro sin mediar palabra y sin pase, fijo que piensa que voy a poner una bomba. Por lo visto la ciudad esta en estado de alerta terrorista, que me da que es permanente. Hay militares armados hasta los dientes por todas partes, e incluso he visto pasar ya a algun que otro civil con un fusil de asalto colgado del hombro. Esto promete.

Desde el Parlamento pillo otra larga y muy larga y muy larga avenida que me lleva hasta la Puerta de la India, una especie de arco de triunfo rodeado de nada. Zona turistica, se supone, y es cierto que hay bastante gente haciendo fotos y muchos personajillos que te intentan vender de todo, pero son todos oscuros. Vamos, que el unico puto hombre blanco que hay en kilometros a la redonda soy yo. Ya intuia yo ayer que a lo largo de estos dias iba a dar bastante el cante. En fin, que hago unas cuantas fotos y sigo con mi paseo que ya anda cerca de las dos horas... y lo que queda. Y es que ha llegado el momento de caminar un rato sin direccion aparente, perderme por varias calles macabras, ojear a los tipicos personajes de la Delhi profunda, a donde no llega ningun turista (y a la otra Delhi tampoco), y poco despues enfilar mi proximo destino pateistico del dia.

El rio Yamuna, quiero verlo. Las cenizas de George Harrison fueron esparcidas por entre el Yamuna y el Ganges, y como el segundo me queda un poco lejos, al menos veremos el que tenemos mas cerca. De camino por otra avenida larguisima, que en este caso es una continuacion de una autopista que entra en Delhi por el este, cruzo por lugares bastante curiosos, como la calle de los notarios, donde muchos de los que ejercen esta profesion en la ciudad tienen ubicadas sus casetas en plan mercadillo. Tambien veo bastantes personajes que viven y duermen en la calle. No es que sean pordioseros, pero les sale barato, el clima aqui se lo permite, y apenas tienen dos o tres posesiones que les sirven para ejercer algun trabajo cutre y ganar lo suficiente para poder jalar algo (una bicicleta y una manta, en muchos casos). Pasando cruces y avenidas por entre el trafico, en plan suicida (estilo indio), me topo tambien con representaciones de deidades por todas partes, en solitarios edificios, pintadas en paredes, e incluso figuras de Ganesh, Brahma, Vishnu o Krishna en mitad de la calle, para que todo el que pase por alli y quiera, pueda adorarlas.

Parece imposible que por la autopista de puentes y tuneles brutales por la que voy andando (no hay acera, pero eso no es problema, ya sabemos que por aqui puede circular de todo) haya algun acceso a la vera del rio. Pero como soy un tio con suerte, resulta que encuentro ese acceso. Una pista de tierra y piedras que baja hasta el mismisimo cauce. A un lado y otro del camino, sitios de oracion, tipos que han plantado sus tenderetes con las tipicas figuras de sus deidades. Alli rezan como locos antes de bajar hasta el agua y tocarla o darse un baño para purificarse. Todo un ritual. De todos estos puestos el que mas me impone es uno con Brahma y sus esvasticas, un simbolo originario de la mas remota cultura de este pais que, por la estupida incultura del hombre occidental, parece prohibido en Europa.

Es hora de ir volviendo a la zona del hotel, el paseo ya se me esta haciendo mas que largo, aunque ameno, hasta el punto de que la hora de comer hace rato que ha pasado y yo sigo con el estomago vacio y el gaznate reseco. Por una de esas inmensas avenidas de Delhi, paso por la puerta de un colegio a la hora de salida de los infantes. Ya la hemos cagado. Me observan con ojos como platos, como quien nunca ha visto a un tio tan blanco como yo. Corren movil en mano (no os creais, que estos estan a la ultima en tecnologia) a hacerse fotos conmigo. Me toca hacer varios posados con los niños hasta que se me hinchan los cojones y me largo sin mediar palabra. Vamos, en algun pais absolutamente subnormal que yo me se, ya me hubieran tomado por un pedofilo. Menos mal que este lugar es bastante mas normal. Si, amigos, India es mucho mas normal que otros sitios que yo me se. Manda huevos.

Deben de ser las cuatro de la tarde y finalmente llego a Connaught por la parte norte. Estoy tan sediento que me meto en el primer pub que veo, el Hawkers. Despues de la solana y los 25 grados (demasiado para mi) que he padecido durante todo el dia, la oscuridad del lugar me sabe a gloria, y la Kingfisher que me enchufo ya ni te digo. Al final caen tres o cuatro, mas una especie de pollo rebozado y un tempura de langostinos. La comida algo floja pero el liquido elemento me ha sabido a gloria. A punto de caer el sol decido cruzar Connaught en direccion a mi hotel por en medio del Central Park de Delhi, que es el puto centro mas centrico de la ciudad. Me habian comentado que en este parque las parejitas vienen a hacerse de todo, pero para mi decepcion no veo ningun espectaculo pornografico. Si es que la gente exagera de una manera que no veas.

De vuelta al hotel me duele muchisimo la cabeza y me noto una alta temperatura en la frente. Ya estamos, fiebre amarilla o algo asi. Pero cuando me miro al espejo descubro la cruda y triste realidad, mi piel no soporta ni estas temperaturas ni este sol, asi que me he quemado, parezco un puto tomate. Me tumbo en la cama durante dos o tres horas e intento hidratarme a base de agua, que ya es raro en mi. Y creo que tanto H2O me esta sentando mal. Finalmente decido, viendo por la ventana que ya ha anochecido y refrescado un poco, salir a refrigerarme con lo que a mi me mola. Ruta de pubs, ahi vamos.

Me hago un par de locales en plan de tranqui, aunque in crescendo, cervecita a cervecita. En uno de ellos aprovecho y ceno algo, pruebo un par de pescados diferentes, uno de ellos cojonudo y el otro ultrapicante. Dificil discernir que clase de pescado puede ser (seguramente algo de la zona que yo no conozco), ni saber los ingredientes y especias que lleva la salsa. En una de estas, y cuando ya estoy a punto de acelerar y ponerme en velocidad etilica de crucero, mi querida guia Zuali me llama para confirmarme que ha conseguido reservar un coche que mañana nos lleve al Taj Mahal, en lo que va a ser el momento culminante de todo este viaje. La mala noticia es que salimos a las 6am. Se acabo la gran chuza que me esperaba esta noche. Bueno, como el viajecito promete, intento ser bueno y solo me hago un par de rondas mas, para llegar al hotel e irme a dormir antes de medianoche. Aun asi, voy doblado.
 
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