sábado, 4 de marzo de 2017

Una semana en Delhi 6. Regreso a casa

Tremenda resaca. Es asi como amanece mi ultimo dia en Delhi. El estomago peor que nunca, y lo malo es que apenas si tengo fuerzas para llegar hasta la taza a sentarme y vaciar el cuerpo. En cualquier caso hay que hacer un ultimo esfuerzo, a eso de las cuatro he pedido un taxi para que me lleve al aeropuerto, pero hasta entonces me espera una romantica sesion culinaria en el restaurante mas caro y pijo de Delhi. O quiza no tan romantica, ya que en principio habia acordado con Zuali hacer esta especie de despedida, pero la menda no contesta al telefono. Lo que me temia, la juerga de ayer ha dejado profundas secuelas.

Cuando por fin consigo mas o menos moverme, despues de cuatro intensas visitas al retrete, ya son las doce, hora en que debo dejar la habitacion del hotel, asi que no tengo mucho margen de maniobra. Esta tipa sigue sin contestar, por lo que, casi a camara lenta, porque realmente me cuesta andar, opto por primero dejar mi equipaje en la recepcion, ante la atenta sonrisa del eterno sonriente recepcionista, y despues enfilar mis pasos a la calle, a ver si moviendome un poco entre la marabunta me entra hambre. Mi pesado caminar me lleva hasta el restaurante en cuestion, donde supuestamente iba a acontecer mi papeo de despedida. Pues que cojones, me lo meto yo solo, que para despedirme del pais tampoco me hace falta nadie. 

No tengo ni hambre, asi que me pido un par de platos bastante simples para ver que tal me responde el cuerpo... y por supuesto una cerveza, que ya sabemos que nunca es solo una. Estoy realmente jodido, a mitad de papeo me tengo que levantar dos veces a defecar, el sudor frio me recorre todo el cuerpo de forma incesante, mi cabeza esta pesada... en fin, que estoy de resaca, y gorda. En una de estas, ya casi acabando de comer, Zuali me llama, y su voz lo dice todo. Vamos, que se acaba de levantar, no se puede mover, esta jodida de todo... Si, amiga, si, se llama RESACA. En fin, que me toca despedirme por telefono, muy a mi pesar, porque siempre mola alegrarse la vista con mujeres hermosas. Y a esta me da que no la voy a volver a ver en bastante tiempo, por desgracia.

Antes de subir de vuelta al hotel hago unas ultimas compras. Me apetece regalarme un kurta, la tipica camisa larga para hombre que todo buen indio tiene en su armario. Como no me queda efectivo y no hay manera de conseguir mas, me toca ir a una tienda cara, Fabindia, una especie de Zara estilo indio. En cualquier caso, lo que para cualquier residente en el pais es caro de cojones para mi son simplemente diez pavos, que es lo que me cuesta uno de los kurtas mas guapos que encuentro en la tienda en cuestion. Miro algo mas de ropa, pero no soy mucho de ir de compras, y como me estoy meando y cagando otra vez, vuelvo al hotel a esperar por el taxi, que llegara en hora y pico.

Mientras espero me leo una revista que contiene un reportaje sobre vikingos (por algun lado tenian que salir, hasta en la India), veo como un par de viejas adoran y rezan a una figura de Ganesh (el dios con jeto de elefante) que hay en la recepcion, y tengo una ultima y corta charla con el recepcionista de la eterna sonrisa. El cochambroso taxi me recoge finalmente, el taxista se parece a un tio con cara de cerdo que toca la tabla en el Concierto para Bangladesh de George Harrison, puede que sea familiar, no me sorprenderia. Sin conversacion de ningun tipo ya que el menda no habla ingles, en una hora, entre un trafico criminal ya que es hora punta, llego al aeropuerto Indira Gandhi. Paso varios puntos de seguridad, aguanto la cola criminal para el control de pasaportes y salir del pais, finalmente lo consigo y hale, a esperar un ratito que en breve despegamos.

Mismo trayecto que cuando vine. Tres horas hasta los Emiratos, tres de espera y luego otras ocho hasta llegar a casa. En el primer vuelo me toca al lado una india jovencita que esta realmente de muy buen ver. Como soy un casanova, meto cizalla y entablo conversacion a ver si cae algo. La menda sale por primera vez del pais, se va a currar una temporada a America, concretamente a Chicago. Creo que su viaje va a ser algo mas largo que el mio. Las tres horas se pasan volando, en Abu Dhabi es medianoche y el vuelo a casa sale a las 3. Entre tanto cambio de hora ando algo despistado, pero una cosa es segura, me he pasado todo el dia de mi cumpleaños entre la resaca, el taxi, el aeropuerto y el avion, una celebracion divertida de cojones. Hale, ya soy un año mas viejo.

La cena que he tomado en el avion y el par de cervezas que la acompañaron me han acabado de reventar. Aprovecho la espera en el aeropuerto de Abu Dhabi para encontrar los servicios y pegar la cagada mas grande que recuerdo en mi vida (junto a una en Salamanca despues de un empacho), asi que ahi os queda eso, moros de mierda. Ya mas vacio y con el estomago algo mas en su sitio, espero tranquilamente mi vuelo escuchando en el movil un Osasuna vs Real Madrid que se esta jugando en Pamplona, donde vete a saber que puta hora es. Que despiste. Finalmente subo al avion, esta vez voy solo en cuatro asientos, de pronto apagan las luces porque todo dios va a sobar. Yo me quiero resistir, pero como no quiero estar levantandome cada hora a cagar, finalmente caigo mientras veo un partido de la NBA. Y me despierto media hora antes de llegar a casa. No se puede pedir mas.
 
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