jueves, 6 de abril de 2017

Al asalto de Manhattan 1. Primera noche

Ya lo decia Frank Sinatra, 'New York, New York'. Ahi es hacia donde se encaminan los pasos del vikingo macabro en esta ocasion. Tambien lo decia Leonard Cohen, 'tomamos Manhattan', y por supuesto un mitico neoyorkino, al menos durante los postreros años de su existencia, John Lennon, 'que ciudad tan cabrona'. Pero sin prisas, de momento me estoy cascando una cervecita en el aeropuerto de mi ciudad antes de salir hacia Islandia, que es donde enlazo con el vuelo final hacia los Estados Unidos de America. Lo de siempre, que tratandose del vikingo macabro, Islandia tenia que salir por algun lado. Y he aqui que tras dos horitas de placido vuelo, me planto sin mayor novedad en el aeropuerto internacional de Keflavik.

Ya acomodado en el segundo avion, veo que tengo cinco horas y pico hasta Newark, asi que me acomodo y me pido una Gull. Bueno, tengo una autentica obsesion con las lagers islandesas, y volando con una compañia del pais en cuestion, no puedo perder la ocasion de degustar una de estas fantasticas rubias. Me sabe a gloria, pero tampoco me quiero poner muy torta porque se que soy debil y me pierdo muy facilmente en este tipo de viajes. Asi que entablo una breve conversacion sobre mi ciudad de destino con mi compañera de asiento, una neoyorkina de pura cepa. La descripcion mas facil es decir que basicamente la pajara es Whoopi Goldberg.

Para todos los que os penseis que entrar a Estados Unidos es el deporte de mas riesgo del planeta y la cosa mas dificil del mundo, os dire que no sois mas gilipollas porque no os entrenais. Una vez en el aeropuerto de Newark, donde las colas en los puestos fronterizos no son ni mucho menos largas y cansinas, una tipa te hace tres preguntas chorras sobre a que te dedicas y que vienes a hacer al pais, se te inspecciona el pasaporte para ver si coincide con tu VISA o ESTA, huellas de dedos, foto de rigor y para dentro. Que no vamos a perder el tiempo puteando a todo el que viene al gran pais de las libertades. Eso si, es facil cuando eres una persona normal, amable y que lo tiene todo en regla. Si eres un puto drogata delincuente pijohippyprogre pro-comunista pro-terrorista que nada mas salir del avion empieza a insultar al pais, su policia y su presidente, pues si, quizas si que tengas algun que otro problemilla.

Pero olvidemonos de este tipo de imbeciles que pululan especialmente en gran numero por algun que otro pais que yo me se. Ahora mismo lo que toca es subirse a un clasico taxi neoyorkino, y tan clasico, este debio de ser comprado antes de que yo naciera, y de eso os puedo asegurar que hace mucho tiempo. El taxista es el tipico negro larguirucho que me recuerda a algun malo de algun episodio de Starsky y Hutch. Le hago tres preguntas generales buscando algo de conversacion, a la primera me responde con un monosilabo, a la segunda con un gruñido y a la tercera ni responde. Es el tipo negro simpatico de New York, son un especimen  muy habitual, por alguna razon estan cabreados con el mundo entero, incluso con ellos mismos, desde que nacieron.

Finalmente llego a mi hotel en pleno Manhattan, en la Tercera Avenida con la calle 17. Esta es posiblemente la zona de toda la ciudad con mas bares por metro cuadrado. No se como lo hago, joder, pero siempre acierto con este tipo de cosas. Ya no es lo tipico de un bar en cada esquina, no, es que se agolpan uno al lado del otro de esquina a esquina por toda la manzana. La Tercera Avenida a esta altura es un hervidero de mamodromos y, si, el hotel esta muy bien y lo que quieras, pero aqui no hemos venido a perder el tiempo. Entre unas cosas y otras son ya casi las 10pm horario de New York, voy a caer pronto porque en casa ahora mismo son las 3 de la madrugada. Asi que venga, si vamos a caer que sea como es debido. A explorar la Tercera.

El recepcionista del hotel, ante mi pregunta de donde puedo cenar y tomarme una birra, me envia a una cafeteria que hay a apenas cincuenta metros en la misma calle 17, pero donde no sirven alcohol. Obviamente paso de largo. Nada mas salir a la Tercera Avenida ya veo lo que se cuece, y frente a mi, llamandome, un brillante pub irlandes de nombre Triona on Third. Como hago siempre que llego por primera vez a una ciudad, y en particular a un pub, me presento. Si, buenas noches, vera, soy un turista perdido y quisiera tomar una cerveza del lugar, que me recomienda... La verdad es que uso el cuento dia tras dia, incluso aunque ya lleve dos semanas en la ciudad, y siempre me ponen las mejores birras y hasta en algun que otro sitio te invitan a una.

Aqui, en el Triona, la jugada es mas cachonda aun, ya que el camarero es escoces, esto es como haber cruzado medio mundo para volver a estar en casa. Asi que empezamos con risas y muy buen pie... y con una Brooklyn, mi primera lager en New York, y que curiosamente va a ser mi favorita de ahora en adelante. Me gusta tanto que me hago dos de golpe, con cojones, y luego me meto una Samuel Adams, que tampoco esta mal. Para cenar, unas fish wraps que estan de fabula, o que me saben a gloria por el hambre que tengo. Empiezo a estar contentillo y tengo el estomago lleno, no se puede pedir mas de estas primeras horas en Manhattan.

El camata escoces me instruye en varias de las costumbres baristicas de la Gran Manzana. Aqui normalmente solo pides una vez, luego tu vaso es automaticamente rellenado siempre que lo vacias. Si en lugar o ademas de la cerveza quieres un chupo de un licor mas cañero, simplemente debes llamar la atencion del camata dando dos golpes con la palma de la mano en la barra. Eso, basicamente, significa chupo. Para cerrar tu sesion y a la vez la cuenta, simplemente has de poner tu mano sobre el vaso tapandolo cuando el camata te lo venga a rellenar nuevamente de forma automatica. En los sitios mas modestos, de barrio, se suele pagar al final, en los mas pijos entregas tu tarjeta al camarero al pedir la primera y te van sumando ronda tras ronda sin que tu tengas que preocuparte de nada. Comodo y elegante. Grandes costumbres las de New York.

Me despido de Glen, el camata escoces, comentandole que voy a descubrir algun pub mas pero que luego volvere, cosa que no me creo ni yo porque se como acabo siempre que voy de ruta de garitos. Asi que empiezo a bajar por la Tercera, tomando alguna que otra foto y viendo a ver que bar me gusta mas. En la esquina con la calle 13 veo el Bar None, segun indica en la puerta un sitio con ambiente universitario, justo lo que necesita alguien como yo, que dejo la universidad hace ya mas de tres lustros. Lo cachondo es que un negro me pide identificacion, cuando le pregunto si es que aparento ser menor de edad, me dice que si, obviamente yo me parto, pero el tipo ni se inmuta, todo sea que lo diga en serio. La camarera esta realmente buena, aunque no vuelve a cumplir los 25, va vestida de colegiala y con trencitas. Le suelto el rollo del turista perdido pero al final me casco una Brooklyn, que estaba de pelotas y me apetece repetir. Y tras disfrutar durante un rato de mi chela y la musica de Nirvana, cruzo la calle en busca de otro abrevadero.

Turno ahora para el Penny Farthing, un sitio mezcla de los dos anteriores, rollo taberna irlandesa pero tambien con ofertas para fiestas estudiantiles. El camata es un calvo fortachon, al que obviamente le suelto de nuevo el rollo del turista perdido, este me introduce en el mundo de la Blue Point, otra lager neoyorkina que tambien esta de pelotas, aunque mas fuerte que las anteriores. El discurso del menda va en consonancia con su aspecto, me dice que esta es la cerveza de los hombres en Manhattan, la Brooklyn es para todos los publicos y la Bud Light para maricones... menos mal que no se me ha ocurrido pedirme esta ultima. Bueno, tras dos Blue Points salgo realmente doblado de este sitio, asi que enfilo la Tercera hacia arriba hasta llegar a mi hotel. Como suponia ya paso de volver a ver al escoces, me estoy cayendo y mañana sera un dia largo, muy largo.
 
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