domingo, 23 de julio de 2017

Longyearbyen 1. Llegada a Svalbard

Esta vez el vikingo macabro ha querido superarse a si mismo y hasta a los vikingos mas macabros que jamas hayan existido. Os puede parecer mentira (o verdad) pero ningun expedicionario clasico vikingo llego tan al norte como esta vez voy a llegar yo. Y es que ya estoy un poco hasta los cojones de tanto ir al norte buscando mi propio record septentrional. Que si Suecia, que si Noruega, que si Islandia, que si Laponia... venga todos a tomar por culo, si quiero batir el record y dejarlo ahi para siempre solo puedo ir a un sitio. Al asentamiento poblado mas al norte de todo el planeta. Os invito a buscarlo en google maps, asi paso de largas explicaciones. Hablo de Longyearbyen, asentamiento (que no llega ni a ciudad creo yo) de apenas dos mil habitantes, ubicado en un fiordo del archipielago de Svalbard, mas alla del paralelo 78 norte. Vamos, casi en el puto Polo Norte. Y ahora que lo menciono, si, ahi esta, aun puedo batir mi propio record... yendo al Polo Norte. Pero eso lo dejaremos para otra ocasion.

Sobre este salvaje, agreste y extremo territorio que estoy a punto de visitar se pueden contar muchas particularidades. Pero no las soltare todas de golpe, a medida que vayan pasando los dias en este lugar os ire acercando mas y mas a todas las curiosidades que se dan aqui y en ninguna otra parte del planeta. Empezare por un par de cosas basicas como que, aunque oficialmente el territorio pertenece a Noruega, Svalbard tiene su propia ley, que es casi la ley sin ley. Es un territorio de libre acceso a todo el que lo desee, no se necesita ni visa ni pasaporte ni permiso de trabajo. Todo el que quiera puede currar aqui si encuentra en que y puede mantenerse, alojarse y, como dice su gobernador, sobrevivir. Tambien es libre de tasas e impuestos por lo que el pleno de tu sueldo va a tu bolsillo, y obviamente articulos muy gravados como tabaco, alcohol, gasolina o vehiculos aqui son mucho mas baratos. Dos ejemplos, una cerveza te cuesta la mitad que en Noruega, y un coche hasta cuatro veces menos. En palabras de un viejo amigo, y como pronto observareis, se trata de un lugar donde todo es 'marciano'.

Pero vamos al grano, esta vez he conseguido romper mi ritual de cagar en el aeropuerto justo antes de salir. Como no hay vuelos a Svalbard mas que desde las ciudades noruegas de Oslo y Tromso, me toca volar hasta la primera para coger el avion a mi destino final. Apenas hora y media, se me hace ameno, acostumbrado a vuelos intercontinentales, vamos, que ni siquiera me hago mi cervecita de rigor en el avion. Claro que, como tengo que esperar tres horas en el aeropuerto de Gardermoen, pues alli, como quien no quiere la cosa, me hago dos Hansa, una rubia noruega que me deja el paladar preparado para la siguiente sorpresa agradable. Y es que Norwegian, la empresa con la que vuelo, nos ha cambiado el avion que va hacia Svalbard y vamos a usar el enorme Dreamliner, de nueva adquisicion, y el cual solo se usa para viajes entre continentes. Segun nos comentan va a ser un gran evento en el asentamiento tambien, ya que es la primera vez que un avion tan grande va a aterrizar en la isla. Joder, vamos a ser recibidos como heroes.

Es el mismo avion con el que fui a la India, nada mas entrar en el aparato lo recuerdo. Con la ventaja de que en esta ocasion seran solo tres horas de vuelo y como vamos al culo del mundo esta medio vacio. Tengo cinco asientos para mi solo, pero dormir no es opcion, asi que decido continuar mi show con otra cervecita. Despues me pongo a jugar con los juegos que la maquinita de entretenimiento ofrece a los pasajeros, el eterno solitario y el trivial. Me entretengo tambien mirando el mapa y viendo que cada vez estamos mas lejos de todo y casi sin darme cuenta ya esta ahi, a traves de las ventanillas hace acto de aparicion una tierra desolada mezcla de montañas aridas con glaciares y nieve. Diviso el aeropuerto, que basicamente es una pista de aterrizaje y un edificio. Me da a mi que este cacharro no va a caber ahi y vamos a acabar nadando entre focas y morsas en el Oceano Glacial Artico.

Me gustaria felicitar al piloto porque lo que parecia imposible se ha conseguido, aterrizar. Pero estoy demasiado ocupado en salir disparado a hacer fotos, y casi soy el ultimo. Todo dios esta ya en mitad de la pista admirando los inusitados paisajes que pocos seres humanos han tenido este inmenso placer de contemplar. Mas de uno va a tener un orgasmo real, lo digo en serio, sobre todo los asiaticos que no paran de oooohs y aaaahs, hasta el punto de que esto parece una puta orgia japonesa. A mi la excitacion se me ha pasado de repente, en cuanto he sentido la necesidad de quitarme la chaqueta y quedarme en vaqueros y camiseta. A ver, que cojones pasa aqui, estamos en el Polo Norte y hacen 15 grados. Para mas decepcion miro el termometro internacional y veo que en mi ciudad ahora mismo estan a 13. Esto es una puta broma de mal gusto. Diria que salgo del aeropuerto pero en realidad lo que hago es pasar de la pista a una carretera cutre donde hay varios coches aparcados y un bus que parece que nos va a llevar a los que quepamos al asentamiento. Mientras los chinos siguen con sus fotos y sus gritos de placer, yo pillo sitio en el bus y me pongo a hablar con el chofer, un simpatico noruego que me dice que si he venido a pasar frio me he equivocado de sitio, pero que en su casa tiene un congelador y me puedo meter dentro. Y fijo que lo dice en serio, porque pronto descubrire que todos los habitantes de este lugar estan igual de zumbados.

El bus nos va desperdigando por los diferentes alojamientos para turistas que hay en el asentamiento. A mi me toca la primera parada, en mitad de un embarrado camino de tierra junto al rio Longyear, rodeado de piedras y montañas. Se trata de las antiguas cabinas que usaban los mineros para alojarse, ahora reconvertidas en sitio para que los turistas descansen. Obviamente conserva toda la infraestructura de entonces, incluyendo bar y restaurante, que me da que va a ser lo primero que voy a probar. En la recepcion, antes de pasar al tema etilico, me atiende Natalia, una rusa de veintipocos que esta tremenda y a la que le digo a la cara que los rusos no me gustan. Ella capta mi broma, ya que en realidad lo que quiero decir es que esta muy buena y me la quiero follar, asi que me dice que me vaya acostumbrando que este lugar esta lleno de subditos del amigo Putin.

Y venga, cojones, al bar. Como ya son las 10pm y la cocina va a cerrar, antes que nada me pido el plato del dia, porque no puedo dejar escapar el filete de foca. De lo mejor que he probado en la vida, mezclando la textura de la ternera y el sabor del higado, aunque con muchos matices realmente dificiles de describir. Para amenizar la cena, una Mack, cerveza lager de Tromso. Ya llevo unas cuantas hoy y aun no voy doblado, asi que vamos a apretar. Tras la cena me siento en la barra del bar y el mismo camata del restaurante me atiende, un croata llamado Mano que no tiene un pelo de tonto ni por dentro ni por fuera de su brillante, al sol de medianoche, calva. El tio esta teniendo una bronca de campeonato con su novia, que esta tambien sentada en la barra, pero me sigue atendiendo como si nada. Todo un profesional. Lo siguiente es una sidra artica de citricos, tambien de la empresa Mack de Tromso. No me pregunteis de donde sacan los citricos en el Artico.

No he venido aqui a quedarme en el hotel y a este paso voy a acabar yendo del bar a la habitacion a cuatro patas. Asi que me decido a dar un primer voltio por el asentamiento. Preguntando antes, eso si, si es seguro salir a la calle. Y no, aqui no hay delincuencia, como me va a decir un lugareño en la jornada de mañana, no hay delincuentes porque despues de delinquir no tendrian donde esconderse ni a donde ir. No, cuando hablo de seguridad me refiero a los osos. Si, en Svalbard hay mas osos polares que personas, y no hay estacion vacacional en que no se zampen a un turista descuidado. Mano me dice que lleva aqui tres años y jamas ha visto uno rondando por el asentamiento. Aun asi me advierte que no me despiste, pero que puedo salir tranquilo en direccion al pub. Que hijo de puta, el tio ya sabe a donde voy.

Por las calles (si podemos llamar calles a unos caminos rodeados de tierra y piedras) no hay nadie. Es casi medianoche y el sol de justicia sigue ahi arriba. Como lo va a seguir estando durante otros tres meses mas a todas horas del dia y de la noche. Este vacio de humanidad provoca que cualquier ruido que escuche sea un puto oso. Voy totalmente paranoico. De hecho aprieto el paso en direccion al pub. Voy tan acojonado que Mano me ha dicho que llegaria en quince minutos y he llegado en cinco. El Karlsbergen, aqui estamos, el pub mas al norte de todo el planeta y curiosamente entre los cinco con mas variedad de marcas de todo el mundo. La entrada es una puerta mas cutre que la que tengo en casa para ir al cagadero, ubicada de medio lado en un edificio donde no pone nada. Pero en cuanto entro y veo la cantidad de botellas que reposan en esta minuscula habitacion cuadrada, me hago cargo de que si, de que aqui tienen mucho alcohol.

Tras la barra esta Natalia, la recepcionista de mi alojamiento. Me lo explica rapido. Aqui hay tan poca gente que la mayoria tienen que hacer dos o tres cosas para poder cubrir todas las necesidades del asentamiento. Dejemonos de tontear con rusas, a lo nuestro, para abrir boca una cerveza negra hecha en la fabrica de cerveza local, que hasta de eso tienen. Una Svalbard, no se podia llamar de otra manera. Me noto cansado ya y prefiero ir a dormir y estar fresco para las actividades de mañana. Pero antes pruebo un licor tradicional noruego, el Aquavit, mezcla entre anis y vodka, y luego un vodka de Groenlandia. Un par de chupos antes de ir a roncar me vendran bien.

Salgo bastante entonado del pub y me hago el camino de vuelta al hotel sin preocuparme ya ni una mierda por los osos. Buena manera de combatir el miedo, a lingotazo limpio. Capto un par de fotos del sol de medianoche, el de la una y el de las dos, que basicamente es el mismo que habia a las ocho o a las nueve, y que sera el mismo que el de mañana a todas horas. Llego al Polarrigg, que asi se llama mi alojamiento, y me dirijo hacia mi cabina dando los primeros tumbos del dia (joder con el vodka de Groenlandia). Y alli, tras meterme en la cama y desearme buenas noches, me doy cuenta de lo que va a ser mi peor pesadilla a lo largo de estos dias. Con este sol no hay quien duerma. Insomnio.
 
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