jueves, 27 de julio de 2017

Longyearbyen 5. Resacon

Abro un ojo. Oh no. Lo cierro y abro el otro. Uf, joder. Mal asunto. Conozco esta sensacion. Es una resaca de esas. De las que en toda tu vida tienes cuatro o cinco (o unas treinta, si eres un gran alcoholico). No puedo moverme. Son las ocho, me doy media vuelta, no puedo ni levantarme ni dormir, es una sensacion fatal. Asi pasan los minutos y las horas. Ahora son las doce, sigo en la horizontal, pero no me alivia, tampoco voy a estar mejor de pie, ni sentado, no se que hacer. Joder, es una de las peores resacas que he tenido jamas. Y se supone que sigo aqui, en el Polo Norte, va a ser mi ultima jornada en un lugar tan especial, pero no puedo hacer nada. Claro que por suerte hoy no he contratado ninguna actividad para hacer. Y mira que ayer estuve a punto, pero debe de ser que adivino el futuro.

Las tipicas caguetas criminales que primero son una sucesion de mierda blanda y luego tan solo liquido marron me mantienen en movimiento durante las siguientes dos horas, en intervalos de unos diez minutos. No me siento la cabeza, como decia un viejo colega, es como si te tocaras la cara y estuvieras tocando carton, creo que ya he explicado esta eventualidad en mas de una ocasion. Las extremidades y el torax no van mucho mejor, pero vuelvo a lo mismo, es mi ultima jornada, me apetece dar una vuelta y al menos ver, aunque sea por ultima vez y entre tinieblas, este lugar tan especial que me ha acogido durante los ultimos dias. Asi que intento vestirme. No, no puedo. Pues en chandal, a tomar por culo, y en la parte superior nada mas que la chaqueta, al fin y al cabo la voy a llevar cerrada y nadie va a ver si voy en pelotas o no. Vaya pintas, pero si, asi salgo a dar mi paseo.

Usando la puerta de atras del Polarrigg y a traves de un pedregal (atajo que me mostraron unos abuelos locales hace un par de dias), llego a la zona en que las tuberias que llevan toda el agua del asentamiento cruzan el rio. Ya que estamos os lo explico. Toda la canalizacion de aguas, electricidad y cableado en general del asentamiento, discurren como a casi dos metros del suelo, en una mega-regleta elevada por postes que recorre la ciudad a lo largo y ancho. Pensareis que es poco estetico, cuando en el resto del planeta esto normalmente se mete bajo tierra, pero una vez mas nos tenemos que referir al permafrost, esa capa de congelacion subterranea permanente que no permitiria que este tipo de infraestructuras tuvieran durabilidad en caso de ir enterradas. Y asi discurren, dando al asentamiento una imagen mas cruda y extravagante todavia si cabe.

La cuestion es que a traves de estos atajos macabros, incluyendo un par de pales de obra que sirven como puentes para cruzar un par de riachuelos, acabo llegando al centro del asentamiento. Pensareis que al pub, que es mi ruta habitual, pero en mi estado de hoy dudo mucho que pueda mamar absolutamente nada. No se que hacer ni a donde ir, simplemente necesitaba recobrar la vertical y sentir un poco de viento artico en mi rostro, a ver si me reparaba. Decido intentar comer algo, asi que me meto en el Kroa, el restaurante local, y pido media pizza. El camarero me ve la cara y se percata de inmediato de lo que hay. No me pregunta si quiero beber algo, simplemente me saca una jarra de agua con hielo. Apenas si me puedo beber medio vaso. Con la pizza, cuando voy por la mitad de la mitad, me entran ganas de vomitar, aun asi respiro hondo y consigo acabarmela. Y despues de jalar me siento todavia peor.

Vuelvo a pensar que un paseo refrescante es lo que mejor me puede sentar. Se me habia olvidado que no llevo nada por debajo de la chaqueta, y buscando de forma subconsciente algo de fresco, ya la he desabrochado y voy con el torso al descubierto. Pero tampoco creo que a nadie le importe, total, para la gente con la que me cruzo... Esa es otra, apenas me cruzo con unas diez personas y me saludan todas. Ya soy conocido en el lugar. No me parece raro, llevo aqui ya cinco dias y despues del show etilico de ayer todo el mundo sabe de que palo voy. En mi refrescante paseo me cruzo, entre otros, con el chofer del bus atascado de ayer, el capitan de barco con cara de pedofilo, la camarera sueca de Vitsand y el irani barbudo alcoholico. Esto es una gran familia de la que ya formo parte.

Vuelvo al Polarrigg para adoptar la posicion horizontal durante un rato mas. Tras un par de horas de mirar al techo sin cambiar de posicion ni para tirarme un pedo, se me cruza por la cabeza el pensamiento de que, ya que mi vuelo sale a las cuatro de la madrugada, no estaria de mas ir al supermercado del lugar a pillar algo de provisiones por si me entra hambre una vez que se me pase esta interminable resaca, previsiblemente en pleno vuelo. Este va a ser mi ultimo paseo por el asentamiento. Misma ruta, puerta trasera, pedregal, tuberias... hasta llegar al supermercado. Y alli me doy una vuelta viendo todo lo que hay, a camara lenta porque mis reflejos estan lejos de estar en las mejores condiciones, y tras veinte minutos de pasividad... me piro del lugar sin haber comprado nada. Tipico de un puto vagabundo alcoholico de resaca.

A mi vuelta al Polarrigg me doy una ducha para intentar mejorar mi imagen un poco, y acto seguido me acerco al bar-restaurante, puesto que ya es hora de cenar (o beber). Alli me encuentro al tipo escoces que hace de camata ocasional que, viendome la cara, me lo dice muy claramente, conoce esa sensacion por la que estoy atravesando. De pronto aparece el croata que tambien se percata de mi estado, asi que en lugar de prepararme una mesa me dice que, si quiero, hoy tienen reno para cenar. No tengo mucha hambre, pero me apetece probar el reno artico, a ver si sabe como el que me casque en Finlandia. Me siento en una mesa y el pavo directamente me trae una sidra de pera, me quedo mirandola como con miedo, ya que se que puedo reengancharme rapidamente. El croata me mira como pensando que ha metido la pata, pero finalmente me la echo en el vaso y le doy las gracias. Que cojones, si me entra me entra y si no pues vomitare, punto.

Curiosamente todo me entra bastante bien y el troncho de reno esta de pelotas, aunque mi cuerpo sigue bastante dolorido, por lo que decido que hoy la sesion no se va a extender. Ademas tengo el bus al aeropuerto a las dos de la madrugada, con lo cual no estaria de mas que me retirara e intentara dormir algo. Al salir del restaurante me topo con la propietaria del lugar, Mary Ann, una vieja de cerca de setenta tacos (o mas), pequeñaja y delgaducha. Se me habia olvidado que hoy tenia una prueba o algo asi para currar en el sitio. Ella me dice que solo queria conocerme (creo que se ha dado cuenta del careto que llevo), que en cuanto llegue a casa les envie mis referencias y me diran para cuando me necesitan. Al final acabare viniendo a currar aqui, si es que me empujan los muy cabrones. El caso es que consigo llegar a mi habitacion, son casi las once, asi que como mucho dormire dos o tres horas, posiblemente ni eso, pero con tal de que se pase la resaca, no veo nada mal el tema de situarme en posicion horizontal por enesima vez en la ya casi finalizada jornada de hoy.
 
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