lunes, 31 de julio de 2017

Longyearbyen 6. Pesadilla en Oslo

Dos de la madrugada, el sol ahi arriba, mandando, la misma historia que he sufrido toda esta ultima semana aqui en el Artico. Bueno, es hora de coger el bus, o mejor dicho que el bus te recoja a ti. Si, es un bus especial que pasa dos veces por semana, o sea, solo cuando hay vuelos, y que se dedica a recoger a todos los turistas que hay acechados en las puertas de los diferentes alojamientos del asentamiento. A los dos y media, puntual, nos engancha a siete u ocho mendas, que somos lo que salimos desde el Polarrigg, y para el aerodromo, que ya ni me molesto en llamar aeropuerto, porque seria de mal gusto, y significaria hacer de menos a autenticas moles como el JFK de New York o Heathrow en London.

En el susodicho aerodromo solo hay un puesto de facturacion de maletas, en el arco de los metales te sonrien y te dicen 'pase, pase' y tan solo se puede tomar algo en una cafeteria con un empleado que como te descuides se queda sin cafe en diez minutos. Es hora de despedirse del Polo Norte y de volar a mi aeropuerto de transito antes de pillar el vuelo final a casa. Asi que vuelo de tres horitas hacia Oslo que, teniendo en cuenta que apenas si he dormido una hora antes de iniciar mi viaje, me tiro roncando de principio a fin. Si que se me ha hecho corto, si. Bueno, que ya estoy en Oslo, primer paso por la rutina del control de pasaportes, esto es Noruega, aqui se ha acabado el chollo de Svalbard en que todo dios es libre de circular. Y hale, a sentarme en algun rincon del aeropuerto a esperar al mediodia, cuando mi vuelo me llevara finalmente de vuelta al hogar.

Me quedo traspuesto otras dos horas, sentado en una silla junto a un ventanal desde el cual solo veo putos aviones. Cuando despierto decido dar una vuelta y jalarme una wrap de salmon, que obviamente esta cojonuda, cervecita incluida. Es en este momento cuando veo que mi vuelo se ha retrasado dos horas. Esto va a hacer que mi espera total en el aeropuerto sea de ocho horas y pico, asi que me dirijo a mi puerta de embarque, ya indicada, previo paso por otro control de pasaportes para dejar Noruega (segundo del dia), y alli encuentro otra silla en la que me quedo roncando alrededor de otra hora.

Al despertar leo que el vuelo se retrasa otras tres horas, esto ya me empieza a sonar a cachondeo, busco un puesto de informacion de Norwegian (empresa con la que vuelo) y alli dos mendas muy simpaticos (sobre todo la pava rubia) me dicen que ellos no tienen mas informacion que la que aparece en los tablones electronicos. Me aposento en el primer bar que veo y mientras leo chorradas en internet me casco dos chelas. De cuando en cuando me giro para echar un ojo al tablero de vuelos y ver si hay algun cambio, y en una de estas veo un nuevo retraso en mi vuelo, lo cual, contando asi de buenas a primeras, significa que en total me voy a tener que tirar catorce horas en el puto aeropuerto esperando por el avion a casa.

Ya no me apetece ni chumarme otra cerveza, pero ahora si que ya no se lo que hacer. Un poco en plan de guasa, intento consultar otro tablero, no vaya a ser que los datos sean distintos de uno a otro, y por cotilla me llevo la gran sorpresa del dia. Ahora el vuelo ya esta, directamente, cancelado. Junto a mi una pareja de noruegos cincuentones empiezan a despotricar en un clarisimo noruego, asi que intuyo que tienen el mismo problema que yo. Despues de comprobar con un par de preguntas que efectivamente es asi, les digo que esperen junto a la puerta de embarque a ver si viene alguien de la empresa, que yo voy al mostrador de Norwegian al que fui antes. Lo curioso es que ahora esta vacio, pero vacio no solo de personal, sino que no hay ni un puto papel, ni timbre, ni nada que indique que antes alli habia dos mendas haciendo como que trabajaban. A ver si va a ser que entre tanta cabezada lo he soñado.

Vuelvo a la puerta de embarque y alli me veo a la pareja de antes junto a otros siete u ocho tipos, intuyo que todos esperando por el mismo vuelo, increpando a la policia, a la cual me acerco a preguntar. Ellos me dicen que no son nadie en el aeropuerto como para tomar decisiones, asi que lo unico que hacen es abrirnos un par de puertas de personal y dejarnos de nuevo frente al control de pasaportes. Tercera vez que lo paso hoy, y curiosamente siempre la misma tipa (que mañana me va a volver a tocar). Directamente me dice que pase sin ni mirar el pasaporte y se parte el culo. Bueno, mira que bien, ahora ya soy libre de circular por Noruega. Me corro las tres plantas de aeropuerto buscando a alguien de Norwegian. Pero a los unicos que encuentro es a la pareja cincuentona cabreada (otra vez), que me dicen que apriete un timbre que hay en una columna. Asi lo hago y de una rendija imperceptible sale un ticket con un numero y una localizacion de un puesto. Pues ahi que voy, logo de Norwegian y tres tipas tragandose los insultos de todo el mundo, creo que es el sitio adecuado.

Bueno, una vez interpuesta mi reclamacion y demas, al final consigo que me den un hotel junto al aeropuerto y papeo por la cara hasta que me consigan otro avion. Me lo voy a tomar como un dia extra de vacaciones en Oslo, aunque el dia ya casi ha llegado a su fin con tanta hora de espera en el aeropuerto. Despues de hacer el check-in en el hotel me bajo inmediatamente al bar, que no estamos para tonterias, donde conozco a una camarera serbia que esta como un autentico tren. Que barbaridad de mujer. La mala noticia es que el chumeo no esta incluido en lo que me paga Norwegian, pero bueno, con tal de estar de chachara con la serbia, no me importa cascarme cuatro Ringnes, una chela de la zona que la verdad es que esta cojonuda.

Despues de un paseo por los alrededores del hotel y adecentarme un poco, bajo a cenar, en un excesivamente caluroso dia en Oslo (mas de 30 grados por momentos). Asi pues, me salgo a la terracita del restaurante del hotel y doy cuenta del maravilloso buffet libre que nos tienen preparado. Aunque el pollo agridulce esta realmente bueno, a lo que me tiro como un perturbado es al salmon, con tres platos haciendo montañita que fijo que no me van a sentar nada bien esta noche. De todas formas estoy cansado, asi que de una forma u otra voy a dormir muy facilmente. Eso si, antes de retirarme me siento un rato mas en la barra atentida por la serbia y me casco otra Ringnes. No seran aun ni las once y ya estoy roncando en la habitacion. Todo muy placentero hasta que una inoportuna llamada a las seis me despierta para decirme que ya tengo vuelo. Hijos de puta de Norwegian, ahora ya queria quedarme un par de dias aqui con la serbia y las Ringnes. En fin, que de esta abrupta manera, en un hotel de Oslo, acaba mi maravillosa aventura en el Polo Norte. Pero volvere, ya lo creo que volvere.
 
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