Con esta coyuntura, del proceso del vuelo casi mejor ni hablamos. Mas de tres horas de pasarlo realmente muy jodido, dejemoslo en eso. Pero mira, ya son poco mas de las ocho de la mañana y acabamos de aterrizar, asi que seamos positivos porque un nuevo dia comienza... o mas bien el mismo de ayer continua, porque aqui no ha pegado ojo ni Dios. El caso es que ya estoy en Poznan, en la parte mas occidental de Polonia, que por cierto, aun no lo habia comentado, es la zona en la que me voy a mover a lo largo de la proxima semana. A ver que da de si el viajecito. Y como en algunas otras ocasiones pasadas dentro de mis curiosas aventuras por el mundo, resulta que aqui tengo un contacto. Un viejo amigo polaco que me va a acoger en su morada durante los proximos dias y con el que establezco comunicacion, por supuesto, en cuanto salgo al hall de llegadas de este aeropuerto.
Ya habia quedado con Radek para que me recogiera a mi llegada a Polonia en esta tempranera hora de la jornada de hoy. Pero como lo conozco, y se que es un tipo bastante excesivo, especialmente cuando cae la noche, necesito asegurarme de que esta en ruta, ya que desde su pueblo tiene casi dos horas hasta este aeropuerto de Poznan. Que si, que si, que esta llegando el colega, que le quedan como unos veinte minutos. Joder, y eso que el avion llego con un poco de retraso. Ya, pero es que anoche al parecer el menda estuvo fumando porros y mamando cerveza con unos compañeros de curro hasta tarde y... Si, vamos, lo que yo ya sospechaba. Eso si, al menos, aunque con un resacon considerable, ha tenido la decencia de levantarse mas o menos a la hora y venir a por mi. Se agradece.
Cuando Radek me recoge finalmente, dos grandes sonrisas recorren nuestros rostros. Durante mas de tres años tuvimos el placer de compartir vivienda y siempre fuimos muy buenos colegas. Y, aunque mantuvimos el contacto regularmente, ya hacia unos cuantos años que no nos veiamos en persona. Obviamente hay alegria por el reencuentro. Y tambien por saber que cada vez que nos juntamos la montamos, pero a base de bien. Bueno, habra que ver como se plantea la cosa esta vez, porque entre el resacon que lleva el y que yo voy sin dormir... Ademas, un nuevo personaje me es presentado, un tipo que por lo visto estaba con el anoche de farra, se quedo a dormir en su casa y ya de paso se apunto a la aventura aeroportuaria. Andriy es un ucraniano residente por estos lares que, viendo que a las nueve de la mañana ya lleva una chela de 8% de alcohol en la mano y unos ojos que se le salen de las orbitas, me da que va a dar mucho juego.
Dos horas de camino a Bogdaniec, localidad cerca de la frontera con Alemania, de hecho incrustada en la carretera que discurre en direccion a Berlin, y que es donde reside Radek. Pero tampoco vamos a ir precisamente viendo paisajes. La primera parada es en un Dino, cadena de supermercados por excelencia de Polonia, a comprar unas cuantas cervecitas para que el viaje se nos haga medianamente ameno. El ucraniano loco sigue con las chelas fuertes, yo me tiro a dos clasicas polacas como son Warka y Zybiec (ya habra tiempo para experimentar otras cosas), y hasta Radek, que va manejando el vehiculo, se pilla un par para que se le pase la resaca. O al menos eso dice. Y entre cachondeo, anecdotas y chelas, ahi estamos, Bogdaniec, pequeña poblacion del oeste de Polonia, de unos dos mil habitantes. Y aqui, la morada de Radek, una tranquila casa de campo en una zona rural con un clima simiesco que no acabo de entender muy bien. ¿Pero que cojones...?
Estamos a media mañana y el termometro marca 42 grados centigrados. Una ola de calor que llego hace un par de jornadas, me explica Radek. A pesar de que la casa tiene un jardin precioso, con arboles frutales, una zona de taller, otra de barbacoa y hasta una piscina, es que no se puede estar fuera. Por suerte dentro tenemos aire acondicionado y... joder, que ya nos hemos mamado las chelas que habiamos comprado en el Dino. Pues vamos al Delicatessen, el supermercado del pueblo, pero eso si, sin salir mucho del coche y con el aire a toda virolla, por favor. Y ahora si que conseguimos un buen arsenal. Que nos dure para todo el dia y, a ser posible, que sobre alguna para la jornada siguiente, por si acaso continua la calina criminal.
Un nuevo personaje me es presentado. Roman es un señor de sesenta y largos que Radek dice que es su tio (hermano de su padre) y que vive con el porque tiene demencia senil y le debe varios favores y tal y cual... Bueno, en sucesivos dias descubriremos mas sobre la extraña relacion de mi colega con este individuo, al que rapidamente apodamos "el demente". Pero de momento no vamos a avanzar mucho en esta historia, porque el tipo, aunque va pululando por la casa sin oficio ni beneficio, tampoco molesta mucho y es medianamente simpatico. Y ahora, por sugerencia de Radek, aunque ni a Andriy ni a mi nos hace ni puta gracia, vamos a salir al jardin a hacer una barbacoa. Manda cojones. No hace ya bastante calor que encima tenemos que prender carbon y empezar a quemar carne. En fin, menos mal que las chelas estan frias.
Y menos mal que tenemos la piscina. Porque al final casi que Radek se queda solo con su jodida barbacoa mientras el ucraniano y yo, con el agua hasta el cuello, degustamos una cervecita tras otra dentro de la propia piscina. Y oye, que van pasando las horas, que nosotros seguimos mamando, que la carnaza tambien llena nuestros estomagos y que... joder, que cansancio. Normal, si llevo dos dias sin dormir y ya esta oscureciendo otra vez. Pues yo casi que me voy a ir a dormir y... No, no, que ahora llegan los colegas de Radek del curro. Si, los de ayer de los porros. Que empieza la noche y ahora viene lo bueno. Bueno, vale, por no hacer el feo saludare a todos, me quedare un rato haciendome una ultima chela, me tomare una pildora para dormir (de una puta vez) y finalmente me retirare.
Dicho y hecho. No me extiendo. No porque no quiera, porque el rollo que lleva esta gente es muy bueno y son todos bastante agradables, pero es que mi cuerpo no aguanta mas y pide horizontalidad. Radek me muestra mi habitacion, con un catre y un espejo, porque no necesito mucho mas, y la ducha y el cagadero justo enfrente, perfecto. Por fin me tumbo y poco a poco mi cuerpo va pillando el reparador sueño que realmente necesito. Eso si, de fondo, todavia escucho durante un rato los alaridos de los chalados porreros, que van a pasar, me da la sensacion, otra noche de poco dormir y mucho festear. Y a todo esto... Radek me ha dicho que mañana entra a currar a las seis. Este va de empalme fijo. Que huevos.
