martes, 14 de julio de 2026

Polonia Occidental 4. Kwiatkowice y barbacoa familiar

Me despierto y ya estamos a miercoles. Esto, cuando uno esta de viaje y sin demasiadas ocupaciones preestablecidas tampoco deberia de significar demasiado. Que mas da el dia de la semana que sea. Pero en mi caso me hago cargo de que ya estoy en el ecuador de mi estancia por estas tierras y el balance, por el momento, pues tampoco es demasiado malo. Paseos, ver naturaleza, algunas cosas interesantes relativas a la guerra, cocinar para el demente... Si, claro, ya se que en el momento que baje a la zona comun a intentar desayunar algo o tomarme la primera chela del dia, el gran personaje va a aparecer. Pero hoy tampoco me va a taladrar mucho, puesto que hay bastante comida ya preparada de los dias anteriores y, nuevamente, tengo un plan de pateo matutino en mente. Asi que pasemos cuanto antes el tramite de encontrarnoslo por ahi pirulando y taladrando al primero que pille por banda.

No falla. Hora del almuerzo y suenan los primeros alaridos medio en polaco medio en ruso dirigidos hacia mi persona. Pero esta vez no me pilla desprevenido, porque cuando el menda aparece por la cocina yo ya tengo preparado un plato combinado con pollo, vegetales y parte del kebab que me sobro anoche. Ideal para pillar algo de energia de cara a las primeras actividades del dia. Curiosamente, esta vez Roman me hace entender que hoy no debo de excederme con la comida, ya que a eso de las cinco hemos quedado en casa de Marta, la hermana de Radek, ya que nos ha invitado a una barbacoa. Y cuando este chalado habla en plural, intuyo que a el tambien le han invitado. Mas vale que me vaya concienciando. Lo mejor, para que no me sature mucho a lo largo del dia, es estar fuera de la casa casi toda la jornada, asi que venga, vamos a iniciar el primer paseo del dia.

Hoy decido caminar en direccion sur, en busca de una pequeña aldea de doscientos habitantes que segun leo tambien tiene una historia interesante. Kwiatkowice fue fundada en el Siglo XVIII por Federico II de Prusia, con la intencion de drenar una zona de cienagas y pequeños pantanos naturales, y asi poder transformar el terreno en tierras de cultivo que pudieran trabajar los nuevos colonos que llegaran a la zona en busca de oportunidades. Durante siglos conocida como Bluthental, el pueblo fue una floreciente y autosuficiente colonia de habla germana que, como sucedio con toda esta area, tras la Segunda Guerra Mundial fue practicamente arrasada por el Ejercito Rojo y despues repoblada por gentes venidas de otros puntos de Polonia. Visualmente es verdad que el sitio no dice nada, ya que se llega a ella por una estrecha carretera, tras caminar unos tres kilometros desde Bogdaniec, y una vez alli apenas ves alguna que otra casa perdida a la que se llega por caminos embarrados bastante poco practicables. Pero eso si, el lugar es tranquilo de cojones, hasta el punto de que buscando informacion por Internet me entero de que la aldea gano hace unos años un curioso galardon que la nombraba el lugar mas tranquilo de toda Polonia.

Paseo, fotos, videos y vuelta por la carretera cutre caminando otros tres kilometros para regresar a Bogdaniec ya con las primeras gotas de lluvia cayendo sobre mi cabeza. Entro de nuevo en la casa con la idea de planificar algun otra ruta a pie (la lluvia me la suda con tal de no tener que aguantar al demente) y de pronto me encuentro de cara a mi colega Radek con los ojos vidriosos y medio tambaleandose. ¿Pero este tio no curraba hoy tambien? Que no, que se ve que ayer se paso con los porros y las chelas y cuando dieron las seis el tio no podia ni moverse. Y tampoco es que ahora, que ya es la una del mediodia, la situacion haya cambiado mucho, por lo que veo, porque el menda apenas si puede hablar. En fin, que el tipo llamo al curro y dijo que estaba enfermo. Ah, pues ve al medico y pilla un justificante, porque con el historial que tienes, majo, no te creemos mucho. Bueno, y en eso esta ahora mismo Radek, en intentar tomarse un cafenito y andando al doctor.

Me siento a degustar mi primera chela del dia mientras Radek se toma la susodicha dosis de cafeina y le pregunto cuanto le va a llevar lo del doctor, porque se supone que, segun ha dicho antes el demente, hemos quedado con su hermana para una barbacoa. Que si, que no hay problema, que en menos de una hora esta solventado. Pues mira, me voy a dar un paseo por las calles de Bogdaniec, aprovecho para ir al supermercado a pillar alguna chela mas y asi hago tiempo. Perfecto, nuevo plan establecido. Radek al medico y yo a por mamoneo, todo muy sano. Y de aqui a una hora y pico nos vemos. Y a todo esto, ¿donde cojones esta el demente que en todo este rato aun no lo he visto? Ah, visitando a una de las tres amantes que tiene por los pueblos de por aqui cerca. De vez en cuando por lo visto al hombre le entra un calenton y, al tener tres, pues siempre tiene a alguna disponible. Demente si, pero ya veo que tonto ni un pelo.

Tras casi dos horas de ejercitar nuevamente las piernas, retorno al hogar y ahora si que nos encontramos todos de nuevo, incluido el demente. Radek tiene cara de estar destruido porque por lo visto la visita al medico no ha sido solo cosa de un justificante. Para ver que no iba en plan vago caradura le han obligado a hacerse un analisis de sangre. Y ahi parece que le han sacado tantas cosas que le han concedido dos semanas de baja. Joder, no le ha salido mal la jugada. Eso si, dice que se siente debil y que esta hecho polvo y que... pam, cervecita que se abre. Supongo que para reponer fuerzas. Y bueno, que nos hacemos un par para dejar pasar un poco el tiempo porque en un ratito salimos hacia Gorzow, como a diez minutos de camino, que es donde vive Marta con toda su familia.

La hermana de Radek es una rubia en sus ultimos treinta realmente preciosa. Yo ya la conocia, pero el hecho de verla de nuevo hace que su belleza vuelva a impactarme sobremanera. Simplemente espectacular. Eso si, tiene familia y no esta disponible, no empecemos a pensar en guarradas. Michal, su marido, es un fotografo bastante reputado, y ademas tienen tres hijos. Viven en una casa antigua (creo que pertenecia a su abuela) pero que estan poco a poco restaurando y ya tiene, a dia de hoy, un aspecto fantastico. Y el jardin, que es donde se nos sirve el banquete al que vamos a asistir, es realmente encantador y muy acojedor. Y de la cantidad de comida ya ni hablamos, lo cual, evidentemente, provoca una gran sonrisa en el rostro de nuestro siempre insaciable y querido demente.

Efectivamente, hemos llegado ya con la mesa puesta. Con todo el papeo ya listo. Pues venga, manos a la obra, aunque debo decir que yo mucha hambre no tengo. Eso si, sed... De hecho yo habia traido unas chelas para no ser muy descortes con nuestros anfitriones, pero no me dejan ni tocarlas. Que no, que no, que sabemos que Radek y tu bebeis y os hemos comprado de todo. Y toma chela, y toma chela, y toma... joder que cogorza estamos agarrando. Vamos, que nos tiramos como cuatro horas pegandonos el banquete (en mi caso especialmente el liquido) hasta que decidimos retirarnos entre sonrisas, abrazos y emplazandonos para una nueva reunion. Y viendo como se nos trata por estos lares, estoy seguro de que eso acontecera a no mucho tardar.

Radek ya va tan contento que lo del curro, la enfermedad y el medico se le ha olvidado por completo. Hasta el punto de que me suelta que, aprovechando la visita al doctor, fue a comprar mas marihuana y esta noche se va a hacer una sesion bestial y tal y cual y... Yo le digo que, ya que no trabaja mañana y al parecer sus colegas hoy no van a aparecer, le puedo acompañar un par de horitas mientras me enchelo, porque a mi lo del humo no me va. Y asi, efectivamente, es como acabamos la noche, entre cervezas, su humo, muchas viejas anecdotas y buscando por internet mapas de la zona realizados por los alemanes durante la guerra. Y ya puestos nos emplazamos para realizar un par de excursiones al dia siguiente, que estamos todos libres y sin plan. Si la resaca nos lo permite, claro.

viernes, 10 de julio de 2026

Polonia Occidental 3. Jenin y los pueblos prusianos

El cansancio acumulado ha conseguido que mas o menos haya dormido un numero de horas bastante decente. Pero esta noche si que me he dado cuenta de lo incomodo del catre. El asunto es que el colchon tiene una especie de agujero longitudinal en el mismo centro donde diferentes partes de tu cuerpo se hunden y provocan una sensacion bastante desapacible. La relativa solucion es irse a un extremo u otro de la cama, pero tampoco es que la superficie sea tan amplia como para albergarte por completo, asi que al final siempre acabas rodando otra vez hacia el agujero. Y asi, cada equis minutos te despiertas ahi incrustado de mala manera y con dolores varios que no acaban de dejarte pasar una noche placentera en absoluto.

Olvidemos el asunto catre. Al menos hasta la proxima sesion de ronquidos. Aunque la siguiente mision del dia tampoco es que sea demasiado maravillosa. Si, toca la ducha macabra, la de los diez segundos de calor, frio y sin agua, de forma correlativa y continua. Joder, a ver si sentado en la taza lo paso un poco mejor porque vaya inicio de jornada... Y esperate, que aun me queda asomar la nariz por el piso de abajo y ver que se trae entre manos hoy el demente. Porque nuevamente Radek esta en el trabajo desde temprano hasta aproximadamente las cinco de la tarde y me da que me va a tocar tragar chachara del tarado durante un buen rato. Aunque hoy nuevamente tengo planes de paseo. Asi que voy a ir poniendome en marcha cuanto antes porque ya son casi las diez de la mañana.

"Desyat! Zavtrak!", me oigo de pronto desde detras de una puerta en un ruso bastante patatero. "Diez, desayuno", es la traduccion literal de las palabras del demente, que rapidamente aparece en escena plantando su cara frente a la mia con una inmensa sonrisa en su rostro. Ya me ha cazado. Vale, tio, si tengo que desayunar lo hago, pero ni de coña me vuelvo a meter tu revuelto quemado de cosas. Rebusco por el refrigerador y veo que aun queda bastante pollo del que cocine ayer, junto a unos tomates y algo de fruta fresca. Hale, solucionado. "Picanty! Picanty!", continua gritando el demente mostrando una perenne sonrisa. Ya, el ketchup picante. Hombre, con la fruta no hace mucho juego, pero va, dame la botella y le echaremos un poco al pollo. Y voy a salir ya a pasear o al final acabare yo mas demente que este puto chalado.

Hoy me he puesto como objetivo recorrer el pueblo que queda a continuacion de Bogdaniec siguiendo la carretera hacia el este, Jenin. Algo mas pequeño que su vecino, sigue manteniendo el tono residencial y guardando una interesante historia relacionada con Prusia, Alemania, trabajadores neerlandeses y despues, casi al final de la Segunda Guerra Mundial, nuevamente los sovieticos arrasando con todo lo que encontraron. De esta manera, Alt Hauland (que asi se llamaba el pueblo hasta 1945) quedo totalmente despoblado tras la guerra y tuvo que ser repoblado con gentes provenientes de la Polonia mas oriental, Bielorrusia y Ucrania. Y de paso cambiar de nombre al actual, Jenin. El paseo, nuevamente de unas tres horas, me hara recorrer longitudinalmente la localidad un par de veces, visitando puntos interesantes como la Iglesia de St. Michal o la antigua carretera adoquinada, construida mucho antes de la gran guerra, y la cual vio pasar en su dia tanto a las tropas nazis como al Ejercito Rojo, en diferentes etapas de la contienda belica.

Ya es la una de la tarde y vuelvo a la morada. Y ya os podeis imaginar quien me esta esperando alli. Roman, sabiendo que yo iba a regresar sobre esta hora, ya ha sacado unos tronchos de cerdo del congelador y a gritos de "Sup! Sup!", me incita a cocinar una maravillosa sopa de marrano. Intentando evitar otra sesion de cocina que no me apetece en demasia, y teniendo en cuenta que aun queda bastante pollo de ayer, le hago entender que para la susodicha sopa me faltarian unos cuantos ingredientes mas. Pues no pasa nada, nos vamos a comprar. El tio, ni corto ni perezoso, me agarra del brazo, me mete en su automovil y me lleva a la tienda del pueblo. ¿Pero un viejo con demencia senil puede conducir? Por suerte la ruta no dura mas de dos minutos, aunque el acojone en todo momento no me lo quita nadie porque el cabron es un jodido suicida al volante.

Vale, mira, mejor cocino la sopa y asi me quito el marron de encima. Eso si, misma estrategia de ayer, el demente que se vaya a ver la tele y yo me hago las primeras chelas del dia. Por lo visto el resultante de la sopa es cojonudo, porque el pajaro se mete tres platos hasta arriba y mientras los devora no para de reirse. Yo por mi parte sigo casi con el desayuno en la garganta, asi que apenas si pruebo un par de cucharadas. Y en esto que Radek aparece en la casa, casi un par de horas antes de lo esperado, diciendo que hoy no habia mucho trabajo y lo han soltado antes. Pues a ver si mi colega consigue quitarme al demente un ratito de encima, porque vaya jornadas que me esta dando, especialmente con su obsesion por los papeos. En fin, que en cualquier caso es hora de hacerme un par de chelas mas, ahora acompañado por mi colega.

Tenemos plan para la tarde-noche. A eso de las cinco y pico va a venir un amigo de Radek, Marcel, a recogernos para llevarnos a una interesante excursion en automovil. Vamos a visitar las zonas rurales mas perdidas junto a la frontera alemana, lo que el propio Radek califica como "antiguos pueblos prusianos" y despues incluso visitaremos la misma frontera en la localidad de Kostrzyn. Esplendido. No solo por lo que supone de turismo y ver pirulas de interes, sino fundamentalmente por no tener que aguantar al demente durante unas cuantas horas. Aunque tampoco quiero confiarme mucho porque ya se que los colegas de Radek pueden resultar extremadamente peligrosos. Asi que mejor mantenerse alerta y a la expectativa.

Por suerte Marcel es un tipo amable, paciente y sin demasiados vicios (raro es que ni siquiera beba alcohol). Eso si, acompañandole aparece nuestro eterno ucraniano Andriy, y es que este tio parece que no se pierde ni un bombardeo. La excursion es de lo mas interesante y nos permite visitar un parque natural que discurre junto al cercano rio Warta, los susodichos pueblos prusianos, donde la vida parece haberse quedado detenida en pleno Siglo XIX y finalmente llegar a la localidad fronteriza de Kostrzyn. Alli visitamos el fuerte que representaba la ciudad vieja, que fue destruida y asolada completamente durante la Segunda Guerra Mundial, nuevamente por los sovieticos, y de la que solo quedan el frontal de la muralla y parte de los cimientos de alguna de las casas. Una autentica salvajada de destruccion. Desde este punto, que esta algo elevado sobre el terreno, vemos perfectamente el curso del rio Oder y, al otro lado del cauce, Alemania. Por un momento, planeamos el cruzar al pais teuton, y es que Radek parece seriamente obsesionado con una tienda de kebabs que se encuentra nada mas pasar la frontera. Pero ya esta cayendo la noche y al final declinamos esta opcion para que no se nos haga demasiado tarde en nuestro regreso a Bogdaniec.

En cualquier caso, tal es la insistencia de Radek con el asunto del kebab, que al final tenemos que parar en uno de estos restaurants. Aunque al final no hacia falta llegar hasta Alemania, ya que en el mismo poligono industrial de Kostrzyn habia varios de estos locales. Del tamaño del kebab no voy a decir mucho, simplemente que pedi el mediano y estuve comiendo de el durante tres dias. Sin exagerar, un tubo que llegaba desde mi codo hasta la punta de mis dedos. Que jodida barbaridad. Por supuesto decidimos regarlo todo con unas cervecitas. Marcel, como decia antes, no consume alcohol, pero nuestro amigo Andriy, para compensar, se pidio dos. Y ademas de las que le gustan a el, de esas de 8%. Y ya mas o menos contentillos y con el estomago lleno, hora de retornar a la morada.

Comentaba anteriormente que Marcel no tenia vicios. Bueno, si descontamos los porros. Y es que es llegar de vuelta a casa de Radek, y estos tres tarados suben corriendo como locos hasta la habitacion de mi colega para empezar su sesion fumadora nocturna habitual. Como hice la noche anterior, y ya que yo no comparto esta aficion, me quedo con ellos tomando la tipica ultima chela de la jornada y finalmente me excuso en direccion a mis aposentos. Radek, nuevamente, tiene que currar pronto mañana, lo mismo que Andriy, y a Marcel me parece que le esta esperando su novia para que saque a pasear al perro. Pero a estos tipos les da igual todo, sobre todo en el momento en que el humo comienza a entrar en sus pulmones. Como postrera alegria del dia, y ya a punto de entrar a mi habitacion, me escucho desde el piso de abajo un inesperado alarido en ingles. "Good night!", berrea una voz que a estas alturas ya me resulta mas que familiar. Parece que por fin el demente esta aprendiendo algo mas que polaco y ruso.

jueves, 9 de julio de 2026

Polonia Occidental 2. Bogdaniec

El pastillote que me enchufe anoche para dormir sin duda surtio efecto. A pesar de que en sucesivos dias me dare cuenta de que el catre que me ha sido asignado es de lo mas incomodo, en esta ocasion ni me doy cuenta. Tal era mi cansancio y tan bien funciono la medicacion esta vez (no siempre resulta efectiva). Asi que me despierto sobre las ocho pero, todavia sintiendo algo de cansancio residual, no empiezo a moverme casi hasta las nueve. Y lo hago de la forma habitual en lo que son mis matinales, visita a la taza, ducha intensa... Aunque bueno, lo de esta ducha que me ha tocado en gracia tambien tiene su cosa. Los primeros diez segundos fantastica, con presion, agua caliente... De pronto el agua comienza a enfriarse misteriosamente hasta casi acabar por convertirse en hielo y escarcha, y a continuacion... se corta el agua. Diez segundos de espera y sin hacer nada en absoluto vuelve a salir, y ademas caliente. Y se reinicia el proceso. Menuda diversion.

A eso de las diez asomo la nariz por el piso de abajo, la zona comun de la casa, para ver cual es la situacion respecto al resto de habitantes de la morada. Ya se que Radek se iba a trabajar temprano y seguramente estara fuera todo el dia, pero intuyo que el tio demente debe de andar por ahi al acecho. Y tampoco me extrañaria encontrarme a algun colega de los porreros de anoche vagando por ahi sin rumbo de resaca total. Por suerte esto ultimo no acontece, pero en una de estas, y cuando ya me disponia a abrir el refrigerador para sacarme la primera chelita del dia, aparece el demente pegando alaridos. No lo comente ayer, pero este menda no habla otra cosa que no sea polaco, idioma que evidentemente yo no manejo en absoluto. Al final consigo hacerme entender en ruso, ya que el tipo capta algunas palabras sueltas que por lo visto aprendio en su juventud. Y es asi como me entero de que los alaridos de antes se referian a que quiere, muy cortesmente, prepararme el desayuno.

De pronto me encuentro ante mis narices con un extraño revuelto de huevo con salchichas, cebolla y patatas. Supongo que lo unico que el tipo sabe preparar. Viendo que no tiene muy buena pinta y que esta mas quemado que cocinado, le meto un buen chorro de ketchup picante por encima para ver si entra mejor. Ante esta situacion el demente se parte el culo y no para de repetir "da! picanty! picanty!", mezclando ruso y polaco en una serie de alocuciones sin sentido en absoluto, al menos para mi no demencial cerebro. Y bueno, que todo esto esta muy bien y hay que alimentarse por la mañana y demas, pero yo tengo que empezar a hacer cosas y tenia un cierto plan para estas primeras horas del dia.

Vamos a recorrer Bogdaniec, la villa en la que estoy alojado. A ver que da de si el pueblo. En realidad ya se que no voy a ver una ciudad historica, ni mucho menos. Esta poblacion fue arrasada por completo dos veces, una al final de la Segunda Guerra Mundial y otra ya durante la Guerra Fria, ambas por cortesia de los siempre atentos sovieticos, que por cierto no son muy apreciados por estos lares, obviamente. De esta manera me camino todo el pueblo de oeste a este y de sur a norte, sin dejarme absolutamente nada por visitar. A destacar, la antigua estacion de ferrocarril, el museo local en el extremo norte de la poblacion y la curiosa rotonda o cruce de avenidas que representa el centro neuralgico del pueblo. Al final son casi tres horas de paseo, fotografias y videos. Mision cumplida.

A mitad de recorrido, por cierto, comienzan a caer gotas de lluvia que poco a poco se van intensificando y que resultan, ya llegando al final de mis andanzas, en un autentico aguacero. Cuando Roman el demente me ve aparecer de vuelta en la casa, se apresura a conseguirme un par de toallas para secarme. Mucha amabilidad, pero el tio realmente lo que quiere es buscar una excusa para su proximo taladro al huesped. Ahora hay que preparar la comida. Este tipo solo piensa con el estomago, joder. El caso es que el menda ha sacado unos filetes de pollo del congelador y los quiere empanar y freir, pero no sabe como hacerlo y blablabla... Mira, tio, callate. Si eso, como esta lloviendo a mares y no voy a ir a ninguna parte, ya me pongo yo a preparar el pollo de los cojones. Eso si, desaparece de mi vista, vete un rato a ver la tele y dejame que me casque un par de chelas, que ya va siendo hora.

Las siguientes dos horas las dedico, muy tranquilamente, a la susodicha mision. Si, a preparar el pollo, pero a las cervecitas tambien, por supuesto. Cuando ve el pollo ya preparado, a Roman se le salen los ojos. Se mete un plato hasta arriba, acompañado por una fuente inmensa de patatas hervidas, mientras yo apenas si me como dos mini-filetes de pollo. Me da que no tengo el mismo saque que este tio. Eso si, las chelas van que vuelan. A todo esto, Radek me llama y dice que llegara del trabajo sobre las seis. Para eso aun quedan unas cuantas horas y la idea de quedarme encerrado en casa de chachara con el demente no me atrae en absoluto. Por suerte, parece que la lluvia esta deteniendose justo en estos instantes, asi que rapidamente me viene a la cabeza la idea de otro paseo por el pueblo. Y asi, de paso, me compro algunas cervecitas mas, que ya estan empezando a temblar.

Nuevo paseo por Bogdaniec, pero esta vez con la maxima de las tranquilidades y simplemente revisando lugares por los que ya camine esta mañana. Compro las cervezas, llego de vuelta sobre las cinco y Radek aparece tan solo diez minutos despues. El demente ahora comienza a taladrarle a el, ya que obviamente si que entiende su perorata en polaco. Mi colega, que tampoco esta para mucho discurso despues del curro, me dice que se pega una ducha y nos vamos de excursion en coche a visitar un par de puntos interesantes que se encuentran en mitad del bosque. Hombre, ya me habia hecho a la idea de terminar la jornada a chelazo limpio, pero cualquier viajecito macabro no va a ser rechazado. Asi que nada, dicho y hecho, nos vamos a recorrer los caminos y carreteras de la Polonia mas profunda.

Radek me cuenta la historia (que yo ya conocia) del dia que vio un ovni junto a su hermano, pasando justo por encima de sus cabezas en mitad del bosque. La tipica situacion del coche que se queda parado sin energia, con toda la escena en silencio y de pronto un enorme objeto negro triangular con luces rojas en los vertices aparece de la nada y pasa sobrevolando lentamente a baja altura. Me lleva al punto exacto donde aquello acontecio mientras me cuenta que en esta zona casi todos los vecinos han visto cosas de esta indole, e incluso algunos han tenido encuentros con seres, digamoslo asi, extraños. A pesar de que nos tiramos varios minutos en el lugar, yo no veo nada. O es mi mala suerte o es que estos polacos beben mucho vodka y ven mas de lo que deberian ver. Aunque yo tampoco voy corto de cervezas a estas alturas.

Tras visitar un par de pueblos interesantes de la zona, entre ellos Witnica, con una mas que sugerente fabrica de cerveza, ya anocheciendo decidimos regresar al hogar. Aun nos dara tiempo a pasar por una localizacion donde se dice que hay una anomalia geomagnetica, que a mi no me parece mas que un efecto visual para tontos, y a parar en la tienda para hacernos con unas cuantas chelas mas "por si acaso". Pero lo cierto es que el cansancio ya nos empieza a golpear a todos y, tras picar un par de snacks que tambien hemos adquirido en esta ultima compra, decidimos despedirnos hasta la proxima jornada. A Radek le espera otro dia de intenso trabajo y yo tambien he elucubrado ya ciertos planes paseisticos. Vamos, cualquier cosa antes que quedarme en esta casa aguantando al demente.

miércoles, 8 de julio de 2026

Polonia Occidental 1. Sopor, calor y chelas

Lo de los vuelos extremadamente madrugadores o nocturnos siempre es una putada. Pero es que algunos ya sobrepasan ese limite y se convierten, directamente, en tortura inhumana. Sobre todo si hablamos de que el viajero es alguien como yo, que padece de insomnio cronico y tremendas dificultades para conciliar y mantener el sueño. Y claro, habia que llevar la jodienda hasta el extremo y hacerme ir al aeropuerto a las 3am. Evidentemente ya podeis colegir que justo antes de iniciar el viaje y abordar el avion no pegue ni ojo. Y asi me presento ante la puerta de embarque, hecho una piltrafa, caminando como un puto zombie y con los ojos medio cerrados. Claro que las aerolineas, con tal de recoger tu pasta, preguntan poco. Asi que, hale, colega, pasa tu boleto por el escaner, muestrame el pasaporte, que ni te lo reviso y para dentro. A cruzarse Europa de punta a punta hecho una puta mierda.

Con esta coyuntura, del proceso del vuelo casi mejor ni hablamos. Mas de tres horas de pasarlo realmente muy jodido, dejemoslo en eso. Pero mira, ya son poco mas de las ocho de la mañana y acabamos de aterrizar, asi que seamos positivos porque un nuevo dia comienza... o mas bien el mismo de ayer continua, porque aqui no ha pegado ojo ni Dios. El caso es que ya estoy en Poznan, en la parte mas occidental de Polonia, que por cierto, aun no lo habia comentado, es la zona en la que me voy a mover a lo largo de la proxima semana. A ver que da de si el viajecito. Y como en algunas otras ocasiones pasadas dentro de mis curiosas aventuras por el mundo, resulta que aqui tengo un contacto. Un viejo amigo polaco que me va a acoger en su morada durante los proximos dias y con el que establezco comunicacion, por supuesto, en cuanto salgo al hall de llegadas de este aeropuerto.

Ya habia quedado con Radek para que me recogiera a mi llegada a Polonia en esta tempranera hora de la jornada de hoy. Pero como lo conozco, y se que es un tipo bastante excesivo, especialmente cuando cae la noche, necesito asegurarme de que esta en ruta, ya que desde su pueblo tiene casi dos horas hasta este aeropuerto de Poznan. Que si, que si, que esta llegando el colega, que le quedan como unos veinte minutos. Joder, y eso que el avion llego con un poco de retraso. Ya, pero es que anoche al parecer el menda estuvo fumando porros y mamando cerveza con unos compañeros de curro hasta tarde y... Si, vamos, lo que yo ya sospechaba. Eso si, al menos, aunque con un resacon considerable, ha tenido la decencia de levantarse mas o menos a la hora y venir a por mi. Se agradece.

Cuando Radek me recoge finalmente, dos grandes sonrisas recorren nuestros rostros. Durante mas de tres años tuvimos el placer de compartir vivienda y siempre fuimos muy buenos colegas. Y, aunque mantuvimos el contacto regularmente, ya hacia unos cuantos años que no nos veiamos en persona. Obviamente hay alegria por el reencuentro. Y tambien por saber que cada vez que nos juntamos la montamos, pero a base de bien. Bueno, habra que ver como se plantea la cosa esta vez, porque entre el resacon que lleva el y que yo voy sin dormir... Ademas, un nuevo personaje me es presentado, un tipo que por lo visto estaba con el anoche de farra, se quedo a dormir en su casa y ya de paso se apunto a la aventura aeroportuaria. Andriy es un ucraniano residente por estos lares que, viendo que a las nueve de la mañana ya lleva una chela de 8% de alcohol en la mano y unos ojos que se le salen de las orbitas, me da que va a dar mucho juego.

Dos horas de camino a Bogdaniec, localidad cerca de la frontera con Alemania, de hecho incrustada en la carretera que discurre en direccion a Berlin, y que es donde reside Radek. Pero tampoco vamos a ir precisamente viendo paisajes. La primera parada es en un Dino, cadena de supermercados por excelencia de Polonia, a comprar unas cuantas cervecitas para que el viaje se nos haga medianamente ameno. El ucraniano loco sigue con las chelas fuertes, yo me tiro a dos clasicas polacas como son Warka y Zybiec (ya habra tiempo para experimentar otras cosas), y hasta Radek, que va manejando el vehiculo, se pilla un par para que se le pase la resaca. O al menos eso dice. Y entre cachondeo, anecdotas y chelas, ahi estamos, Bogdaniec, pequeña poblacion del oeste de Polonia, de unos dos mil habitantes. Y aqui, la morada de Radek, una tranquila casa de campo en una zona rural con un clima simiesco que no acabo de entender muy bien. ¿Pero que cojones...?

Estamos a media mañana y el termometro marca 42 grados centigrados. Una ola de calor que llego hace un par de jornadas, me explica Radek. A pesar de que la casa tiene un jardin precioso, con arboles frutales, una zona de taller, otra de barbacoa y hasta una piscina, es que no se puede estar fuera. Por suerte dentro tenemos aire acondicionado y... joder, que ya nos hemos mamado las chelas que habiamos comprado en el Dino. Pues vamos al Delicatessen, el supermercado del pueblo, pero eso si, sin salir mucho del coche y con el aire a toda virolla, por favor. Y ahora si que conseguimos un buen arsenal. Que nos dure para todo el dia y, a ser posible, que sobre alguna para la jornada siguiente, por si acaso continua la calina criminal.

Un nuevo personaje me es presentado. Roman es un señor de sesenta y largos que Radek dice que es su tio (hermano de su padre) y que vive con el porque tiene demencia senil y le debe varios favores y tal y cual... Bueno, en sucesivos dias descubriremos mas sobre la extraña relacion de mi colega con este individuo, al que rapidamente apodamos "el demente". Pero de momento no vamos a avanzar mucho en esta historia, porque el tipo, aunque va pululando por la casa sin oficio ni beneficio, tampoco molesta mucho y es medianamente simpatico. Y ahora, por sugerencia de Radek, aunque ni a Andriy ni a mi nos hace ni puta gracia, vamos a salir al jardin a hacer una barbacoa. Manda cojones. No hace ya bastante calor que encima tenemos que prender carbon y empezar a quemar carne. En fin, menos mal que las chelas estan frias.

Y menos mal que tenemos la piscina. Porque al final casi que Radek se queda solo con su jodida barbacoa mientras el ucraniano y yo, con el agua hasta el cuello, degustamos una cervecita tras otra dentro de la propia piscina. Y oye, que van pasando las horas, que nosotros seguimos mamando, que la carnaza tambien llena nuestros estomagos y que... joder, que cansancio. Normal, si llevo dos dias sin dormir y ya esta oscureciendo otra vez. Pues yo casi que me voy a ir a dormir y... No, no, que ahora llegan los colegas de Radek del curro. Si, los de ayer de los porros. Que empieza la noche y ahora viene lo bueno. Bueno, vale, por no hacer el feo saludare a todos, me quedare un rato haciendome una ultima chela, me tomare una pildora para dormir (de una puta vez) y finalmente me retirare.

Dicho y hecho. No me extiendo. No porque no quiera, porque el rollo que lleva esta gente es muy bueno y son todos bastante agradables, pero es que mi cuerpo no aguanta mas y pide horizontalidad. Radek me muestra mi habitacion, con un catre y un espejo, porque no necesito mucho mas, y la ducha y el cagadero justo enfrente, perfecto. Por fin me tumbo y poco a poco mi cuerpo va pillando el reparador sueño que realmente necesito. Eso si, de fondo, todavia escucho durante un rato los alaridos de los chalados porreros, que van a pasar, me da la sensacion, otra noche de poco dormir y mucho festear. Y a todo esto... Radek me ha dicho que mañana entra a currar a las seis. Este va de empalme fijo. Que huevos.

lunes, 16 de marzo de 2026

Tanger 4. Andando al aeropuerto

Esto de estar de visita en un pais musulman debe de influir, supongo. Me refiero a lo de no despertarme nunca con una buena goma. Debe de haber algo en el ambiente que hace que nadie tenga resaca. Claro, como esta gente no puede chuzarse debido a su estricto codigo religioso, pues lo hacen en casa a escondidas y a ultima hora. Y despues, como tienen esa extraña magia en torno a ellos, se levantan al dia siguiente y parece que nunca hayan probado ni una sola gota de alcohol. Vamos, que la conclusion es esa, que aqui hay algo invisible que hace que nunca te levantes jodido. Y eso que ayer le pegue.

Conyuntura de la jornada: pues basicamente que hoy es mi ultimo dia en Tanger, en torno a la una debo dejar el alojamiento y mi vuelo de regreso a casa es a las diez de la noche. Me puedo tomar con calma la mañana, desde luego, y relajarme un poco en el apartamento mientras limpio y recojo. Pero aun asi todavia me sobran demasiadas horas, incluso aunque pretenda llegar con bastante antelacion al aeropuerto. Pues, oye, vamos a retomar una buena costumbre que frecuentemente me gusta experimentar en mis viajes. Me refiero a lo de ir caminando al aeropuerto. Porque normalmente es un pateo largo y siempre ves cosas y barrios extraños, que de ninguna otra forma vas a poder visitar.

Despues de acabarme las ultimas viandas que aun guardaba en el refrigerador (por desgracia solamente solidas), e incluso pegarme una cabezada accidental, tal era mi relajacion, me bajo a la recepcion y realizo el correspondiente check-out. A la pregunta de si necesito un taxi, muy sinceramente respondo que me voy a ir paseando hasta el aeropuerto, ante lo que la jovencita marroqui del mostrador se echa las manos a la cabeza e intenta convencerme de que no lo haga. "¿Pero usted sabe lo lejos que esta? Caminando pueden ser mas de tres horas". Ya, ya, si a dia de hoy tenemos Google Maps y todo eso ya lo tengo mas que estudiado. Pero mira, chica, tengo piernas y estoy aburrido, asi que... adios.

Inicio camino. La verdad es que el papeo que me meti antes de salir apenas si fueron dos rodajas de mortadela de pavo y un chusco de pan, con lo que me he quedado un poco a medias. Y especialmente si tengo que acometer una marcha de tres horas. Asi que voy mirando por todas las esquinas y bocacalles por si viera algun sitio para menear el bigote abierto. Pero adivinad... Exacto. Misma tonica de ayer. Absolutamente todos los locales cerrados. Callejeo primero por barrios deprimidos, para despues girar por una avenida que en dos horas me dejara practicamente junto al aeropuerto. Y nada de nada. Aqui la gente no come.

A pesar de la monotonia de la larga avenida, del trafico y del clima tipo invernadero que nos ha tocado hoy (calor y un extraño resol entre las nubes), el paseo se me hace mas o menos ameno. Paso nuevamente junto al estadio de futbol de la ciudad (el primer dia lo hice en automovil), luego atravieso una zona muy pija y cuidada que pronto me doy cuenta de que es el campus universitario, despues una barriada de chaletitos pudientes con un hospital privado enorme entre todos ellos... En fin, las cosas que tiene Tanger y que los turistas rara vez visitan. Y bueno, que tras casi tres horas, efectivamente, tomo un ultimo giro a la derecha y enfilo otra larguisima avenida (avenida del Aeropuerto, creo que se llama), que ahora ya directamente me dejara en la puerta de la pequeña terminal de salidas.

Y tan pequeña. Como que, mirando las pantallas, me doy cuenta de que apenas hay seis vuelos en la jornada de hoy. Dos son dentro del propio pais, uno a Francia y los otros tres a la Peninsula Iberica. Joder, que variedad. Y bueno, que ahora resulta que por lo visto aprete el paso mas de la cuenta (en realidad contaba con una parada para tomar algo, pero ya veis el exito que tuve) y me he plantado en el aeropuerto a las cuatro de la tarde. Y mi vuelo es a las diez. Y aqui no hay mas que una cafeteria cutre que no tiene ni comida. Joder, que concatenacion de fracasos. Aunque lo peor ya os podeis imaginar que es. Si, claro, esto es Marruecos, aqui NO VENDEN CERVEZA.

Porca miseria. Me siento a tomarme una Coca-Cola que alargo tres horas, hasta que puedo hacer mi check-in, porque en este aeropuerto de mierda no tienes la posibilidad de hacerlo online. Y me vuelvo a sentar, esta vez a no hacer nada. Porque si, ya tengo mi boleto para subirme al avion en cuanto abran la puerta, pero como hoy solo queda mi vuelo, pues la zona de embarque esta clausurada. Joder, otras dos horas. Paseo por el unico hall que hay en la terminal, arriba, abajo, adelante, atras, salgo fuera, entro, vuelvo a salir, vuelvo a entrar. Y vale, finalmente, una hora antes del vuelo nos dejan acceder a la zona de embarque.

Aqui tampoco hay sitios para menear el bigote, pero me doy cuenta que en la tienda del Duty Free si que venden chelas. A buenas horas, hijos de puta. Con razon no nos queriais dejar entrar en esta zona. Al menos el avion es puntual. Y luego resulta que el vuelo es rapidisimo porque apenas si llega a una hora de duracion. Joder, aun no es ni medianoche y ya estoy de vuelta en casa. Y a todo esto, con tanto pateo y tanto sitio cerrado, yo al final hoy no me he tomado ni una misera cervecita. ¿Que no me ire a un bar antes de irme a la piltra? A desquitarme de tanto puto Marruecos, coño.

domingo, 15 de marzo de 2026

Tanger 3. Hasta acabar con las existencias

Amanece un nuevo dia en Tanger. Me despierto un poco despues de las siete y en un estado mental y fisico relativamente aceptable. Y digo esto porque como ayer acabe el dia a chelazo limpio, la siempre problematica resaquilla matinal podria haber hecho acto de aparicion. Pero nada de eso, de momento todo va bien y me siento en plena forma. Hoy no tengo ningun plan establecido de accion, ya que practicamente todo lo visitable en forma turistica cayo en la jornada de ayer. Asi que mientras voy pensando que hago con el dia que acaba de comenzar, muy lentamente paso por la taza, la ducha, la cocina para ingerir un minimo de alimento solido... y empiezo a hacer cabalas.

Una opcion que calibro es la de buscar transporte a la ciudad española de Ceuta, que apenas queda a una hora por carretera y que podria ser un puntazo, ya que nunca visite el lugar y, al no tener aeropuerto, quiza esta sea una de las mejores oportunidades que voy a tener en mi vida, ya que la tengo literalmente al lado. Pero piponeando por internet veo que el viajecito no es demasiado facil y quiza debi de haberlo iniciado ya hace unas horas con una planificacion mas concreta debido a las dificultades logisticas que conlleva. Mira, me parece que no me voy a complicar mas. Saldre a pasear unas cuantas calles por Tanger en plan random y en cuanto me agobie busco un sitio para jalar y luego voy a Casa Pepe a comprar chelas para la noche.

Y ahora que menciono lo de jalar... Voy a repetir una estrategia que ya acometi antes en otros paises que visite en su dia. Busco una lista de los mejores restaurants de la ciudad y si alguno me pilla cerca de por donde me muevo, alla que voy. Mira, Restaurant Marysol, pescado y marisco, y lo tengo apenas a tres o cuatro calles del alojamiento. Oye, pues una mariscadita apetece. Espera, que ya si eso, llamo y reservo para de aqui a un rato. Si, hola, estooo... una mesa para una persona para las 12.15. Vale, estupendo, solucionado. Pues casi que, como me he encantado un poquito y ya se me han hecho cerca de las diez, lo que voy a hacer es darme un breve paseo por las calles cercanas al alojamiento, comprar la metralla etilica en Casa Pepe, que me queda aqui al lado, y luego, despues de dejarlo todo de vuelta en el apartamento, dirigirme a mi cita culinaria.

Dicho y hecho. Paseo, compra de metralla en la que en estos momentos ya es mi tienda preferida de toda la ciudad, chelitas puestas a refrescar en mi refrigerador y, como aun me queda tiempo, minimo paso por el supermercado de aqui abajo para complementar con algo de comida rapida por si a la noche me entra gazuza. Y hale, ahora enfilo el boulevard hacia abajo y en apenas cinco minutos llegare al susodicho restaurant marisquero y comenzare a darme mi festin estomacal. O no, porque en Tanger, y ya lo vimos en la primera jornada con la chuza, las cosas nunca son tan faciles como uno a priori pueda pensar.

12.15. Hora de mi reserva para comer. El Marysol esta cerrado. ¿Pero que cojones...? Si hace un par de horas he llamado y me han reservado la mesa. De pronto veo que la persiana del local se abre, un tio cincuenton con bigote sale de dentro y la vuelve a cerrar a cal y canto. Pues este no se me escapa. Oye, tio, ¿pero a que hora abre el restaurant? "Cuatro de la tarde". ¿Como? Pero si hace un rato he reservado una mesa para esta hora. "Cuatro de la tarde", insiste el bigotudo encogiendose de hombros. Y el menda se pira, como si nada. ¿Pero sera posible? ¿Que puta formalidad es esta? ¿O que puta broma de mal gusto? Vamos, que me quedo sin mariscada. Pues jodeos, putos vagos informales de los cojones, que vosotros os vais a quedar sin mi plata.

Me voy a pasear, hale, hasta que se me hinchen los cojones. Pillo varias avenidas al azar y me tiro una hora de enfurecido pateo. Ciertamente se me ha quitado hasta el hambre, pero en cualquier caso lo del restaurant del marisco no es una excepcion. En todo mi caminar no encuentro ni un solo sitio para comer abierto. Incluso, en mi desesperacion, me acerco a una zona donde veo que se concentran varios restaurants tipicos españoles y hasta uno de sushi. Nada de nada. Mira que me da que voy a enfilar mis pasos hacia mi alojamiento y me voy a meter un papeo a base de jugo de cebada que no va a dejar titere con cabeza. Coño, espera, ¿que es eso redondo que aparece ahora delante de mi?

La Plaza de Toros de Tanger. Flipo. ¿A esta gente tambien le va el arte taurino? Lo cierto es que la construccion es de un tamaño mas que considerable y esta absolutamente funcional e impoluta. ¿No habra hoy corrida y asi de paso me distraigo? Pero no encuentro ningun cartelon informativo ni similar que me aclare si el lugar esta realmente en uso o es solo de decoracion. Pero vaya tela, la verdad es que es bastante imponente. Y a todo esto, que ahora, de pensar en la accion taurina y en el bichejo dando vueltas por la arena intentando pillar por banda al torero, me ha entrado un hambre criminal de filete de toro. Mira, que al final me voy a por mis chelas, que sera lo unico que me solucione este dia tan extraño que estoy teniendo.

Tres y media. Apartamento. Balconcito. Chela y latas de conservas. Y un poquito de queso y otra chela. Y otra chela con otra chela. Y chela, chela, chela... Yo no se para que cojones buscaba un restaurant en esta ciudad, si en realidad no me iban a servir alcohol y aqui en mi alojamiento tengo todo lo que necesito. Menuda velocidad de crucero estoy pillando. Hasta el punto de que anochece y yo sigo aqui mamando como un cosaco en el balconcito, y me enciendo, y no paro, y... Joder, que putada. SE ME HAN ACABADO LAS CERVEZAS.

Al final se me fue la pelota bebiendo y no controle que lo que tenia era basicamente para terminar la jornada contentillo, no para pasarme toda la tarde sin parar de empinar el codo. ¿Y sabeis cual es la pesima noticia? Que Casa Pepe ya hace horas que cerro. O sea, que no tengo donde conseguir mas. Y son... las siete y media. ¿Que hago, me voy a dormir ya? Coño, espera, el bar del hotel del primer dia. Hombre, es verdad que cada chela costaba cinco pavos, pero entre eso y el dique seco... Aunque tambien es cierto que hoy voy ya bastante puesto y ya veremos si me dejan entrar, porque a estas alturas ya debo de apestar a alcohol por todos mis poros.

Ah, poderoso caballero es Don Dinero. Esta vez, a diferencia del primer dia, ni pregunto en recepcion. Entro en el hotel y no digo ni mu. Como ya se donde esta mi objetivo, simplemente enfilo el pasillo de la derecha y que el recepcionista piense lo que le de la gana. Ya estoy ante la barra y, vaya, hoy tenemos camarerita de veintipocos, mejor aun. A ver, chiquita, ponme una y no te vayas muy lejos, que no va a ser la ultima. Diez de la noche, caigo redondo sobre la cama de mi apartamento sin saber muy bien que ha pasado. Bueno, seguro que si digo que me tire un par de horas mamando en el hotel hasta que ya no podia ni tenerme en pie, no me desviare mucho de la realidad. Otro dia tachado en el calendario. Y seguimos para bingo.

lunes, 9 de marzo de 2026

Tanger 2. Jornada turistica

Seis y media de la mañana. En pie. Hoy me he marcado el dia como la tipica jornada para hacer turismo y ver las cosas interesantes que ofrece la ciudad. Que no todo va a ser alcoholizarse en el alojamiento. Aunque ayer ya descubri que esa actividad, aqui en Marruecos, casi que resulta una quimera. Asi que nada, a madrugar, pegarse una buena ducha, visitar el retrete, ponerse ropa de caminar durante horas y prepararse para hacerse pasar por un turista mas de los que visitan la urbe. Siete y media y ya listos para salir a patear. Pues ahi que vamos.

El clima hoy pinta que va a ser bastante simiesco. A pesar de que a esta temprana hora hacen once grados centigrados, y eso esta muy bien, ya he leido que la maxima de la jornada va a subir hasta veintiuno. Y lo peor es que hoy no sopla el viento. Y encima no se ve ni una puta nube en el cielo. O sea, bola amarilla sobre la cabeza en todo momento. Mira que dia he ido yo a elegir para darme el gran pateo. En fin, sufriremos lo que haya que sufrir. Y a todo esto, que en un salto ya estoy bordeando la vieja muralla de la ciudad y eso quiere decir que en nada me introducire en la parte mas antigua y espectacular de Tanger, la Medina.

La vieja Medina, ubicada en una colina junto al mar, fue evidentemente el germen de la ciudad de Tanger, donde todo comenzo. Y para mi sorpresa, todo este laberintico conglomerado de callejuelas y construcciones de hace muchos siglos esta perfectamente conservado (o restaurado) hasta el mas minimo detalle. Sin duda la parte mas bonita de toda la urbe. Como buen turista, me acerco hasta el Gran Cafe de la Medina, que dicen que es un punto indispensable a visitar por su decoracion colonial francesa y blablabla. Bueno, la cuestion es que a mi me apetece un cafe, y ya que no encuentro ningun otro sitio abierto para meterme mi dosis de cafeina, pues aprovecho para ver el local.

Y aqui comienzan las anecdotas macabras del dia. Precio por un cafe americano: 4 pavos y medio. Un poco caro, pero vale, ya que es el puto sitio turistico de los cojones, tragare. Ya, pero no se acepta tarjeta, solo efectivo en moneda local. Vale, por suerte tengo un billete de doscientos dirhams que... "No, no tenemos cambio". Esto... pues en monedas apenas si tengo veinte dirhams que... "Vale, señor, esta bien". A ver, a ver... vamos a ver si lo entiendo. Me pides mas de cuatro pavos y al final, como no tengo pasta, me lo dejas en dos. Y este se supone que es el cafe mas turistico y profesional de toda la ciudad. Y acabo de ser testigo de un regateo de lo mas brutal. Joder, ya veo yo como funciona todo aqui en Marruecos. Bueno, pues vale, al final he pagado dos pavos por un cafe americano. Que con tanto regateo ya no se si me ha salido caro o no. Vaya tela.

Continuo mi paseo hasta llegar a la zona mas alta de la Medina, donde hay unas vistas al puerto y las playas realmente espectaculares. En esta zona tambien esta la Kasbah, un viejo mercado en donde ademas hay un interesante museo sobre las culturas mediterraneas. Pero el tema es que he iniciado tan pronto mi paseo que todavia ni siquiera esta abierto. Bueno, tampoco es que tuviera intencion de visitarlo, pero ya que estaba aqui... En fin, que mejor sigo pirulando por un caminito que bordea la muralla de la Medina por la parte mas alta de los cortados junto al mar (continuan las vistas que quitan el hipo), hasta que finalmente salgo de la ciudad vieja por la parte oeste y llego hasta un acantilado donde hay unas tumbas fenicias de mas de tres mil años de antiguedad.

Este tipo de sitios con interes arqueologico siempre me interesan sobremanera, pero lo cierto es que la conservacion y el mantenimiento de este lugar deja bastante que desear. En la roca del acantilado, efectivamente, se encuentran aun los agujeros donde antiguamente se hallaban las tumbas. Pero basicamente estos estan llenos de basura, agua de lluvia y cagadas de gaviotas. De hecho, los turistas aqui reunidos hacen caso omiso de las tumbas en si y basicamente se dedican a hacer fotos de las vistas que, todo hay que decirlo, son tambien espectaculares. Incluso, parece ser, desde aqui en los dias mas claros, si uno mira hacia el horizonte, puede llegar a ver el sur de la Peninsula Iberica. Pero mira, aunque hoy es una jornada soleada y sin nubes, por alguna razon yo no veo nada mas que mar. Sera cuestion de mala suerte.

Sigo caminando en direccion oeste por una avenida y de pronto me topo con el recinto del Palacio Real. Aqui intento hacer unas cuantas fotos y videos de los edificios aledaños al palacio, que son bastante bonitos, y entonces me empieza a acontecer la segunda sesion de anecdotas macabras. Un tio vestido de militar con bastantes malas pulgas me grita en la distancia que baje la camara, que no puedo fotografiar ni filmar nada. Como paso de lios, y aqui me da que es facil meterse en uno bueno, hago caso y continuo mi caminar hasta llegar a un cementerio, el cual tambien intento fotografiar. Pero entonces, de no se sabe donde, salen cuatro perros medio locos y me empiezan a ladrar hasta la extenuacion. Seran los cuidadores de las tumbas. Paso de acabar devorado por los canes, asi que obvio aqui tambien la sesion fotografica. Y continuo mi camino.

Avenida de los Estados Unidos. Una via principal, muy verde y cuidada, que parece ser que bordea el perimetro del Palacio Real pero ya por la parte de atras. Como aqui, pienso yo, ya no molesto a nadie, finalmente saco la camara e intento fotografiar tanto la calle como mi propia cara haciendo alguna que otra selfie. Y ahora, de pronto, sale otro tipo de esos vestido de soldado, este ya con metralleta y todo, y se me queda mirando fijamente mientras habla en arabe por el walkie (posiblemente con alguno de sus compañeros del otro lado). Joder, tios, si lo llego a saber me dejo la camara en el alojamiento. Porque para cargar con ella, no poder usarla y encima ver que voy a terminar en una puta celda marroqui, que os den por el culo a todos. Hale, pillo otra calle y me voy al Gran Zoco, otro mercadillo que dicen que es menester visitar.

El Gran Zoco en cuestion, a decir verdad, es una soberana mierda. Algunos puestos dispersos vendiendo fruta, verduras y algo de artesania, pero basicamente una plaza llena de trafico con una mezquita llamando a la oracion de forma constante. Aqui no hay mucho mas que rascar. Asi que, viendo que practicamente ya he visitado todos los puntos importantes y recomendados de la ciudad, decido enfilar rumbo al alojamiento. No es que sea muy tarde porque apenas si hemos llegado al mediodia, pero lo cierto es que, tal y como yo me pensaba, la jornada de hoy, y ya a estas horas, esta siendo extremadamente calurosa y yo en estos momentos ya estoy sudando como un cerdo. Necesito algo de descanso y oscuridad, a ver si se me pasa el sofoco.

Despues de una horita de relax y menear un poco el bigote en el apartamento con algunas de las viandas que compre ayer, me decido a lanzarme a buscar una tienda de mamoneo que he visto en el mapa que se encuentra a una hora de camino siguiendo la playa en direccion este. Y es que con este calor necesito urgentemente cervezas y, viendo el exito que tuve ayer en las tiendas de licores mas cercanas, necesito explorar nuevos horizontes. A ver si de esta manera tengo mas suerte. Si, otra horita de pateo bajo la bola amarilla. Bueno, una hora para ir... y otra para volver. Y es que, efectiva y nuevamente, la tienda en cuestion esta cerrada a cal y canto y yo me quedo sin mi tan ansiado manjar cervecero. Hasta los huevos me tienen ya estos marroquies.

Ya llegando al alojamiento, me decido a pasar, por si sonara la flauta aunque con muy poca esperanza, por las dos tiendas etilicas que visite ayer. Y bueno, supongo que tanta perseverancia, al final, siempre tiene su recompensa. Casa Pepe esta abierta. Si, la primera tienda que visite ayer. Y esta a rebosar de clientes. Coño, logico, si no hay ningun otro sitio en toda la ciudad para pillar mamoneo... Me aprovisiono bien, haciendo una buena seleccion de cervezas del pais (y es que aunque les cueste tanto venderlas, en Marruecos se fabrican muy buenas chelas) y acto seguido me voy como una centella escaleras arriba a encerrarme en el apartamento y pasar lo que queda de dia tirado en el balconcito refrescandome el gaznate.

Entre tanto paseo ya son algo mas de las cuatro de la tarde. En menos de dos horas oscurecera y yo, ahora si, tengo muchas cervezas de las que dar cuenta. Asi que empiezo el festin. Vistas desde el balcon, chelitas frescas, algo solido tambien en cuanto cae la noche... Bueno, que diferencia entre el primer dia y el segundo. Supongo que la moraleja aqui es algo asi como "el que hace de buen turista y se da un garbeo por la ciudad visitando cosas, al final obtiene su recompensa etilica". Tal cual. Y bueno, que al final no se ni que hora es, pero en un momento dado caigo completamente chuzado y feliz sobre mi cama hasta la jornada siguiente. Que ya veremos lo que depara. Esperemos que mas cervezas.

 
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