A eso de las diez asomo la nariz por el piso de abajo, la zona comun de la casa, para ver cual es la situacion respecto al resto de habitantes de la morada. Ya se que Radek se iba a trabajar temprano y seguramente estara fuera todo el dia, pero intuyo que el tio demente debe de andar por ahi al acecho. Y tampoco me extrañaria encontrarme a algun colega de los porreros de anoche vagando por ahi sin rumbo de resaca total. Por suerte esto ultimo no acontece, pero en una de estas, y cuando ya me disponia a abrir el refrigerador para sacarme la primera chelita del dia, aparece el demente pegando alaridos. No lo comente ayer, pero este menda no habla otra cosa que no sea polaco, idioma que evidentemente yo no manejo en absoluto. Al final consigo hacerme entender en ruso, ya que el tipo capta algunas palabras sueltas que por lo visto aprendio en su juventud. Y es asi como me entero de que los alaridos de antes se referian a que quiere, muy cortesmente, prepararme el desayuno.
De pronto me encuentro ante mis narices con un extraño revuelto de huevo con salchichas, cebolla y patatas. Supongo que lo unico que el tipo sabe preparar. Viendo que no tiene muy buena pinta y que esta mas quemado que cocinado, le meto un buen chorro de ketchup picante por encima para ver si entra mejor. Ante esta situacion el demente se parte el culo y no para de repetir "da! picanty! picanty!", mezclando ruso y polaco en una serie de alocuciones sin sentido en absoluto, al menos para mi no demencial cerebro. Y bueno, que todo esto esta muy bien y hay que alimentarse por la mañana y demas, pero yo tengo que empezar a hacer cosas y tenia un cierto plan para estas primeras horas del dia.
Vamos a recorrer Bogdaniec, la villa en la que estoy alojado. A ver que da de si el pueblo. En realidad ya se que no voy a ver una ciudad historica, ni mucho menos. Esta poblacion fue arrasada por completo dos veces, una al final de la Segunda Guerra Mundial y otra ya durante la Guerra Fria, ambas por cortesia de los siempre atentos sovieticos, que por cierto no son muy apreciados por estos lares, obviamente. De esta manera me camino todo el pueblo de oeste a este y de sur a norte, sin dejarme absolutamente nada por visitar. A destacar, la antigua estacion de ferrocarril, el museo local en el extremo norte de la poblacion y la curiosa rotonda o cruce de avenidas que representa el centro neuralgico del pueblo. Al final son casi tres horas de paseo, fotografias y videos. Mision cumplida.
A mitad de recorrido, por cierto, comienzan a caer gotas de lluvia que poco a poco se van intensificando y que resultan, ya llegando al final de mis andanzas, en un autentico aguacero. Cuando Roman el demente me ve aparecer de vuelta en la casa, se apresura a conseguirme un par de toallas para secarme. Mucha amabilidad, pero el tio realmente lo que quiere es buscar una excusa para su proximo taladro al huesped. Ahora hay que preparar la comida. Este tipo solo piensa con el estomago, joder. El caso es que el menda ha sacado unos filetes de pollo del congelador y los quiere empanar y freir, pero no sabe como hacerlo y blablabla... Mira, tio, callate. Si eso, como esta lloviendo a mares y no voy a ir a ninguna parte, ya me pongo yo a preparar el pollo de los cojones. Eso si, desaparece de mi vista, vete un rato a ver la tele y dejame que me casque un par de chelas, que ya va siendo hora.
Las siguientes dos horas las dedico, muy tranquilamente, a la susodicha mision. Si, a preparar el pollo, pero a las cervecitas tambien, por supuesto. Cuando ve el pollo ya preparado, a Roman se le salen los ojos. Se mete un plato hasta arriba, acompañado por una fuente inmensa de patatas hervidas, mientras yo apenas si me como dos mini-filetes de pollo. Me da que no tengo el mismo saque que este tio. Eso si, las chelas van que vuelan. A todo esto, Radek me llama y dice que llegara del trabajo sobre las seis. Para eso aun quedan unas cuantas horas y la idea de quedarme encerrado en casa de chachara con el demente no me atrae en absoluto. Por suerte, parece que la lluvia esta deteniendose justo en estos instantes, asi que rapidamente me viene a la cabeza la idea de otro paseo por el pueblo. Y asi, de paso, me compro algunas cervecitas mas, que ya estan empezando a temblar.
Nuevo paseo por Bogdaniec, pero esta vez con la maxima de las tranquilidades y simplemente revisando lugares por los que ya camine esta mañana. Compro las cervezas, llego de vuelta sobre las cinco y Radek aparece tan solo diez minutos despues. El demente ahora comienza a taladrarle a el, ya que obviamente si que entiende su perorata en polaco. Mi colega, que tampoco esta para mucho discurso despues del curro, me dice que se pega una ducha y nos vamos de excursion en coche a visitar un par de puntos interesantes que se encuentran en mitad del bosque. Hombre, ya me habia hecho a la idea de terminar la jornada a chelazo limpio, pero cualquier viajecito macabro no va a ser rechazado. Asi que nada, dicho y hecho, nos vamos a recorrer los caminos y carreteras de la Polonia mas profunda.
Radek me cuenta la historia (que yo ya conocia) del dia que vio un ovni junto a su hermano, pasando justo por encima de sus cabezas en mitad del bosque. La tipica situacion del coche que se queda parado sin energia, con toda la escena en silencio y de pronto un enorme objeto negro triangular con luces rojas en los vertices aparece de la nada y pasa sobrevolando lentamente a baja altura. Me lleva al punto exacto donde aquello acontecio mientras me cuenta que en esta zona casi todos los vecinos han visto cosas de esta indole, e incluso algunos han tenido encuentros con seres, digamoslo asi, extraños. A pesar de que nos tiramos varios minutos en el lugar, yo no veo nada. O es mi mala suerte o es que estos polacos beben mucho vodka y ven mas de lo que deberian ver. Aunque yo tampoco voy corto de cervezas a estas alturas.
Tras visitar un par de pueblos interesantes de la zona, entre ellos Witnica, con una mas que sugerente fabrica de cerveza, ya anocheciendo decidimos regresar al hogar. Aun nos dara tiempo a pasar por una localizacion donde se dice que hay una anomalia geomagnetica, que a mi no me parece mas que un efecto visual para tontos, y a parar en la tienda para hacernos con unas cuantas chelas mas "por si acaso". Pero lo cierto es que el cansancio ya nos empieza a golpear a todos y, tras picar un par de snacks que tambien hemos adquirido en esta ultima compra, decidimos despedirnos hasta la proxima jornada. A Radek le espera otro dia de intenso trabajo y yo tambien he elucubrado ya ciertos planes paseisticos. Vamos, cualquier cosa antes que quedarme en esta casa aguantando al demente.




