Me despierto y ya estamos a miercoles. Esto, cuando uno esta de viaje y sin demasiadas ocupaciones preestablecidas tampoco deberia de significar demasiado. Que mas da el dia de la semana que sea. Pero en mi caso me hago cargo de que ya estoy en el ecuador de mi estancia por estas tierras y el balance, por el momento, pues tampoco es demasiado malo. Paseos, ver naturaleza, algunas cosas interesantes relativas a la guerra, cocinar para el demente... Si, claro, ya se que en el momento que baje a la zona comun a intentar desayunar algo o tomarme la primera chela del dia, el gran personaje va a aparecer. Pero hoy tampoco me va a taladrar mucho, puesto que hay bastante comida ya preparada de los dias anteriores y, nuevamente, tengo un plan de pateo matutino en mente. Asi que pasemos cuanto antes el tramite de encontrarnoslo por ahi pirulando y taladrando al primero que pille por banda.
No falla. Hora del almuerzo y suenan los primeros alaridos medio en polaco medio en ruso dirigidos hacia mi persona. Pero esta vez no me pilla desprevenido, porque cuando el menda aparece por la cocina yo ya tengo preparado un plato combinado con pollo, vegetales y parte del kebab que me sobro anoche. Ideal para pillar algo de energia de cara a las primeras actividades del dia. Curiosamente, esta vez Roman me hace entender que hoy no debo de excederme con la comida, ya que a eso de las cinco hemos quedado en casa de Marta, la hermana de Radek, ya que nos ha invitado a una barbacoa. Y cuando este chalado habla en plural, intuyo que a el tambien le han invitado. Mas vale que me vaya concienciando. Lo mejor, para que no me sature mucho a lo largo del dia, es estar fuera de la casa casi toda la jornada, asi que venga, vamos a iniciar el primer paseo del dia.
Hoy decido caminar en direccion sur, en busca de una pequeña aldea de doscientos habitantes que segun leo tambien tiene una historia interesante. Kwiatkowice fue fundada en el Siglo XVIII por Federico II de Prusia, con la intencion de drenar una zona de cienagas y pequeños pantanos naturales, y asi poder transformar el terreno en tierras de cultivo que pudieran trabajar los nuevos colonos que llegaran a la zona en busca de oportunidades. Durante siglos conocida como Bluthental, el pueblo fue una floreciente y autosuficiente colonia de habla germana que, como sucedio con toda esta area, tras la Segunda Guerra Mundial fue practicamente arrasada por el Ejercito Rojo y despues repoblada por gentes venidas de otros puntos de Polonia. Visualmente es verdad que el sitio no dice nada, ya que se llega a ella por una estrecha carretera, tras caminar unos tres kilometros desde Bogdaniec, y una vez alli apenas ves alguna que otra casa perdida a la que se llega por caminos embarrados bastante poco practicables. Pero eso si, el lugar es tranquilo de cojones, hasta el punto de que buscando informacion por Internet me entero de que la aldea gano hace unos años un curioso galardon que la nombraba el lugar mas tranquilo de toda Polonia.
Paseo, fotos, videos y vuelta por la carretera cutre caminando otros tres kilometros para regresar a Bogdaniec ya con las primeras gotas de lluvia cayendo sobre mi cabeza. Entro de nuevo en la casa con la idea de planificar algun otra ruta a pie (la lluvia me la suda con tal de no tener que aguantar al demente) y de pronto me encuentro de cara a mi colega Radek con los ojos vidriosos y medio tambaleandose. ¿Pero este tio no curraba hoy tambien? Que no, que se ve que ayer se paso con los porros y las chelas y cuando dieron las seis el tio no podia ni moverse. Y tampoco es que ahora, que ya es la una del mediodia, la situacion haya cambiado mucho, por lo que veo, porque el menda apenas si puede hablar. En fin, que el tipo llamo al curro y dijo que estaba enfermo. Ah, pues ve al medico y pilla un justificante, porque con el historial que tienes, majo, no te creemos mucho. Bueno, y en eso esta ahora mismo Radek, en intentar tomarse un cafenito y andando al doctor.
Me siento a degustar mi primera chela del dia mientras Radek se toma la susodicha dosis de cafeina y le pregunto cuanto le va a llevar lo del doctor, porque se supone que, segun ha dicho antes el demente, hemos quedado con su hermana para una barbacoa. Que si, que no hay problema, que en menos de una hora esta solventado. Pues mira, me voy a dar un paseo por las calles de Bogdaniec, aprovecho para ir al supermercado a pillar alguna chela mas y asi hago tiempo. Perfecto, nuevo plan establecido. Radek al medico y yo a por mamoneo, todo muy sano. Y de aqui a una hora y pico nos vemos. Y a todo esto, ¿donde cojones esta el demente que en todo este rato aun no lo he visto? Ah, visitando a una de las tres amantes que tiene por los pueblos de por aqui cerca. De vez en cuando por lo visto al hombre le entra un calenton y, al tener tres, pues siempre tiene a alguna disponible. Demente si, pero ya veo que tonto ni un pelo.
Tras casi dos horas de ejercitar nuevamente las piernas, retorno al hogar y ahora si que nos encontramos todos de nuevo, incluido el demente. Radek tiene cara de estar destruido porque por lo visto la visita al medico no ha sido solo cosa de un justificante. Para ver que no iba en plan vago caradura le han obligado a hacerse un analisis de sangre. Y ahi parece que le han sacado tantas cosas que le han concedido dos semanas de baja. Joder, no le ha salido mal la jugada. Eso si, dice que se siente debil y que esta hecho polvo y que... pam, cervecita que se abre. Supongo que para reponer fuerzas. Y bueno, que nos hacemos un par para dejar pasar un poco el tiempo porque en un ratito salimos hacia Gorzow, como a diez minutos de camino, que es donde vive Marta con toda su familia.
La hermana de Radek es una rubia en sus ultimos treinta realmente preciosa. Yo ya la conocia, pero el hecho de verla de nuevo hace que su belleza vuelva a impactarme sobremanera. Simplemente espectacular. Eso si, tiene familia y no esta disponible, no empecemos a pensar en guarradas. Michal, su marido, es un fotografo bastante reputado, y ademas tienen tres hijos. Viven en una casa antigua (creo que pertenecia a su abuela) pero que estan poco a poco restaurando y ya tiene, a dia de hoy, un aspecto fantastico. Y el jardin, que es donde se nos sirve el banquete al que vamos a asistir, es realmente encantador y muy acojedor. Y de la cantidad de comida ya ni hablamos, lo cual, evidentemente, provoca una gran sonrisa en el rostro de nuestro siempre insaciable y querido demente.
Efectivamente, hemos llegado ya con la mesa puesta. Con todo el papeo ya listo. Pues venga, manos a la obra, aunque debo decir que yo mucha hambre no tengo. Eso si, sed... De hecho yo habia traido unas chelas para no ser muy descortes con nuestros anfitriones, pero no me dejan ni tocarlas. Que no, que no, que sabemos que Radek y tu bebeis y os hemos comprado de todo. Y toma chela, y toma chela, y toma... joder que cogorza estamos agarrando. Vamos, que nos tiramos como cuatro horas pegandonos el banquete (en mi caso especialmente el liquido) hasta que decidimos retirarnos entre sonrisas, abrazos y emplazandonos para una nueva reunion. Y viendo como se nos trata por estos lares, estoy seguro de que eso acontecera a no mucho tardar.
Radek ya va tan contento que lo del curro, la enfermedad y el medico se le ha olvidado por completo. Hasta el punto de que me suelta que, aprovechando la visita al doctor, fue a comprar mas marihuana y esta noche se va a hacer una sesion bestial y tal y cual y... Yo le digo que, ya que no trabaja mañana y al parecer sus colegas hoy no van a aparecer, le puedo acompañar un par de horitas mientras me enchelo, porque a mi lo del humo no me va. Y asi, efectivamente, es como acabamos la noche, entre cervezas, su humo, muchas viejas anecdotas y buscando por internet mapas de la zona realizados por los alemanes durante la guerra. Y ya puestos nos emplazamos para realizar un par de excursiones al dia siguiente, que estamos todos libres y sin plan. Si la resaca nos lo permite, claro.
