domingo, 30 de diciembre de 2012

Expropiación, comentarios y consecuencias

Ya voy por la tercera pinta del día, empiezo a ir mareado, como no podía ser de otra manera. Lo cierto es que como hace un par de horas ha salido el sol por primera vez desde hace cuatro días. Llevaba lloviendo sin parar todo ese espacio de tiempo. Lo curioso es que la llegada del astro rey ha coincidido con el llenado del primero de mis vasos etílicos del día. He llegado a pensar algo así como "alegría, el sol da la bienvenida a mi borrachera". Ha sido un pensamiento fugaz, obviamente, puesto que en apenas diez minutos nuevos nubarrones cerraban el cielo y dejaban el paisaje incluso mucho más oscuro que antes de la breve aparición de los rayos de luz. Y ahora mismo, pues eso, sigue lloviendo y yo sigo mamando. Falta un día para que se acaba el año pero la verdad es que tampoco me interesa mucho. Tipos borrachos montando juerga por toda la ciudad para al día siguiente tener que ir a currar de resaca. Es un panorama que no me atrae mucho, así que me quedaré en casa viendo Los Mercenarios 2 (menudo peliculón, por cierto) o haciendo alguna otra actividad similar. Sí, he dicho que al día siguiente de Nochevieja se trabaja, ¿qué pasa? Ah, claro, que en España eso no pasa, claro, como son todos unos putos vagos...

Hablando de España, leía hace unas horas que el mono salvaje de las montañas había expropiado Iberdrola en Bolivia. La noticia me la pela, vamos, como casi todo lo que afecte a España. Pero lo que más me ha llamado la atención, aunque no debería, son los comentarios de muchos gilipollas integrales a la susodicha noticia. Así va España, con semejantes burracos idiotizados entre sus habitantes, no me extraña. Alegría en grado sumo porque el simio del jersey rayado haya expropiado a esta empresa a la que se califica como tirano capitalista y demás burradas salidas de cerebros a medio hacer o directamente sin hacer en absoluto. Veamos, no tengo ninguna simpatía por Iberdrola, desde luego, pero estos gilipollas anormales deberían de darse cuenta de que un pérdida de semejante calibre para esta compañía va a repercutir, y de forma muy directa, en el precio de los servicios que suministra la susodicha Iberdrola en España. O sea, nueva subida de la luz, y vosotros os alegráis de ello. Qué cerebros más desarrollados, por Dios bendito.

Claro que, pensándolo bien, a estos imbéciles profundos posiblemente les importe una mierda lo que pase con la electricidad en España. Son los típicos progretas votaPSOE, niñatos de papá pijohippyprogres anti-todo y contra todos. Esto quiere decir que no gastan un duro de su propio bolsillo porque viven del cuento y de su propia cara dura. Entonces, ¿qué cojones importa que suba la luz? La única preocupación que tienen estos desalmados maleducados y estúpidos al respecto del precio de la luz y de otros tantos bienes de consumo absolutamente desorbitados en el país de los idiotas que es España, es echar la culpa de todo a alguien. ¿A quién? Está claro, a los FACHAS. Los fachas tienen la culpa de todo, del precio de la luz, de la gasolina, de las cebollas, del desempleo, de que se haya acabado el whisky en el pub de la esquina o de que a Napoléon se le rajara la casaca en Waterloo. Todo es culpa de los fachas. Seguro que yo, como para ellos soy un facha (como todo aquel que no comulgue con sus perturbadas ideas), también tengo la culpa de que al niñato de mierda en cuestión hoy no le arranque el cochecito de papá. Aunque viva a tres mil kilómetros de él. A ver si en vez de echar gasofa en el depósito te pusiste a vomitar en él en mitad de tu orgía etílico-drogadicta del sábado noche.

Bueno, ya he dicho todo lo que tenía que decir sobre el mono salvaje de las montañas e Iberdrola. A mí me importa una mierda, pero el que se alegre de ello es, básicamente, gilipollas. Claro que los cerebros españoles tampoco dan para mucho más últimamente. Tantos años de psoísmo joden mucho las neuronas. Y los que somos medianamente capaces o hemos emigrado o nos hemos pegado un tiro. Es curioso pero siempre que hablo de los putos pijohippyprogres de mierda y voy medio cocido, se me pasa de repente el maravilloso estado de semi-embriaguez recién adquirido y vuelvo a la puta realidad de cómo puede haber tanto ser humano mierdoso a lo largo y ancho del planeta. Bueno, tampoco tan a lo largo y ancho, la verdad es que el mayor número de excrementos infrahumanos existentes se acumulan en España. Realmente es una vergüenza representar en cualquier ámbito a semejante país lleno de burros, zopencos y escoria progreta. Me estoy faltando mucho, lo sé. Y cada día voy a ir a más. Me están entrando ganas de vomitar sólo de pensar en toda esta gentuza. Aj, me voy a tomar otra cerveza a ver si se me pasa. Que os jodan.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Consumismo navideño

Pues sí, amigos, estamos en Navidad, le pese a quien le pese. A quien más pesa es a los progretas anti-religiosos, me consta, pero que se jodan. El caso es que la Navidad, en un país normal, aparte de significar el pasar un buen puñado de momentos familiares con reuniones de toda índole, es también un acelerón brutal al consumismo. He dicho en un país normal. En España obviamente no. Porque en primer lugar existen los gilipollas anti-consumismo, anti-capitalismo y prácticamente anti-todo, porque, como he dicho, son gilipollas y no tienen ninguna razón de ser más que su propia gilipollez. En segundo lugar, y quizá lo más importante, el país ha sido expoliado y arruinado por una pandilla de bandidos perturbados mentales desde una poltrona que han ocupado durante casi ocho años, así que al ciudadano de a pie no le queda ni para comprar una bolsa de pipas. Y para rematar, por alguna estúpida razón de mercado, los precios suben durante esta época del año. Supongo que poca gente me creería si dijera que en otros países no demasiado lejos lo que se hace es bajar los precios cuando se acerca la Navidad, e incluso en plena Navidad. ¿Y por qué? Para estimular el consumo y vender más todavía, borricos. Y vaya si lo consiguen. Ah, pero seguro que esto es mentira, claro, como yo soy un facha...

Las calles de tiendas de esta ciudad en la que resido actualmente son una auténtica locura en los últimos días. No puedes dar ni dos pasos sin tropezar con alguien que vaya cargado hasta las cejas de bolsas. Hay algunos que no sé cómo coño pueden cargar con tanto. Cuatro bolsas en una mano, cuatro en la otra, dos bajo los sobacos y hasta bolsas colgando de las orejas. Qué locura. Y eso que en España se sigue defendiendo la extraña teoría de la crisis a nivel mundial, vaya, vaya... Hasta yo, que soy bastante moderado dentro de esta espiral consumista aunque no me opongo en absoluto a ella, caí en la tentación y me compré un nuevo televisor. 300 nabos que salieron directos de mi cuenta a la de la tienda en cuestión. Eso sí, me cago en la leche, menudo tocho de televisor. No estoy para tirar cohetes pero tampoco me arrepiento lo más mínimo. Sobre todo teniendo en cuenta que el mismo cacharro seguramente en España está rondando los 1000 pavos. Pero claro, yo estoy loco y todo esto será mentira. ¿La razón? Ya la sabéis, pues porque soy un facha. Claro, claro...

Pero los españoles son gilipollas, porque están como están y en el fondo les gusta. Se recrean en su propia mierda, son unos vagos compulsivos, unos sinvergüenzas integrales, unos delincuentes en potencia, unos timadores y estafadores en la teoría y en la práctica, les gusta ser todo eso y hasta se permiten el lujo de insultar y menospreciar al resto de países, algunos de ellos con desempleo prácticamente nulo, porque son así de chulos y capullos. Bueno, hago mal en meter a todo el mundo en el mismo saco, así que no digamos todos, digamos sólo el 99% de los españoles. Afortunadamente conozco a alguno con cierta lógica dentro de sus neuronas y que sabe razonar y se da cuenta de lo que hay y de lo que tiene a su alrededor. Evidentemente estas honrosas excepciones no se prestan a entregar su voto al PSOE, ni lo han hecho, ni lo harán. Sí, ya lo sé, soy un... faaaaaacha. Venga, borregos, que quiero oír vuestros balidos borreguiles desde la distancia. Faaaaachaaaaa... se ve que en vuestros progre-colegios la educación era tan lamentable que no os pudieron enseñar ninguna otra palabra. Joder, me cansáis. Lo mejor, me abro una cerveza y disfruto un poquito de las fiestas navideñas, yo que puedo. Hale, que os jodan. FELIZ NAVIDAD CATÓLICA Y CONSUMISTA.

sábado, 15 de diciembre de 2012

Bob Dylan, cinco años y el fin del mundo

Estoy escuchando a Bob Dylan. Mississippi, un gran tema, del álbum Love And Theft. Para mí uno de sus tres mejores álbumes, y mira que tiene el colega. Y no para, porque en 2012 aún tuvo los santos cojones de sacar uno más, Tempest, que no está mal del todo, aunque le faltan cosillas. Si tuviera que elegir tres discos, siempre digo que me quedaría con uno de cada época, Highway 61 de los años 60, Slow Train de finales de los 70 y el mencionado Love And Theft de los 2000. Pero claro, esto es algo muy personal, y seguro que los más fans me dicen que estoy loco y que esto que digo es una barbaridad. Oigan, sobre gustos colores. Y a todo esto, ¿qué cojones hago yo hablando sobre Bob Dylan? Ah, sí, que lo estaba escuchando. Claro, como ya se ha acabado la canción con tanta puta perorata.

Hace mogollón que no escribo en el blog, casi ni me acordaba de que existía. ¿Y sabéis qué? Resulta que hemos cumplido cinco años de existencia. Otros años me dedico a hacer balance cuando llega esta fecha, pero esta vez no me apetece. Quizá por la misma razón por la que cada vez me apetece menos escribir cosas, porque los progretas y la gentuza que me jodió la vida entera y sobre la que muchas veces, casi monotemáticamente, escribía, me la sudan. Sí, el estar lejos de ellos produce que cada día me la soplen más. Pero cuidado, que no se piensen que he olvidado todo el mal que me han hecho y han provocado en mi existencia vital. Mi cerebro tiene demasiados rincones inexplorados donde el odio hacia toda esa pandilla de malnacidos congénitos o con el cerebros carcomido por el estiércol progre permanece escondido aguardando el momento de saltar sobre sus yugulares. No os perdono, hijos de la gran puta, y cualquier día os asesinaré a todos, uno por uno, con el mayor de los dolores posibles, para que sufráis como la plaga de alimañas desalmadas que sois.

Por cierto, que dentro de nada se acaba el mundo. Es curioso que hace un año todo dios estaba obsesionado con el tema ese del calendario maya y ahora que se acerca la fecha nadie dice ni mu. Personalmente no creo que pase absolutamente nada, aunque yo estoy preparado para lo que venga, sea lo que sea. Ya he estado tan cerca de la muerte que tampoco me voy a poner a llorar como una niña cuando me llegue la hora. No como vosotros, progretas cobardicas de mierda. Ellos están aterrados, vamos, lo tengo por más que seguro. Siempre han sido unos cobardes y lo van a ser hasta el último momento. Pero tranquilos, hijos de perra malparidos, que, por desgracia, aún no ha llegado vuestra hora. Y sinceramente, casi que mejor, así podré llegar a tiempo de exterminaros yo mismo con mis propias manos. Otra vez, ya me desvío del tema, si es que me pueden. A ver, centrémonos, fin del mundo, mayas, diciembre de 2012.

Hace unos días leí un artículo que afirmaba que el planeta Tierra iba a pasar por una zona del Sistema Solar que iba a provocar no sé qué mierdas magnéticas que iban a hacer que nos quedáramos a oscuras durante cuatro o cinco días, y que eso era a lo que se referían los mayas en su calendario. Pues tampoco estaría mal, sinceramente, ver a todos los capullos que no pueden vivir sin internet, móvil, tele o demás vicios tontos, jodidos durante unos cuantos días. Aunque me parece una locura descabellada, me apunto a eso más que a lo del fin del mundo. Por cierto, y sin que tenga nada que ver, he leído que en mi antiguo país, España, ahora hay que pagar 40 euros por conseguir unas muletas o algo así. Es una putada, pero la verdad, yo pagaría esos 40 pavos si me dan un par de muletas y me dejan pegarle en la cabeza al hijo de puta de Zetaparo hasta romper o bien semejante colodrillo de babosa lunática o bien las pobres muletas. Y con esto me despido, que tengo hambre. Hasta otra, colegas.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Whiskys de verdad

Por lo general, el populacho español no tiene ni pajolera idea de whiskys. En realidad no tienen ni puta idea de nada, pero básicamente ya que hoy voy a hablar sobre este bendito licor, diré que no saben absolutamente nada sobre el "agua de fuego". La gente se cree que por comprar un nosecuántos años de una marca de mierda que vale veinte pavos ya están bebiendo agua de los dioses o algo así. Y es mierda, y en Escocia, cuna del whisky, la gente se ríe de semejantes botarates que beben los deshechos del buen whisky, el auténtico y el de verdad. Y es que así es, las mejores destilerías escocesas destilan y fabrican su buen whisky para ellos y los deshechos, lo que tirarían al mar en el mejor de los casos, finalmente deciden embotellarlo mezclado con productos químicos para exportarlo a países como España donde la gente se destroza el hígado con semejante matarratas... y todos tan contentos.

Pero no, no pienso dedicar este post a explicar nada sobre el proceso de elaboración del whisky y la mierda que la gente se casca en España. Al fin y al cabo siempre saldrá el típico becerro con lo de "pues está bueno y es barato". Más barata es la mierda que cagas todos los días y para tu patético paladar seguro que también está buena, pedazo de anormal. Eso, que no voy a aleccionar a nadie hoy, simplemente quiero reflexionar un poco sobre los caldos que a mí más me gustan por una u otra razón y recomendarlos a todos mis lectores, en caso de que tengáis ocasión de conseguir estas botellas, claro, que no es nada fácil en España y en caso de encontrarlas los precios son de auténtico atraco. Como todo en España, básicamente. Casi os saldría mejor pillar un avión e ir a comprarlas a Escocia, sinceramente.

Mi preferido de los preferidos es Oban, whisky que toma el nombre de la población donde se fabrica, una pequeña villa marítima en la costa oeste escocesa. Sabor suave, agradable al paladar, de fácil ingestión y que nunca provoca resaca por mucho que bebas. La relación entre calidad y precio también es fantástica, ya que es raro que te cueste más de cuarenta libras. Desgraciadamente en el país de los botarates he llegado a ver esta botella hasta por 150 euros, pero eso es otro tema, como decía anteriormente, el tema de los gilipollas y los sinvergüenzas, diría yo. Tener una botella de Oban en casa es como una pieza de mobiliario más, es necesario e imprescindible. De vez en cuando, el día que te apetece, te abres la botellita y te das un pequeño homenaje en forma de cata, el cuerpo lo agradece, de verdad.

Benromach es uno de esos grandes desconocidos. Un whisky prácticamente imposible de encontrar en España e incluso no disponible en toda Escocia. Ubica su destileria en la pequeña localidad de Forres, al norte de Escocia, junto a la carretera A96 que transcurre paralela a la costa del Mar del Norte. Casi es una empresa familiar, con tan sólo dos operarios trabajando al mismo tiempo en todo el proceso de destilación. Pero qué whisky, por el amor de Dios. De sabor fuerte y alta graduación, especialmente recomendable es el ahumado. De entre los whiskys ahumados posiblemente el mejor que jamás he probado y tampoco excesivamente caro, no se va más allá de las cincuenta libras.

Y ya que hablamos de whiskys ahumados, hay que mencionar Laphroaig, un clásico a lo largo y ancho de Escocia, referencia de los ahumados, y prácticamente desconocido en España. Su destilería está ubicada en la isla de Islay, al oeste de Escocia y cerca de Irlanda del Norte. Más suave que Benromach y más asequible al bolsillo, unas treinta y cinco libras. Y ya que estamos por esta zona, recomendar otro de mis favoritos, el Isle Of Jura, whisky fabricado en la cercana isla de Jura y que hará las delicias de los que se decanten por los sabores fuertes y para machotes.

Otros dos whiskys que me gustaría mencionar antes de acabar son quizá un poco más conocidos en España. Me refiero a Glenfiddich, fabricado al igual que Benromach en el norte de Escocia, cerca de Elgin y que por la razón que sea es relativamente fácil de encontrar fuera de Escocia. Es un whisky suave y posiblemente el más barato de todos los que he comentado hoy. Y finalmente, Talisker, caldo de la isla de Skye (tierra de los MacLeod), de fuerte sabor e imponente presencia. Fácil de encontrar en España como whisky de importación aunque te sablan casi cien euros cuando en Escocia no pasa de las cuarenta libras.

Y eso es todo por hoy, amigos. Sinceramente, a medida que he ido redactando este post me ha ido bajando como un extraño escalofrío por la garganta como pidiendo una cata urgente de todos estos licores. Así que no voy a perder mucho más tiempo, me voy a acercar a mi armario preferido y voy a prepararme dos o tres medidas de alguno de estos viejos amigos. Oh, luego me tengo que ir a trabajar, fantástico, así me iré calentito puesto que para esta noche están dando un pronóstico de tres bajo cero. En fin, brindemos, amigos, slainte mhath!

jueves, 1 de noviembre de 2012

Niñatos de papá cuarentones

Hoy llega al blog la reciente historia de una niñata de papá, una pijohippyprogreta de mierda, una orgullosa votante del PSOE zetaparil, una feminazi integral y una vaga alcohólica y drogadicta compulsiva de casi 45 años de edad. La pájara en cuestión no ha trabajado en su vida (revisen la edad, por favor) y ha vivido del cuento de "yo soy estudiante" sin terminar ni una sola carrera universitaria porque era demasiado esfuerzo para sus sufridas y etilizadas neuronas (y mira que estudiar en España...). Para su gran alegría (y no va de coña porque la tipa brindaba por ello), recientemente falleció uno de sus progenitores (divorciados) y le tocó la lotería que llevaba esperando durante más de media vida, heredar. O sea, recoger una muy buena cantidad de dinero sin haber dado un palo al agua en su vida, más que tirarse por las barras de los bares, las camas de diversas índoles de gentuzas, los porros y el empolvamiento de nariz.

Evidentemente una buena parte de la fortuna recogida le sirvió para continuar con los vicios habituales. También le permitió, sin el más mínimo de los remordimientos, mardar a tomar por el culo a su otro progenitor porque ahora ya no necesitaba más chupar del bote de los papás (revisen edad nuevamente, por favor), bueno, relativamente, digamos que más que del bote de los papás, ahora chupaba de la tumba de los papás, o al menos de uno de ellos. Y al otro que le den por culo, que seguro que es un facha y un represor que no la dejaba drogarse, follar como una descosida y emborracharse hasta perder el conocimiento todos los días. Viva la libertad.

Después de más de un año puliendo fortuna por las buenas, o más bien por el vicio que tanto le gustaba, el efectivo comenzó a temblar, así que parecía que iba llegando la hora de ponerse a trabajar. Bueno, eso haría cualquier persona normal, pero este tipo de personaje no. Ha llegado la hora de montar un negocio, sí, pero un negocio para tener empleados y así poder quedarse en casita o en el bar más cercano sin hacer absolutamente nada más que tocarse las narices, el coño, la botella o el porro. Este tipo de personajes son los que van contra el empresario, el capital y blablabla y en realidad son los más tiranos. Trabajar no, explotar y putear a los demás sí. Pero bueno, a lo que íbamos, al negocio, que mira tú por donde, y a pesar de la muy sustanciosa herencia recibida, suponía un problema de capital, básicamente porque lo heredado ya había sido gastado en drogas, alcohol y todo tipo de caprichos superfluos y estúpidos. En fin, no pasa nada, hipotequemos el piso completamente pagado que el progenitor fallecido nos ha dejado en herencia, que para eso está.

Por supuesto, para una persona que no ha hecho nada más en su vida que emborracharse, drogarse y ser puta de bar, es complicado montarse algún tipo de negocio en el que medianamente pueda tener algún tipo de experiencia a no ser que sea... un bar. Pero como estos progretas tienen delirios de grandeza hasta puntos realmente nauseabundos, pues un bar no es suficiente, cadena de bares, que es mejor. Así nos gastamos absolutamente todo el dinero recibido por la hipoteca de la herencia y, lo que es mejor, tenemos varios bares de nuestra propiedad para seguir con nuestros vicios habituales. ¿Para qué cambiar el modo de vida si ahora tenemos más dinero que nunca y nos lo podemos pulir a lo salvaje? Y por supuesto, para que todo el mundo sepa quién soy yo, voy a poner mi nombre en letras bien grandes a la entrada de cada garito para que se vea quién es la gerente, dueña y propietaria del establecimiento en cuestión. No, no es coña.

Lo patético de todo esto es que los locales fueron miserablemente arrebatados en traspaso a hosteleros de toda la vida que estaban hasta el cuello, intentando buenamente seguir llevando adelante su negocio hasta que el zetaparismo más hijo de puta arruinó el país, a sus clientes y por defecto sus propias vidas. Gentes que han peleado durante más de treinta años por un establecimiento, que han currado como negros a sol y sombra sin concederse una putas vacaciones en décadas, y que ahora ven como esta niñata cuarentona, a la que le apetece jugar a los barecitos, les arrebata su comercio para montarse en él la mejor de las juergas. Aunque bien mirado, casi que lo mejor es que acontezca eso, traspasar el tema por una miseria e irse a casa a jugar con una pistola hasta el día que toque suicidarse.

Tras cuatro o cinco meses de juegos y tonterías, como esta persona jamás ha trabajado de nada y no tiene ni puta idea de hacer nada y mucho menos de llevar ningún tipo de negocio (parece su ídolo Zetaparo), los barecitos de los cojones no funcionan y las deudas asolan a la pájara en cuestión. Cuando alguien le reclama 300 míseros pavos, su gran contestación es "ponte a la cola". No queremos saber la cantidad de gente a la que esta progreta malnacida debe dinero, pero intuimos que ha de ser una importante multitud y con cifras que pueden sobrepasar lo escandaloso. Y repetimos, en apenas unos meses. Sí, volvemos al asunto de los delirios de grandeza, sobre todo cuando uno es un completo inútil que no sabe hacer más que gastar y aprovecharse de los demás.

¿Y ahora qué? La herencia ya se ha ido (aunque seguro que aún le queda algún apartamento o chaletito por ahí), ¿trabajar para levantar el negocio?, por favor eso qué es, si seguro que la pájara aún sigue diciendo que es estudiante, porque empresaria... oh no, vade retro, ¡fachas de mierda! ¿Entonces? ¿Habrá que ir ahora al progenitor que aún queda y que ha sido mandado a la mierda hace breves fechas a pedirle dinerito para no quedarse en la puta y mísera calle? O liarse con algún anciano, ponerle arsénico en la sopa y seguir cobrando herencias. O simplemente seguir siendo una fulana de bar, una borracha y una drogadicta supertopemegaprogreguay, votante y simpatizante del PSOE más zetapariano, y acabar muerta en un portal con una jeringuilla en el brazo. Casi que después de leer el post, todos mis lectores se inclinan por este último final a la historia. No sé, majos, supongo que en breve os comentaré cómo acaba el recital, aunque bien poco nos tiene que importar lo que le acontezca a este tipo de escorias humanas. Buenos días.

domingo, 28 de octubre de 2012

El camionero checo

Está lloviendo. Aunque realmente no tiene nada de raro, pero lo digo porque me acabo de sentar a escribir unas líneas delante del ordenador y de repente la ventana se me ha llenado de gotas de lluvia. Y bueno, viviendo en un país normal, relajado y sin votantes nazisociatas ni progretas de por medio, pues diría que hasta tiene su punto de romanticismo el estar escribiendo frente a la ventana mientras contemplas de reojo como sigue lloviendo y lloviendo. Pero no nos vamos a poner maricas, que para eso ya está Zerolín de los bosques, ni vamos a hablar de hijos de puta progretas, que ya lo hago muy a menudo y al final se me acaban por revolver las tripas y finalizo con la comida más reciente en la taza del váter.

Podría, por ejemplo, comentar que ayer volvió de vacaciones mi amigo y compañero Frankenstein. Sí, ayer volvió al trabajo después de dos semanas. Y ya está, porque hoy se ha vuelto a pirar otras dos semanas de vacaciones. Me encantan los derechos vacacionales de este país. Trabajas duro, sí, muy duro, lo que no les gusta nada a los españolitos, dicho sea de paso, pero cuando tienes tus vacaciones, las tienes. Yo también me fui un par de semanas de relax hace más o menos un mes y en breve me largo otras dos semanas. Y suma y sigue. Y algunos de mis ex-compatriotas españolitos idiotizados aún me vienen con lo de "jo, como vives, siempre estás de vacaciones". Qué raro que me digan eso, yo creía que "como no España no se vivía en ningún sitio". En fin, lo de siempre, que de donde no hay...

Pero dejémonos de lluvias, vacaciones y Frankenstein. Hoy quería yo hablaros de otro gran personaje que comparte lugar de trabajo conmigo, el camionero checo. Richard de nombre, de nacionalidad checa como bien indica su sobrenombre y con 48 largos e intensos años a sus espaldas. Su aspecto físico no puede ser más desagradable a simple vista, gordo y molloso como él solo, cabeza completamente afeitada para disimular su absoluta calvicie, los pocos dientes que le quedan en su boca absolutamente podridos y perilla totalmente rubia en plan cantante de trash metal ultraviolento. Muy a juego todo esto con su vestimenta, gorra del grupo Pantera, camisetas de otras bandas musicales de rock muy duro, pantalones vaqueros rotos o en su defecto militares y zapatillas de deporte absolutamente reventadas y llenas de mierda.

El tipo es tan amplio, por decir algo, que apenas si puede moverse en el cubículo que tiene destinado a su puesto de trabajo y cuando en ocasiones se sube a una silla o mesa para limpiar alguna estantería (que lo hace), el pobre mueble se dobla y empieza a crujir como si realmente sufriera sobre sí el peso de todo el Sistema Solar entero. Eso sí, gran entendido en música, Richard es un auténtico forofo de lo que él mismo denomina "violent sound", esto es grupos de heavy ultraviolento (Pantera es lo más suave que escucha) que ponen a uno realmente cardíaco. Pero el menda se pone la música a toda birolla mientras va gritando como un descosido "YESSS! YESSS!", porque obviamente es muy complicado cantar las letras de semejantes canciones.

¿Por qué "el camionero checo"? Bueno, el tipo antes de venir a este país donde hemos coincidido los dos, trabajaba en su nación como camionero. Más que eso, puesto que fue camionero durante más de veinte años recorriendo exclusivamente todos los países del este de Europa, época comunista incluida. Así que quizá sería hasta más apropiado llamarle "el camionero del telón de acero". Evidentemente tiene anécdotas de toda índole de toda esa vida pasada, cada cual más insólita, más curiosa y más macabra. Por ejemplo, un día me comentó que la película "Hostel" está basada en un hecho real acontecido en un país del este de Europa y que ÉL sabe a ciencia cierta y de primera mano que así fue. Tampoco quise indagar más en el asunto por si me encerraba en una habitación y me destripaba para explicármelo, pero que cada cual se imagine lo que quiera.

La vida de Richard aquí en nuestro nuevo país de acogida no está nada mal del todo. También estuvo una temporadita recorriendo toda esta nación como camionero y ahora tiene un cómodo turno de seis horas diarias por las tardes seis días a la semana. Cómodo para él, porque le encanta salir de trabajar a las once o las doce de la noche y marcharse por ahí de parranda a bajarse unas cuantas cervecitas al local más próximo donde tenga algo de música en directo, a poder ser algún grupito de "violent sound". El tipo vive en un piso propio y tiene otro alojamiento alquilado como picadero para llevarse allí a ancianas locales a las que vete tú a saber cómo persuade teniendo en cuenta su extraño aspecto físico. Vamos, todo un personaje del que seguiremos hablando en futuros posts pero al que me apetecía presentaros hoy para que os vayáis familiarizando con él. Vaya, ha parado de llover, voy a abrirme una cerveza. Salud.

jueves, 25 de octubre de 2012

Idiotizamiento e hijoputez profundos

Es de tontos intentar mantener una conversación medianamente normal y decente con el típico españolito de a pie. Más bien es una misión totalmente imposible. Yo no sé si es que el brainwashed nazisociata ha sido el gran y único éxito de los ochos años de zetamierdismo o es que las neuronas de toda esa gente están realmente jodidas, pero el resultado deriva en una imbecilidad profunda que no me extraña lo más mínimo que provoque la risa burlesca del resto de naciones del mundo mundial. Que intentas decirle a uno de estos personajillos que fuera de España no hay crisis, que existen países no demasiado lejos con más puestos de trabajo que personas para cubrirlos, que el salario dobla o triplica al de España y que el nivel de vida y los precios son la mitad o incluso menos, y no, eso no es verdad, eso es mentira y eso no es así. "¿Me estás llamando mentiroso, puto españolito idiotizado de los cojones", "no, no, yo no te llamo mentiroso, pero eso no es verdad", "¿y por qué no es verdad si te lo digo yo que resido y trabajo precisamente en uno de esos países que te comento?", "pues porque no es verdad". Razones que levantan muertos, señoras y señores.

Pero de donde no hay no se puede sacar, que se suele decir. Es como otra historieta que ya está hasta copando la prensa de otros países a carcajada limpia, porque no puede ser de otra manera cuando se trata de comentar lo que acontece en España. Ahora resulta que hay protestas, muchas protestas, manifestaciones, todo dios a hostia limpia y a quejarse de todo. ¿Y quiénes promueven estas protestas? Pues los que han creado precisamente las situaciones contra las cuales se protesta. ¿Mandeeee, me lo explica usted otra vez que no computo? Esto es España, amigos. Un puñado de gilipollas e hijos de puta profundos le votan al PSOE al grito de "¡fachas no!", fomentando y dando alas a un ejecutivo de inútiles integrales y tarados mentales absolutamente incapaces que acaban por destruir la sociedad y economía del país y las vidas de sus ciudadanos. Y, ¡manda huevos!, ahora se protesta por ello, pero ojo, no contra quienes crearon la situación, sino contra otros que pasaban por allí y se encontraron en mitad del fregado. Esto es como lo de analice el problema, encuentre la solución equivocada y lleve a cabo otra solución más errónea todavía. ¿Imbéciles, idiotas o simplemente hijos de la gran puta? O todo a la vez, uno ya no sabe qué pensar.

Siempre digo lo mismo pero acabo cayendo en la trampa. No voy a hablar más sobre ese país de alelados y malnacidos que resultó ser en el que yo nací y del que se me expulsó por no comulgar con la ideología idiotizada y perturbada de los intolerantes neonazis psoístas de los cojones. Al final hablo sobre ello pero ciertamente espero que a partir del próximo post pueda cumplir mi palabra. Yo vivo ahora de puta madre en otro país europeo, y si no fuera porque problemas de salud familiares me requieren de uvas a peras en la península ibérica, no tendría que volver a un sitio tan lamentable nunca jamás en mi vida. Aquí tengo todo lo que quiero y una vida con oportunidades y felicidad, aunque eso será "mentira" para los más cerriles, borricos y gilipollas de todos los ciudadanos del orbe, los españoles. Seguid así, majos, ya os vaticino yo que mientras sigáis siendo tan estúpidos, vuestro país de mierda no va a tener ninguna solución. Y a mí me la bufa, vamos, como si empieza de una puta vez la guerra esa con la que están amenazando los cagalufos de los cojones. Moríos todos y dejadme en paz de una puta vez, coño.
 
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