viernes, 31 de octubre de 2008

Un poquito de actualidad

Me parto el culo mientras veo al loco peligroso que nos desgobierna arrastrarse como una rata para que le dejen sentarse junto a las demás potencias mundiales a debatir sobre asuntos económicos. Como alguien decía el otro día en una interesante tertulia al respecto, me pregunto yo para qué coño quiere ir este tío a esa reunión, qué puñetas tiene que ofrecer un tarado mental que ha destrozado económicamente a su propio país. Es que si los demás mandatarios realmente pensaran en serio sobre quién es este chalado y cuáles han sido sus hazañas, sí que lo dejaban fuera de cualquier asamblea, convención o meeting de por vida. Ahora el lunático de los cojones quiere ir representando a los países iberoamericanos. O es gilipollas profundo o no ha estudiado geografía básica o las dos cosas a la vez más unas cuantas más. ¿Qué cojones pinta España representando a países que están a más de cinco mil kilómetros? Si el führer pucelano quiere representar a alguien que lo haga con los países subdesarrollados, que gracias a él nos convertido de pleno en uno de ellos.

Mientras todas estas chorradas acontecen, leo una noticia más que refleja en qué país de anormales acomplejados idiotizados se ha convertido España gracias a tanta pseudo-toleranZia, desigualdaZ y mariconeos varios. Expedientan a un fiscal por pedir que se abran las ventanas de la sala del tribunal porque el detenido que iba a ser juzgado olía que apestaba. Desde luego la cosa no tiene ni pies ni cabeza. Pero seguimos leyendo y comenzamos a entender. Resulta que el reo era una mujer de raza negra, y claro, no se puede decir que una persona de esta raza huele mal, oiga, aunque apeste a mierda putrefacta porque hace tres meses que no se ducha, porque entonces somos todos unos xenófobos, unos intolerantes y unos racistas de mierda. Si el que huele mal es blanco entonces no pasa nada, podemos insultarle, llamarle guarro cabrón y escupirle a la cara. Y ya encima si es varón, español, católico y no vota al PSOE podemos cortarle los cojones, darle una paliza y hasta pegarle un tiro si se nos pone muy tonto. No comento más, manda huevos hasta dónde hemos llegado.

Y entre tanto rancio despropósito, llegan los etarras, ponen un coche bomba y Rubalcabrón nos sale diciendo que no tenían intención de matar. Pues nada, todos a poner bombas por ahí, eso sí, sin intención de matar, eh, que somos todos muy progres y guays. Para más guasa, el partido nazisociata va al Congreso a insultar a las demás fuerzas políticas, para qué coño se van a molestar en arreglar el país que ellos mismos han destrozado, uf, demasiado trabajo, es más cómodo descalificar, echar las culpas a los demás y manipular un poquito más los cerebros. Menos mal que entre toda la mierda nos sale una española de adopción (tiene narices la cosa), que sintiéndose mucho más patriota que muchos hijos de puta nacidos en España pero renegados de su patria, nos habla sobre la importancia de Ceuta y Melilla, siente vergüenza ajena por las cabalgatas del orgullo maricón, muestra un respeto que parecía irremisiblemente perdido hacia la religión católica y sosiega las aguas de un país que cada día más navega a la deriva. Sí, señores, estoy hablando de la reina Doña Sofía, un aplauso para ella.

miércoles, 29 de octubre de 2008

El genocida quiere justicia

El genocida de Paracuellos, Santiago Carrillo, pide ahora que el Parlamento juzgue los crímenes del franquismo y de la guerra civil. Uno de los criminales más sanguinarios del triste episodio bélico que vivió España en los años 30 reclama que nos pasemos por el forro la ley de amnistía, que hasta el día de hoy ha servido para salvar el cuello a este hijo de la gran puta. Perfecto, amigo, es lo que todos estábamos esperando con auténtica ansia que dijeras desde hace mucho tiempo. Porque tal y como entendemos por tus palabras, querido Santiaguín, quieres que se condene a todo aquel, vivo o muerto, que durante la contienda bélica y el período del franquismo cometiera auténticas atrocidades. ¿O es que te crees que aquí solamente nos podemos saltar esa amnistía hacia un bando? Pues no, majo, y que sepas que el primer asesino cabrón de esa época que tenemos en la lista eres tú.

A lo mejor se piensa el puto cabrón de Carrillo que como es amigo del lunático ZP y le chupa el culo al desgobierno nazisociata, puede salir indemne de todo esto. Tampoco nos sorprendería mucho, la verdad, con una justicia absolutamente manipulada desde el poder ejecutivo, que podría tener la repugnante desfachatez de saltarse esta ley de la transición a la torera y condenar selectivamente sólo a los a ellos les parezca conveniente. Es que a estas alturas ya no nos sorprende nada. Los muertos de la guerra llevan setenta años enterrados y descansando en paz, con una ciudadanía avanzada, mirando al futuro, al nuevo milenio, y de pronto nos llega el enfermizo tarado mental que anida en la Moncloa a dar por culo con la memoria histérica, a volver a enfrentar bandos como si quisiéramos volver a una contienda civil y a meter mierda y más mierda por puro placer, disfrute y regodeo de un cerebro completamente enfermo y perturbado. Y lleva camino de conseguir su propósito, una nueva guerra en España.

Por si faltaba algo dentro de todo este cóctel de despropósitos anacrónicos, el criminal Carrillo toma los micrófonos (vergüenza tenía que dar a los medios que se lo permiten, dejar a semejante asesino expresarse en público) y aprovecha para insultar al Rey, al Ejército y a la Iglesia. Es evidente que a estas alturas ya nadie va a salir en defensa del clero, satanizado (curiosa palabra) y denostado hasta extremos vergonzantes. ¿Pero qué tiene que decir la Monarquía ante este ataque por parte de semejante cabestro hijo de puta? ¿Acaso ha olvidado Carrillo que el propio don Juan Carlos medió para que él pudiera volver a España y eludir a la justicia? ¿Y qué pasa con el Ejército, va a permitir una agresión verbal de tal calibre por parte de un sinvergüenza de tal magnitud? Aunque teniendo a la señorita Pepis de subministra, ya todo es posible, igual hasta hacen general a Carrillo. Pues no te vas a escapar, abuelaco genocida, si hay por ahí quien quiere condenar a Franco, muerto hace treinta años, tú, por mucha edad que tengas, aún estás vivo y en perfectas condiciones para pasar lo que te resta de tu mísera existencia en el más asqueroso de los calabozos de este país.

martes, 28 de octubre de 2008

Los progres se ríen de los pobres

Un día más en el comedor social, esto es algo que les encanta a los nazisociatas, ver como mucha gente normal de la calle acaba viviendo como putos miserables, mendigando por un chusco de pan que echarse a la boca y sin un puto duro para permitirse nada, gracias ZP. Hoy he llegado un poco más tarde, antes de pasar por el ritual de la cola de la comida echo un ojo al comedor y veo en la mesa de siempre a mis habituales compañeros de mantel (y eso que aún no hace ni una semana que los conozco). Hoy están todos, Toni, Borrás, el doctor Tomás y Jesús, con el cual no sé por qué pero tengo especial simpatía. Ni siquiera miro a los platos, tan sólo cuando llego a la mesa y los sitúo delante de mí, me doy cuenta de que hoy tenemos una sopa con cuatro o cinco fideos flotando cual icebergs perdidos y de segundo entremeses variados (tan variados como jamón york, mortadela y queso). Tras los pertinentes saludos y comenzar a mitigar mi hambre, me sumo de lleno en la conversación de la mesa.

Jesús está contando, con una mezcla entre pena y resignación, que el otro día casi se vio envuelto en una pelea en un bar. Con unos pocos euros que consiguió, decidió darse un homenaje con un par de cervezas a media tarde. Se acercó a un local de su barrio por el cual, antes de su inducida desgracia económica, solía parar bastante. Allí saludó a viejos amigos y les habló de su actual situación mientras consumía un par de tercios. Pero estos hijos de puta están por todas partes, es inevitable, y además jodiendo a las personas normales hasta puntos insospechados. Allí estaban los dos típicos progres de turno, él y ella, con sus estrafalarias indumentarias de gilipollas y entrometiéndose en cualquier conversación que a ellos les pareciera que atentaba contra su régimen fascista e intolerante. Al oír la historia de Jesús pronto se acercaron a soltarle unos cuantos improperios, llamarle vago, machista y unas cuantas lindezas más. Para acabar riéndose de él y de su situación, y decirle que lo tenía bien merecido por ser un "facha" que no le votaba a Zapatero.

Realmente esta gente son malvados, auténticos hijos de la gran puta, gentuza que no merece estar viviendo, y es que ridiculizar y carcajearse de un pobre, más cuando tú eres uno de los responsables de su pobreza, es de ser un maldito cabrón. Jesús no pudo por más que levantarse y plantarles cara, en medio de las amenazas, la chulería y nuevos improperios de estos bastardos mierdosos. El asunto se puso muy feo cuando empezaron los empujones mutuos y el dueño del bar tuvo que intervenir para poner orden, reclamando que por favor los tres abandonaran su establecimiento. Pero los progretas son tan capullos y anormales que aún después de la que estaban montando pidieron la hoja de reclamaciones del local y aseguraron que iban a denunciar al propietario por dejar entrar a vagabundos violentos como Jesús. Él no daba crédito a lo que veía, como ninguno de los que estábamos ahora mismo en la misma dábamos crédito a lo que nos contaba. Finalmente nuestro amigo, haciendo gala de mucha más educación y cordura que estos hijos de mala madre, se despidió de sus conocidos del bar y se marchó para evitar males mayores. Y es que contra estos nazis tarados irracionales poco más se puede hacer.

Tomás apenas hizo ningún comentario, Borrás no hacía más que repetir la expresión "hijos de puta" y yo compartía las palabras y la opinión de Jesús hacia esta gentuza, son malos por naturaleza. Pero lo que más me impactó fue la expresión del siempre risueño Toni, con la cabeza gacha y la nariz casi tocando el plato, estaba realmente triste, como dolido de verdad por esta anécdota que acababa de contar Jesús. Cuándo le di una palmada en la espalda y le pregunté qué le pasaba, Toni, en cierto modo titubeante, comenzó a contar una historia mucho más triste y patética. Realmente nadie sabía muy bien cuál había sido su vida familiar, y quizá era mucho mejor no saberlo. Nos contó que enviudó cuando su hijo aún era un adolescente, con lo cual tuvo que educarle durante esa difícil etapa él solo. Cuando su hijo llegó a la veintena, hace unos pocos años, de pronto optó por distanciarse de Toni, hasta extremos insospechados, llegando incluso al insulto y a la agresión verbal. Alrededor de esa época comenzaron sus dificultades económicas y su hijo directamente desapareció. Poco después supo que se había enrolado en las filas del PSOE, donde le habían lavado el cerebro de forma espectacular, especialmente contra la figura "tiránica" que significaba un padre que no tenía las mismas ideas naziprogres de las que mamaba en cada reunión del partido.

No quisimos saber más, intentamos desviar la conversación y cambiar de tema. Pero era evidente que todos los que allí estábamos sentados comenzamos a sentir auténtica repugnancia y nos dábamos cuenta de qué tipo de gente era la que formaba parte del actual PSOE, qué clase de basura eran sus simpatizantes, sus votantes, y como tenían la sangre fría de dejar que un padre en la más absoluta de las ruinas por culpa de ellos ahora tuviera que estar mendigando la comida como un jodido pordiosero rosoño. Y no es que Toni fuera precisamente un explotador laboral, un opulente ricachón, un empresario de renombre o un político sin escrúpulos. Simplemente era un capataz de obra, con unos estudios bastante medianos, que había intentado llevar adelante a su familia con el dinerito que traía a casa todos los meses. Hasta que los iluminados nazisociatas decidieron que ya era suficiente, para él y para muchos otros, y que había que enviar a media España al paro solamente por joder, y no darles trabajo bajo ningún concepto, que sufran y se peguen un tiro.

Acabando ya de comer me vino a la mente la escena del otro día, con el tipo aquel que le metió un cuchillazo a la tipa asquerosa del pelo rojo y las lupas de pasta. Les pregunté a Borrás y a Toni, que eran los más enterados de todos los tejemanejes del comedor, qué es lo que había pasado con el tiparraco en cuestión. No se le había vuelto a ver por allí, es lógico, si no le habían detenido ya, lo más probable era que el próximo día que se acercara por el comedor, alguien alertara de su presencia a la policía para que fuera arrestado. Tampoco sabían nada en absoluto sobre su persona, al parecer no llevaba mucho tiempo viniendo por aquí y no se relacionaba con nadie. Otro personaje que me llamaba mucho la atención era el forzudo rubio y alto que tenía pinta de extranjero, siempre comía solo, y parecía más un actor de películas de acción de los años 90 que un vagabundo. Borrás me dijo que le llamaban "el ruso", aunque realmente no tenían muy claro de que país era, pero seguramente no se desviarían mucho. Al parecer trabajaba en una empresa de reformas que se fue al garete hace unos meses y desde entonces, no encontrando nueva colocación, ni consiguiendo dinero suficiente para regresar a su patria, viene todos los días a comer.

Ya hemos acabado con nuestro platos. Tomás, que hoy ha permanecido en silencio casi durante toda la comida, alega que tiene un compromiso esta tarde y se marcha con bastante prisa. Los demás parece que no tenemos nada que hacer, desde luego trabajo no tenemos, dinero tampoco, así que, salvo pasear, no hay muchas más ocupaciones. Salimos lentamente del comedor social, Toni va el último y comienza a renegar. Nos giramos a ver qué le pasa y se queja de que ya no tiene ni dinero para tabaco y que el mono muchas veces le persigue. Tuvo que dejar de fumar a causa de su delicada situación económica, pero no ha conseguido aún quitarse el vicio. Muchas veces incluso parece que se esté fumando un pitillo imaginario. Jesús, que cuando está de buen humor le saca punta a todo, pronto hace un pequeño chiste al respecto. Zapatero ha prohibido el tabaco en multitud de sitios, y como la gente no ha dejado de fumar ni con esas, pues ahora ha decidido eliminar el vicio de raíz. No dinero, no tabaco. Borrás se ríe y Toni se caga en la puta madre que parió al dictador pucelano. Yo también lo hago. Todos lo hacemos.

lunes, 27 de octubre de 2008

La camiseta del Huesca

Hoy me haré eco de una noticia bochornosa pero por desgracia real, que nos da una imagen bastante clara de en qué se está convirtiendo la España de hoy en día gracias a las inusitadas ideas, chaladuras mentales y gilipolleces crónicas de un buen puñado de progretas y capullos integrales que no tienen mejores cosas que hacer más que joder a una ciudadanía hasta no hace mucho tiempo tranquila. Ayer conseguí escuchar la noticia en Onda Cero, aunque sin demasiada relevancia, pero ya es más que el resto de medios de comunicación, que se la han pasado por el forro. Yo no acababa de dar crédito a semejante estupidez, pero cuando he leído hoy el blog amigo de La Verdad, me he dado cuenta de que la noticia en cuestión era cierta. Y es que realmente en España a día de hoy hay mucha gente que está sumamente mal de la almendra.

Entremos en materia. Resulta que esta temporada futbolística el Huesca, recién ascendido a segunda división, ha decidido utilizar una segunda equipación utilizando la bandera de su ciudad. Algo que por cierto no estaría de más que hicieran más equipos, reivindicando sus orígenes (tan perdidos con tanto jugador foráneo) y además porque en muchos de los casos, como éste, este tipo de indumentarias son realmente bonitas, más incluso que las habituales. El caso es que una extraña organización multicultural (ya salieron los progres a dar por culo) llamada Intermigra ha decidido enviar una carta advirtiendo al equipo aragonés para que cambie estos colores puesto que según ellos contraviene la normativa antiviolencia de la FIFA. Además, ha enviado sendos informes a UEFA y FIFA para que se inicie una investigación al respecto y finalmente se prohíba al Huesca esta segunda equipación. Supongo que en estos momentos, queridos lectores, estaréis alucinando en colores. Tranquilos, a mí me pasó lo mismo al principio.

¿Pero qué coño pasa con la camiseta del Huesca que tanto molesta a los progres de mierda? Pues resulta que la bandera de la ciudad oscense, al igual que la de Zaragoza, Tudela, Teruel y otros muchos lugares a lo largo y ancho del globo, contiene la Cruz de San Jorge, roja sobre fondo blanco. Los ejemplos más conocidos son las banderas de Inglaterra o de Georgia (ésta lleva hasta cinco cruces), con lo cual habría que ver las medidas que toman los organismos futbolísticos citados más arriba, puesto que lo mismo que hagan con el Huesca deberán hacer con estas dos selecciones. En fin, el caso es que la protesta viene por los capullos de siempre, resulta que la Cruz de San Jorge, al ser cristiana, molesta a los putos moros, consideran que incita a la violencia contra ellos y que, pobrecitos, igual algún aficionado del Huesca les pega una paliza. Pues bien merecida se la tendrían, coño, tanto tocar los huevos.

Vamos a recordar que no es la primera vez que los moracos de mierda montan una similar en Aragón. ¿Os acordáis de lo que sucedió con el escudo de esta comunidad autónoma? Resulta que en uno de sus cuatro emblemas aparecían cuatro cabezas de moros a modo de trofeo y celebración por la liberación cristiana, y por supuesto a los moritos, pobrecitos otra vez, que residían en esta zona de España les parecía una ofensa a su dignidad, sus derechos y blablabla. Lo más curioso es que las cuatro cholas en cuestión están junto a una Cruz de San Jorge, ¿entonces no les molestaba? No, porque estos cabrones son como el cáncer, se expanden cada vez comiendo más y más terreno, hoy una cosa, mañana otra, pasado nos degüellan, y lo más grave de esta situación es que los principales instigadores de toda esta mierda son cuatro progres multiculturalistas anormales, ESPAÑOLES, que son todos unos hijos de puta desagradecidos y renegados de su patria. Id a currar a la obra y veréis como se os pasa tanta gilipollez, acomplejados enfermizos de mierda.

A todo esto, la contestación del Huesca, a modo de carta abierta no tiene desperdicio, insistiendo en el orgullo que para esta institución significa el hecho de portar los colores de la bandera de su ciudad en su camiseta. Y como bien indican al final de la misiva, encontrar violencia en la equipación del Huesca sólo puede provenir de mentes enfermas. En fin, veremos como acaba toda esta capullada aunque mucho me temo que mal para nuestra historia, cultura e identidad como país, sobre todo cuando el enemigo está dentro de las instituciones, con anormales tolerantes y complacientes con toda esta escoria que viene de fuera, con un subpresidente iluminado que quiere hacer historia como el hijo de puta más grande que ha pasado por el ejecutivo de este país, y con todos esos gilipollas hijos de papá cuya única ocupación es joder a las personas normales que intentamos malvivir en lo poco que aún queda de nuestra patria.

domingo, 26 de octubre de 2008

El doctor, su esposa y la justicia de ZP

Es mi segundo día en el comedor social y me da en la nariz que tal y como Zapatero y sus cabrones han dejado mi economía, estas visitas van para largo. En la puerta me encuentro a Jesús, parece mentira pero con sólo dos sesiones de comedor ya es como si fuéramos amigos de toda la vida. Va a resultar que la pobreza inducida une bastante a la gente. Me comenta que ha estado mirando otro comedor social más cercano a su barrio, pero se ha llevado la desagradable sorpresa de que allí tenía que pagar tres euros para entrar. Me parece una sinvergüencería, se supone que el que acude a este tipo de lugares no tiene un duro ni para comprarse un cartón de huevos, y ya están poniendo precios como si se tratara de ir a comer a un restaurante de menú. Jesús opina lo mismo que yo, para eso te compras huevos y patatas y te haces una tortilla. No sé por qué pero me da en la nariz que ZP y sus iluminadas ideas tienen algo que ver con este indignante asunto.

Entramos y seguimos el ritual de la bandeja, los platos y el agua. Hoy tenemos arroz con verduras y pescado rebozado, ambos platos tienen una pinta realmente asquerosa, pero al menos nos quitarán el hambre. Mientras hacemos cola ya hemos iniciado una interesante conversación sobre la ciudad en la que vivimos, cómo ha cambiado y la cantidad de inmigrantes maleantes que pululan por sus calles. Al hilo de lo expuesto me hago cargo de una curiosa situación, prácticamente todos los que estamos hoy en el comedor somos españoles, apenas veo a tres o cuatro sudakas y a un tipo rubio enorme que parece ruso, búlgaro o algo similar. Parece que esta gente sí que tiene empleo y dinero para comer y han desplazado a los autóctonos hacia la más absoluta de las pobrezas. Es lo que tiene que el dictador social ZP solamente les conceda ayudas a ellos. Y encima nos tenemos que tragar las mentiras de los manipulados medios de comunicación hablando sobre cómo les afecta la crisis a todos estos miserables. Intento no pensar en ello porque no quiero que me siente mal la comida.

No veo a Toni, tampoco a Borrás, aunque éste ayer llegó bastante más tarde. Jesús tampoco sabe nada de ellos, así que nos sentamos tranquilamente a comer, curiosamente en la misma mesa de ayer. En breve se nos une un nuevo personaje, muy educadamente nos pregunta si se puede sentar con nosotros y cordialmente le hacemos un hueco, aunque mucha falta no hace porque la mesa es muy espaciosa. Su nombre es Tomás y va bastante bien arreglado, cuarentón con el pelo canoso, ya ayer me di cuenta de que ni mucho menos este lugar es un nido de harapientos, y es que con quien más se ha cebado el actual desgobierno a la hora de dejar a la gente sin empleo y sueldo es con la clase media. Se le ve apesadumbrado, resignado, casi no nos atrevemos a preguntarle sobre su vida y sus asuntos, pero tras apenas un minuto de silencio es él quien abre la boca para tímidamente preguntarnos qué tal nos va. Jesús resume la misma historia que me contó a mí ayer, su ex-mujer, su empleo perdido, su actual situación, y yo básicamente suelto también algunos esbozos sobre mi pasado. Tomás escucha atentamente y cuando ya se ha empapado de toda la información parece querer lanzarse a hablar sobre sí mismo.

Su historia comienza a confirmar mis sospechas, el nivel intelectual de este recién llegado es muy alto y sin duda su estatus social anterior debía de ser bastante elevado. Tomás era médico hasta hace tres años, bien colocado, trabajando para una clínica privada y con una vida más que apacible y resuelta. Pero un día, prácticamente por sorpresa y a traición, todo se desmoronó. Su mujer estaba liada con otro tipo (una historia más que habitual) y a la muy sinvergüenza le pareció que la mejor manera de quitarse a su marido de en medio era denunciarle por malos tratos, sí, la tan manida violencia machista que tanto gusta a progretas y medios de desinformación. Esta hija de puta incluso tuvo la desfachatez de presentarse en el juicio con autolesiones bastante contundentes, con lo cual la juez de turno, sin necesidad de prueba alguna y basándose únicamente en el testimonio de la señora, mandó a Tomás a la cárcel. Toma ración de zapaterismo, así funcionan las cosas ahora en España gracias a la iluminación de un chalado mental que se aloja en la Moncloa.

Hacía ya un año que Tomás había salido de prisión, de lo cual puedo colegir que la condena no había sido muy grande, pero claro, a él la vida se le había ido totalmente a la mierda. Se había quedado sin mujer, sin casa (que se quedó ella con el otro), sin trabajo y sin dinero (que soltó en forma de indemnización). Ahora no encuentra trabajo de nada y los pocos ahorrillos que le quedan los necesita para alquilar una habitación en la cual malvive. La verdad es que tanto a Jesús como a mí se nos ha revuelto el estómago con la historia del doctor. No me apetece ni acabarme el plato de arroz (además es que está malísimo), así que intento probar suerte con el pescado rebozado. Joder, sabe a plástico, pero intuyendo que más tarde el hambre se puede apoderar de mí, intento hacer el esfuerzo y comienzo a masticar y tragar. Jesús ha tomado ahora la palabra, y es que parece ser que cada vez que aparece la palabra "esposa" en una conversación, revive su historia personal y se toma como propias estas malas experiencias sufridas por los demás.

Casi ya acabando el segundo plato hace acto de aparición en la sala Borrás, con una jovial sonrisa y su típico uniforme de vagabundo. Muchos de los allí presentes le saludan, da la sensación de ser el tipo más conocido del comedor, desde luego en veteranía no le gana nadie, así que es un cierto orgullo que ayer se sentara conmigo. Pero en realidad parece ser que le caemos bien, porque en cuanto nos ve a Jesús y a mí nos saluda a lo lejos y con señas nos indica que en cuanto recoja su comida se sentará con nosotros. Cuando lo hace le presentamos a Tomás, y al igual que nosotros, Borrás se pregunta dónde está Toni, que hoy no ha hecho acto de aparición. Mientras nos cuenta un par de chistes políticos devora su comida a velocidad de vértigo. Por fortuna o por desgracia hoy no asistimos a ningún espectáculo como el del día anterior, con el acuchillamiento de la progre (bien merecido se lo tenía), ni siquiera distingo en las mesas al acuchillador en cuestión. En ese momento me doy cuenta de que muchas de las caras que allí veo ya se me están haciendo familiares. Me despido de mis colegas de mesa ya que tengo algo de prisa, me levanto y salgo en dirección a mi casa pensando cómo mi vida ha cambiado. Gracias a ZP me he convertido en un mísero vagabundo.

sábado, 25 de octubre de 2008

Historias del comedor social

Es mi primer día en el comedor social. Se veía venir, llevo un año sin trabajo, sin cobrar un duro, malviviendo de lo poco que me encontraba en la cuenta del banco o en las huchas que circulaban por mi morada. Pero la situación ya es límite, hace una semana me cortaron la luz por impago, supongo que en breve el agua y el gas también caeran. No tengo dinero ni para comer, así que, bien informado por algún conocido en la misma situación, me acerco al comedor social a que me den algo para que mi maltrecho estómago se calme. Mientras caminaba hasta aquí, no podía evitar pensar en Zapatero, ese loco peligroso hijo de puta que por su propio capricho y en medio de un gran regodeo personal, ha decidido que muchos españoles tenemos que vernos en esta situación. Se ve que para él es muy guay, progre y moderno. Pero yo me cago en su puta madre.

El comedor es amplio, se me asemeja a esas típicas cantinas presidiarias con mesas para seis u ocho personas, todas muy juntas, con apenas espacio para llegar de una a otra. Por supuesto en un lateral tenemos la comida, dispuesta en varias ollas enormes, tras las cuales se sitúan los voluntarios sociales de turno que van repartiendo platos para los que nos vamos acercando hasta allí en un escrupuloso orden. Ya estoy en la fila, con mi bandeja y mis cubiertos no demasiado lustrosos pero al menos limpios. Sin mediar palabra me ponen dos platos en la bandeja, me retiro hacia una mesa y veo en uno de ellos una especie de sopa marrón en la cual no se atisba ningún tropezón. El otro plato contiene un trozo de pollo (o eso creo) y patatas fritas. Dejo mi bandeja sobre una de las mesas y antes de sentarme me acerco a por un vaso y agua, dispuesta en una especie de depósito enfriador. Por desgracia para mí, ni enfría ni nada parecido, el agua está rancia y asquerosa pero al menos puedo mojarme los labios con algo.

Ya sentado en la mesa empiezo a devorar los alimentos, coño, qué hambre tenía, ni siquiera me fijo que ya se han sentado a mi lado varias personas. Por lo visto son habituales del comedor social, comienzan a hablar entre ellos, una conversación bastante banal, pero ya que estoy envuelto en el aburrimiento me meto de lleno. Es gente simpática, pronto se abren a mí y me hablan sobre ellos. El más dicharachero es Jesús, de unos cuarenta años, muy bien vestido, de traje casi impecable, hasta hace unos meses comercial en una empresa y malviviendo con lo que le quedaba de su sueldo tras pasarle la pensión a su ex-mujer. Ahora ya no le queda nada, maldice el día que se casó e insulta a su ex-pareja y a las putas leyes feministas de Zapatero. Toni es algo mayor, cincuentón, le faltan algunos dientes y no va demasiado aseado, pero se le intuye cierta clase. Se toma su situación con humor, hace ya dos años que no trabaja, era capataz en una obra y se declara un fanático de la lectura. Para su desgracia, cuando llegó su batacazo económico, tuvo que malvender su extensa biblioteca para seguir teniendo techo. Alucino con las historias personales.

Ya voy por el segundo plato, es entonces cuando se sienta otro personaje en nuestra mesa. Le llaman Borrás, tendrá sesenta y largos y viste como un auténtico vagabundo, pantalón de tela bastante sucio, camisa por fuera y una fina rebeca de color verde. Lo que más me llama la atención son sus pantuflas de ir por casa, medio rotas y dejando entrever algún que otro dedo. Todo el mundo le saluda y le conoce, me confiesa que ya es un habitual de los comedores, aunque hace unos años encontró trabajo en una portería y ahí estuvo hasta que una niñata con minifalda le quitó el puesto. Dice que le encantan las mujeres pero que desde que existe esta política de discriminación positiva le dan ganas de abrirle la cabeza a más de una. En ese momento levanto la vista y miro a mi alrededor, no me había dado cuenta hasta entonces, pero de unas cien personas que hay en el comedor, apenas habrá cuatro o cinco mujeres. Parece ser que la crisis no nos afecta a todos por igual.

Entre las historietas de Borrás y las risotadas de Toni ya he acabado con mi ración de comida, me fijo entonces que hay varias personas hablando con los voluntarios que sirven la comida. Son dos chicas jóvenes y un hombre de treinta y tantos. Sus pintas no me inspiran ninguna confianza, son los típicos progretas, ellas con el pelo rojo y gafas de pasta de colorines y él con el pelo corto canoso, patillas y sin afeitar. Vestidos en plan pijos alternativos con colgantes, bolsos y mierdas, y con cara de muy pocos amigos. Parece que le han pegado una bronca al voluntario de turno. Se acercan a las mesas y hablan con algunos de los comensales, que por cierto, les miran con muy mala baba. Una de las pájaras comienza a bromear con un tipo que se está comiendo el plato de sopa, él no dice nada, y ella ríe y ríe soltando continuas idioteces. Todo el comedor ya se ha girado hacia la mesa porque la tía no para de gritar.

Uno de los compañeros de mesa del tipo de la sopa le dice que se calle y les deje en paz, que ya tienen bastantes problemas como para tener que aguantar gracias de imbéciles. La tipa cesa en sus carcajadas y le contesta de malas maneras. Se acerca la otra y hace ademán de iniciar un discursito, qué coño, ahí va, comienza a soltar burradas destinadas a todo el comedor. Comienza, sin venir a cuento, la perorata progre de insultos hacia Aznar, Bush y la guerra de Irak. Nos recuerda que ellos tienen la culpa de que estemos en esta situación, nos miramos todos y comenzamos a alucinar. Un señor mayor, ya cansado de tanta tontería, se levanta y le dice que se meta a Zapatero por el culo, que la culpa del paro que hay en España es de sus iluminadas medidas y reconversiones sociales. Se masca la tensión, la chiflada se acerca escupiendo bilis a donde está este señor y le tilda de facha, nazi y unos cuantos improperios más. La mayoría de la gente pasa, se da la vuelta y sigue comiendo, pero ya hay cuatro o cinco que se han levantado y están insultando a estos tres mequetrefes.

La primera de las gilipollas ahora se dirige a la mesa donde su compañera está discutiendo con el señor mayor, ahora es turno de hablar de las bondades sociales de Zapatero, por lo visto todos podemos comer allí gracias a él. No le falta razón, si no fuera por ZP, yo estaría en mi casa metiéndome una mariscada. De pronto, un tipo con cara de muy pocos amigos, camisa a cuadros y bastante corpulencia se levanta de esa misma mesa y sin mediar palabra se pone junto a la progre que está soltando el discurso. La mira fijamente y le clava el cuchillo con el que estaba comiendo en el estómago. El tipo se da la vuelta y se marcha del comedor tan tranquilo. Nadie sabe cómo reaccionar, la tipa está en el suelo con el suéter lleno de sangre, la otra pega alaridos como una histérica y el tercer capullo está llamando a alguien con el móvil con un nerviosismo más que patente.

Borrás dice que es mejor irse de allí, en realidad todos los de nuestra mesa hemos terminado de comer, así que le hacemos caso. Mientras camino por el pasillo hacia fuera del edificio le pregunto si este tipo de cosas son normales. Toni, que viene detrás, me contesta que más de uno de los que viene allí a comer están tan hasta los cojones de la situación económica y social que hay en España que si pillaran a un simpatizante sociata por medio se lo cargarían sin remisión. Jesús apostilla que tal y como están las cosas es mejor estar en la cárcel que fuera, por lo menos tienes cama y comida, y que se está pensando muy seriamente cometer algún delito. Ya estamos en la calle, todos tenemos algo que hacer esta tarde, aunque gracias a Zapatero no sea trabajar, así que nos despedimos, especialmente yo que soy el nuevo, y nos emplazamos para el día siguiente. Borrás ya se ha ido, Jesús no sabe si mañana podrá venir, pero Toni me confirma su presencia. Como supongo que seguiré sin trabajo y sin dinero, yo también estaré. Mientras camino hacia casa pienso en lo sucedido y me convenzo totalmente de que hay que asesinar a todos los votantes del PSOE, responsables directos de mi desgracia económica.

viernes, 24 de octubre de 2008

Hasta los cojones de los sindicatos

Una más de los sindicatos, y es que yo ya sinceramente me pregunto para qué cojones existen, porque desde luego para defender al trabajador ni de coña. Se han convertido de forma sumisa y patética en auténticos lameculos del actual desgobierno de gilipollas que estamos sufriendo, maniquíes y marionetas que giran y se mueven bajo los malvados y lunáticos designios del partido neonazi PSOE, y que se llevan por delante a todos sus afiliados con la más absoluta de las desvergüenzas. Vendidos absolutamente a un ejecutivo hijo de puta, que especialmente se ensaña con los trabajadores, y que está consiguiendo por su jodida incompetencia y maldad explícita unas cifras de paro como nunca antes en toda la historia. Pero todo esto a los sindicatos les parece de puta madre, aplauden cual monos palmeros babosos sin cerebro y hasta le dan las gracias a ZP y a su pandilla de cabrones iluminados por tratarles como mierda. O hay dinero bajo mano, o directamente son capullos profundos, de verdad.

Hoy se conocían los datos generales del paro en el último trimestre (aunque muy de nuevo no nos pilla), y de nuevo tenemos que asistir a cifras espeluznantes, reales y que por desgracia afectan a personas con boca, nariz, ojos, brazos, piernas y órganos genitales (lo que parecen no tener los del PSOE). Por supuesto una vez más nos salen los representantes del desgobierno con su blablabla de mierda cuando ellos son los PRINCIPALES RESPONSABLES de todo este despropósito sin parangón en ningún otro país del planeta. No pasa nada, ellos no tienen la culpa, que sí, que las cifras son malas, pero mira, hay que aguantarse. ¿Poner remedio, tomar medidas, para qué? Si son el PSOE, el partido del buen rollo social, de los guays, los progretas, los ateos, los sudakas, los salvajes, los maricas, las zorras y los anormales esfermizos. Ahora nos lo comemos con patatas y nos jodemos, y de paso nos tenemos que tragar que salgan los que deberían defender la dignidad de los trabajadores y el derecho a tener empleo, con su más absoluto apoyo al desgobierno, a darles la razón en todo, enhorabuenas por doquier y hale, majos, si tiráis a más gente a la calle, tranquilos que a nosotros nos parece de puta madre.

Pero no sólo hasta este punto llega el servilismo malélovo y perturbado de CCOO y UGT y sus principales dirigentes, qué va, hay que ir más allá. A ver si ya directamente consiguen beatificar a los hijos de perra nazisociatas que están jodiendo el país a marchas forzadas y mandando a comer a Cáritas a todos sus ciudadanos (y no veas las colas que empiezan a haber), y cómo no, estos malparidos de los sindicatos, van al degüello a por los empresarios. Sí, mira tú por dónde, los únicos que pueden dar un giro de 180 grados a las cifras del paro, pues ésos son los que se llevan la ira de estos anormales sindicalistas que están afiliados a sus putas organizaciones mafiosas sólo para pasar la mano y chupar el culo de un jodido loco peligroso que anida hace casi cinco años en La Moncloa. Resulta que según estos chiflados la culpa de las escandalosas cifras de paro es de los empresarios, es que manda huevos, de verdad. O sea, que ahora un tío tiene que joderse y no tirar a la calle a la plantilla sobrante o contratar gente de más aunque el negocio se le vaya al garete. Muy bien, vosotros sí que sabéis de números y economía, vamos, casi tanto como Solbes y ZP juntos. Claro, así nos va.
 
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