jueves, 1 de noviembre de 2012

Niñatos de papá cuarentones

Hoy llega al blog la reciente historia de una niñata de papá, una pijohippyprogreta de mierda, una orgullosa votante del PSOE zetaparil, una feminazi integral y una vaga alcohólica y drogadicta compulsiva de casi 45 años de edad. La pájara en cuestión no ha trabajado en su vida (revisen la edad, por favor) y ha vivido del cuento de "yo soy estudiante" sin terminar ni una sola carrera universitaria porque era demasiado esfuerzo para sus sufridas y etilizadas neuronas (y mira que estudiar en España...). Para su gran alegría (y no va de coña porque la tipa brindaba por ello), recientemente falleció uno de sus progenitores (divorciados) y le tocó la lotería que llevaba esperando durante más de media vida, heredar. O sea, recoger una muy buena cantidad de dinero sin haber dado un palo al agua en su vida, más que tirarse por las barras de los bares, las camas de diversas índoles de gentuzas, los porros y el empolvamiento de nariz.

Evidentemente una buena parte de la fortuna recogida le sirvió para continuar con los vicios habituales. También le permitió, sin el más mínimo de los remordimientos, mardar a tomar por el culo a su otro progenitor porque ahora ya no necesitaba más chupar del bote de los papás (revisen edad nuevamente, por favor), bueno, relativamente, digamos que más que del bote de los papás, ahora chupaba de la tumba de los papás, o al menos de uno de ellos. Y al otro que le den por culo, que seguro que es un facha y un represor que no la dejaba drogarse, follar como una descosida y emborracharse hasta perder el conocimiento todos los días. Viva la libertad.

Después de más de un año puliendo fortuna por las buenas, o más bien por el vicio que tanto le gustaba, el efectivo comenzó a temblar, así que parecía que iba llegando la hora de ponerse a trabajar. Bueno, eso haría cualquier persona normal, pero este tipo de personaje no. Ha llegado la hora de montar un negocio, sí, pero un negocio para tener empleados y así poder quedarse en casita o en el bar más cercano sin hacer absolutamente nada más que tocarse las narices, el coño, la botella o el porro. Este tipo de personajes son los que van contra el empresario, el capital y blablabla y en realidad son los más tiranos. Trabajar no, explotar y putear a los demás sí. Pero bueno, a lo que íbamos, al negocio, que mira tú por donde, y a pesar de la muy sustanciosa herencia recibida, suponía un problema de capital, básicamente porque lo heredado ya había sido gastado en drogas, alcohol y todo tipo de caprichos superfluos y estúpidos. En fin, no pasa nada, hipotequemos el piso completamente pagado que el progenitor fallecido nos ha dejado en herencia, que para eso está.

Por supuesto, para una persona que no ha hecho nada más en su vida que emborracharse, drogarse y ser puta de bar, es complicado montarse algún tipo de negocio en el que medianamente pueda tener algún tipo de experiencia a no ser que sea... un bar. Pero como estos progretas tienen delirios de grandeza hasta puntos realmente nauseabundos, pues un bar no es suficiente, cadena de bares, que es mejor. Así nos gastamos absolutamente todo el dinero recibido por la hipoteca de la herencia y, lo que es mejor, tenemos varios bares de nuestra propiedad para seguir con nuestros vicios habituales. ¿Para qué cambiar el modo de vida si ahora tenemos más dinero que nunca y nos lo podemos pulir a lo salvaje? Y por supuesto, para que todo el mundo sepa quién soy yo, voy a poner mi nombre en letras bien grandes a la entrada de cada garito para que se vea quién es la gerente, dueña y propietaria del establecimiento en cuestión. No, no es coña.

Lo patético de todo esto es que los locales fueron miserablemente arrebatados en traspaso a hosteleros de toda la vida que estaban hasta el cuello, intentando buenamente seguir llevando adelante su negocio hasta que el zetaparismo más hijo de puta arruinó el país, a sus clientes y por defecto sus propias vidas. Gentes que han peleado durante más de treinta años por un establecimiento, que han currado como negros a sol y sombra sin concederse una putas vacaciones en décadas, y que ahora ven como esta niñata cuarentona, a la que le apetece jugar a los barecitos, les arrebata su comercio para montarse en él la mejor de las juergas. Aunque bien mirado, casi que lo mejor es que acontezca eso, traspasar el tema por una miseria e irse a casa a jugar con una pistola hasta el día que toque suicidarse.

Tras cuatro o cinco meses de juegos y tonterías, como esta persona jamás ha trabajado de nada y no tiene ni puta idea de hacer nada y mucho menos de llevar ningún tipo de negocio (parece su ídolo Zetaparo), los barecitos de los cojones no funcionan y las deudas asolan a la pájara en cuestión. Cuando alguien le reclama 300 míseros pavos, su gran contestación es "ponte a la cola". No queremos saber la cantidad de gente a la que esta progreta malnacida debe dinero, pero intuimos que ha de ser una importante multitud y con cifras que pueden sobrepasar lo escandaloso. Y repetimos, en apenas unos meses. Sí, volvemos al asunto de los delirios de grandeza, sobre todo cuando uno es un completo inútil que no sabe hacer más que gastar y aprovecharse de los demás.

¿Y ahora qué? La herencia ya se ha ido (aunque seguro que aún le queda algún apartamento o chaletito por ahí), ¿trabajar para levantar el negocio?, por favor eso qué es, si seguro que la pájara aún sigue diciendo que es estudiante, porque empresaria... oh no, vade retro, ¡fachas de mierda! ¿Entonces? ¿Habrá que ir ahora al progenitor que aún queda y que ha sido mandado a la mierda hace breves fechas a pedirle dinerito para no quedarse en la puta y mísera calle? O liarse con algún anciano, ponerle arsénico en la sopa y seguir cobrando herencias. O simplemente seguir siendo una fulana de bar, una borracha y una drogadicta supertopemegaprogreguay, votante y simpatizante del PSOE más zetapariano, y acabar muerta en un portal con una jeringuilla en el brazo. Casi que después de leer el post, todos mis lectores se inclinan por este último final a la historia. No sé, majos, supongo que en breve os comentaré cómo acaba el recital, aunque bien poco nos tiene que importar lo que le acontezca a este tipo de escorias humanas. Buenos días.

domingo, 28 de octubre de 2012

El camionero checo

Está lloviendo. Aunque realmente no tiene nada de raro, pero lo digo porque me acabo de sentar a escribir unas líneas delante del ordenador y de repente la ventana se me ha llenado de gotas de lluvia. Y bueno, viviendo en un país normal, relajado y sin votantes nazisociatas ni progretas de por medio, pues diría que hasta tiene su punto de romanticismo el estar escribiendo frente a la ventana mientras contemplas de reojo como sigue lloviendo y lloviendo. Pero no nos vamos a poner maricas, que para eso ya está Zerolín de los bosques, ni vamos a hablar de hijos de puta progretas, que ya lo hago muy a menudo y al final se me acaban por revolver las tripas y finalizo con la comida más reciente en la taza del váter.

Podría, por ejemplo, comentar que ayer volvió de vacaciones mi amigo y compañero Frankenstein. Sí, ayer volvió al trabajo después de dos semanas. Y ya está, porque hoy se ha vuelto a pirar otras dos semanas de vacaciones. Me encantan los derechos vacacionales de este país. Trabajas duro, sí, muy duro, lo que no les gusta nada a los españolitos, dicho sea de paso, pero cuando tienes tus vacaciones, las tienes. Yo también me fui un par de semanas de relax hace más o menos un mes y en breve me largo otras dos semanas. Y suma y sigue. Y algunos de mis ex-compatriotas españolitos idiotizados aún me vienen con lo de "jo, como vives, siempre estás de vacaciones". Qué raro que me digan eso, yo creía que "como no España no se vivía en ningún sitio". En fin, lo de siempre, que de donde no hay...

Pero dejémonos de lluvias, vacaciones y Frankenstein. Hoy quería yo hablaros de otro gran personaje que comparte lugar de trabajo conmigo, el camionero checo. Richard de nombre, de nacionalidad checa como bien indica su sobrenombre y con 48 largos e intensos años a sus espaldas. Su aspecto físico no puede ser más desagradable a simple vista, gordo y molloso como él solo, cabeza completamente afeitada para disimular su absoluta calvicie, los pocos dientes que le quedan en su boca absolutamente podridos y perilla totalmente rubia en plan cantante de trash metal ultraviolento. Muy a juego todo esto con su vestimenta, gorra del grupo Pantera, camisetas de otras bandas musicales de rock muy duro, pantalones vaqueros rotos o en su defecto militares y zapatillas de deporte absolutamente reventadas y llenas de mierda.

El tipo es tan amplio, por decir algo, que apenas si puede moverse en el cubículo que tiene destinado a su puesto de trabajo y cuando en ocasiones se sube a una silla o mesa para limpiar alguna estantería (que lo hace), el pobre mueble se dobla y empieza a crujir como si realmente sufriera sobre sí el peso de todo el Sistema Solar entero. Eso sí, gran entendido en música, Richard es un auténtico forofo de lo que él mismo denomina "violent sound", esto es grupos de heavy ultraviolento (Pantera es lo más suave que escucha) que ponen a uno realmente cardíaco. Pero el menda se pone la música a toda birolla mientras va gritando como un descosido "YESSS! YESSS!", porque obviamente es muy complicado cantar las letras de semejantes canciones.

¿Por qué "el camionero checo"? Bueno, el tipo antes de venir a este país donde hemos coincidido los dos, trabajaba en su nación como camionero. Más que eso, puesto que fue camionero durante más de veinte años recorriendo exclusivamente todos los países del este de Europa, época comunista incluida. Así que quizá sería hasta más apropiado llamarle "el camionero del telón de acero". Evidentemente tiene anécdotas de toda índole de toda esa vida pasada, cada cual más insólita, más curiosa y más macabra. Por ejemplo, un día me comentó que la película "Hostel" está basada en un hecho real acontecido en un país del este de Europa y que ÉL sabe a ciencia cierta y de primera mano que así fue. Tampoco quise indagar más en el asunto por si me encerraba en una habitación y me destripaba para explicármelo, pero que cada cual se imagine lo que quiera.

La vida de Richard aquí en nuestro nuevo país de acogida no está nada mal del todo. También estuvo una temporadita recorriendo toda esta nación como camionero y ahora tiene un cómodo turno de seis horas diarias por las tardes seis días a la semana. Cómodo para él, porque le encanta salir de trabajar a las once o las doce de la noche y marcharse por ahí de parranda a bajarse unas cuantas cervecitas al local más próximo donde tenga algo de música en directo, a poder ser algún grupito de "violent sound". El tipo vive en un piso propio y tiene otro alojamiento alquilado como picadero para llevarse allí a ancianas locales a las que vete tú a saber cómo persuade teniendo en cuenta su extraño aspecto físico. Vamos, todo un personaje del que seguiremos hablando en futuros posts pero al que me apetecía presentaros hoy para que os vayáis familiarizando con él. Vaya, ha parado de llover, voy a abrirme una cerveza. Salud.

jueves, 25 de octubre de 2012

Idiotizamiento e hijoputez profundos

Es de tontos intentar mantener una conversación medianamente normal y decente con el típico españolito de a pie. Más bien es una misión totalmente imposible. Yo no sé si es que el brainwashed nazisociata ha sido el gran y único éxito de los ochos años de zetamierdismo o es que las neuronas de toda esa gente están realmente jodidas, pero el resultado deriva en una imbecilidad profunda que no me extraña lo más mínimo que provoque la risa burlesca del resto de naciones del mundo mundial. Que intentas decirle a uno de estos personajillos que fuera de España no hay crisis, que existen países no demasiado lejos con más puestos de trabajo que personas para cubrirlos, que el salario dobla o triplica al de España y que el nivel de vida y los precios son la mitad o incluso menos, y no, eso no es verdad, eso es mentira y eso no es así. "¿Me estás llamando mentiroso, puto españolito idiotizado de los cojones", "no, no, yo no te llamo mentiroso, pero eso no es verdad", "¿y por qué no es verdad si te lo digo yo que resido y trabajo precisamente en uno de esos países que te comento?", "pues porque no es verdad". Razones que levantan muertos, señoras y señores.

Pero de donde no hay no se puede sacar, que se suele decir. Es como otra historieta que ya está hasta copando la prensa de otros países a carcajada limpia, porque no puede ser de otra manera cuando se trata de comentar lo que acontece en España. Ahora resulta que hay protestas, muchas protestas, manifestaciones, todo dios a hostia limpia y a quejarse de todo. ¿Y quiénes promueven estas protestas? Pues los que han creado precisamente las situaciones contra las cuales se protesta. ¿Mandeeee, me lo explica usted otra vez que no computo? Esto es España, amigos. Un puñado de gilipollas e hijos de puta profundos le votan al PSOE al grito de "¡fachas no!", fomentando y dando alas a un ejecutivo de inútiles integrales y tarados mentales absolutamente incapaces que acaban por destruir la sociedad y economía del país y las vidas de sus ciudadanos. Y, ¡manda huevos!, ahora se protesta por ello, pero ojo, no contra quienes crearon la situación, sino contra otros que pasaban por allí y se encontraron en mitad del fregado. Esto es como lo de analice el problema, encuentre la solución equivocada y lleve a cabo otra solución más errónea todavía. ¿Imbéciles, idiotas o simplemente hijos de la gran puta? O todo a la vez, uno ya no sabe qué pensar.

Siempre digo lo mismo pero acabo cayendo en la trampa. No voy a hablar más sobre ese país de alelados y malnacidos que resultó ser en el que yo nací y del que se me expulsó por no comulgar con la ideología idiotizada y perturbada de los intolerantes neonazis psoístas de los cojones. Al final hablo sobre ello pero ciertamente espero que a partir del próximo post pueda cumplir mi palabra. Yo vivo ahora de puta madre en otro país europeo, y si no fuera porque problemas de salud familiares me requieren de uvas a peras en la península ibérica, no tendría que volver a un sitio tan lamentable nunca jamás en mi vida. Aquí tengo todo lo que quiero y una vida con oportunidades y felicidad, aunque eso será "mentira" para los más cerriles, borricos y gilipollas de todos los ciudadanos del orbe, los españoles. Seguid así, majos, ya os vaticino yo que mientras sigáis siendo tan estúpidos, vuestro país de mierda no va a tener ninguna solución. Y a mí me la bufa, vamos, como si empieza de una puta vez la guerra esa con la que están amenazando los cagalufos de los cojones. Moríos todos y dejadme en paz de una puta vez, coño.

miércoles, 10 de octubre de 2012

Dos sudakas en un tren

Un viejo amigo de suma confianza me contaba hace unos pocos días esta historia que le aconteció a principios de este mes mientras viajaba a bordo de la línea ferroviaría que une Valencia con Cartagena. Una anécdota más que demuestra la pérdida de papeles de España y los españoles y la cobardía extrema a la que han sido sometidos los nativos del país a base de tanto lavado de cerebro con la pseudo-corrección política y los maricomplejismos de mierda. Dos sudakas en un tren, para no perdérselo.

Y es que se daba la casualidad de que dos sudakones de pintas más que andrajosas cayeron en asientos continuos en la citada línea ferroviaria durante la susodicha travesía. Ella, paraguaya, vestida y pintada como un loro y con auténticos malos modales, ya cuando subió al vagón enfrentándose con varios pasajeros, ya una vez iniciado el viaje hablando a grito pelado con su mono compañero de asiento. Es así como todo el vagón, incluyendo a mi viejo amigo, se pudo hacer eco de una conversación que me da que incluso retumbaba más allá del citado convoy, desperdigándose por las estaciones por las cuales el tren iba pasando. Él, colombiano, pinta de chimpancé a medio domesticar, gruñendo más que hablando y mirando de forma desafiante a todo aquel que pasaba a menos de dos metros de él. Cuidado que te saco la navaja y, ojito, que como es mi cultura el que irá al talego serás tú.

Pero lo que mi viejo amigo quiso referirme para que yo me hiciera eco de ello en el blog, fue la conversación que durante más de dos horas ambos especímenes mantuvieron, como ya he dicho, a grito pelado, para vergüenza e indignación (o al menos así debería de ser en un país normal) del resto de viajeros del tren. Ella iba ya a casarse por cuarta vez en España. Su primer marido era, todo según ella por supuesto, un maltratador peligroso (qué raro) al que se regodeaba de haber metido en el talego durante varios años y así poder quitarle todas sus pertenencias, que tampoco eran muchas por lo visto. Pobre hombre. El segundo y el tercero eran medio-maltratadores, esto es, que ella le dijo al juez que también la maltrataban (qué casualidad, hombre) pero como la cosa no acabó de quedar muy clara, esta vez no les tocó cárcel, simplemente les desplumó, quedándose ella con la mayoría de las pertenencias de los tontos en cuestión y por supuesto reclamando una sustanciosa pensión. Ah, el último no tenía pasta para pasarle la pensión (cosas del desempleo inducido por Zetamierdoso), así que acabó en el talego también. Y ahora iba a por el cuarto porque, pobrecita ella, se había pulido ya en vivir a cuerpo de rey los pisos, coches y demás enseres que había literalmente robado a sus anteriores esposos. A todo esto, la tipa tenía también dos o tres hijos en su país de los que no se hacía cargo porque para eso estaban sus anteriores mariditos paraguayos. Que vete tú a saber de la historia de éstos. Toda una ficha la señora.

El colombianito tampoco se quedaba corto. Había estado dedicándose a negocios sucios en España, estafando medicamentos a la Seguridad Social, enviando dinero negro de sus trapicheos a su país y demás aberraciones que el tío no se cortaba un duro en proclamar a grito pelado en mitad del tren. Olé sus huevos, aunque a ver quién le dice algo que le saca la navajita o el revólver. Y ahora, y bien alto que lo decía el muy mono, estaba pensando en irse a su país porque por lo visto en el país de mierda que es España (así se refería a la nación que lo había acogido) ya no hay nada más para robar. No queda dinero para estafar ni gente a la que tomar el pelo robándole sus bienes. Y a grito pelado que lo aseguraba y reaseguraba el muy hijo de mala madre en mitad del vagón. ¿Callarse, para qué? Si le dices algo eres un racista, y total, él ya estaba acostumbrado a vivir como un rey mientras los españoles se morían de hambre. ¿Qué problema iba a haber por comentar todos sus timos en voz alta en mitad de otras cincuenta personas?

¿Dijo alguien algo a estos dos infrahumanos que se reían a costa del maricomplejismo del populacho español? ¿Alguien en el tren saltó hasta los cojones de tanta humillación para cuanto menos callar la boca a semejante par de maleducados delincuentes? Ya sabéis la respuesta tratándose de España. NO. La cobardía, el aborregamiento, el idiotizamiento y la gilipollez más profunda se han adueñado de los débiles y putrefactos cerebros de los españolitos de a pie. Me insultan, me callo y hasta me fustigo a mí mismo. Y espérate que igual levantas la voz y son el resto de tus compatriotas los que te silencian. Hasta este punto de idiotez absoluta se ha llegado en España a base de adoctrinamiento y brainwashed teledirigido desde desgobiernos cobardes y enfermizos como el del hijo de puta de Rodríguez Zetaparo o el bobo integral maricomplejín de Mariano Rajoy. Pues visto lo visto, que nadie se extrañe de nada, así le va a España y así le seguirá yendo por los siglos de los siglos. Amén.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Y la falacia continúa

Pues empieza a hacer frío. Bueno, es lo normal, agosto ha sido finiquitado ya hace unos cuantos días y el otoño comienza a hacer acto de aparición. Esta pasada madrugada, sin ir más lejos, 5 graditos. A ver si este invierno es algo más duro que el anterior y aparece mi tan amado frío. Pero frío de verdad, coño, no sólo un par de días de nieve y luego que si 2 grados, que si 5, que si algún día bajo cero a altas horas de la madrugada pero con el cielo totalmente despejado... No, no estoy loco, pero entre que soy un tipo del norte y que nací en febrero, pues sí, amigos, me gusta el frío. Aunque también me gustaría preguntaros si vosotros estáis a gusto esos maravillosos días de verano con cuarenta y cinco grados a la sombra que se pueden disfrutar en la zona sur de la península ibérica. ¿No? Pues entonces no protestéis del frío, que es que no estáis a gusto con nada, carallo. Que si tengo frío, que si buf qué calor, que si jo que no hace ni frío ni calor. La cuestión es protestar.

No sé para qué cojones abro el post hablando de clima y temperaturas. Tampoco me apetece hablar de nazisociatas, progres y demás especímenes aberrantes de esos que pululan por España, pero alguna referencia tendremos que hacer, si no yo no sería el vikingo macabro y este blog no tendría el éxito que tiene. Ayer aún leía por algún recóndito lugar de la red de redes a más de un españolito gilipollas defendiendo la gestión de Zetamierdoso y su equipo de inútiles integrales y tarados de frenopático. Y por supuesto (os remito al reciente post de este mismo blog Cantinela para besugos) la culpa de que España esté como está ahora no es del desgobierno incapaz, perturbado y anormal que el país ha tenido durante ocho años, no, obviamente no. La crisis internacional, claro, ya salió. La peste de las pestes. Cuando no se quieren abrir los ojos y ver la realidad, pasamos a asimilar la manipulación, el lavado de cerebro y la mentira más absoluta inculcada por esos mismos hijos de puta responsables de todo el desastre que a día de hoy asola España. Y no me canso de repetirlo, MENTIRA COMPLETA Y ABSOLUTA.

No hablo por hablar. Desde que la secta psoísta me expulsó de mi propio país y me obligó a emigrar, vivo en uno de esos lugares donde según dicen estos hijos de mala madre, se fraguó esa falsa crisis internacional y más afectada está la población. ¿Ah sí? Será por eso que nada más llegar aquí ya tenía tres trabajos cuando en España ya llevaba tres años desempleado y sin cobrar un duro. Será por esa crisis falaz salida de cerebros descuajaringados que a pesar de tener que dejar algunas de mis ocupaciones porque no me da tiempo para más, sigo recibiendo llamadas y ofertas de trabajo de muchos lugares. Será por eso que aquí hay más puestos de trabajo que población para poder llenarlos y los únicos parados que hay son los mendigos, borrachos, drogadictos y gente que directamente no quiere trabajar porque no le sale de los cojones. Pero sí, queridos hijos de puta nazisociatas, seguid con vuestra puta cantinela de la pseudo-crisis internacional, que encerrados en vuestra casita delante de la caja tonta viendo La Sexta os vais a enterar mucho de cuál es la auténtica realidad más allá de vuestra visión de auténticos mequetrefes lobotomizados.

Es muy triste, pero es lo que quieren estos becerros seguidores hasta las últimas consecuencias del régimen zetaparil de los cojones. Pero como no tienen solución, ahí se coman su puta mierda y sigan con sus chorradas salidas de cerebros enfermos e incapaces que no dan para más que para el estiércol inculcado por sus jodidos enfermizos ídolos. Es una pena, porque hoy os iba a hablar de un nuevo personaje que haría las delicias de los lectores del vikingo macabro, el camionero checo. Sin embargo estos hijos de perra nazisociatas me han vuelto a encender. Y no debería de liarme otra vez con estos asuntos, al fin y al cabo ya los tengo a varios miles de kilómetros de aquí. Pero bueno, así se enterarán de que no olvido, no perdono y todavía los tengo en mi punto de mira. Y si me cruzo con alguno que sale de su madriguera y viene a molestarme y hacerme la vida imposible otra vez, esta vez en mi territorio, no dudaré lo más mínimo en sacar mis armas y eliminarlo. Fusilarlo, degollarlo o torturarlo hasta la muerte. Al fin y al cabo esa es vuestra mayor afición, ¿no, progretas de los cojones?, inculcar el odio y la venganza, crear tensión y división. Pues acercaos por aquí y ya veréis, majos, ya veréis.

martes, 4 de septiembre de 2012

Curaciones estomacales milagrosas

Estoy hasta los cojones de otra de las cantinelas habituales del españolito alelado que no tiene ni puta idea de nada y se cree Séneca, "como en España no se come en ninguna parte". Afirmación que me provoca náuseas por la tremenda falacia que resulta ser y porque no puede ser enunciada más que por cerebros absolutamente ignorantes, que seguramente no han ido más allá de la plaza de su pueblo y que, probablemente, para más inri y desastre mental, han sufrido el lavado de cerebro impuesto a lo largo de los últimos años por el nazisociatismo progreta dedicado a hacer sufrir a la gente en todos los aspectos de su vida cotidiana, incluyendo por supuesto la alimentación, con todos los problemas que ello puede conllevar en la salud de las personas. Pero no nos extrañemos de nada, ya sabemos que los progretas disfrutan con el mal ajeno, y ver cómo alguien se retuerce de dolor por un insufrible dolor estomacal puede ser una de las cosas que más felices les pueda hacer.

No es una ni dos, sino muchas ya las personas que, en este nuevo lugar donde vivo lejos de la idiotez congénita del españolito agilipollado que recita peroratas absurdas sin saber ni lo que significan, milagrosamente han sanado de forma repentina de sus terribles males del sistema digestivo. Personas que se hinchaban a medicamentos recetados por doctores sumamente incompetentes, que habían llegado al punto de apenas poder probar alimento, que sufrían un mal eterno que les afectaba incluso en su vida laboral (si es que aún tenían, claro) y personal, y había minado su salud hasta extremos cercanos a la muerte, de repente sanan sin saber muy bien por qué y empiezan a comer absolutamente de todo, incluyendo picantes, grasas, comidas sumamente pesadas, e ingieren bebidas alcohólicas sin ningún tipo de problema más allá de la cogorza que se puedan pillar. ¿Milagrito, milagrito? No creo en los milagros, aunque si fueran una o dos personas de entre mil, igual me lo planteaba. Pero cuando son novecientas noventa y nueve de cada mil, habrá que empezar a pensar que en España alguien está interesado en envenenar a la ciudadanía. Quizá así no se dedique a pensar en otra cosa más que en sus propios dolores. Aunque para distraer la atención ya está el fútbol, ciertamente.

Pero lo más triste es que mientras se suministran alimentos de calidad ínfima o incluso nula, se intente lavar el cerebro del españolito tonto que comulga con ruedas de molino ya desde hace muchos años con la mentira absoluta de que la comida española es la mejor de todo el planeta. Y encima, basándose en semejante falacia, los precios son sumamente aberrantes. Veinte pavos por unos filetes de ternera que son suelas de zapato, te joden el estómago, te hacen cagar cuando no vomitar, para encontrar que en otros sitios, unos filetes de calidad más allá de lo creíble, pueden costar hasta siete veces menos. Por no hablar de lácteos, frutas, arroces y pastas, vegetales, pescados y todos lo que uno pueda llegar a pensar dentro del ramo de la alimentación. O sea, mira qué guay España, comes mierda que te enferma, te roban literalmente por ello y encima te convencen de que es el mejor producto del planeta. Eso ya es directamente de ser MUY HIJO DE PUTA. No me extraña que nadie que sale de ese país de mierda no quiera volver para nada, ahí se pudra con todos los progres, malnacidos y gilipollas integrales que pululan por sus tierras. Y a ser posible que todos sus habitantes se mueran por problemas en el sistema digestivo, por idiotas.

jueves, 23 de agosto de 2012

Progres, cervezas y Frankenstein

Es tontería escribir nada aquí, ¿verdad? Me refiero a este blog, a cualquier blog en general, sobre todo si los lectores son españoles. Al fin y al cabo los seguidores y simpatizantes del Vikingo Macabro ya saben de las noticias, hechos y demás asuntos sobre los cuales escribo. Me dan la razón, asienten y saben que es lo que hay. Y los ciegos, botarates, progretas, imbéciles y demás escoria pululante por España que después de haber hundido y destrozado el país y amargado y jodido las vidas de millones y millones de personas, siguen con su cantinela progreta y con sus estúpideces integrales salidas de cerebros de boñiga, todos esos engendros, se les diga lo que se les diga y aunque se les ponga la realidad más real delante de sus putas narices, van a seguir con su gilipollez congénita y su venda eterna bailando al son del más imbécil. Así que, en definitiva, como aquí ya nadie tiene remedio, hablaré de lo que me salga de los cojones cuando me apetezca hablar, que cada vez seguramente será menos, y que lo lea el que quiera. Y el que no quiera que se masturbe con un estropajo o se ponga a lamer una foto de Zetaparo.

Aunque en realidad, al final, quienes más se interesan por leer lo que escribo son los mismos hijos de puta que destrozaron mi vida y me expulsaron de mi propio país demostrando su grandísima tolerancia y preocupación por los demás. Progretas, psoístas, hijos de mala madre, lo de siempre. Después de leer todo lo que yo escribo se echan las manos a la cabeza, se llaman o envían emails unos a otros y traman planes maquiavélicos para denunciarme ante sus más altas instancias progretas "matafascistas" y demás idioteces paridas por la eterna diarrea de sus neuronas. Yo les diría que se ahorraran el trabajo. Que en el país donde vivo hay libertad de expresión y tolerancia hacia todas las ideas y comentarios, no como en la podrida España. Si quieren perseguirme allá ellos, supongo que como viven donde viven, no tienen nada mejor que hacer al cabo del día. Y además, lo más seguro es que vivan del cuento, de sus pastositos papás o de las subvenciones paranoicas otorgadas a dedo a escorias humanas cuando Zetamierdoso se convirtió en dictador de un país de tontos profundos.

Bueno, me había sentado aquí con la idea de escribir algo sobre las cervezas que me tomé anoche con Frankenstein y con "el mierda", dos compañeros de trabajo, pero una vez más sólo pensar en los progretas me ha sacado de quicio y he desaprovechado dos párrafos. Pues sí, unas pintas de Foster's que estaban de puta madre, oferta especial de la casa, una libra cada una. A ver en qué lugar de ese país tan "barato" que es España se encuentra un precio de esa índole. Como "el mierda" no trabajaba al día siguiente decidió pillarse una buena cogorza. Lo de Frankenstein ya es algo habitual, trabaje o no trabaje a la siguiente jornada, él se etiliza hasta los más amplios extremos. Cuando le conocí todavía practicaba deporte y sólo bebía de uvas a peras, ahora se taja antes, durante y después de la jornada laboral, todo un campeón. Eso sí, por sorprendente que parezca, rinde como el que más, y siempre con una eterna sonrisa en la cara, lógicamente.

El otro día, por ejemplo, llegaba yo a mi puesto de trabajo para trabajar en horario de tarde y en los vestuarios me encontré con el tal Frankenstein, que trabajaba todo el día y estaba haciendo un pequeño paréntesis para sentar sus nalgas en el retrete. En cuanto me vio, me invitó a lo que se estaba cascando mientras defecaba, una botella de vodka a palo seco. No le hice el feo y me metí un par de taponcitos, al fin y al cabo yo iba a empezar la jornada. Él pasaba de taponcitos. Se estaba hincando la botella entera a morro y no precisamente a traguitos, sino con el típico glugluglu de quien bebe con auténtica sed. Pero es que fue acabarse la botella de vodka a tragazos y acto seguido se abrió una lata de medio litro de cerveza. Menudo tío.

Vaya post más caótico. Los progres me ponen de los nervios, quiero cambiar de tercio y hablar de las cervezas con "el mierda" y Frankenstein, y al final acabo por comentar las hazañas etílicas de este último. Yo creo que el plato de hígaditos con alubias que me estoy metiendo para desayunar me está afectando la mente. Por fortuna no tanto como a los progres, aunque lo de ésos es de nacimiento, así que lo mejor es no preocuparse y fusilarlos a todos directamente. No, en realidad son las no preocupaciones lo que hace que pueda hablar y escribir sobre lo que me sale de los cojones sin ningún tipo de pudor. Como no vivo en España y no tengo que soportar a un populacho imbécil, maleducado y anormal, y por supuesto no tengo que ver ni en pintura a ningún puto progre de mierda, pues estoy tranquilo y feliz. Y qué de puta madre estaban los higaditos por cierto, creo que ahora es momento para unas longanizas y abrirme la primera cerveza del día. Saludos a todos, lectores y no lectores. Total, da igual.
 
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