jueves, 15 de septiembre de 2022

Una semana en Rumania 3. Siete horas al volante

Abro los ojos y me encuentro medio tirado en un sofa. En un hall de la planta superior de mi alojamiento. Ya sabeis, la cabaña de tres pisos en mitad de una montaña de Transilvania. Supongo que durante mi festival etilico de anoche acabe por derrumbarme aqui y ya no me pude mover hasta que volvio a salir el sol. Logicamente en este estado nada me ha inquietado durante la noche. Ni los perros vagabundos locos, ni sedientos y tenebrosos vampiros, ni el mismisimo Dracula pegandose un vuelo nocturno desde su cercano castillo. Aunque tambien hay que decir que como a alguno de estos chupasangres se les ocurriera pegarme un mordisco en el cuello, iban a pillar una cogorza instantanea bastante poco deseable. Es lo que tiene ser un alcoholico, hasta los vampiros te huyen.

Con esta tesitura, logicamente, nada mas intentar incorporarme a la posicion vertical me hago cargo de que absolutamente todo me da vueltas. Menudo resacon. Y encima, despues de haber pasado toda la noche en este incomodo y chirriante sofa, mis articulaciones tampoco es que esten en las mejores condiciones. Pues es una putada, porque hoy me toca una jornada de conduccion bastante agotadora. Despues de dos dias en Transilvania, es hora de abandonar las montañas en direccion a la costa. Y lo peor es que, como este pais es bastante grande, la susodicha queda bastante lejos. Siete horas manejando mi vehiculo para llegar a mi destino final de hoy, el cual me va a acoger durante las proximas tres jornadas. Nos vamos hasta la costa del Mar Negro, y concretamente a una localidad muy cerca de la frontera con Bulgaria (a apenas cinco millas), llamada Mangalia.

Despues de una ducha reparadora (o no tanto, porque a estas alturas ya nada me repara) y un par de vaciados de intestino, empaqueto todas mis pertenencias, desciendo la montaña y comienzo el largo y tortuoso camino hacia el mar. Para despedirme de esta fantastica localidad de Bran, aun paro en el pueblo y me hago uno de esos fantasticos pozales de cafe que preparan por aqui y un jugo natural de naranja. Ambas cosas me sientan como una patada en los cojones y me van a estar repitiendo durante las sucesivas horas. Pero al menos voy despierto. Eso si, lo de meterme algo solido en el cuerpo mejor lo dejo estar. Ya sabeis lo desagradable que es ir al volante con retortijones y constantes ganas de cagar. Ya parare cuando me encuentre algo mejor, si es que eso llega a acontecer en algun momento a lo largo del dia.

Aun no he hablado de la temperatura que me ha acompañado en estos primeros dias. Lo cierto es que en Transilvania, y en particular en plena montaña, que es por donde me he movido, el termometro me ha respetado bastante con unos casi constantes veinte grados que, por asi decirlo, es el limite hasta el que mi nordica persona puede llegar a aguantar. Cuando el mercurio se eleva mas alla de esos guarismos, comienzo a pasarlo realmente mal. Ademas, estas jornadas hemos estado continuamente a base de claros y nubes, incluso con algo de lluvia por momentos. Ideal para mi, porque en el momento que la bola amarilla hace acto de presencia alla arriba, en lo mas alto, mi piel comienza a sonrojarse y quemarse de una forma muy asquerosa. Y bueno, que ya os podeis imaginar que si comento todo esto acerca del clima es porque las cosas, al dejar Transilvania, van a cambiar bastante, y para peor.

Menos mal que el Renault Megane tiene un aire acondicionado que funciona cojonudamente bien, porque deespues de dos horas de conduccion y ya circunvalando la gran capital, Bucarest, el ambiente es, simplemente, torrido. Lo peor es que en un momento dado de este bypass alrededor de la gran urbe hay unas obras o no se que cojones, lo que conlleva un tremendo atasco que me deja practicamente parado durante mas de media hora, rodeado de camiones, polvareda... y unas terribles ganas de mear. Siempre pasan estas cosas cuando menos tienen que acontecer. Asi que no me quedan mas huevos que parar en una gasolinera donde me doy cuenta de que, o hago rapido la faena, o en cinco minutos me derrito. Si, ya sabeis, al mas puro estilo del Conde Dracula cuando le pegan los rayos del sol. Algo me tenia que traer de Transilvania.

A pesar de que el calor es totalmente abrasador, tengo la suerte de encontrar unas mesitas en la parte posterior de la gasolinera que estan a la sombra y en una zona donde corre una cierta brisa, aunque no demasiado refrescante. Como ya llevo mucho rato al volante y merezco un descanso, me compro un sandwich de pollo y una botella de agua para llenar un poco el buche y rehidratarme, esta ultima accion mas que necesaria en estas circunstancias. No, de momento no hay chela, que aun me quedan muchas horas de conduccion por delante y no se lo que me puedo encontrar, aunque pronto de dare cuenta de que lo peor ya ha pasado. En fin, sigamos, que ya hemos superado el mediodia y mi resort playero en Mangalia me esta esperando. Claro, como si me importara mucho la playa... Lo que quiero es llegar cuanto antes para, de una puta vez, degustar una buena cerveza, que la lengua se me esta cayendo al suelo de sed.

Despues del infierno de rodear Bucarest, por fin tomo direccion este hacia la costa del Mar Negro. Hora de relajarse, puesto que durante las proximas dos horas largas voy a utilizar la unica y espectacular autopista de todo el pais. Y es que para unir la capital con la segunda ciudad mas importante, Constanza, ubicada en la costa, tenemos esta fantastica via, una de las mejor construidas y mas comodas por las que he tenido el placer de manejar un vehiculo. Y ademas practicamente no hay trafico. El unico pero son los inexistentes paisajes de los que uno puede disfrutar. Todo este recorrido es una llanura infinita y completamente desolada, en la cual no se atisba ni un misero pueblo o ciudad. Tan solo campos y campos y campos (o quiza es siempre el mismo puto campo) de trigo, de los cuales no se ve el final por mucho que uno alargue el cuello y quiera ver mas alla. Tan solo, en un momento dado, el paisaje se torna algo mas verde y un imponente puente que cruzamos nos avisa de que estamos atravesando el rio Danubio. Y luego, mas campos y campos y campos de trigo. Hasta el fin del mundo.

Una vez finalizada la autopista, la tension y el stress vuelven a aparecer al cincunvalar Constanza. Estos rumanos conducen como putos locos, especialmente en las grandes capitales. Intento apretar los dientes y sobrellevar la presion porque ya me queda muy poco, menos de una hora, para llegar a mi destino. Y una vez alli meterme el tan preciado manjar de cebada gaznate abajo. Venga, que ya casi estamos. Los ultimos minutos de conduccion, dejando ya la carretera que une Constanza con la frontera de Bulgaria, los realizo por una muy cuidada zona arbolada que es el preludio del lugar megaturistico en que me voy a hospedar. Todo lo que hay en torno a esta localidad de Mangalia son hoteles y resorts junto a playas, concatenados y sin solucion de continuidad. Se dice que es el destino turistico preferido de los propios rumanos, con lo cual, obviamente, todo lo que voy a encontrar aqui va a ser turismo interior, algo de lo que me voy a dar cuenta en breve y que no me va a ayudar mucho en mi estancia en el lugar.

En la recepcion del complejo hotelero nadie habla otra cosa que no sea rumano. Empezamos bien. Con una rapidez mas propia de una centella que de un ser humano, dejo todos mis bartulos en la habitacion y me planto en la barra del bar que hay junto a la piscina. Y alli, como no podia ser de otra manera, todos los camareros hablan solamente rumano. Vamos a peor. Menos mal que se decir "o bere, va rog" (aunque con los dias voy aprendiendo mas cosas) y gracias a ello consigo, por fin, la sagrada ambrosia de los dioses. Con el puto calor que hace, me casco la primera cerveza de un trago, sin ni siquiera abandonar la barra. Los camareros me miran asustados. Ahora ya ni hablo, simplemente dejo el vaso sobre la barra y con el dedo indico que me lo rellenen de nuevo. Vale, ahora ya estoy mas tranquilito e hidratado y ya puedo moverme hacia una mesita junto a la piscina. Eso si, que este a la sombra, por favor.

Con la historia esta de tener que cruzar medio pais y estar al volante durante tantas horas, lo cierto es que el sol ya se esta poniendo. Lo cual agradezco para no achicharrarme, aunque la temperatura tampoco baja mucho y se queda estancada en unos 25 grados, algo que me resulta realmente horrible. Como no queda mucho de dia, planifico mis proximos movimientos con extrema cautela para no desaprovechar ni un segundo. Como tengo una habitacion con un balconcito con vistas al Mar Negro, quiza la mejor opcion seria buscar una tienda y avituallarme a base de cervecitas para terminar la jornada relajado y tranquilo. Mañana ya podre nadar en la piscina, visitar las playas o lo que haga falta. Pero antes de eso, un crujido de mi estomago me intenta hacer ver que apenas si he comido un sandwich en todo el dia y necesito mas metralla solida para que mi cuerpo siga funcionando. Como no quiero perder el tiempo teniendo que buscar un sitio para menear al bigote junto a la playa, me meto directo al restaurant del resort y echo un ojo a la carta, que obviamente esta en rumano, pero bueno, para eso tenemos Google Translator. Lo primero es pedir una cerveza, por supuesto. Y acto seguido me casco una mariscada brutal para dos personas porque los precios son realmente baratos (es lo que tiene esto de que todo sea turismo interior) y otras dos chelas mas para acompañar. Joder, realmente tenia hambre.

Pero lo cierto es que el marisco tampoco te llena demasiado y con esto de que esta saladito porque es un producto del mar, pues da sed. Asi que el plan de salir a comprar cervezas sigue activo. Son casi las nueve de la noche y aun no he explorado nada fuera del hotel, asi que va siendo hora. A unos cinco minutos de paseo encuentro varias tiendas de viveres etilicos pero para mi desgracia no hay ni una sola que este abierta. Esto debe de ser una broma, porque los letreros a la puerta de los comercios dicen que cierran a las diez. No se si es porque estamos fuera de temporada, porque se pasan los horarios por el forro o porque las tiendas estas cerradas definitivamente. Esta ultima opcion no la quiero ni considerar, porque el hecho pasarme tres dias en la playa sin poder echarme una cerveza gaznate abajo me causa autenticas pesadillas. Peor que las que tenia con Dracula en Transilvania.

Resignado, acabo de vuelta en el bar de la piscina del hotel, que supuestamente no cierra hasta la medianoche, aunque yo ya no me fio ni de mi madre. Alli me hago dos cervezas mas mientras, tristemente, veo una especie de entretenimiento nocturno que consiste en dos rumanas vestidas de noche (aunque demasiado ligeras de ropa, sera por el calor) haciendo una especie de karaoke cutre en un escenario, agarrando los microfonos de tal forma que parece que se los vayan a comer como pollas. Entre la minima calidad musical y que en este bar solo tienen una marca de cerveza danesa bastante mala, me estoy empezando a deprimir, y lo cierto es que la calina nocturna tampoco ayuda mucho. Dispuesto a irme a dormir, subo a mi habitacion, donde el aire acondicionado es una bendicion para mi sudoroso cuerpo. Justo antes de meterme en la cama, buscando algo de ropa para cambiarme, meto la mano en uno de mis macutos y, oh sorpresa, encuentro una chela. Supongo que es de las que compre en Bran y se quedo perdida en el fondo de la bolsa y por eso nunca me la pude beber. Si, ya se que solo es una, pero que alegria poder hacermela tranquilito en mi habitacion justo antes de caer en posicion horizontal. Mañana ya sera otro dia.

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Una semana en Rumania 2. El castillo de Dracula

Me cago en los putos perros. Es evidente que aqui, en mitad de los Carpatos, a tomar por culo de cualquier indicio de mar u oceano, no hay gaviotas. Que ya sabeis como tocan los cojones cuando uno se encuentra en una localidad costera e intenta dormir por la noche. Graznidos, ruidos sobre los techos y las ventanas... vamos que uno no pega ojo. Y yo me las prometia felices porque aqui, logicamente no hay gaviotas. Pero hay putos perros. Yo no se que narices les pasa a los jodidos perros transilvanos que empiezan a ladrar como locos cuando se pone el sol y no paran hasta que amanece. Y ademas, con el eco del valle y las montañas, se les escucha a kilometros. Se ve que hablan entre ellos en la distancia. Una maldita sinfonia de ladridos escandalosos toda la noche. Todos los putos perros en veinte kilometros a la redonde aullando y ladrando sin parar. Joder, que nochecita.

El lado positivo es que los perros de los cojones deben de espantar hasta a los vampiros y fantasmas, porque lo cierto es que no he recibido ninguna presencia inquietante a lo largo de toda la noche. Ni el tipico siniestro personaje flotante dando golpecitos a la ventana, ni la tetrica sombra de Nosferatu reflejada por las tenues bombillas, ni el mas minimo sospechoso ruidito o crujido en la cabaña... nada de nada. Claro que con tanto puto chucho ladrando cualquiera escucha algo que no sea a esos hijos de perra, y bien perra. Y ahora que lo pienso, a lo mejor los perros eran en realidad hombres lobo acechando a sus presas. Pues si que les ha llevado tiempo la caceria, si. Toda la puta noche dando por culo.

En fin, que muy fresco no me encuentro porque no he dormido demasiado, asi que voy a darme una buena ducha matutina a ver si empiezo a espabilar. Por suerte mi estomago no me juega ninguna mala pasada y no tengo que tirarme tres o cuatro horas sentado en la taza, como en ocasiones si que me sucede (y me sucedera). Lo malo de la matinal es que no tengo nada para menear el bigote en mi alojamiento, ya que ayer solamente me acorde de comprar chelas. Lo tipico, tenia demasiada sed como para pensar en el desayuno. Pues nada, tendremos que agilizar las piernas y bajarnos al pueblo a desayunar algo. Y como una vez abajo ya no pienso volver a subir montaña arriba hasta ultima hora del dia, pues acto seguido vamos a realizar el cometido que fundamentalmente tenia pensado para hoy: la visita al castillo del Conde Dracula.

Bueno, a ver, oficialmente es el Castillo de Bran, ya que recibe el nombre de la localidad en la que se encuentra. Si queremos relacionar la fortaleza con algun personaje, quiza lo podemos hacer con Vlad Dracul, el famoso principe empalador. Asi que lo de llamarlo castillo del Conde Dracula es, obviamente, bastante desacertado. Porque aqui nunca hubo ningun conde ni ningun vampiro. Pero vamos, que el negocio ya sabemos todos cual es. De todas formas, vayamos por partes y primero tomemos nuestro sandwich de jamon y queso con un jugo natural de naranja (recien exprimido) y un cafe expreso triple que parece que te sirvan en un pozal. Con esto voy a ir todo el dia con los ojos mas abiertos que Christopher Lee cuando esta a punto de morder algun cuello femenino.

Una vez la barriga esta llena y las neuronas activadas, es momento para sacar la entrada y acceder al castillo. Por supuesto hay que pagar, aunque la cantidad sea bastante misera, todo sea dicho. Por un pequeño extra, ademas, puedes visitar una exposicion de aparatos de tortura medievales que, por alguna macabra razon, despierta gran interes en mi persona. Y ahi que vamos, colina arriba, rodeado de cientos y cientos de turistas (cuanta pasta mueve toda esta falacia vampirica), hasta llegar a la escalinata de  entrada al imponente castillo de Bran, de Vlad, del Conde o de la pajolera madre que los pario a todos. Entremos y a ver que nos ofrece.

La construccion del castillo en si es bastante laberintica y enrevesada, todo hay que decirlo, lo cual le da un cierto toque tenebroso. En ocasiones hay que subir por estrechas escaleras y mazmorras para acceder a ciertas habitaciones, como si de pasadizos secretos se tratara. La conservacion del lugar es absolutamente impecable. Obviamente han habido varias restauraciones, pero en todo momento respetando el aspecto original. Supongo que, ademas, habran reforzado muchas de las zonas, porque en algunas estancias no demasiado grandes se agolpan decenas y decenas de turistas, hasta el punto de que, por momentos, me siento como si estuviera de vuelta en el metro de Tokyo, en la que fue una de las experiencias mas asfixiantes de mi vida.

La exposicion de cacharros medievales de tortura es, como ya me temia, mi parte preferida. Hachas y sierras varias se juntan con algunos clasicos como La Doncella de Hierro, el Potro, la Rueda, la Pera de la Angustia o el Desgarrador de Senos. No me extendere mas en todos artilugios, el que quiera mas informacion al respecto ya sabe que a dia de hoy todo esta en Internet. Eso si, algunos nombres ya son bastante descriptivos por si solos. La cuestion es que al final recorro todas las estancias visitables del castillo con extrema minuciosidad, pero aun asi no me lleva mas de dos horas, de lo cual podeis colegir que tampoco hay tanto que ver. En cualquier caso la visita ha sido mas que interesante, aunque de vampiros y chupasangres nada de nada. Resulta que hay mucho mas rigor historico del que yo pensaba y la fantasia draculiana queda bastante en segundo plano, por no decir reducida practicamente a la nada.

La siguiente parada son las tiendas de souvenirs, justo al lado del castillo y en un numero realmente escandaloso. Toda una plaza y un par de calles aledañas son tenderetes uno tras otro en los que, aqui si, te venden todo tipo de recuerdos relacionados con el Conde, sus dientes y sus victimas. Y de todo el tema historico y real que acabas de ver en el castillo, olvidate. Al final sucumbo y me compro un par de chorradas, aunque no pierdo demasiado tiempo en ello porque, ya con el mediodia pasado, mi gaznate comienza a encender la luz de alerta. Y no es precisamente de sangre de lo que estoy sediento. Por suerte, con esto de atraer a todos los turistas de la zona, los abrevaderos estan tambien junto al castillo y a los tenderetes de souvenirs. Asi que apenas tengo que caminar cincuenta metros para caerme de bruces delante de la que va a ser mi primera cerveza del dia.

En realidad no solo va a ser la primera, sino que tambien me hago una segunda, y ya que estoy sentado y a la sombra, me casco tambien algo solido. No tengo demasiada hambre, pero veo que hay unos higaditos de pollo con tomate y verduras (al estilo rumano me dice la camarera) que son una porcion pequeña y seguramente estan muy sabrosos. No tengo queja. Por cierto que el bar-restaurant este en el que me he metido es de lo mas peculiar. Para ir al servicio tengo que subir al piso de arriba, donde hay una especie de tenebroso bosque artificial, el cual hay que cruzar hasta llegar al lugar donde uno puede vaciar la vejiga. Supongo que mas chorradas relacionadas con perderse en una oscura montaña de Transilvania y ser atacado por algun chupasangre en mitad de la noche.

Una vez finalizado este refrigerio etilico-gastronomico, me doy cuenta de que aqui, en Bran, ya no hay nada mas que hacer. Y mi plan para el dia, que era visitar el castillo, ya esta mas que realizado. Como aun es pronto para empezar a mamar hasta caer, se me ocurre pillar mi vehiculo y darme una vuelta por las montañas y pueblos aledaños, a ver si encuentro algo de interes fuera de tanta mierda turistica. Pero aparte de un par de iglesias en mitad de ninguna parte y una incesante lluvia que ha comenzado en el momento que he subido al coche, no hay absolutamente nada que llame mi atencion. Bueno, hay perros. Mientras voy manejando no hago mas que ver perros vagabundos paseando junto a la carretera. Pero muchisimos y por todas partes. Ya esta claro quienes eran los cabrones que me han jodido durante toda la noche a base de ladridos incesantes. Se ve que por esta zona es costumbre dejar a los perros por ahi tirados y que se busquen la vida. Pero mira que calladitos que estan ahora, paseando y vagando sin rumbo. No podeis ladrar durante el dia, no, hijos de puta, teneis que hacerlo durante la noche.

En uno de los pueblos por los que paso me topo, casi de frente, con un supermercado Lidl. Y claro, las malas ideas retornan a mi cabeza. Supermercado es igual a cervezas. Y lo cierto es que ya me estoy cansando de dar vueltas con el automovil, que ya llevo asi, vagando sin rumbo, como los perros, casi dos horas. Me hago con un buen surtido variado de chelas, buscando especialmente aquellas que son originarias de la zona o que no conozco. Tambien adquiero un par de tonterias solidas para picar, un queso transilvano y una especie de lonchas de cerdo curado que tienen muy buena pinta. Por cierto que a punto estoy de pillar una botella muy macabra de un licor que no es mas que alcohol etilico refinado de 96 grados. Y que te venden en la seccion alcoholica del supermercado tal cual. Supongo que para aquellos que ya no tienen bastante con un buen vodka ruso o una absenta. Al final me contengo, pero bueno, con toda esta metralla en el maletero del coche, lo que esta claro es que ya no puedo mas que pensar en volver a mi alojamiento y empezar el festival, cascandome una cerveza tras otra hasta que acabe el dia completamente mamado. Pues vamos alla.

Como tengo toda la cabaña para mi, empiezo en una terracita, despues me traslado a otra, despues a la habitacion... y asi voy recorriendo estancias una tras otra, casi mamando una chela en cada una. En un momento dado me viene a la mente que hay partido europeo del Celtic, asi que me bajo al estupendo salon-comedor donde empiezo a trastear con el televisor hasta que encuentro un canal en el que ver el evento futbolistico. Que ciertamente empiezo a ver pero no termino. O quiza si, pero la cuestion es que no me acuerdo. Es evidente que el nivel etilico en mi sangre se ha puesto finalmente en el lugar adecuado y ya llevo una melopea de cojones. Esta noche si que voy a dormir tranquilo y relajado, sin pensar ni en vampiros, ni en fantasmas, ni en nada que no sea una buena cerveza. Y me da que, ademas, ya pueden ladrarme en la oreja cuatrocientos perros a la vez que no me voy a enterar. Buenas noches, Transilvania.

martes, 13 de septiembre de 2022

Una semana en Rumania 1. Transilvania

Tener un vuelo a las cinco de la mañana no es nada deseable. Especialmente si tienes que manejar tu vehiculo durante una hora para llegar al aeropuerto. Y menos todavia sabiendo la asquerosa maxima de que siempre tienes que arribar al lugar con antelacion para cumplimentar los mas que engorrosos tramites aeroportuarios, por si tienes alguna incidencia, para mear y cagar antes de subir al avion... y para hacerte una cervecita, ya puestos. Aunque en el caso de hoy esta ultima circunstancia no se va a dar. Primeramente, porque con todo este tema del vuelo tempranero me he tenido que levantar a las dos de la madrugada. Y yo soy de esos que cuando sabe que se tiene que levantar a una hora, no pego ojo. Hasta la medianoche no pille el sueño, asi que cualquiera con un minimo conocimiento de matematicas basicas ya sabe cuanto he dormido. Despues, tener que conducir de noche, yo que no me veo tres en un burro, y con el stress de no tener ninguna incidencia y llegar a tiempo, me ha dejado bastante mal cuerpo. Y finalmente, cuando llegue a mi destino voy a tener que recoger mi automovil de alquiler y continuar la marcha durante unas cuantas horas. Asi que no es como para ir beodo. Vamos, que no, que hoy no hay chelita para empezar la aventura.

A pesar de todas estas vicisitudes de primera hora del dia, la cuestion es que llego bien al aeropuerto, aunque no con demasiado tiempo sobrante, y embarco en el clasico Boeing cutre de Ryanair sin mayores contratiempos. Y ahora, tres horas y media de jugar a Candy Crush, escuchar un par de podcasts de misterio y dar una minima cabezada de cinco minutos. Todo esto en el aire, mientras cruzo los amanecientes cielos de practicamente toda Europa, hasta llegar al que va a ser mi primer destino del dia, el Aeropuerto Internacional de Otopeni, en Bucarest. Asi es, amigos, llegamos a Rumania, la patria de gente tan interesante como Gheorghe Hagi, Nadia Comaneci o, por supuesto, el Conde Dracula. Y ya que he mencinado a este ultimo, vamos a empezar por ahi, por Draculas, vampiros y la zona mas mitica de toda esta nacion, Transilvania.

Sin querer perder mucho tiempo, puesto que entre la duracion del vuelo y el cambio horario ya es mediodia, salgo como una centella del aeropuerto y cumplimento el tramite de hacerme con el vehiculo que me va a llevar de un sitio a otro a lo largo de toda esta semana. Se trata de un fantastico Renault Megane de inmaculado color blanco que lo cierto es que cuando le pisas tira bastante. El navegador me dice que tengo dos horas largas hasta mi lugar de reposo (espero que no eterno) para la jornada de hoy. Me voy a alojar en plena Transilvania, concretamente en la pequeña, montañosa y muy turistica localidad de Bran. Y es que aunque voy a recorrer diversas partes del pais a lo largo de estos dias, quiero empezar por lo mas interesante. Si, ya os podeis imaginar que en Bran es donde se ubica el famoso castillo del Conde Dracula. No me lo podia perder. Asi que, con la emocion del que va a ser mordido en el cuello a no mucho tardar, pillo la carretera que une Bucarest con Brasov y poco a poco me voy acercando a la cordillera de los Carpatos para, finalmente, llegar a la misteriosa y tenebrosa Transilvania.

El sistema de carreteras de Rumania tampoco es que sea una maravilla, pero quiza porque es un lunes a una hora extraña, el trafico no es excesivo, asi que la conduccion se hace bastante facil. Ya rondando los primeros (y muy espectaculares a la vista) valles de Transilvania, me hago cargo de que me desperte hace casi doce horas y aun no comi ni bebi nada en todo el dia. Y aunque hasta el momento tampoco habia reparado en ello, lo cierto es que el cuerpo me empieza a dar ciertas señales de advertencia. Falta una hora para llegar a Bran y llevo adelanto sobre mi horario previsto, asi que decido parar en un pueblo de carretera al azar. Lo cierto es que en toda la ruta hasta aqui aun no he visto ningun pub o bar en los diferentes pueblos por los que he pasado. Al parecer no se estilan. En un momento dado veo unas sombrillas y unas mesitas en una especie de bocacalle que da a la carretera principal, asi que me voy a aventurar. Pero simplemente se trata de una especie de horno-cafeteria con dos viejos sentados tomando cafe. Poca excitacion o emocion va a haber aqui.

La cuestion es que tambien me estoy meando, asi que en algun sitio tendre que parar. Me introduzco en la lugubre tienducha y una señora amplia tras el mostrador me da la bienvenida con una cordial sonrisa. Pero claro, esto yo ya me lo temia, no habla otra cosa que no sea rumano. Y yo lo unico que se decir en este idioma es "o bere, va rog". Que ya os podeis imaginar que significa "una cerveza, por favor". A ver, en realidad a mi es lo unico que me hace falta para ir a cualquier pais, de hecho se decir esta expresion en mas de treinta lenguas diferentes. El problema es que no quiero una chela porque aun estoy a los mandos de mi vehiculo y sigo siendo una persona medianamente responsable. El fin, el caso es que al final, como no se que decir, suelto un potentisimo "o bere, va rog", y vaya si lo capta la señora, porque en menos de dos segundos ya tendo una lata de cerveza de medio litro delante de mis narices. Pues que cojones, el desayuno de los campeones. Y si eso, señora, me pone tambien un pastelito de esos cuadrados que tiene detras del mostrador, que tienen buena pinta y meter algo solido en el cuerpo quiza no sea mala idea.

Supongo que es porque he parado en un pueblo de mierda en mitad de ninguna parte, pero todo me resulta extremadamente barato. Despues comprobare que, efectivamente, en las zonas de turistas la cosa cambia. Pero bueno, de momento disfrutemos de nuestro primer contacto con las gentes de estas tierras. Al poco de abandonar este pueblo, dejo finalmente la carretera a Brasov y me meto en la montaña propiamente dicha. Esta pista es mas zigzagueante pero todavia de bastante buena calidad y con menos trafico todavia. Eso si, el fenomeno que ya venia aconteciendo desde hacia unos kilometros, de puestos de viejas junto a la carretera vendiendo patatas y melones, comienza a multiplicarse en progresion geometrica. Y ahora comienza otro show que parece tambien bastante tipico de esta zona, tipos que circulan por la carretera montados en carretas de mierda tiradas por caballos reventadisimos que parece que se vayan a quedar en el sitio de lo viejos y agotados que estan.

Ya muy cerca de Bran paso un pueblo que no es cutre, es lo siguiente. En mitad de una llanura desolada aparecen las casetas, chabolas o lo que sean de Rasnov. Es una especie de poblado gitano, donde lo de vender mierda en puestos junto a la carretera y los carros tirados por todo tipo de animales llegan a su maxima expresion. Eso si, detras de las chabolas atisbo varios Mercedes, Audis y BMW. Tampoco parece que se lo monta mal esta gente. Una de las carretas, tirada por un asno, esta parada en mitad de la puta carretera en contradireccion. El menda que maneja las riendas esta a carcajada limpia mirando una tablet y obvia totalmente el trafico. Pues casi me llevo por delante al burro. O mejor dicho a los dos burros, tanto al que tira como al que es tirado. A ver si llego pronto a Bran, que esta zona del pais se me esta empezando a atragantar.

Por fin, Bran. Preciosa localidad de montaña cuyo centro neuralgico esta en torno a la carretera, que parece construida a proposito para llevarte al castillo de Dracula. En torno a este, que se alza sobre una pequeña elevacion en toda su magnificencia, restaurants, tiendas, bares, alojamientos... Vamos, que ya sabemos de que vive esta gente. Otro timo masificado sacacuartos basado en cuentos de hadas, como el Loch Ness. Continuo a los mandos de mi automovil, ya que mi alojamiento queda al final de la poblacion, alejado de la carretera y del bullicio, en plena ladera de una de las montañas que dan forma al valle. Y lo cierto es que me he querido buscar algo tan genuino que casi ni encuentro el sitio. Acabo metido en un camino de barro (ahora el Renault Megane ya no esta tan inmaculado) y teniendo que detener el vehiculo en mitad de ninguna parte porque el navegador dice que ya he llegado a mi destino y aqui no hay nada.

Pregunto a una señora con pinta de granjera que pasa por alli por casualidad y, no solo no me responde, sino que sale corriendo como si hubiera visto al mismisimo Conde Dracula en persona. Yo no hago mas que repetir "Neba, Neba...", que es el nombre del alojamiento, pero vete a saber, igual "neba" en rumano significa "muerdo tu cuello" (luego me enterare de que "neba" simplemente significa "no"). Estoy montando tanto escandalo con los gritos de "Neba, Neba" que al final, al cabo de dos minutos, aparece otra mujer, la cual habla un ingles muy primitivo, que me indica con una cierta sonrisa forzada que el lugar que busco esta mas arriba en la montaña, subiendo por un autentico camino de cabras y atravesando una pradera. Yo le señalo hacia el coche embarrado y ella me dice que nada de coche para subir hasta alla. No, bueno, de eso ya me he dado cuenta, solo queria saber que hago con el puto Megane. Como a nadie parece importarle lo mas minimo, dejo el automovil medianamente apartado en mitad del bosque y para arriba que me voy con mis dos bultos de equipaje, que por suerte no pesan demasiado.

Me he dejado el alma en la puta ascension pero ha merecido la pena. El alojamiento es una cabaña de montaña al mas puro estilo Heidi, pero enorme, con tres pisos y unas diez habitaciones y cuatro o cinco baños, un salon comedor inmenso y varias terrazas con vistas a todas las montañas y el valle. Y, por supuesto, desde aqui arriba, vista privilegiada al famoso castillo del Conde. Y lo mejor es que no hay nadie alojado en el lugar. Todo el edificio para mi solo. Aunque tambien hay que decir que tanta soledad me produce un cierto escalofrio en el cuerpo. Transilvania, y precisamente a 500 metros del castillo de Dracula, no es el mejor sitio para pasar un par de noches solo en una cabaña en mitad de la montaña. Pero bueno, haremos de tripas corazon, o mejor llenaremos el gaznate de cerveza, porque la cuestion es que ya he llegado al destino final del dia y ahora lo que tengo es mucha sed.

Me bajo al pueblo (lo jodido es tener que volver a subir luego) y me meto de lleno en el meollo draculario. Hoy ya es tarde para visitar el castillo, lo dejare para mañana. Pero la hora es ideal para empezar a mamar hasta caer. Vaya, aqui todo dios habla ingles, que pillos. Turismo, sacar pasta, que negocio. Pues venga, ponme una chela y sacame unos cuantos leis (que es la moneda de Rumania). Comienzo por la tipica tonteria para turistas, la cerveza Dracula, que no es mas que la lager mas barata que tienen con un colorante rojo para que parezca sangre. Asquerosa. Mejor me tiro a las cervezas rumanas que ya conozco (me ocupe de probarlas antes de venir), y de esta manera me hago unas cuantas Ursus, Ciucas, Timisoreana... Y a todo esto tengo un hambre atroz porque sigo sin probar bocado en todo el dia, mas que el pastelito cutre de la vieja en aquel pueblo. Asi que me pido una bandeja de carne para dos personas, que es como una pala llena de comida, incluyendo salchichas, cerdo, pollo, patatas... todo en grandes cantidades.

Con lo cansado que estoy del viaje y no dormir, y tras semejante festival, decido retirarme de vuelta al alojamiento muy pronto, practicamente con la puesta de sol. Lo de pirular por los bosques de Transilvania en plena noche no me parece una idea demasiado atractiva o, cuanto menos, segura. Me refiero a mi cuello. Ademas aun tengo que subir montaña arriba. Claro que esto seguro que me va a dar sed. Si eso paso por el supermercado mas cercano y me pillo provisiones. Liquidas, por supuesto. De esta manera, me apalanco en una de las terrazas de la cabaña, con vistas directas al castillo (siempre esta bien controlar por donde te puede atacar el enemigo en plena oscuridad) y comienzo a bajarme una cerveza tras otra sin solucion de continuidad, practicamente hasta caer rendido de agotamiento.

Justo antes de dirigir mis pasos en direccion al catre, por accidente, aprieto un interruptor de la planta baja que me revela una inquietante luz que parece provenir de un sotano. Curioso que es uno, me acerco a ver que hay bajo esa especie de trampilla luminosa en el suelo. Ante mi aparecen unas escaleras que se pierden en direccion descendente y, justo cuando las voy a tomar, me topo de bruces con el retrato, colgado en una lugubre pared, de un individuo de hace varios siglos, con rostro serio, duro e incluso vampirico. Cierro la puta trampilla, apago la luz y salgo disparado hacia la ultima planta. Atranco la puerta de la habitacion, le doy dos vueltas de llave y me meto debajo de la manta asegurandome de que especialmente mi cuello queda bien cubierto. Menos mal que llevo una buena chuza y me duermo enseguida, que si no... menuda nochecita habria pasado.

sábado, 21 de mayo de 2022

Vacaciones en Jersey 4. Explosion final

Hoy me levanto a las siete y media. Por lo menos no son las cinco o las seis y no tengo que esperar mucho hasta la hora del desayuno, ya sabeis, las ocho y media. Asi que esta horita de margen me la paso bien entretenido entre una intensa sesion de vaciado y una reparadora ducha. Pero no se que pasa que ya no consigo alcanzar esa sensacion de dejar mi cuerpo como nuevo, supongo que los excesos se van acumulando y estas vacaciones en Jersey comienzan a ponerseme un poco cuesta arriba. Bueno, por lo menos hemos conseguido llegar hasta el final, y es que, efectivamente, hoy sera nuestra ultima jornada en esta maravillosa isla, contada excepcion de las pocas horas que tendremos mañana justo antes de subirnos a nuestro matinal vuelo de vuelta a casa. Pero eso ya llegara. De momento vamos a ver si despedimos el viajecito como se merece.

Durante el desayuno me encuentro bastante solo. El viejo aleman ya se ha largado (efectivamente tenia toda la pinta que venia unicamente para el Liberation Day) y la inglesa dicharachera del marido timido hoy parece que no tiene ganas de hablar porque no cruza ni una sola palabra con nadie. Casi que lo agradezco. Tras llenar el buche, me doy mi habitual paseito por la piscina pero la cosa hoy esta bastante desagradable. Cielo cubierto, viento frio... no es el mejor clima para darse un chapuzon. Para eso no, pero para una sidra... Tengo un par de las que compre ayer en la explotacion vinicola, asi que me siento en el jardin, mas o menos resguardado del viento y la posible lluvia que pueda caer, y me las echo gaznate abajo como quien no quiere la cosa. Menudo complemento mas de puta madre para el desayuno.

Yo no se si es porque este puntillo alcoholico que acabo de pillar me ha destemplado un poco, pero el caso es que ahora siento que hace un frio criminal. Sera hora de ir moviendo el culo para realizar alguna actividad, porque como siga mamando, me voy a quedar anquilosado en el hotel todo el dia. Imprescindible si uno viene a Jersey. y particularmente si se hospeda en la villa de St. Helier, es visitar Elizabeth Castle. El castillo mas mitico y reconocido de toda la isla, sin duda. Lo curioso del lugar es que se encuentra en un pequeño islote frente a la ciudad en si, al cual se puede llegar paseando cuando baja la marea. Y esa es la idea que tengo en mente. Una pequeña caminata por entre las aguas abiertas, al mas puro estilo de Moises atravesando el Mar Rojo. Claro que con la suerte que tengo, todo sea que la subida de la marea me pille a mitad de camino y acabe llegando a la fortaleza a nado.

Ni una cosa ni otra. Tanto me he explayado con las sidritas matutinas que cuando llego al paseo maritimo me informan de que la marea ya ha subido. Ahora la unica manera de llegar hasta el castillo es con "el sapo". Asi es como los lugareños llaman al curioso vehiculo anfibio que acerca a los turistas, en un paseillo de unos pocos minutos a traves de las aguas, hasta el tan deseado lugar. El cacharro es de lo mas extraño. Es una especie de autobus pintado de colorines, con unas enormes ruedas dentadas para rodar por la arena, pero a la vez con aspecto de barcaza para cuando sube la marea. Que sea lo que Dios quiera, que con las dos sidritas a mi ya me da igual si esto es un camion, un tractor, un tanque, un sapo, un cerdo o un tiburon. Vamos para el castillo.

Lo cierto es que el lugar es espectacular. Con mucha historia. Desde el Siglo VI, en que el patron de la ciudad, el tal St. Helier, instalo aqui su morada hasta que fue decapitado (cosas de aquellos tiempos), pasando por diferentes batallas medievales e incluso llegando hasta la Segunda Guerra Mundial, cuando los alemanes reutilizaron la fortificacion para defenderse de un posible ataque aliado que nunca llego a acontecer. Recorro todo lo recorrible, subo hasta lo mas alto y me recreo en todas y cada una de las estancias por las que paso, gozando especialmente con los nidos de ametralladoras que los nazis emplazaron en las posiciones mas estrategicas. Al final consumo hasta tres horas de mi tiempo en esta visita cultural que, ciertamente, merece la pena. Pero claro, tanto movimiento de piernas al final es lo que tiene, que da mucha sed. Y aqui no hay cervezas.

Por cortesia del sapo, nuevamente, llego de vuelta hasta la ciudad y, entre unos tremendos nubarrones negros que amenazan a tormenta de las buenas, me paro en la terracita de un restaurante tailandes. Pero no es comer precisamente lo que hago. Pinta de Carling gaznate abajo, que bien que entra cuando hay sed, y acto seguido lluvia torrencial que descarga sin ningun tipo de compasion. Menos mal que ya me lo veia venir y me he ubicado estrategicamente debajo de un toldo. Asi veo pasar a la gente chapoteando y poniendose como sopas mientras yo continuo degustando mi caldo con extremada fruicion. Tras finalizar una segunda pinta en el tailandes, aprovecho una pausa en el aguacero para acercarme a mi pub preferido, The Forum, y alli meterme otras dos mas. Ojo que ya estoy empezando a pillar velocidad de crucero.

Finalmente, y antes de que esto se me vaya de las manos demasiado pronto, decido volver al hotel a relajarme un poco y cambiarme de ropa, puesto que la hora de cenar se va aproximando. Obviamente lo de cambiarme es una excusa para parar en el bar del hotel y hacerme otras dos chelas. Aqui soy informado de que el entretenimiento para esta noche va a ser una intensa sesion de bingo. Que me suena mucho mejor que el quiz y la musica en directo de los dias anteriores, porque como gane me da que me quedo en Jersey una semana mas. Piscinita, comer, mamar... menuda vidorra. Relamiendome ante esta posibilidad y ya con un puntillo alcoholico mas que considerable tras todas las chelas ingeridas en las ultimas horas, salgo nuevamente a la calle en busca de algo solido que echarme al estomago, a ver si me baja esta puta melopea que esta empezando a invadir mi cuerpo de forma mas que abrasiva.

Tampoco tengo que irme muy lejos. Es hora de volver al restaurant madeirense que probe la primera noche, justo enfrente del hotel, el Funchal Paradise. La cataplana de marisco me llama, seguro que me reconforta. Y las dos botellas de vino portugues que caen con ella, fijo que tambien. Mira que vengo aqui a intentar que me baje la chuza y lo unico que consigo es ponerme ya directamente fuera de orbita. El dia, sin duda, ha ido in crescendo en lo etilico, y lo peor de todo es que me da que esto aun no ha terminado. Salgo del lugar dando tumbos y medio desorientado, y eso que la puerta del hotel esta justo enfrente de la del restaurant. No tengo mas que cruzar la calle, que apenas si tendra tres o cuatro metros de ancho, pero aun asi no acabo de ubicarme. Sera que mi cerebro me detiene y no quiere entrar al hotel porque sabe que voy a ir directo al bar y lo que me espera alli ya va a ser la hecatombe.

Me da igual lo que quiera mi cerebro. Caigo en el bar y me pido dos cartones del bingo que, mira tu por donde, acaba de empezar. Y por supuesto empiezo a pedir chela tras chela, para rematar el show. Hay un tio cantando numeros de bingo, eso seguro, y yo tengo los dos cartones delante, todo hasta aqui normal. Lo que no se es si voy tachando los numeros que el dice o los que a mi me vienen en gana. Al final alguien canta bingo y yo me doy cuenta de que mis cartones estan llenos de rayajos y dibujos raros, pero lo que es jugar al bingo propiamente, me da que me lo he pasado por el forro. Pero a estas alturas ya me da absolutamente lo mismo. Las chelas dan paso a un par de vodkas, la gente va desapareciendo del bar y yo sigo a lo mio, y sigo y sigo y sigo...

Supongo que tengo una gran laguna sobre lo acontecido despues. Aunque tampoco me arriesgo mucho si apuesto a que lo que estuve haciendo durante las siguientes dos horas fue seguir mamando. La unica escena que recuerdo es cuando el camarero portugues se acerco a mi a la una de la madrugada a decirme que me fuera ya a dormir porque iba a cerrar el bar. En ese momento me encontraba jugando al billar contra mi mismo, completamente rodeado de la mas absoluta soledad y con un vaso de vodka vacio como mi unico compañero de viaje. Las vacaciones en Jersey habian, definitivamente, llegado a su fin. Pero que fin... Eso si, del resacon con el que tuve que realizar el viaje de vuelta a casa al dia siguiente, mejor no hablamos. Pero que le vamos a hacer. Todos tenemos nuestras cosas...

lunes, 16 de mayo de 2022

Vacaciones en Jersey 3. La camiseta de The Beatles

Cada dia me despierto mas pronto. A las seis de la matinal ya tengo los ojos como platos. Y el estomago encendiendo todas las luces de alarma, por supuesto, y es que los excesos gastronomicos de ayer tenian que salir por algun lugar. Asi que ya os podeis imaginar cual es mi primera actividad del dia, un par de vaciadas brutales. El lado positivo es que tengo tiempo de sobra para arreglar medianamente el cuerpo antes de bajar a desayunar a las ocho y media. Asi que entre estos paseos a descargar, una larga e intensa ducha y arrastrarme un poco por la habitacion perdiendo el tiempo con una y otra tonteria, al final pasan las horas y llega el momento de llenar el buche otra vez. Menudo circulo vicioso, llenar, vaciar, llenar, vaciar... Supongo que en esto consiste la vida.

Hoy el que se ha levantado con ganas de chachara es el viejo aleman enorme de la mesa de al lado. Si, el que ya os dije que no vuelve a cumplir los noventa. Veterano de la guerra seguro. El tipo capta de refilon la remera de The Beatles que visto hoy y comienza a taladrarme con que el primer disco que se compro en su vida fue Help, en 1965. A ver si el menda no va a ser tan anciano como yo me pensaba. Y luego que si se caso con su mujer a los compases de Sgt. Pepper. Vamos, un beatlemaniaco en toda regla. Aunque a mitad de conversacion comienza a taladrarme con Alain Delon, el actor frances, que no se que cojones pinta en todo esto, asi de repente. Bueno, quiza es que es de su generacion, porque ese tambien anda ya cerca de los noventa.

Intento controlarme con el desayuno para no acabar igual que ayer. La siguiente actividad, por lo tanto, sera echar un ojo a la piscina para ver si me hago unos largos y empezamos a quemar lo recien ingerido. Pero lo cierto es que a estas tempranas horas hay demasiados viejos pegandose su remojon matinal y ademas el sol empieza a quemar otra vez. Dejaremos el asunto para mas tarde. De camino de vuelta a la habitacion, pasando por recepcion, me fijo en un folleto que promociona un tour por unos viñedos al norte de la isla, con degustaciones enologicas incluidas. Pregunto a la recepcionista y me dice que lo puedo reservar en el mismo hotel y que pasan a recogernos con un microbus a las dos. Pues oye, parece interesante, y si ademas nos dan de mamar... Pero hasta las dos aun quedan unas cuantas horas, asi que voy a ver si me entretengo con alguna otra actividad mientras tanto.

Voy a salir de compras. No, no me he vuelto loco ni nada por el estilo. Ya sabeis que siempre me gusta traerme algun souvenir de vuelta a casa. Aunque sea un discreto iman de nevera, que en realidad es, al final, lo unico que compro en mi paseo por las calles de tiendas de la ciudad. Claro, si es que en realidad todo era una excusa para parar en un par de pubs y hacerme las primeras chelitas del dia. Pero tampoco me quiero exceder, porque lo cierto es que el desayuno todavia no me ha bajado y me espera la degustacion de vinos. Vamos a tomarnoslo con calma.

Vuelvo al hotel dispuesto a prepararme para el tour y me encuentro con que el guallon de Liverpool que hacia el quiz anoche esta ahora en la recepcion y me pregunta si me lo pase bien con sus preguntas. Se ve que el tio en realidad curra de recepcionista. Por supuesto, siendo de donde es, tambien se fija en mi camiseta de la banda mas mitica de su patria y parece que va a empezar a taladrarme al respecto. Otro como el viejo aleman. Pues paso de aguantar a mas beatlemaniacos perturbados. Pongo la excusa de que quiero darme un baño en la piscina antes del tour etilico y salgo pitando. Y en realidad lo unico que hago es subir a la habitacion, preparar el gaznate y poner la mejor de mis sonrisas ante lo que esta a punto de acontecer. Nos vamos de vinos.

El microbus cutre me recoge en la misma puerta del hotel. Cuento hasta quince personas, supongo que todos con las mismas aficiones alcoholicas. Cruzamos la isla de sur a norte por autenticas carreteras de mierda por las que apenas si cabemos y es aqui cuando me alegro de no haber alquilado un automovil para tener que manejarlo yo mismo. El paisaje interior de Jersey es realmente hermoso, con frondosisimos bosques y arboles enormes que casi asemejan el lugar a una selva. Finalmente llegamos a la costa norte, donde se encuentra La Mare Wine Estate, una propiedad vinicola que cultiva y elabora sus propios vinos, entre otros brebajes etilicos varios que muy pronto vamos a descubrir. Y por supuesto a catar, que al fin y al cabo para eso hemos venido.

Una guia rubia en torno a los cuarenta que esta de muy buen ver nos hace el tour por toda la propiedad. Y por supuesto nos ofrece las catas. Que van a ser incluso mas intensas de lo que yo estaba esperando. Tres tipos de vino diferentes, champagne, sidra, brandy, crema de brandy, vodka... Algunos de los otros integrantes del tour ya incluso declinan los ultimos caldos, pero yo no paro hasta que no me dejan de ofrecer. La melopea empieza a afectarme seriamente. Para mas inri, el asunto termina en el bar que tienen dentro de la misma vineria. Supongo que para que, ahora si, hagamos gasto pidiendo mas mamoneo. Obviamente ya a estas alturas todo el mundo se ha plantado, salvo alguien que esta muy sediento y no puede parar, o sea, yo. Me enchufo dos sidras mas (que es de lo que mas me ha gustado) y me recreo tanto con el placer etilico que casi pierdo el microbus de vuelta. En un momento dado me hago cargo de que me he quedado solo en el bar y, tras beberme la ultima sidra casi de un trago, salgo corriendo hacia nuestro vehiculo, que ya esta arrancando motores.

De vuelta al hotel con un mareo considerable, me doy cuenta de que la piscina esta completamente vacia. Hora de nadar un poco, o de ahogarme, porque con la chuza que llevo todo es posible. Lo cierto es que aqui no hay nadie porque ahora mismo el cielo esta nublado y se ha levantado un viento bastante frio. Pero yo soy escoces y a mi me la suda. El agua, de hecho, esta de pelotas, o al menos asi me lo parece a mi. Lo peor es cuando, intentando hacer un largo a toda velocidad, noto un pinchazo en el muslo de mi pierna derecha. Ya la hemos jodido. La tipica lesion del que nada una vez cada lustro y cuando lo hace, borracho como una cuba, se exhacerba y se cree que es Mark Spitz. Salgo rapidamente del agua y parece que puedo caminar sin demasiada dificultad. Bueno, solo ha sido un pequeño tiron, pero mejor dejar la natacion tras este aviso. Volvamos a otros asuntos que se nos dan mejor. Porque a todo esto ya es hora de cenar y no he metido nada solido al cuerpo desde la hora del desayuno.

Hoy me apetecia probar alguno de los restaurants italianos de la zona, de los cuales me habian hablado bastante bien, pero todos por los que paso estan cerrados a cal y canto. La opcion de retornar al Funchal Paradise, el madeirense del primer dia, siempre esta ahi. Pero no se que cojones pasa que tambien esta cerrado. Esto se complica. Al final acabo en La Bastille, que como su nombre indica se dedica a la cocina francesa. Y yo odio la cocina francesa. Amariconamiento total, muchas salsitas y tonterias, y al final te quedas con hambre porque las porciones son de risa. Y encima te clavan. Pues pleno a todas esas putadas e incluso alguna mas. Este jodido sitio es todo eso al cien por cien, con el agravante de que la camarera, aunque esta realmente de muy buen ver, es seca, antipatica y muy poco profesional. Incluso se equivoca con el vino frances que le pido y me trae uno sudafricano. Desastre total estos gabachos hijos de puta. Se me ha bajado hasta el pedal que traia de la vineria.

Totalmente deprimido, me vuelvo al hotel para acabar en el bar a chelazo limpio y echar un ojo al entretenimiento nocturno que tienen hoy. Musica en directo, en principio no pinta mal. Pero en cuanto el vejete que hay sobre el escenario (este tampoco vuelve a cumplir los sesenta) pilla la guitarra y empieza a tocar como el culo y cantar mas desafinado que un coro de grillos afonicos, se me cae el mundo al suelo. Ya directamente me pido un vodka, hasta la cerveza se me esta agriando en la garganta. Como colofon, y para rematar la jornada, el "musico" se fija nuevamente en mi camisola beatle y, tras una muy inquietante sonrisa, comienza a interpretar uno tras otro hasta diez temas de la famosa banda de Liverpool. Eso si, con letras y acordes inventados y cantando realmente como el culo. Ni me espero al final del lamentable recital. Me subo a dormir la mona y a reflexionar en como una camiseta de The Beatles me ha podido agriar tanto el dia.

domingo, 15 de mayo de 2022

Vacaciones en Jersey 2. Liberation Day

Me levanto a las siete y, para mi sorpresa, con ningun tipo de resaca ni daño estomacal demasiado severo. O me estoy amariconando con las chuzas que pillo o es que mi cuerpo cada vez se va haciendo mas resistente. O quiza estoy ya tan jodido que he llegado a esa etapa en la que uno ya directamente no siente nada. A saber. El caso es que hasta las ocho y media no sirven el desayuno, que por supuesto tengo incluido con mi estancia, en el comedor del hotel. Asi que pierdo el tiempo un poco leyendo tonterias en el celular y retozandome un poco mas por el catre hasta que llega la hora de llenar el buche nuevamente. Y lo cierto es que me va a venir bien, porque a pesar del llenazo que me meti anoche, la verdad es que tengo muchisima hambre. Sera que el vaciado que acabo de realizar en la taza ha sido muy intenso, que ciertamente si que lo ha sido.

Una vez en el salon comedor, un tipo muy amable me asigna una mesa, que dice que va a ser la que tengo asignada para mi desayuno todas las mañanas mientras permanezca en el hotel. Pues ahi que voy y me siento, y comienza el show con mis "vecinos" de mesas. A mi izquierda, una pareja inglesa que ya no vuelve a cumplir los setenta. La vieja muy dicharachera, tanto conmigo como con los demas comensales de las mesas mas cercanas. Eso si, al marido ni le dirige la palabra. Aunque el hombre esta demasiado enfrascado con sus tostadas, huevos y demas manjares, como para prestar atencion a nadie, ciertamente. A mi derecha, un grupo de cuatro alemanes, donde destaca sobremanera un viejo enorme con tirantes que debe de andar en torno a los noventa y que come como un autentico cerdo. No me extrañaria que fuera un veterano de la guerra que ha venido aqui a reivindicar la isla para su nacion nuevamente. Porque, a todo esto, hoy, como ya sabemos todos, es la fiesta nacional de Jersey, el Dia de la Liberacion.

Por lo que he podido indagar, la jornada va a estar llena de festejos y celebraciones en Liberation Square. Desde primera hora de la mañana y hasta caer el sol, y seguro que incluso mas alla. Pero yo me lo voy a tomar con tranquilidad. Porque el dia amanecio realmente soleado y caluroso, y la piscina del hotel me esta llamando. A pesar de que me siento nuevamente lleno como un globo, y es que el English breakfast ha sido de lo mas completito, decido darme un primer chapuzon. A todo esto, me gustaria saber por que cojones lo llaman English breakfast si Jersey no pertenece a Inglaterra. Pero bueno, intuyo que sera para que los putos turistas ingleses, que logicamente son una inmensa mayoria, se sientan como en casa. Asquerosos tiranos colonialistas. Pero dejemonos de nuestro habitual resentimiento escoces, que siempre sale a relucir por algun sitio. Oye, que bien que se esta en la piscina. Esto si que es sentir que uno esta realmente de vacaciones. Y por cierto, que ahora me doy cuenta de que lo de estar rodeado de viejos decrepitos durante el desayuno no se debio simplemente a una cuestion de azar. Es que miro a mi alrededor y veo que la media de edad de huespedes del hotel debe de estar en torno a los ochenta tacos. A ver si me he confundido y he pillado habitacion en un geriatrico. Vaya tela.

Despues de una buena sesion de natacion y sufrir las calurosas inclemencias del astro rey, que no sabeis lo que me joden, decido que ya es hora de adecentarme un poco y acercarme a ver los festejos del Liberation Day. Nada mas salir del hotel ya me encuentro con un desfile de una banda de musica, seguida de varios cuerpos militares, seguidos de niños con banderitas, seguidos de coches clasicos de los años cuarenta (que no me explico como hay tantos y funcionan todos), y al final varios vehiculos del ejercito desde los cuales nos tiran confetti. Las putas calles estan bloqueadas y atiborradas de gente. Y el sol ahi arriba dando por culo a base de bien. Menos mal que mi sombrerito de turista me esta salvando de una buena insolacion, aunque ya empiezo a sentir el quemazon en los brazos. Me cago en la puta, necesito una chela pero ya. Hidratacion urgente, por favor.

Por suerte, en mitad de Liberation Square han montado un escenario con numerosos tenderetes a uno y otro lado, donde venden todo tipo de psicolabis, tanto solidos como liquidos. No, yo hambre no tengo. Yo voy a lo que voy. Las dos pintas de Heineken caen practicamente de un trago y me sientan como ambrosia de los dioses. Y eso que a mi la Heineken me da bastante asco y que encima la sirven en vasos de plastico. Pero ya se sabe, a buen hambre no hay pan duro. O mejor dicho, a sed extrema, no hay cerveza mala. De todas formas, a mi tanto gentio me agobia muchisimo, y el calor y la solana incesantes no ayudan en absoluto. Asi que voy a dejar el asunto este de la liberacion y me vuelvo al hotel, que fijo que ahora todos los viejos estan de pingoneo por la ciudad con la mierda esta de las celebraciones y la piscinita esta de lo mas tranquila. Y vaya si lo esta. Yo solo. Pues nada, al agua patos, me hago unos cuantos largos y despues del ejercicio ya se me vuelve a abrir la gazuza. Ahora a ver que garito encuentro por ahi para jalar.

Tras un pequeño paseo llego hasta una de las playas de la ciudad. En realidad creo que es la que mas cerca me quedaba del hotel, porque no han sido ni cinco minutos. A remojarme no vengo, porque ya he tenido bastante sesion de piscina, asi que lo mejor sera encontrar un sitio para llenar el buche. El primero, sin pensarmelo mucho, que no se ni como se llama, pero tienen Longboards (la lager local que probe ayer y me gusto bastante) y me sirven una racion de tacos de langostinos con la que pueden comer cuatro personas. Y hablando del numero cuatro, esas son justamente las pintas que me casco junto a los manjares solidos. Otra vez lleno hasta las orejas. Necesito moverme un poco, a ver si todo lo que acabo de meterme en el cuerpo va bajando.

No muy lejos de aqui estan unos antiguos bunkers que los nazis construyeron durante la guerra, ese tipo de cosas que siempre me gusta visitar, asi que me doy una entretenida caminata hasta ellos. Para mi decepcion, aunque efectivamente encuentro las entradas a los tuneles, todos estan enrejados y no hay manera de adentrarse a explorarlos. Mi gozo en un pozo, puesto que parecia una actividad bastante tetrica, amena e interesante a estas horas del dia. Aunque casi que me alegro de que no me quiten mas tiempo, puesto que en este mismo momento empiezo a sufrir unos dolores intestinales realmente criminales. Creo que, efectivamente, me pase con la comida. Llego a toda prisa al hotel, directo a realizar una intensisima sesion de vaciado. Mas me media hora sin poder despegarme de la taza, sudando y sufriendo como un cosaco. Pero eso si, una vez que acabo, mi estomago se siente como nuevo, la verdad.

Tanto expulsar excrementos me ha dejado seriamente deshidratado. Por si fuera poco, ahora tambien me doy cuenta de que con la puta solana se me han quemado los brazos. No falla, soy demasiado blanco y a mi estas temperaturas simiescas me matan. El caso es que habra que poner solucion a todo esto. Y lo mejor para combatir la deshidratacion ya se sabe lo que es, rehidratarse. Y casualmente resulta que es la hora en que abre el bar del hotel. Pues sentemonos tranquilitos junto a la barra, aqui que hay una cierta oscuridad, y casquemonos dos pintas. Me voy encontrando mucho mejor. Voy a salir a pasear un rato, que el ejercicio tampoco vendra mal a mis piernas. Bueno, en realidad es una excusa para detenerme en un par de pubs al azar y meterme otras dos cervecitas. Ya voy pillando velocidad de crucero. Pero lo que no me entra es gazuza de ningun tipo. Creo que ya comi tanto durante el dia que he cubierto el cupo. Asi que hoy no ceno, al menos solido, porque con el liquido me da que aun vamos a continuar unas cuantas horas mas.

De vuelta al bar del hotel, con la idea ya de relajarme hasta que sea la hora de ir a la cama, me encuentro con que hoy hay una actividad nocturna. Hay montado un quiz, que es el tipico juego de preguntas y respuestas, donde un presentador entrega un cuestionario con tematicas de lo mas variado (geografia, musica, historia, cine, ciencia...) a los congregados y el que mas acierte tiene premio, normalmente alcoholico. Yo ya voy muy puesto como para acertar ni una puta pregunta, pero como suene la flauta y me caigan unas cuantas chelas por el morro... El presentador del evento es un tipejo de Liverpool bastante cachondo, escualido y pequeñajo y en sus primeros sesenta. Entre los chistes malos que cuenta y el acento del Merseyside, que es de los mas graciosos de toda Gran Bretaña, sin ninguna duda, la gente se parte el culo con el. El menda, ademas, hace patria y, de las cuarenta preguntas del juego, mete cuatro o cinco sobre The Beatles. Lo cual no me viene mal para llevarme unos cuantos aciertos extra.

Al final no gano, que era lo previsible, pero con la excusa de meterme en el puto jueguecito, me he cascado no se cuantas chelas. Voy absolutamente afectado y cuando miro el reloj me doy cuenta de que ya es medianoche. Levanto la cabeza y veo que tanto el de Liverpool como todos los demas clientes que hace apenas unos segundos estaban de risas y copas en el bar, han desaparecido. No creo que sea un fenomeno paranormal, sino que igual hasta me he quedado dormido un buen rato delante de mi ultima pinta. El camarero, que es el unico ser humano a la vista, me mira con cara rara pero no me dice nada. Yo creo que esta esperando a que le pida otra. Me da que no, amigo, por hoy la fiesta se ha terminado. Dando algun que otro tumbo, abandono el bar y subo hasta mi habitacion, donde caigo totalmente muerto. Menudo Liberation Day mas de puta madre que me he pegado.

viernes, 13 de mayo de 2022

Vacaciones en Jersey 1. Toma de contacto

Las Islas del Canal estan, logicamente, en el Canal de la Mancha. De ahi su denominacion. En realidad estan incrustadas muy cerca de Francia, frente a las costas de Normandia. Y no tan proximas a la mainland de la Corona a la que realmente pertenecen, la britanica. Y digo bien, pertenecen a la Corona. Porque Jersey, Guernsey, Alderney (las principales) y el resto de islotes que conforman el susodicho grupo de insulas no pertenecen ni a Inglaterra, ni a Gran Bretaña, ni tan siquiera al Reino Unido. Evitemos confusiones, porque luego la gente suelta burradas como decir que Escocia esta en Inglaterra o que Irlanda del Norte pertenece a Gran Bretaña. Estrictamente hablando, su estatus es el de Dependencias de la Corona, lo mismo que, por ejemplo, la Isla de Man. Y el porque de esta situacion y la no pertenencia a Francia, que geograficamente tendria mas logica, pues hay que buscarlo en la Historia y muchos siglos atras en el pasado. Pero como yo no soy una puta enciclopedia, el que quiera buscar mas informacion que se las arregle por su cuenta. Para eso esta Wikipedia. Nosotros vamos a lo nuestro, que es narrar nuestras andanzas por estas tierras y todas las anecdotas y peripecias que van a surgir a lo largo de las proximas jornadas.

Concretamente nos vamos a centrar en la Isla de Jersey, que es la que vamos a visitar en esta ocasion. No tenemos tiempo para mas (tan solo disponemos de cuatro dias) y pronto comprobaremos que necesitariamos casi dos semanas para ver todo lo interesante (que es mucho) que tiene esta isla. Y bueno, en definitiva, que el vuelo directo desde Glasgow nos deja en Jersey, asi que tendremos que establecer aqui nuestro campo base. Pero nos arreglaremos, eso seguro. Ademas, hemos reservado habitacion en un coqueto hotel en pleno centro de St. Helier, que es la poblacion mas grande e importante de la insula. Por supuesto con todas las comodidades y servicios que nos interesan, aunque ya sabeis que yo con tener un catre, un cagadero y una ducha me conformo. Pero la piscinita y el bar esta claro que nos van a dar mucho juego. Venga, no adelantemos acontecimientos y entremos ya en materia.

Me despierto a las seis y media de la mañana. Y no es que esta vez tenga un vuelo a primera hora ni nada por el estilo, es que siempre me levanto bastante pronto y encima con los nervios estos del viajecito pues uno no duerme nunca demasiado bien. Asi que pierdo el tiempo haciendo diferentes tonterias por la casa hasta las diez y entonces si, me decido a manejar mi vehiculo hasta el aeropuerto (veinte minutos) y proceder a todo el engorroso tramite aeroportuario. En las ultimas semanas no paro de leer noticias sobre el colapso de los aeropuertos, viajeros que pierden sus vuelos por las enormes colas en los controles, caos total... Hasta la aerolinea me envio un email diciendo que al menos llegara tres horas antes al aeropuerto porque la situacion es horrible y tal y cual. Y la cuestion es que llego y me encuentro con que nunca he visto este aeropuerto de Glasgow mas vacio en toda mi puta vida. El control de seguridad es llegar, caminar, pasar y continuar. Ni un alma. En fin, mas mentiras mediaticas. Y en estos ultimos tiempos ya llevamos demasiadas. Pero la gente no aprende.

Con esta coyuntura, me encuentro en el aeropuerto a tres horas de que salga mi vuelo y sin nada que hacer. Pues oye, vamonos al bar, que ya no tengo que ponerme al volante de mas automoviles durante unos cuantos dias y que cojones, que la sed ya empieza a apretar. Y mientras me pido mi primera chela del viaje una reflexion viene a mi cabeza. A ver si esta historia falaz de los colapsos en los aeropuertos y demas no sera para que la gente venga aqui lo antes posible a pasar horas y horas por los pasillos y al final acabe consumiento en los bares y restaurants y se gaste la pasta y ellos ganen dinero. Menudo negocio tienen montado estos hijos de puta. Porque al final no me hago solo una, ya se sabe. Venga, hora de embarcar, eso si, haciendo eses, que al final han caido hasta cuatro pintas. Y en una hora y poco que dura el vuelo no creo que se me pase el puntillo. Mejor, asi aterrizare feliz.

El aeropuerto de Jersey es de risa. Por su tamaño, instalaciones y seguridad. Pero claro, para los vuelos que llegan aqui no creo que necesiten de mucho mas. Por cantidad y por variedad, ya que absolutamente todo son aviones llenos de turistas provenientes de las Islas Britanicas. No me cuesta mucho encontrar la parada de taxis mas cercana, puesto que es bajar del avion, atravesar un pasillo y caer en el taxi. Asi que como quien no quiere la cosa ya estoy rumbo al hotel. Seran unos quince minutos en los que un taxista local bastante cachondo me ameniza el viaje hablandome, unica y exclusivamente, de comida. O el tio tiene un familiar que se dedica al negocio de la restauracion o esta realmente obsesionado con la gastronomia isleña. A todo esto, parece ser que aqui los nativos tienen un acento bastante curioso. Es como un ingles muy claro y pausado, quiza con un pequeño deje frances. Yo me lo imaginaba mas relacionado con la forma de hablar que calzan por el sur de Gran Bretaña, por ejemplo Southampton, pero no tiene nada que ver. El menda, ademas, me indica que aqui las lenguas oficiales son el ingles, logicamente, mas el frances y el jerriais. Este ultimo es el idioma exclusivo de la isla, de raices romances pero tambien con gran influencia normanda, aunque parece ser que ha caido practicamente en desuso. Una lastima, siempre me han atraido mucho estas lenguas raras y minoritarias.

Terminamos la clase de filologia y nos metemos ya directamente en el meollo. Hago el check-in en el hotel a las cuatro en punto, llevandome una gran decepcion cuando me dicen que el bar no abre hasta las cinco. No me queda otra que esperar para seguir refrescandome el gaznate. Asi que doy una primera inspeccion a todo el complejo que me lleva a la conclusion de que el hotel esta realmente de puta madre, mucho mejor incluso de lo que yo me pensaba. Pero la lengua se me cae al suelo y necesito otra cerveza rapidamente. Asi que ni corto ni perezoso dejo todos los bartulos (una pequeña bolsa de viaje) y salgo como loco a recorrer las calles aledañas a mi alojamiento. Y por supuesto encuentro un pub. Bueno, en realidad encuentro bastantes pubs, pero concretamente elijo The Forum para comenzar la chuza nocturna, y es que ya no voy a parar hasta que se acabe el dia. La camarera polaca, muy amable ella, me sirve una Carling y me dice que en este sitio no tienen ninguna cerveza local, que es lo que yo habia pedido. Que le vamos a hacer, me bebere esta y ya encontrare lo que busco en algun otro lugar.

En apenas unos pasos mas, bajo hasta Liberation Square, que es donde esta todo el meollo de la ciudad. Las terracitas para turistas junto al puerto y todos los festejos, ya preparados, para la fiesta nacional, el Dia de la Liberacion. Y es que resulta que justamente mañana acontece esa fecha, el 77 aniversario del final de la ocupacion alemana de la isla durante la Segunda Guerra Mundial. Y es, como decia, la fiesta nacional aqui en Jersey. Asi es, estas islas fueron ocupadas durante cinco años (1940-1945) por el Reich, que las anexiono a sus territorios europeos y las convirtio en un apendice mas de Alemania. Y aunque no hubo batallas, ni bombardeos, ni exterminios, ni nada parecido, puesto que los isleños fueron muy bien tratados (incluso colaboraron unos con otros con la mayor naturalidad), lo cierto es que el dia que los nazis finalmente se retiraron de Jersey (el 9 de mayo) se produjo una gran celebracion. Y desde entonces se sigue conmemorando el tema. Lo que decia antes, el que quiera mas informacion que vaya a Wikipedia. Yo de momento lo que voy a hacer, entre los diversos escenarios, banderitas y toda la movida que hay montada para mañana, que es cuando acontece la tan emblematica fecha, es meterme otra cerveza en alguno de los locales que se ubican en la plaza.

No me gusta todo este meollo. El tipico timo sacacuartos para turistas. Terracitas de lujo, tipos estirados sirviendo cocteles... hasta el punto de que en el primer sitio al que intento entrar me dicen que si no tengo reserva no me dejan pasar. Pues tu te lo pierdes, capullo. Yo soy alcoholico y hago gasto. En otro local algo mas cutre si que puedo pedirme, por fin, una Liberation Longboard (lager de Jersey), que por cierto esta realmente muy sabrosa. Eso si, la camarera es otra estirada, y ademas gorda, fea y antipatica. Me cago en la puta Liberation Square y los festejos. Pues me vuelvo al hotel, que alli fijo que me tratan mejor y ademas el bar ya esta abierto. Y tanto que lo esta. Me casco la pale ale de la misma brewery de antes, la Liberation, que tambien esta cojonuda, y me apalanco en un sofa mientras me empieza a entrar una cierta gazuza. Y es que con tanto liquido ya se me habia olvidado que tambien habra que meter algo solido al cuerpo.

Estoy en el puto centro de la ciudad, asi que no tengo que caminar mucho para encontrar un fantastico restaurante madeirense, el Funchal Paradise. Bueno, en realidad queda justo enfrente del hotel. Asi que basicamente salgo por una puerta, cruzo la calle y entro por la otra. La espetada de cordero de la que doy cuenta es realmente criminal, y por supuesto la acompaño con un fantastico tinto de Dao. Me encantan los vinos portugueses. Si, que pasa, no todo van a ser chelas. A pesar de lo lleno que me encuentro tras acabar mi festival culinario, me doy cuenta de que la noche no ha hecho sino empezar, asi que vamos a dar un pequeño paseo para que me baje toda la carnaza y de esta manera pueda hacer algo de hueco para todas las cervezas que aun estan por caer gaznate abajo.

Pero lo cierto es que la espetada de los cojones es bastante mas pesada de lo que yo me esperaba y no acabo de encontrar sitio para nada mas en mi estomago. Tras pasear todo el puerto arriba y abajo y ver que el ejercicio no funciona, decido cambiar de estrategia y ver si empujando a base de meter mas liquido consigo que la gravedad realice su natural cometido. Pero la cosa no funciona. Me enchufo dos chelas en un par de pubs bastante sordidos y acabo de vuelta al Forum (donde me hice la primera nada mas llegar) para enchufarme una sidra que me destroza mas todavia. Finalmente vuelvo al hotel con la idea de hacerme las ultimas en el bar, pero estoy realmente tocado despues de la tan copiosa cena y en apenas unos pocos minutos caigo en posicion totalmente horizontal sobre mi cama. Y ya no voy a poder levantarme hasta el dia siguiente. Si, el Dia de la Liberacion.

 
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