domingo, 11 de junio de 2023

Mauricio 4. Calor infernal

Continuamos con la costumbre (ya no se si beneficiosa o no) de despertarnos a primera hora para aprovechar al maximo la luz diurna. Son las seis y cuarto y ya ando pululando por la villa. Tambien es cierto que hoy he sido requerido para un evento a esta temprana hora, y es que desde America hay mucho interes por saber cuales son mis andaduras por estas tierras indicas. Asi que sin mas dilacion me pongo en linea para grabar un podcast con nuestro simpre inquieto amigo argentino Gustavo Maher. Debido a la diferencia horaria, el esta llegando a la medianoche en Buenos Aires, mientras yo le obsequio con imagenes de un fantastico amanecer en Mauricio, a medida que nuestra comunicacion avanza. Claro que, y a pesar de que el paisaje tropical puede resultar muy hermoso, lo cierto es que el cielo esta tan nublado que poco atisbo del sol se puede encontrar, y menos a traves de una webcam. Pero ya se sabe, al final la intencion es lo que cuenta.

Con este panorama, ya me temo que se avecina otra de esas violentisimas tormentas tropicales. Pues hoy no me va a pillar paseando. Tranquilamente, y una vez finalizada la comunicacion con Argentina, me tomo un cafe, un jugo de piña, me hago mis habituales largos matinales en la piscina, me tomo una relajante ducha y finalmente me desperezo del todo y me doy cuenta de que mis dotes como hombre del tiempo son absolutamente inexistentes. Ahora el cielo esta completamente azul, no queda una sola nube y la bola amarilla brilla en todo su esplendor. Yo estoy al abrigo del porche de la villa pero es poner un pie fuera y comienza el ardor. Que calor. Esto no hay quien lo aguante, es un puto horno. Ya se que ayer lo pase muy mal con el agua en mi retorno del supermercado, pero prefiero la tormenta tropical a esto, sin ninguna duda.

A pesar de lo poco que mi cuerpo tolera este tipo de climatologia, le pongo narices y me decido a estirar las piernas con un nuevo paseo matutino. Esta vez pillo carretera hacia el sur y me aventuro hacia lo desconocido. Bordeando maravillosas playas tropicales, como siempre (para eso estoy en una puta isla), comienzo a transitar por una especie de bosque que mas bien parece una zona de picnic. Tras veinte minutos, llego a una zona con construcciones muy deprimidas. Aqui ya nada de hoteles ni villas para turistas, es zona de gente local al cien por cien. Gracias a Google Maps encuentro la localizacion de un supermercado y cruza por mi mente la idea de, ya que estoy aqui, pillarme unas cuantas chelitas mas, porque el dia va a ser muy largo y seguro que en breve, con este puto calor simiesco, me va a entrar una sed asesina.

El susodicho supermercado esta medio derruido, en pleno proceso de demolicion, y en lugar de caminar por pasillos rodeado de neveras con cervezas bien fresquitas, lo hago por entre piedras, polvo, ladrillos rotos y cascotes varios. Ya dije que esta zona tenia pinta de deprimida. Pero la suerte siempre acompaña al sediento peregrino y, al girar una esquina, encuentro un oscuro y minusculo badulaque donde venden articulos de primera necesidad. Y ya se sabe cual es una de las principales necesidades del ser humano. Un simpatico y sudoroso (con este calor no me extraña) tendero local me da la bienvenida y me cobra por las seis o siete cervecitas y la botella de vino que me agencio. Y aqui me doy cuenta de que, efectivamente, ya no estoy en zona turistica. Analizando los precios, veo que todo cuesta seis veces menos que en las tiendas visitadas en los dias previos. La putada es el pateo que me he metido para llegar hasta aqui, y mas con semejante calor. Pero joder, cuando a uno le tocan el bolsillo...

De vuelta para la villa, voy rebotando de arbol en arbol para intentar aprovechar la maxima sombra posible. A medida que nos acercamos al mediodia la cosa se esta poniendo realmente insufrible. Incluso veo decenas de perros directamente tumbados sobre la carretera, ignorando por completo el trafico, medio asfixiados intentando pegarse un sueñecito, porque con semejante temperatura estoy seguro de que no quieren ni mover una pata. Ya en el alojamiento, la servicial mucama esta a lo suyo, limpia que te limpia y meneando las caderas. El manager de la residencia, el Señor Anard, me hace una visita relampago para confirmar que todo esta bien y ver si necesito algo. Pero cuando me encuentra chela en mano (la primera del dia) tumbado en mi porche, se da cuenta de que todas mis expectativas y deseos estan siendo cumplidos en grado maximo. Menuda vidorra.

Despues de unos largos minutos de asueto y relax, decido mover mi culo a ver si puedo menear el bigote en algun lugar no demasiado lejano. Ayer pare a hacerme un cafe en un barucho para gente local y me comentaron que tambien servian comida, asi que vamos a investigar el menu. Claro que no hay mucho que investigar. Cuando llego al lugar, que por cierto se llama La Tonnelle, me dicen que solo tienen hamburguesa de pollo, al estilo tipico mauriciano. Extenso menu, vaya que si. Por suerte no soy remilgado, eso si, mientras tengan cerveza. Lo cierto es que el extraño y exotico compendio de pan, tiras de pollo y vegetales varios en salsa esta de pelotas, y las tres Phoenix que me casco ya ni os cuento. Ademas tenemos una especie de show para amenizar el almuerzo. Y es que parece ser que hoy es el dia de la madre en Mauricio y hay una especie de recital de poesia, a modo de concurso, donde cada uno de los participantes lee una oda escrita a su progenitora. Nada que me interese demasiado, pero siempre es mejor recrearse la vista con alguna que otra mauriciana que esta de muy buen ver que estar mirando al techo o a la cerveza que tengo delante de mis narices.

Caminando de vuelta al alojamiento lo paso realmente mal y es que el calor ya se esta pasando de la raya. Hago un alto en una tienda a comprarme una camisa de palmeras (tipicas por estos lares, como os podeis imaginar) y me la pongo inmediatamente, porque la remera que llevo usando todo el dia esta completamente empapada en sudor. Ya en el porche me abro la botella de ron que compre ayer y me hago cargo de que no he probado nada asi en mi puta vida. Menudo manjar. Se dice del de Mauricio que es el mejor ron del mundo, y no me extraña. A diferencia de otros lugares en que tambien se fabrica esta piratesca bebida, aqui la destilacion se realiza directamente de la caña de azucar, y no a base de un azucar que ya viene procesado y cuyas propiedades naturales distan mucho de ser las mas saludables. Este ron no solo esta realmente exquisito, sino que ademas no me da a dejar ningun tipo de resaca al dia siguiente. Pero tampoco me quiero exceder, no vaya a ser que alguien piense que soy un alcoholico. Asi que volvamos a mis habituales cervecitas. Eso si, sin salir del porche y con los ventiladores a toda virolla, porque estoy que me aso, literalmente.

Cinco y media, hora de la puesta de sol sobre el Oceano Indico, fenomeno que me han comentado que es absolutamente espectacular. Pero mira tu por donde, que todo el dia la bola amarilla dando por culo paseando por un cielo completamente raso y ahora, que ya esta a punto de desaparecer, aparecen un par de nubes sobre el horizonte. Y se van a posicionar justamente de forma que opacan la vision del hermoso ocaso solar. Pues a grandes males, grandes remedios, me abro otra cerveza. Y ahora resulta que me vuelve a entrar gazuza. Bueno, es logico, tampoco he comido demasiado en todo el dia y entre el ron y las chelitas es logico que se me abra el apetito. En mis paseos por los alrededores ya he visto varios lugares de esos para turistas donde sirven cocktails junto al mar y sirven cenas. Una idea que me resulta atractiva, ya que los cocktails tropicales, sobre todo si utilizan la bebida local, deben de estar de puta madre. Asi que me intento decidir a probar suerte en uno de estos abrevaderos.

Pero la noche ya ha caido y el agotamiento, sumado a la sesion de calor que mi cuerpo lleva encima todo el dia, comienza a hacer mella. Para mas inri, mientras me pensaba si iba a lo de los cocktails o no, no he parado de abrirme una cerveza tras otra y lo cierto es que ya llevo un buen castañazo. Al final, encuentro restos de la barbacoa de ayer en mi refrigerador y empiezo a dar cuenta de ellos. Me apalanco de tal manera que ya se me olvida completamente el asunto de salir por ahi a mamar y decido montarme mi propia fiesta. Vuelvo a tirarme al ron, hasta el punto de que me acabo la botella. Y supongo que de ahi me fui a dormir. O cai directamente muerto sobre el suelo del porche. Quien sabe, porque yo no me acuerdo. Lo que es seguro es que la jornada termino de esta manera. Otro sufrido dia mas en Mauricio.

viernes, 9 de junio de 2023

Mauricio 3. La gran tormenta tropical

Tal y como tenia planeado, me despierto a las seis y media para aprovechar la luz solar al maximo. Y ahora veremos si el famoso refran ese de "a quien madruga Dios le ayuda" tiene algo de certeza o no. Por lo pronto me doy cuenta de que mi cuerpo esta en plena forma. No solo he superado la carencia de sueño de las pasadas jornadas a base de un fantastico reposo, sino que ademas mi estomago no ofrece ningun tipo de dolor ni urgencia matutina, cosa mas que rara en mi. Debe de ser que este pais arregla cualquier enfermedad. Me pego una ducha de lo mas placentera, con el agua a temperatura y presion perfectas, y ya estoy en condiciones de salir a ejercer las primeras actividades del dia por los alrededores del alojamiento.

Lo primero y mas importante es avituallarse. Hoy si que me voy a dirigir al supermercado ubicado a unos veinte minutos de paseo siguiendo la carretera en direccion norte. Esta si que es, por lo que me han comentado, una tienda en condiciones, y no simplemente un badulaque de emergencia. Tienen su carniceria, fruteria... y por supuesto la seccion que mas me interesa, la etilica, que es muy amplia y con gran variedad de mamoneo. Vamos alla. Al iniciar mi camino me encuentro con un clima de lo mas agradable (al menos para mi). Esta muy nublado, con lo cual la bola amarilla no me va a quemar hasta la extenuacion. Estamos a 23 grados, que en otras circunstancias serian demasiados para mi cuerpo, pero una brisilla refrescante que sopla de manera constante hace que la temperatura sea mas que soportable. Asi que el paseillo, en todo momento junto a la costa y ofreciendo paradisiacos paisajes playeros, se me hace de lo mas ameno y placentero.

El supermercado es, efectivamente, lo esperado. Hay tantos tipos diferentes de cervezas mauricianas que no se ni por donde empezar. Al final me llevo diez, cada una de un padre y una madre, y aun me dejo algunas mas para cargar otro dia, porque me da que en el camino de vuelta voy a ir un poco saturado de peso. Y es que decido que estaria bien acompañar todo este mamoneo con algo de carnaza de la tierra. La carniceria es de lo mas atractiva, asi que hago una pequeña seleccion a base de hamburguesas, un troncho enorme de cerdo, panceta francesa y unas salchichas mas grandes que la polla de John Holmes en plena ereccion. Entre unas cosas y otras, porque tambien caen varias conservas, salsas y alguna que otra curiosidad, me llevo tres bolsas grandes llenas hasta los topes con comida y bebida. Y ahora a regresar a la villa, veinte minutitos de paseo cargado como una bestia.

La cosa empieza a complicarse y me acuerdo del tio que se invento el refran ese al que me referia antes sobre madrugar y el todopoderoso, y no de muy buenas maneras. Tal y como salgo del supermercado veo una tremenda cortina de agua ante mi. Otra tormenta tropical. Como ya sabemos que son breves y que tal y como vienen se van, decido esperar unos minutos bajo una cornisa. Cinco minutos y la cosa suaviza. Aun caen unas gotitas de agua pero nada que a un alcoholico de Glasgow le pueda impedir iniciar la marcha. Comienzo el caminar carretera abajo y todo va bien... hasta que empieza a ir mal. Otro tormenton tropical, y este ya huele a tornado. Tan solo cinco minutos despues de iniciar la marcha me doy cuenta de que no hay nadie por la calle, ni personas, ni animales, ni vehiculos, ni nada. Solamente yo. Y me da que eso no es buena señal.

Una cortina de agua caliente comienza a caer sobre mi en plan salvaje. Sigo caminando cargado con mis bolsas porque tengo muchos huevos, pero lo siguiente es ver pasar varias palmeras volando junto a mi, y alguna de ellas casi se me lleva por delante. Pero un huracan de mierda no me va a detener. O si. Porque de repente mis bolsas deciden que no tienen tantas pelotas como yo y se desfondan, las tres a la vez. Demasiada agua y demasiado peso. Y ahi que se me cae toda la compra en mitad de la acera y tengo que salir corriendo detras de las latas de cerveza que se van rodando carretera abajo ayudadas por la corriente de una autentica riada. Menudo show. Me tiro veinte minutos persiguiendo comida y bebida hasta que consigo agruparlo todo a cobijo de un pequeño garage que me ofrece un minusculo refugio. ¿Y ahora que?

La tormenta comienza a amainar pero yo estoy a quince minutos del alojamiento con una compra masiva y no tengo ni una sola bolsa. Por mi mente pasan ideas de lo mas extravagante, como enterrar todos los productos en la arena de la playa e irlos llevando de dos en dos, porque no tengo mas manos. Me puedo tirar todo el dia, y todo sea que la tormenta reaparezca, vaya solucion. De pronto un autobus, que es el unico vehiculo que por lo visto se atreve a circular en semejantes condiciones, se para junto a mi y una señora local bastante anciana se baja de el. Me pregunta si necesito ayuda o si busco alguna direccion en particular. Supongo que mi cara debe de reflejar bastante desesperacion a estas alturas. Tras contarle lo que me acaba de acontecer, la buena mujer me ofrece una pequeña bolsa con la que ella se disponia a ir a hacer su compra. Apenas si me caben las cervezas en ella, pero mejor es eso que nada. Gracias, buena mujer, y ahora a ver si trazo un nuevo plan de accion antes de que llegue la proxima tormenta.

Cervezas en la bolsa y el resto de la comida rodeando mi cintura, ajustandolo todo al pantalon, como si acabara de robarlo y ocultarlo al salir de alguna tienda. Un par mas de articulos sujetos de mala manera con las manos y a caminar. Avanzo de muy mala manera, pero mejor es esto que nada. A tan solo dos minutos de mi alojamiento vuelve a cogerse la tormenta, intento correr pero voy tan cargado que no puedo. Para mas inri, la bolsa de la señora comienza a resquebrajarse. Un minuto para llegar. A lo lejos veo al Señor Lacreaux que ya me esta abriendo la cancela. La lluvia se intensifica. Vamos, que llego. Lacreaux se echa las manos a la cabeza viendo de donde y como vengo, sobre todo con las condiciones climaticas que me han caido encima. Intenta ayudarme pero paso de largo porque solo quiero llegar a la cocina a depositar las viandas. Y tal y como llego junto a la piscina, bolsa destrozada nuevamente y todas las cervezas en el suelo. Lo acepto. Estoy justo delante del porche de mi villa. Y casi que me voy a abrir la primera, con o sin tormenta, para olvidar semejante odisea. Que locura.

Mientras me relajo dandome un bañito en la piscina, por supuesto chela en mano, me doy cuenta de que alguien pulula por dentro de mi villa. Me acerco a curiosear y me encuentro con una joven muchacha criolla que esta limpiando todas las habitaciones, baños, cocina y demas como una autentica posesa. "Soy la limpiadora, señor", me espeta ante mi cara de asombro. "Todos los dias de nueve a doce, señor." ¿En serio? Vaya chollo. Pues limpia, limpia, que yo sigo a lo mio. Chela en mano me tumbo en el porche y me dedico a ver como la chiquita mueve sus caderas y de vez en cuando se me gira y me sonrie. Si ya lo decia yo, esto es el paraiso. Bueno, si no fuera por la jodida tormenta tropical de antes... Pero ya se sabe, no se puede tener todo.

Hora de la barbacoa. Como la lluvia continua, aunque por suerte ya no en modo tormenta tropical, sino mas leve, decido hacerla sin ni siquiera salir del porche. Menuda sobredosis de carne, colegas. Y de paso pruebo las sidras de Mauricio, para acompañar, que por cierto estan cojonudas, porque realmente saben a fruta, y no a quimicos, como muchas de las que ultimamente caen en mis manos. Estoy lleno hasta los topes. Necesito un paseo. Afortunadamente la lluvia finalmente paro y ahora comienza a asomar un sol mas calido de lo deseable. Con mi inseparable sombrerito de turista protegiendome de la bola amarilla, comienzo a caminar por la playa en direccion norte y asi me voy a pasar la siguiente media hora. Hasta que me doy cuenta de que estoy a tomar por culo y me empieza a entrar nuevamente la sed etilica, asi que sera cuestion de ir dando media vuelta.

Volviendo por la misma carretera en que esta mañana he sufrido el percance tormentero, me detengo en un pequeño bar local (nada de turistas) y me hago un cafe mauriciano que esta espectacular. Especialmente por el azucar puro, obtenido de la caña que los mismos propietarios cultivan en la parte de atras del barucho. Increible. Continuando el paseo de vuelta, paro en otra pequeña tienda y me compro una botella de ron con coco que no tiene ni etiqueta, y es que la tendera me dice que lo fabrican ellos mismos. No debe de estar malo. Aun realizo un alto mas en un restaurant junto a la playa (este si que es un sitio solo para turistas) donde reservo una mesa para las ocho. Y es que son las cuatro y aun me encuentro demasiado lleno tras la barbacoa. Pero bueno, tengo cuatro horas para ponerme tibio mamando y eso seguro que me abre el hambre.

Dicho y hecho. Llego finalmente de vuelta al alojamiento y me tiro cuatro horas entre la piscina y el porche, mamando cervezas y disfrutando de una puesta de sol bastante dificil de contemplar porque vuelve a estar realmente nublado. Siete y media, tengo hambre, me voy al restaurant. Para abrir boca me pido un gratinado de marisco que ya me deja bastante saciado, pero despues aun tengo los pinchos de atun, calamar y langostinos, que son un autentico manjar. Eso si, hay una pareja tocando musica en directo que es absolutamente horripilante. Intentando confundir a mis oidos, me pillo cuatro cervezas Phoenix (la mas popular de Mauricio), pero con tanta comida no acabo de encebollarme. Cansado despues de un dia con tantas peripecias y lleno nuevamente de comida hasta la garganta, abandono el restaurant a eso de las nueve y media y me dirijo directo hacia mi villa. Me siento en el porche y no aguanto ni diez minutos. Se me cierran los ojos. Directo a la cama y mañana ya sera otro dia. Buenas noches.

jueves, 8 de junio de 2023

Mauricio 2. Sobredosis de reverencias

Es casi mediodia y de pronto, entre la monotonia azul que se ve a traves de la ventanilla del avion, veo que nos acercamos a una isla. Y descendemos. Pues no hay duda, ahi esta, por fin estamos llegando a Mauricio. Iba siendo hora. Estoy absolutamente entumecido, no he dormido una mierda y, lo que mas me molesta, hace ya muchas horas que no me bebo una cerveza, porque ni ganas de eso tengo, del puto hastio que llevo con tan largo e incomodo vuelo. Un intenso traqueteo justo antes de tomar tierra nos indica que estamos atravesando un buen banco de nubes. Efectivamente, parece ser que tenemos tormenta sobre la insula. Ya me habian advertido de las tipicas tormentas tropicales que asolan Mauricio de vez en cuando y casi sin previo aviso. Lo positivo es que se dice que tan rapido como vienen, se van. Veremos cuan de molesta es esta, aunque de momento parece que las nubes no descargan lluvia.

El control de pasaportes para la entrada al pais es de los mas laxos y rapidos que he visto jamas. Una sonriente y oronda señora instalada en una cabina me pregunta si tengo todos los documentos. Rapidamente los saco y deposito sobre su pupitre, apenas si los mira, cuña mi pasaporte casi sin fijarse donde pone la estampa (para mi que ha dejado la mitad de la tinta sobre la mesa) y ya soy libre de circular por el pais. Pues vamos al hall de llegadas del aeropuerto, que tengo un chofer contratado que me va a llevar al alojamiento y seguro que ya esta esperando por mi. O no, porque en este pais, y empiezo a descubrirlo ahora mismo, parece ser que se toman las cosas con bastante tranquilidad. Ni rastro del conductor. Llamo por telefono para ver que pasa y me dicen que va a llegar un poco tarde. Esperaremos. Claro que aqui "un poco tarde" es una hora y pico, como inmediatamente compruebo. Aprovecho la espera para cambiar divisa, comerme una especie de pastelito tipico y... no, venga, seamos medianamente responsables y dejemos la primera chela de la jornada para una vez que estemos acomodados, que ya tendremos tiempo de sobra de ponernos del reves.

Resulta que el aeropuerto esta en la zona sureste de la isla y mi alojamiento en la costa noroeste. O sea, que nos tenemos que cruzar todo el pais en diagonal para llegar hasta alli, con dos cojones. Claro que las dimensiones de Mauricio tampoco son nada del otro mundo y el recorrido simplemente nos lleva una hora. Aprovecho este tiempo para conversar con el simpatico y servicial chofer, que ha traido todo un microbus para mi solo. De paso, y mientras cruzamos paisajes con interminables plantaciones de azucar (para eso son el primer productor mundial) y cocoteros por todas partes, se nos cae encima la gran tormenta tropical. Menos mal que vamos dentro del vehiculo porque esto no es lluvia, es como si nos arrojaran pozales de agua uno tras otro sin parar ni por un segundo.

Y finalmente llegamos al alojamiento, una agrupacion de villas para turistas con piscina y playa privadas, entre otros muchos servicios. Y para serviciales los personajes que se van a ocupar de nuestro bienestar y comodidad. El manager del lugar se me presenta, con una enorme sonrisa, haciendo las mil y una reverencias y dandome un tour express por mi villa y lugares comunes aledaños. El Señor Anard me presenta la que va a ser mi morada para toda esta semana, una construccion de dos plantas con cuatro habitaciones, tres baños, dos salas de estar, salon comedor con enorme cocina americana, espacioso porche con sofas, hamacas y barbacoa, y todo absolutamente equipado con los electrodomesticos mas modernos y las mayores comodidades que jamas haya visto en una acomodacion. Espectacular.

El siguiente personaje del dia me es presentado de inmediato. Monsieur Lacreux es un negro delgaducho con perfecta sonrisa de marfil y vestido de guardia de seguridad, con gorra incluida. El tal Lacreux me hace otras cuatrocientas reverencias y me asegura que esta a mi servicio y disposicion las veinticuatro horas del dia para cualquier cosa que necesite. En cierto tono de broma le pregunto si el no duerme, pero su respuesta, ignorando por completo la guasa, no es otra mas que "yo no duermo, señor, estoy para servirle a usted, señor, siempre que lo necesite, señor". Al final me dan ganas de enderezar al pobre hombre y ponerle un palo detras para que deje de hacer reverencias, porque me esta dando dolor en el espinazo de ver tanta inclinacion constante. Para ya, tio. Lo peor es que me va a coger complejo de celebridad con tanto peloteo. En fin, que ya estamos instalados. Vamos a lo que vamos, ¿no? Que yo creo que ya toca.

Ya que el Señor Lacreaux se ha puesto tan pesado con lo de estar a mi disposicion, voy a aprovechar la coyuntura. Oye, tio, ¿aqui donde puedo pillar cervezas? A apenas un minuto de paseo, al otro lado de la carretera que pasa por delante del complejo de villas, tengo una tienda donde venden de todo, souvenirs, ropa, comida, alcohol... Comienza el show. Para empezar, tengo tanta prisa y tanta sed que, ya con el mogollon de cervezas compradas y sobre el mostrador para pagarlas, me doy cuenta de que no he pillado dinero. Vuelta a la villa, partida de caja de Lacreaux cuando se lo explico (con un par de reverencias incluidas), y finalmente regreso a la tienda, saldo la deuda y obtengo la mercancia. Sonrisa en la cara, chelas al refrigerador (que por cierto es inmenso) y una de ellas ya directamente abierta en mi mano para saciar la sed. Joder, que bien que sienta esto cuando uno lo necesita de verdad.

Para abrir mas todavia mi sed etilica, me lanzo a la piscina, con un agua extremadamente cristalina que esta a la temperatura perfecta, y me hago cuatro largos. Por suerte la tormenta tropical ya paso, aunque el cielo sigue nublado. Eso si, los casi treinta grados centigrados no se mueven, ni de dia ni de noche. Y es que, como aqui estamos en invierno, resulta que a las cinco y media de la tarde ya ha oscurecido. Pero bueno, que eso no es un problema para mi en absoluto. Tengo la nevera llena de chelas y no he venido aqui a perder el tiempo. Asi que me ubico en un comodo sofa del porche de mi villa, a apenas cinco metros de la piscina por si me entra un calor excesivo, y comienzo a dar cuenta de las latas de jugo de cebada una tras otra sin solucion de continuidad. Esto es vida.

Tambien en la tienda pude adquirir algo de papeo de emergencia. Hay un supermercado mas importante a unos veinte minutos caminando, pero para la primera noche, me conformo con varias latas de conserva y algo de pan. Especialmente disfruto con lo que se describe como "carne picada de gambas picantes", que abren mas todavia mi sed y provocan que mi calor corporal comience a ser algo asfixiante. Por suerte esta gente lo tiene todo pensado. Un par de enormes ventiladores colgando del techo del porche me alivian enormemente. Estoy en la gloria. Me hago unas cuantas chelas mas, aunque procuro dejar varias para la siguiente jornada, y a eso de las nueve y media decido irme, por fin, a descansar. Llevo dos dias sin dormir y mañana quiero levantarme pronto para aprovechar la luz diurna. Un descanso mas que merecido.

martes, 6 de junio de 2023

Mauricio 1. Dos vuelos y un aeropuerto post-nuclear

Todo comenzo hara tres o cuatro años. Alguien me pregunto, conociendo mis aficiones viajeras, si alguna vez habia visitado Mauricio. La casualidad del asunto es que, aunque efectivamente nunca habia viajado hasta el lugar, yo ya llevaba un par de meses leyendo al respecto de esta curiosa nacion insular en mitad del Oceano Indico e informandome sobre sus parajes y costumbres. Claro que a raiz aquella conversacion con el personaje, que obviamente era un mauriciano emigrado, lo que era simplemente curiosidad y un mediano interes, de pronto se convirtio en obsesion. Y apenas unas pocas semanas despues de aquella distendida chachara sobre un paradisiaco lugar en mitad de ninguna parte, que segun muchos expertos alberga algunas de las playas mas hermosas de todo el planeta, realice mi reserva tanto de vuelos como de alojamiento para darme un garbeo por Mauricio.

La mala suerte procuro que apenas un mes despues de realizar esta reserva, y cuando ya lo tenia practicamente todo a punto para despegar en direccion al hemisferio sur, el viaje tuviera que ser cancelado. Por suerte pude recuperar lo invertido y la cosa simplemente quedo en una intentona de lo que pudo ser y no fue. Pero mirad, el caso es que yo soy bastante cabezon con estas cosas, y basta que alguien me diga que algo no se puede hacer, para que yo ponga mas empeño todavia en el cometido y finalmente, contra viento y marea, consiga mi objetivo de la forma que sea. Asi que aqui estoy, tres años despues de mi primer y fallido intento, dispuesto a que, ahora si, la empresa se lleve a buen termino. O sea, que me voy a Mauricio.

Esta mañana me desperte en Swords, localidad que queda ligeramente al norte de Dublin, la capital de la Republica de Irlanda, y muy cerca del aeropuerto internacional, que es donde voy a subirme al primer vuelo de este largo viaje. No lo dije hasta ahora, pero tampoco me parecio necesario, y es que evidentemente Mauricio esta muy lejos. Y me da igual desde donde me esteis leyendo. Esta lejos de todo. Pero volviendo al viaje, lo cierto es que no me desperte demasiado bien. Circunstancias de la vida han hecho que me haya tirado cinco dias de carallada por estos lares, y ya se sabe que cuando uno viene a Irlanda, lo de pasar la noche bebiendo agua es una pretension absolutamente irrealizable. No es que vaya de resaca, pero vamos, que la acumulacion de excesos se nota y mi caminar lento y pesado por los pasillos del aeropuerto no augura nada bueno.

Eso si, antes de abandonar el pais, y teniendo en cuenta que tengo un par de horitas hasta que mi avion despegue, pues voy a sentarme a tomar una ultima Guinness, que ya se sabe que como aqui no sabe en ninguna parte. Mira, pues parece que hasta me ha medio curado el malestar. Bueno, dejemonos de lamentarnos tanto y vamos a subir a la maquina voladora, que por cierto no va a ofrecer ninguna queja, buen cacharro nos toca para empezar el itinerario. Es mi primera vez con Turkish Airlines. Al respecto de esta aerolinea, lei que a dia de hoy son el numero uno en el tema de menu a bordo. Muy buena comida. Aunque tampoco es lo que mas me interesa. El asunto de la barra libre de alcohol ya es otro cuento. Eso si que le da mas puntuacion en mi baremo personal, aunque hay que decir que a dia de hoy son muchas las compañias de largo recorrido que ofrecen este servicio. Por lo demas, los asientos son comodos y espaciosos, tenemos peliculas, juegos, musica, wi-fi... Vamos, que las cuatro horas que dura el trayecto hasta nuestra escala en Estambul se nos pasan volando, nunca mejor dicho.

Con la tonteria de leer noticias, ver algun que otro documental y jugar al ajedrez contra una maquina a la que es demasiado facil ganar, al final he estado tan entretenido que apenas si me he bebido tres cervecitas. Efes, la pilsner turca por excelencia. Sin ser una maravilla, es mas que bebible. Y desde luego mucho mejor que la otra opcion que habia a bordo, ese extraño orin neerlandes llamado Heineken. El caso es que ya estoy en el aeropuerto de Estambul, con dos horas hasta mi proximo vuelo, que efectivamente ya sera el que me lleve hasta Mauricio, y sin demasiadas cosas que hacer hasta entonces. Es medianoche y mi cuerpo me dice que aun le caben un par mas de cacharros etilicos. Pues vamos a buscar un bar y a amenizarnos un poco mas, que ya voy pillando la directa. Mira que suena facil, ¿verdad?, tomar una cervecita en un aeropuerto. Pues eso, en Estambul, no es tan sencillo. Nada sencillo.

Este puto aeropuerto es como una jodida pelicula post-nuclear. Larguisimos pasillos y pasillos y mas pasillos sin absolutamente nada. Por no haber, no hay ni sillas para sentarse, solo el puto pasillo. Media hora andando. Al principio aun veia gente que iba caminando junto a mi (supongo que buscando lo mismo que yo), pero ahora ya estoy mas solo que la una. Los demas, por lo visto, han acabado hasta los cojones de tanto caminar para no encontrar nada. Al final, despues de casi cuarenta y cinco minutos de un pasillo tras otro, encuentro un unico y solitario bar donde hay cinco borrachos pegando alaridos y bebiendo como autenticos desesperados (no me extraña). El nombre es mas que apropiado, Jackie Bar (bar alcoholico, en escoces). Miro el reloj y me doy cuenta de que he perdido tanto tiempo paseando por los putos pasillos que en diez minutos me toca embarcar. Que le den por culo al bar. Me dirijo a la puerta de embarque y por fin veo humanidad. Una larguisima cola que me hace presagiar que el avion va a ir petado hasta la bandera.

Definitivamente se torcio el viajecito. Si el aeropuerto fue una pesadilla post-nuclear, el avion es un puto corral de cerdos. Un Dreamliner, enorme, pero lleno hasta los topes. No hay ni un solo asiento vacio y hasta me da la sensacion de que hay gente sentada en los pasillos o colgada de los portaequipajes. Que locura. Para mas inri, este cacharro debe de tener ya como veinte años de servicio y esta que se cae a pedazos. El wi-fi no funciona, el monitor para ver peliculas no responde cuando pulsas uno u otro boton, no hay espacio para las piernas, el asiento no se reclina, el cargador del telefono va mas lento que el caballo del malo... Y asi tenemos que estar diez horas, hasta el mediodia, que es cuando llegamos a Mauricio. Me cago en Turkish Airlines.

Pienso que mi unica salvacion es la barra libre, asi que me pido una cerveza y me intento tranquilizar. Tres de la madrugada. ¿Otra chela? No hay manera, hay tanta puta gente que las azafatas estan desbordadas. Ya son las cuatro, nadie me atiende. Voy a intentar dormir. ¿En serio? A ver como me lo monto, porque no me caben las piernas, no me puedo doblar, ni acostar, ni nada. No hay manera. Dan las cinco. Miro al techo, me miro a los pies. Pero las luces de cabina estan apagadas y no veo nada. A traves de la ventanilla todo es oscuridad. Ya son las seis. Por fin aparece una azafata y, en mi desesperacion, le pido un cafe en lugar de una cerveza. Las siete. Amanece y debemos de estar sobrevolando Africa, porque alla abajo lo veo todo marron y verde, pero sin formas definidas. Y despues veo agua. Sera el Indico. Se me cae la cabeza y duermo veinte minutos, o eso creo. Las ocho, las nueve, las diez, las... ¿Llegaremos o seguiremos volando hasta la Antartida?

miércoles, 5 de abril de 2023

Vienna Concerto 4. Crucero suburbano

Abro los ojos en la que va a ser mi ultima jornada aqui en Viena. Y para mi sorpresa no tengo una resaca excesiva, sobre todo teniendo en cuenta que ayer la cosa se me fue un poco de las manos. Es mas, hasta diria que he dormido bien, o cuanto menos mucho mejor que en las anteriores jornadas. O ya me habitue al camastro desvencijado o estaba tan agotado que tenia que dormir como fuera, o tal vez las cervecitas de anoche hicieron su efecto y me noquearon de tal manera que no he podido reaccionar hasta muchas horas despues. El caso es que son las ocho y me incorporo sin demasiada dificultad. Celular en mano para intentar distraerme con alguna noticia matinal, me doy cuenta de que el acceso a internet en el apartamento sigue muerto, vaya puta estafa. Asi que vuelvo a llamar a la empresa responsable del alojamiento para quejarme por enesima vez y, acto seguido, paso a realizar la primera actividad medianamente productiva de la jornada. Cervecita en el balcon.

Pero mira tu por donde que el dia que realmente me apetece tomarme un largo tiempo matinal de asueto en el balcon a base de jugo de cebada, resulta que la temperatura ha bajado considerablemente y hace un frio que pela. Tampoco es que sea un gran problema para mi, pero decido hacer la tempranera sesion etilica algo mas breve y tan solo me casco dos chelas. Lo que pasa es que una vez que abandono el balcon y vuelvo al interior del apartamento, me doy cuenta de que aun tengo sed. Pues me abro otra y me la casco en la cocina, y de paso me acabo los ultimos restos de comida que tengo por la nevera para que me sirvan de desayuno. Ya he cargado las pilas, hora de salir a la calle a ver hasta donde me pueden llevar hoy mis pasos, ya que no tengo nada especialmente programado en mente.

Tras callejear durante un buen rato, acabo dandome de bruces con el canal que atraviesa la ciudad de norte a sur. En las pasadas jornadas ya me di cuenta de que hay varias compañias que te hacen el tipico paseito en barco canal arriba y abajo. Por supuesto con bar dentro de la embarcacion, que al final es lo que a todos nos interesa. Como no tengo ningun otro plan y guardo un buen recuerdo de un pedo que pille realizando exactamente la misma actividad en Budapest, me decido a contratar uno de estos mini-cruceros. A ver que da de si la cosa. Claro que aquel de Hungria era un barco medianamente serio que te llevaba por el rio Danubio, y la mierda de hoy no es mas que una barcaza cutre que te lleva arriba y abajo por un canal lleno de mierda con vistas a ninguna parte.

Es una total decepcion. Me hago un cafe cargadisimo y una cerveza en el bar de a bordo, y ya medio entonado decido salir a cubierta a ver cuales son las vistas durante la hora y pico de navegacion. Graffitis roñosos, fabricas sucias, la autopista por un lado, feisimos bloques de apartamentos por el otro, una planta incineradora... Y tienen los cojones a venderlo como "crucero por el Danubio", cuando ni siquiera llegamos al rio propiamente dicho, ya que lo unico que hacemos es subir y bajar por el puto canal y realizar esta apestosa travesia suburbana dos veces viendo exactamente las mismas cosas. No me extraña que la cubierta haya quedado desierta en menos de cinco minutos y que todo el personal se congregue en el bar. Ahi es donde esta el negocio. Te cobran por el pasaje y luego encima te toca pagar mas para emborracharte y asi no ver lo que te rodea. Pues a mi no me sacan nada mas, porque a estas alturas ya no tengo ni sed.

Tras este soberano timo, decido ejercitar mis propias piernas y dejarme de tanta navegacion estupida. Paseo hasta el Prater, ese enorme parque al que todo el que visita la capital austriaca tiene al menos que echar un ojo. Entre otras cosas, podemos encontrar la noria mas antigua de toda Europa, un parque de atracciones que en un sabado como hoy esta a parir de niños, el museo de cera, el planetario y unas tres mil tiendas de souvenirs, a cada cual mas hortera. Y es pisar el Prater y justo en ese momento sale el sol y comienza a hacer calor. Malo. Tras caminar unos pocos metros empiezo a marearme, no se si por la temperatura, por la bola amarilla dandome en la cabeza o por los infantes de los cojones que no paran de gritar y corretear. Unos pocos metros mas alla, al otro lado de la avenida, atisbo una cafeteria, asi que corro hacia ella para refugiarme en la sombra del interior y, de paso, tomar un refrigerio, no vaya a ser que me deshidrate.

Las camareritas aqui llevan un extraño uniforme jovial con una faldita rosa muy provocativa, lo cual hace que la cerveza tenga el aliciente extra de quedarme embobado mirandolas cada vez que pasan por delante de mi. En cualquier caso, me doy cuenta de que no hablan ninguna otra cosa que no sea aleman, y cuando intento preguntar si hablan ingles, me ponen muy mala cara y ni me contestan. Se ve que no les gustan los turistas. Bueno, de todas formas para una cerveza tampoco me voy a calentar la cabeza. Con el asunto este de que se decir la misma frase en mas de treinta idiomas, les suelto un "ein bier bitte", que por otro lado es lo unico que se balbucear en aleman, y obtengo mi preciada recompensa al instante. Moraleja, no hay como ser un tio de mundo, sobre todo si uno es alcoholico.

Con esto de que ha salido el sol y ahora si que pica realmente el calor, decido que ya esta bien de pasear y ver cosas por hoy. Ademas ya van a ser las cuatro y todavia no voy muy a tono. Y os recuerdo que anoche, mientras cenaba en el cojonudo restaurant peruano, volvi a reservar mesa para hoy. Asi que me decido a enfilar el camino de vuelta al alojamiento, callejeando y atajando lo mas posible porque aun quiero hacerme un par de chelitas en el balcon. De esta manera, en apenas media hora llego a mi objetivo y comienzo a dar cuenta de las ultimas provisiones etilicas que todavia conservaba en el refrigerador del apartamento. Un poco de relax y comenzar a ponerme a tono y en apenas un rato directo al Acapulco a retomar la gran farra que comence en las postreras horas de la pasada jornada.

Atravieso la puerta del lugar de mi perdicion a las seis y unos pocos minutos y el sitio ya esta completamente abarrotado. La unica mesa disponible es la que estan guardando para mi reserva. Menos mal. Se nota que es sabado y que por lo visto es el dia que aqui la gente desparrama desde temprana hora. Para abrir boca me pido unos nachos y una copa de un vino chileno que la señora andina, con su eterna extrema amabilidad, me recomienda por activa y por pasiva. Y que esta bastante asqueroso, por cierto. Asi que me lo bebo de un trago y me veo en la tentacion de empezar a pedir Cusqueñas, que ayer bien contento me pusieron. Pero justo delante de mi veo a un par de tipos que se estan metiendo una jarra de litro de chela cada uno. Pues yo tambien quiero de eso. Con la boca llena de nachos y mas señalando a los dos mendas cerveceros que hablando, le indico a la andina que quiero que me traiga una de esas. Dicho y hecho. Jarra de litro para mi solo y a disfrutar.

Mientras comienzo a degustar unas extraordinarias fajitas de camarones, arranca la musica en directo, que por lo visto es tonica del lugar todas las noches. La banda de hoy es de lo mas peculiar, un extraño trio compuesto por un percusionista muy bueno, un flautista sesenton que va completamente enfarlopado y no puede parar de saltar y sonreir a un lado y a otro, y un cantante-guitarrista que parece Bob Dylan, canta como tal y se mueve como tal. O sea, que es una especie de monigote al que le han puesto un palo detras para que no se caiga y, por no moverse, ni siquiera pestañea. La sesion etilica de la clientela comienza a irse de las manos cuando empiezo a ver que un buen numero de viejas se levantan, copa de vino en mano y se ponen a bailar junto al Dylan impasible. Y alguna de ellas casi se lo lleva por delante al sufrir un traspies y llenar de vino a todas las mesas aledañas.

Y en una de esas mesas estoy yo, que me empiezo a cagar en los muertos de las ancianas austriacas que no saben ponerse pedo sin montarla. Como la cosa parece que va a mas, porque ahora tambien hay un par de viejos rubios larguiruchos con pinta de oficiales nazis retirados intentando bailar, decido pedir la cuenta y cambiar de ambiente. La comida estaba de pelotas y las dos jarras de chela de litro que me he cascado me han alegrado, pero esto se esta desmadrando en demasia para mi. Asi que me traslado a mi otro local favorito, el pub irlandes. Pero el problema es que continua siendo sabado noche y los austriacos siguen estando completamente mamados alla a donde yo vaya. Mira que el Chalie P's es grande, porque incluso tiene dos plantas llenas de mesas y lugares para sentarse, pero no cabe ni un alfiler. De mala manera me acurruco en la barra detras de un par de viejos alcoholicos y me pido una pinta de Ottakringer. Pero no la disfruto, demasiado gentio, ruido y posicion muy incomoda. Asi que a continuacion lo intento con un vodka con lima, a ver si ya me emborracho hasta tal punto en que todo me de igual. Continuo pasandolo mal. Pues me largo.

Subo hacia el apartamento bastante decepcionado, ya que veo que me voy a ir a la cama a medias en lo que se supone deberia de ser la explosion final, ya que es mi ultima noche en la ciudad. Para mas inri, no me quedan chelas que hacerme en el balcon, asi que considero la idea de pillar la horizontal aunque tan solo son las diez. Pero de pronto una luz se ilumina en mi no siempre demasiado habil cerebro. Creo recordar que el otro dia en el supermercado tambien compre una botella de vino blanco austriaco, un Ventliner, ya que estos caldos son realmente muy buenos y no queria irme de la ciudad sin probarlo en algun momento de relax en el alojamiento. ¿Donde estara? ¿En la nevera? Anda, pues si. Por lo visto lleva varias jornadas ahi, en la puerta del frigorifico, mirandome, y yo, con mi obsesion chelistica, ni le he hecho caso. Pues vamos a redimirnos de nuestro pecado. Hora de terminar nuestra estancia en Austria como es debido, con un buen vino de la tierra. De aqui a la cama. Y mañana, si consigo levantarme, de vuelta a casa. Que dura es la vida del viajero...

domingo, 2 de abril de 2023

Vienna Concerto 3. Hitler en Peru

Abro un ojo y siento que mi cuerpo esta destrozado. Abro el otro y me doy cuenta de que, definitivamente, estoy hecho polvo. El primer pensamiento es que la resaca despues de una buena noche de carallada me esta azotando a base de bien. Pero en cuanto intento mover una extremidad y la cama comienza con sus asquerosos chirridos, me hago cargo de donde estoy y por que me siento tan mal. El camastro es un puto infierno, pero lo peor de todo es la almohada. Tanto me estaba jodiendo que, por lo visto, y sin darme cuenta ya que estaba en mitad de mi profundo sueño, a mitad de noche la lance con violencia al otro lado de la habitacion y empece a agrupar cojines debajo de mi cabeza para ver si podian dar algo de alivio. Ni con esas. Tengo una torticulis criminal y el resto del cuerpo no acompaña en absoluto.

Por lo menos no tengo queja de la ducha, moderna, con presion, espaciosa y facil de regular. Vamos a ver si media hora bajo el agua me repara un poco. Realmente no, pero al menos ya puedo caminar, accion que recien despertado me parecia una autentica quimera. De esta manera, y a pesar de que tengo provisiones en la nevera, decido salir a dar un paseo a ver si encuentro algun sitio interesante donde pegar un bocado. Comienzo a atravesar el centro de la ciudad intentando que la actividad me reactive tanto el cuerpo como el cerebro, pero la cosa va muy lenta y a trompicones. Y asi voy a avanzar por las estrechas callejuelas del corazon de la Viena mas antigua hasta que, como no podia ser de otra manera, se acaba el casco viejo y llego hasta la famosa avenida que delimita esta zona al sur. Pues oye, ahora que pienso, aqui es donde se ubicaba el local aquel del camata saltimbanqui de los chistes. Si, donde me casque ayer la salchicha con mostaza que tan de puta madre estaba. Ahi lo veo, al final de la calle. Huele a desayuno. Que cojones, huele a salchicha.

No lo puedo evitar. Me pido exactamente lo mismo que ayer, por supuesto con dos cervecitas. Ya que desayunamos, hagamoslo con alegria. La unica nota negativa del lugar es que hoy, en lugar del camarero guallon, tenemos a una gorda amargada que apenas si me atiende con dos monosilabos y no me hace ni puto caso. Bueno, al menos disfruto del papeo y el mamoneo. Ah, amigos, pero lo que pasa cuando uno va de resacon, no ha dormido lo suficiente e intenta ingerir mas alimento del que le corresponde, es el consiguiente bajon y sopor despues de la copiosa comida. Mucha alegria momentanea con las dos chelitas, pero acto seguido se me cierran los ojos y, ahora si, voy por la calle directamente arrastrando los pies y apoyandome en todas las farolas que aparecen a mi paso.

Consigo llegar al Palacio Belvedere, que ayer solo visite de refilon. A pesar de mi estado, hoy si que considero impepinable la necesidad de ver sus galerias de arte y ahi que me adentro al museo a ver cuadros y mas cuadros y mas cuadros. Que puta barbaridad, casi dos horas de putos cuadros. Eso si, os recomiendo que ni se os ocurra visitar la seccion avant-garde y post-modernista. Vaya jodida basura. Es como si un tio vomita en un lienzo, lo cuelga en la pared y luego dice que es arte. Y los agilipollados turistas ahi intentando entresacar el significado de una motita de pintura, un tropezon del vomito o la diarrea mental del supuesto pintor. Lamentable. Mejor salgo del palacio, me cruzo la calle y me hago un cafe bien cargado en un garito que hay justo enfrente. Oye, que bien que me ha sentado el cafe. Mira, camarero, ¿me puedes traer una chela de esas de medio litro tambien? Es que el cafe me supo a poco. Oh, ahora si. Adios sopor, adios pseudo-arte para gilipollas, adios resacon. Ya estoy en plena forma. Pues venga, vamos al punto algido del dia.

Siguiendo los jardines del Belvedere hasta el final y cruzando una pequeña avenida, nos damos de bruces con un enorme edificio de ladrillo rojo que en su epoca fue el viejo arsenal de la ciudad y que a dia de hoy alberga el Museo de Historia Militar. En la planta baja se ubica la exposicion mas completa que jamas he visto sobre la Primera Guerra Mundial (y eso que vi una en Budapest que tambien era acojonante), incluyendo el automovil de epoca en que fue asesinado el Archiduque Francisco Fernando, hecho que supuso el inicio de la gran contienda belica. Si subimos a la planta superior, retrocederemos en el tiempo y veremos artilugios y explicaciones sobre todas las guerras en que se Austria se vio envuelta desde tiempos medievales (por supuesto cuando la nacion era un gran imperio que abarcaba media Europa). Y si volvemos de regreso a la planta inferior nos daremos cuenta que ya no hay mas exposiciones y que el museo se ha terminado. Pero vamos a ver, guerras preteritas, Primera Guerra Mundial... a mi me falta algo, ¿a vosotros no?

Me lo temia, esto es lo mismo que cuando visite Alemania. Eliminan cualquier rastro de la Segunda Guerra Mundial. Como si nunca hubiera existido. Y lo poco que hay, lo tienen oculto y no lo publicitan. Es lamentable. No se si llamar a esto pseudo-correcion politica, ignorancia supina o autentico agilipollamiento humano. En fin, que pillo un cabreo bastante grande, porque a mi es realmente lo que mas me interesaba ver, aunque tampoco me sorprende. Antes de salir del museo, decido acercarme a la cafeteria, tambien ubicada en la planta baja, y alli me doy cuenta de que tienen chelas. Pues me siento un ratito y me hago una, asi se me pasara el enfado. Y claro, tanto liquido, pues al final pasa lo que pasa, que me estoy meando. Buscando los servicios desciendo hacia una zona del subsuelo por un estrecho pasillo y al final de este los encuentro. Espera, espera, que me parece que he encontrado algo mas... ¿que es esto?

Al final de este tetrico corredor veo un poster con la cara de Adolf Hitler. ¿En serio? ¿Que broma rara es esta? Curioso que soy, me acerco a ver este extraño retrato del Fuhrer y ante mi, completamente por sorpresa y sin ningun tipo de cartelon que lo indique ni advertencia en ningun otro punto del museo, aparece un enorme salon con una espectacular exposicion sobre la Segunda Guerra Mundial. Banderas, uniformes de las SS, vehiculos pesados, un avion aleman colgando del techo y hasta un busto del maximo mandatario nacionalsocialista esculpido en bronce. Que delirio. Y aqui lo tienen todo, escondido en un semisotano y sin ninguna indicacion o publicitacion al respecto en todo el resto del edificio. Lo dicho, intentando ocultar la historia. Me tiro casi una hora solamente en esta sala disfrutando como un enano. Fijaos que moraleja mas curiosa, quien decide pedirse una cerveza y luego mearla, acaba encontrando exposiciones de puta madre. Menuda ironia del destino.

Al final se me han hecho casi las cinco de la tarde y tengo una hora de paseo de vuelta hasta el alojamiento. Como tengo bastante gazuza ya que lo unico que comi en todo el dia fue la salchicha del desayuno, me subo a un taxi que conduce un tipo muy raro con piel oscura, greñas en plan gitano y que maneja el vehiculo en plena hora punta como un jodido suicida. Bueno, por lo menos llegamos rapido. El taxista kamikaze me deja en la esquina de la calle donde esta mi apartamento y alli me doy cuenta de que hay un restaurante llamado Acapulco, que curiosamente se especializa en comida peruana, o al menos eso indica en la puerta. Y digo lo de curiosamente porque, que yo sepa, Acapulco esta en Mexico. Pero vamos, que si me decis que haceis comida peruana me lo creo.

Entro al susodicho restaurant con la idea de cenar pero al segundo me doy cuenta de que he llegado tan rapido de vuelta que apenas si son las cinco y diez. Una sonriense señora con aspecto andino me da la mas cordial bienvenida a un local que esta completamente vacio, pero en lugar de sentarme, le pregunto si me puede reservar una mesa para de aqui a dos horas, que tengo algo que hacer. "Por supuesto, señor, si, señor", me encanta lo educada que es esta gente del otro lado del charco, no como otros que hablan su mismo idioma pero se ubican en Europa. Ya sabeis a lo que me refiero. Pero volviendo al tema del Acapulco, lo cierto es que no he mentido a la señora. En estas proximas dos horas tengo algo muy importante que hacer. Caminar un par de cuadras hasta llegar al pub irlandes que tambien visite ayer y alli enchufarme unas cuantas chelas. Para ir calentando motores de cara al final de la noche, mas que nada. Hoy no esta el camata de la camiseta del Celtic, pero en su lugar hay dos jovencitas, rubia y morena, que me amenizan la vista mientras me meto varias Ottakringer gaznate abajo. Bueno, ya estoy en condiciones de llenar el buche. Vamos a ver a los peruanos.

Como ha cambiado la cosa en estas dos horas. Y menos mal que reserve una mesa. El sitio esta absolutamente a parir e incluso hay unos tipos preparados para tocar musica en directo. La señora andina me vuelve a atender con su amabilisima sonrisa y me recomienda el aji de gallina, una especie de estofado peruano que esta realmente de cojones. Pero lo que me rompe todos los esquemas es la Cusqueña. Ya habia oido hablar de esta cerveza, la mas popular de todo Peru, pero nunca habia tenido ocasion de probarla hasta hoy. Pues sin ninguna duda se cuela entre las cinco mejores cervezas que jamas probe (y os puedo asegurar que he probado muchas). Al final no se cuantas pido, pero me lo estoy pasando tan bien que me tiro tres horas en el jodido Acapulco, que ha resultado ser el sitio mas interesante de toda Viena. Al menos para jalar y mamar como un cosaco.

El ambiente es tan de puta madre que antes de pedir la cuenta reservo otra mesa para el dia siguiente. Que le den por culo al balcon, a los pubs y al apartamento, yo me vengo de juerga aqui todas las noches. Y esperate que la sorpresa esta cuando tengo que pagar. Es, con diferencia, el sitio mas barato de todos los que he visitado en esta ciudad. ¿Que mas se puede pedir? Hombre, vale, si en vez de una señora andina de sesenta años, la camarera fuera una peruanita de veinte... Pero no pongamos pegas, que el final de noche ha sido cojonudo. Vamos, hasta el punto de que los veinte metros que tengo desde la puerta del Acapulco hasta el alojamiento me deben de costar de recorrer unos diez minutos, porque voy rebotando de lado a lado de la acera. Aun me quedan chelas en la nevera pero voy tan pedo y estoy tan cansado que, mientras me pienso si hacerme una ultima, caigo redondo sobre la cama y empiezo a roncar. Y me la suda si el catre es incomodo o hace ruidos. He muerto.

jueves, 30 de marzo de 2023

Vienna Concerto 2. Mozart era alcoholico

Joder, ¿que pasa aqui? Cuanta claridad, cuanta luz, que barbaridad. ¿Pero que cojones? Si aun son las siete de la mañana. ¿Tan pronto y el sol ya ahi arriba dando por culo? Bueno, vale, pues habra que levantarse, porque con el astro rey pegandome en la cara no creo que pueda dormir mas. A ver que tal estoy... Bueno, algo de dolor de espalda, cosas de la edad y de la cama de mierda donde me he tumbado, pero mira, no hay resaca. Claro que tampoco me dio tiempo a mamar lo suficiente. Yo creo que con una buena ducha y un cafe bien cargado todo esto se soluciona. Pero veremos si puedo salir de la cama, joder, es que estoy hundido en el colchon y esto no para de hacer ñiqui ñiqui. Vaya mierda de camastro, con razon me despierto tan hecho polvo. Bueno, venga, menos quejas y a mover el culo. Buenos dias, Viena.

Me tomo el susodicho y potente cafe en la pequeña cocina del apartamento, que queda en el nivel superior. Si, creo que ya comente que estoy en un duplex. Arriba tengo la cocina y una especie de salon cutre con un sofa y una mesa, y abajo se localiza el dormitorio, el baño y mi lugar preferido siempre que estoy de vacaciones, el balcon. Ya iremos desarrollando todas y cada una de las estancias a medida que sea necesario. De momento intento leer las noticias del dia en mi celular mientras me enchufo el cafe, pero pronto me doy cuenta de que no dispongo de conexion a internet. El puto wifi gratuito no funciona. Contacto con la empresa propietaria del alojamiento y me dicen que lo sienten mucho pero que ellos no pueden hacer nada, que es cosa de la compañia que suministra el servicio y blablabla. Lo de siempre, disculpas y excusas, todo menos arreglarlo. Aun asi, tengo paciencia y les digo que voy a estar todo el dia fuera, asi que me la suda, con tal de que a la noche o mañana a primera hora ya este funcionando.

Despues de una muy agradable ducha, decido comenzar mi aventura por las calles vienesas, esperando que tengan algo mas de movimiento que anoche. Veo alguna que otra persona y unos pocos vehiculos, pero la quietud y el silencio siguen siendo la nota imperante. Me da a mi que estos austriacos son de lo mas tranquilo y disciplinado, lo cual no me disgusta, ya que las culturas gritonas y simiescas provocan bastante rechazo en mi persona. De todas formas esta tranquilidad comienza a resultar excesiva, asi que, tras un buen rato paseando por la zona, decido buscar algo mas de accion enfrascandome de lleno en las viejas callejuelas del centro de la ciudad, algunas de las cuales incluso se remontan a tiempos medievales.

Como por casualidad, y tras visitar algunas localizaciones interesantes como el Hoher Markt, donde durante setecientos años se estuvieron acometiendo ejecuciones publicas, acabo dandome de bruces con el que fue el apartamento de Mozart durante su estancia en Viena. Por supuesto el lugar a dia de hoy se ha convertido en un museo. Y logicamente yo, gran fan del bueno de Wolfgang Amadeus, me apresuro a visitarlo. Tres plantas. La superior dedicada al modo de vida vienes de la epoca, nada interesante. La segunda planta explicando la obra compositiva del genio de Salzburgo, incluyendo algunas partituras originales con las cuales babeo bastante, especialmente Las Bodas de Figaro y el Requiem. Y en la primera planta se ubica el apartamento propiamente dicho en que Mozart residia, que ha sido recreado lo maximo posible acercandose al original. Mi primera actividad cultural en Viena no me ha defraudado en absoluto, pero lo cierto es que a estas horas, con el mediodia ya ampliamente superado, la sed y la gazuza comienzan a asolarme, asi que... vamos a refrescar el gaznate, cojones.

Me siento en una terraza ubicada en una placita llena de turistas donde hay hasta un tio tocando el acordeon. Todo muy bonito y romantico, pero resulta que esto es una especie de restaurante italiano pijo donde la camarera es bastante seca y maleducada, y para mas inri el menu, el cual curioseo, es una puta mierda. Sin pedir nada, y bajo la atenta mirada de la camata con el gesto torcido, me levanto y continuo con mi paseo. No me vais a sacar la pasta, asaltaturistas de las pelotas. Sigo caminando direccion sur y llega un momento en que el centro de la ciudad se acaba. Una amplia avenida parece delimitarlo. Mucha menos gente y algo de trafico, pero ante mi aparece un local bastante cutre y diminuto con apenas tres mesas en la terraza. Aqui me siento. Y va a resultar todo un acierto.

El menu, ahora si, es todo comida tradicional austriaca. Un camata muy cachondo, ya en sus cincuenta, aparece dando brincos y haciendo extraños chistes en aleman. Intuyo que son chistes porque el tio se parte la caja el solo, aunque igual me esta llamando hijo de puta. Pronto me doy cuenta de que tambien maneja bastante bien el ingles y entonces le pido una cerveza (iba siendo hora) y una salchicha con mostaza, de esas que son tan habituales por estos lares. El tio sigue con sus chistes raros (ahora en ingles) y acto seguido me saca la chela. Asi me gusta, lo primero es lo primero. Se trata de una Thalheim, que segun indica el camarero saltimbamqui es una cerveza de mantequilla. No se a que se refiere, porque en la botella pone que es tipo pils y a mi me sabe a pils. Quiza sea otro de sus putos chistes. Y a todo esto la salchicha esta de pelotas, pero lo de la mostaza es inenarrable. Que puto placer. Hasta el punto de que pido mostaza extra para jalarmela sola con una cuchara. Que barbaridad. Y por supuesto otra Thalheim.

Entre el camata raro, el papeo cojonudo y las dos chelas, he pasado el mejor rato del dia hasta ahora. Mirando el mapa, me doy cuenta de que estoy junto al Palacio Belvedere, que tiene unas exposiciones de arte brutales en su interior, aparte de unos espectaculares e inmensos jardines que realmente quitan el hipo. Me doy un paseo por ellos y hago unas cuantas fotos al edificio del palacio propiamente dicho, pero lo cierto es que hoy ya visite un museo y no me apetece entrar a ver cuadros a estas horas, sobre todo despues de haberme metido ya dos cervecitas. Es como si el cuerpo me dijera que despues de las dos primeras lo mejor es no parar ya. Ademas, comienza a avanzar la tarde y no se si me dara tiempo a ver todo lo que da de si el palacio, porque creo que cierra en un par de horas. Asi que decido dejarlo para mañana. De esta manera tengo una buena excusa para volver a parar en el sitio del camata saltarin y meterme otra buena salchicha con mostaza.

Casi una hora de paseo me devuelve al apartamento. Lo suyo seria directamente irme de garitos, pero lo cierto es que necesito entrar a mear y dejar unos cuantos folletos que he ido agarrando por aqui y por alla. Eso si, lo siguiente es recorrer cuatro manzanas para encontrarme de bruces con el pub irlandes del barrio, el Charlie P's. Alli lo primero que me encuentro es a un joven camata con una camiseta del Celtic, ya sabeis, mi equipo. Empezamos bien. El tipo es bastante simpatico y me confiesa que no es del Celtic ni nada parecido, el es austriaco, y de hecho ni le gusta el futbol. Pero como curra aqui, pues mira, va a juego con el pub. Y de paso me sirve una pinta de Ottakringer, otra buena chela del terreno, que esta realmente cojonuda. Aunque ya me empieza a tocar las pelotas el hecho de que la costumbre del pais sea servir la cerveza sin espuma. Hombre, que no es lo mismo, cojones.

Antes de que oscurezca, un pensamiento que casi tenia olvidado viene a mi cabeza. Joder, si tengo un balcon en el apartamento. Deberia de comprarme unas chelas en alguna tienda para hacer una buena cata en mis momentos de asueto. Dicho y hecho. A unos pocos minutos del pub irlandes encuentro un Billa, la cadena de supermercados por excelencia en Austria. Y alli me vuelvo loco. Esto es el puto paraiso de la cerveza. Hay tantas marcas que intento hacerme con todas y no puedo. Al final, entre el jugo de cebada y alguna que otra vianda mas para picar, no puedo con el peso de la cesta que he pillado para cargar, la cual tengo que ir casi arrastrando. Estos austriacos son tan rigidos y estrictos, que no paran de mirar con la maxima extrañeza a un tio que va por el medio del pasillo encorbado empujando una cesta llena de chelas. Y digo bien, pasillo, solo uno. Lo del Billa este tambien es de lo mas curioso. Se trata de un supermercado con un unico corredor que va rodeando todo el establecimiento. Todos los clientes van en perfecto orden, en fila india, uno tras otro, agarrando de un lado y otro los alimentos que necesiten. Claro, imaginaos al que venia detras de mi y ha tenido que esperar diez minutos a que cargara con todas mis chelas. Se estaria cagando en mi puta madre. Pero me la suda. Yo ya tengo lo mio.

En la caja me atiende un tipo de piel oscura que es un puto maleducado. Me dice dos o tres cosas en aleman que, obviamente, no entiendo. Intuyendo que me pregunta si quiero bolsas o pagar con tarjeta (no se que mas me puede preguntar), le indico por señas que si a ambas cosas. El tipo me da un manotazo y me tira la tarjeta al suelo, sin saber muy bien a que viene semejante comportamiento. Tras recoger el plastico del piso, me encaro con el casi nariz con nariz y le espeto un "¿que te pasa, gilipollas?" que intuyo que, aunque no hable ingles, ha entendido perfectamente. Con malos modos me da dos bolsas y al final pago y me voy. No estoy para grescas y la verdad es que con tanto mamoneo recien adquirido lo unico que quiero es volver al apartamento y empezar a beber como un loco. Y al tipo de la caja que le jodan. Debe de estar molesto por la cara que le dio Dios al nacer, porque mira que era feo. Pero ese no es mi problema, desde luego.

Ya en el apartamento, ubico todas las chelas y el papeo en la nevera, y entonces me doy cuenta de que tengo un autentico arsenal. Pues empecemos la fiesta, joder, que son las siete y me da que si salgo a la calle ya empieza a ser la hora de los fantasmas. Y no estoy ahora como para darme otro paseo mortuorio como el de ayer. Landgraf, Wieselburger, Puntigamer (mi preferida), Zipfer, Gosser... son solo algunas de las fantasticas cervezas que comienzan a caer por mi gaznate hasta altas horas. Acompañadas por supuesto por un estupendo jamon de la selva negra y varios tipos de pescados marinados. Salgo al balcon, donde, a medida que oscurece, cada vez hace mas frio. Durante el dia la temperatura llego a ser, en algunos momentos, incluso algo excesiva para mi. Pero lo cierto es que ahora, entre el fresquito y el chumeo, estoy en la gloria. Eso si, el puto balcon no tiene vistas a ninguna parte. Tan solo veo el edificio de enfrente, ya que estoy en las ultimas plantas y una enorme cornisa me impide ver la calle. Aunque en verdad, para lo que hay que ver... ya sabeis, oscuridad y silencio. Pues si, amigos, Viena me inspira. Supongo que todo esto es porque por la mañana visite la casa de Mozart. Y no, no es que vaya a componer una sinfonia o una opera. En realidad prefiero dedicarme al hobby preferido del amigo Wolfgang Amadeus. Ya sabeis, beber.

 
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