jueves, 15 de mayo de 2008

Kamikaze

Un día más, y ante mi desesperación echando un ojo a la programación televisiva del mal llamado prime-time en las cadenas (de báter) españolas, comienzo a tirarme de los pelos. Patéticas series de producción propia que invitan a la manipulación y al bostezo, concursos para estúpidos anormales que no interesan ni a los propios concursantes, late-shows dirigidos únicamente a aclamar la labor del desgobierno e insultar a quien no piense como ellos, y por supuesto fútbol (¡cómo no!). Tan sólo la película Waterworld es un atisbo de esperanza para mis castigados ojos, aunque tras veinte minutos de proyección me hago cargo de que he visto este film más de treinta veces, no es precisamente un peliculón y la presencia de mi admirado Dennis Hopper no puede contrarrestar al cargante Kevin Costner. Es el momento, por tanto, de mandar a la mierda a los responsables de esta programación y comenzar la búsqueda de entretenimiento en mi excelsa videoteca.

El título no es demasiado sugerente, pero ante mis narices aparece una de esas joyas de serie B que ha sido realmente muy maltratada por la historia del séptimo arte. El cine francés de los ochenta quizá sólo signifique algo para los muy metódicos, y aunque yo no soy uno de ellos, sí que es cierto que la primera vez que vi Kamikaze, poco después de su estreno, quedé bastante impresionado por la trama de la película. Con una cierta nebulosa en mi mente alrededor de los personajes y el desarrollo del film, decido que es el momento de recordar esta maravilla que guardo casi entre el olvido de una estanteria. Dirigida por un tal Didier Grousset e interpretada por un elenco de actores a los que no conocen ni en su casa a la hora de comer, tan sólo la presencia del archifamoso Luc Besson coescribiendo el guión, puede suponer un cierto atractivo para cualquiera no demasiado cercano al mundo cinematográfico.

Pero vamos a la trama, que es lo que realmente hará alucinar a más de uno. Un científico loco de ya cierta edad es despedido de su trabajo en una empresa con recorte de personal (algo bastante habitual en los tiempos que corren en España, por cierto). El pájaro en cuestión, con gran cabreo, decide tomarse unas eternas vacaciones, de las cuales disfruta haciendo el cafre por su casa y pasando horas y horas enfrente de la caja tonta. Con ello descubre la mentira, la basura y la desfachatez reinante en el mundo de la televisión, especialmente por parte de los presentadores, llegando a odiar hasta la muerte a muchos de ellos. Y aquí llega lo bueno. El tipo acaba por inventar una máquina con la cual puede disparar a cualquiera que aparezca en directo en una emisión televisiva. Ya os podéis imaginar la cantidad de presentadores a los que acaban rebentándoles las tripas.

Cuando vi por primera vez el film, allá por los años ochenta, me impresionó bastante esta singular idea de la máquina macabra. Evidentemente si este tipo fuera un personaje real en la España de hoy en día, estaría en toda su salsa. El disfrute de este tipo eliminando anormales y pseudo-famosos de los que pululan por programas de prensa rosa sería espectacular. ¿Y qué me decís de liquidar a todos los capullos de programas tipo Gran Hermano, Operación Fracaso o cualquiera de esos Teleputas? Personalmente me encargaría de dar su merecido a enfermas obsesivas del calibre de Mercedes Milá o Eva Hache (por cierto, vaya careto de subnormal). Y ya el éxtasis vendría de la mano de los informativos de TVE, poniendo en mi blanco al lameculos Lorenzo Milá y haciendo estallar su puta sesera a los cuatro vientos. Claro que últimamente se ha puesto muy de moda eso de dar en directo las sesiones del Congreso... Uff... ¡Qué gozada!

miércoles, 14 de mayo de 2008

El regreso de Julio Anguita

Como surgido de entre las tinieblas, uno de los personajes más emblemáticos de la política española a través de la historia de la democracia, ha vuelto a dar señales de vida, si bien muy breves y lejanas, pero dejándonos una serie de reflexiones como en sus mejores tiempos. Don Julio Anguita, fundador de Izquierda Unida, formación que hoy por hoy pasa por el peor momento de toda su existencia, aparece de nuevo en las ondas. Bien es cierto que confirma por enésima vez su idea de mantenerse alejado del mundo político, pero era evidente que ante el batacazo tremebundo de Llamazares y su comitiva de zumbados mentales, el califa no podía por menos que hacer acto de presencia cual espectro macabro que lanza a los abismos de la patética España de hoy en día algunos de sus mejores consejos. Y como es habitual, no deja títere con cabeza.

Y entre los muchos aludidos en esta nueva aparición del fantasma fuengirolés está el ya mencionado más arriba, el estrepitoso Gaspar Llamazares, personaje que con su mal hacer político y su actitud cavernícola ha terminado por sumir a la que otrora fue la fuerza política de izquierdas por excelencia en la crisis más brutal que jamás se haya visto en un partido político en los últimos tiempos. Pues bien, don Julio no se corta lo más mínimo a la hora de calificarle como un inútil. Insultando sin contemplaciones a los miembros de este partido que pactan con terroristas en Vascongadas y pidiendo responsabilidades al propio Llamazares por los pactos de gobierno con un PSOE que ni hace políticas de izquierdas ni entrega nada a cambio a IU. Durísimas críticas a aquellos que van contra el PP por sistema, y sin ni tan siquiera ojear las propuestas de este partido. Y peores calificativos todavía a los que dicen amén también por sistema a un PSOE de corte totalitario y con una política más de derechas que la de Blas Piñar.

Y precisamente los nacionalsociatas fueron el siguiente blanco de ira del señor Anguita. Bobadas, calumnias y chorradas son algunos de los adjetivos utilizados para referirse a los diferentes proyectos de ley que el caudillo iluminado ZP y su pandilla de cerdos babosos han ido exponiendo y aprobando a lo largo de los últimos años. Especial mención hizo el gran califa a la política económica y laboral llevada a cabo por estos enfermos mentales. Las medidas económicas las calificó como desastrosas y de un niño de parvulario, mientras que los temas laborales que tantos parados y desastres familiares están causando los comparó con los de un dictador bananero. Especial hincapié hizo en lo patéticos que le parecían los que calificaba como "nuevos progres", una raza de pastosos malintencionados e intolerantes que parecían estar guiando cual bobos palmeros al desgobierno del Hitler pucelano.

Recaditos para todo y para todos, y lo que mucho jode a algunos es que con más razón que un santo. A ver si algunos niñatos radicales agilipollados que tanto presumen de su izquierdosidad se van dando cuenta de quién es realmente el que ostenta la bandera de la izquierda en España. A ver si de una puta vez los progrenazis se quitan las caretas y dicen lo que son, malas personas al servicio de un maldito dictador iluminado. A ver si de una jodida vez las aguas vuelven a su cauce y ese enfermo mental depravado de Rodríguez Zapatero vuelve al estercolero del que nunca debió salir. A ver si el señor Julio Anguita tiene los redaños para volver a hacer política como él sabe y en España tenemos al fin partidos serios de izquierdas, derechas y centro y dejamos a los esquizofrénicos perturbados y a los maleantes votar a ese nido de cucarachas contaminadas que es el puto PSOE.

martes, 13 de mayo de 2008

Un sudaka viola a una niña de 10 años

El titular es tan crudo como real, y lo peor es que la niña, que hoy tiene ya 13 años, se quedó embarazada de aquel malnacido y ahora tiene un hijo de su asqueroso violador. Las secuelas que a esta niña le han quedado no queremos ni imaginarlas pero es evidente que van a estar ahí de por vida. Mientras tanto, el salvaje cabrón se ríe de la justicia y a instancias de su abogado reconoce los hechos para que le rebajen la condena. 17 años entre rejas de los que ya veremos cuántos cumple, además protegido en un módulo especial para violadores no vaya a ser que al pobrecito le hagan algo, y encima como es un extranjero inadaptado pues que entre en algún extraño plan de reducción de condena para enfermos mentales que necesitan todo el cariño de la sociedad. Bochornoso.

Ahora me gustaría a mí saber dónde cojones están los hijos de puta que se dedican a hablar a los cuatro vientos de la integración de estos monos sudakas, a ver qué huevos nos dicen los fantoches de SOS Racismo sobre personajes como el mencionado, o venga, que salga ZP y su legión de mariconas con su ministerio de desigualdad y su alianza de mierdalizaciones. Espérate que aún habrá algún descerebrado hijo de perra que nos llamará racistas por publicar posts como éste. Suponemos que hay por ahí todavía cerdos cabrones que apoyan las violaciones de niñas siempre que se cometan por parte de colombianos inadaptados a nuestra sociedad porque, pobrecitos, lo están pasando muy mal. ¿Dónde está Esteban Ibarra, y Pilar Rahola, y toda esa caterva de estúpidos anormales pseudo-tolerantes gracias a los cuales España se está llenando de mierda de este calibre? ¿Por qué no vais a decirle a los padres de la niña violada que la inmigración está de puta madre?

Pero es que no acaba aquí el tema. La madre de la niña en cuestión se cruzó con el hijo de perra violeta en los juzgados, y por supuesto, tras increparle y decirle a la cara el tipo de escombro humano que era, intentó agredirle. Pues bien, aún se llevó la señora un par de porrazos por parte de las fuerzas de ¿seguridad? que custodiaban al desalmado. Tras esto, esta mujer aún tuvo tiempo para hacer unas cuantas declaraciones a los micrófonos de algunas televisiones en los que reclamaba que a este vándalo sexual se le juzgara con toda la dureza del sistema penal y si era necesario se le devolviera a su país, a ver si allí tenía huevos a hacer el cafre (más que nada por lo hermoso de las cárceles colombianas). Pues aún he oído en algunas emisoras de radio a gilipollas progres anormales tildar de racista a esta señora, cuando resulta que la propia mujer tiene nacionalidad colombiana. ¿Mandará cojones o qué? ¿Ya hemos llegado a este punto de gilipollez extrema en este país? Y estos mamones son los que votan al PSOE, si es que...

viernes, 9 de mayo de 2008

Expreso al infierno

Resultaba ser aquella una noche de invierno especialmente fría, no sólo la temperatura era realmente baja, sino que la humedad del ambiente se hacía notar de una forma ostensible. Aquel tranquilo viajero llegaba a la estación pocos minutos antes de que el tren partiera, pero era ésta una situación que él tenía perfectamente controlada, llegaba justo a la hora que tenía propuesta en mente. Subió con extrema ligereza a su vagón, intercambiando un leve saludo con el revisor, que permanecía de pie impasible, como queriendo demostrar una cierta superioridad. El tren comenzaba a moverse, y el viajero abría la puerta de su compartimento y dejaba su única maleta situada bajo la cama.

Instantes después el tren se movía ya con cierta celeridad, y en su interior sólo el vaivén de los vagones desplazándose por aquellos sinuosos raíles rompía el mortuorio silencio que se extendía por los largos pasillos. El viajero salió pronto de su compartimento, parecía no poder estarse quieto, como si una extraña curiosidad le obligara a inspeccionar todos los rincones de aquel viejo tren. Pronto se dio cuenta de que iba completamente solo en su vagón, nadie más parecía habitar aquellos compartimentos que permanecían oscuros, cerrados, y en un completísimo silencio. La extrañeza se entremezclaba con su cada vez más creciente curiosidad, y en cuanto tuvo ocasión para hacerlo, comenzó a desplazarse por el resto de vagones que formaban aquella gran serpiente de metal.

Comenzó a caminar por los vagones traseros, por unos pasillos realmente estrechos, por los que incluso él solo tenía a veces serios problemas para avanzar. El silencio continuaba, los compartimentos oscuros se sucedían, y ninguna presencia humana se dejaba sentir por entre aquel laberinto de puertas. Dos vagones habían quedado ya detrás de las pisadas del curioso viajero, que no podía más que sentirse un tanto extrañado por todo lo que estaba observando. De vez en cuando parecía atisbar a lo lejos la imponente figura del revisor, vestido de azul, y como paseando de un lado a otro intentando no encontrarse con él. Pero aparte de esto, no había un solo movimiento dentro de aquel siniestro tren.

El viajero comenzó a plantearse que tampoco era un asunto muy extraño el hecho de encontrar completamente vacío aquel tren. Al fin y al cabo era un trayecto poco usual, y era lógico pensar que el número de personas en él fuera bastante reducido. Sin muchos más pensamientos en la cabeza, volvió a su compartimento, donde todo le aguardaba tal y como él lo había dejado. A través de las ventanillas, la oscuridad era absoluta, y sólo el continuo ruido del vaivén y las más que pesadas oscilaciones del tren, le aseguraban que aquel aparato continuaba su viaje.

Pasaron unas cuantas horas y todo continuaba igual, sin embargo el tren parecía por momentos acelerarse, las vibraciones se agitaban, los ruidos se hacían más continuos, y en definitiva, una extraña sensación de velocidad comenzó a inundar el cuerpo de aquel viajero. La temperatura parecía subir, el calor parecía entrar a través del metal de aquel coloso en movimiento. El viajero salió apresuradamente de su compartimento y de pronto permaneció quieto, impasible, casi sin respiración, ante la visión que le ofrecía la ventana que había ante él. Lenguas de fuego, vivos resplandores, intensas llamaradas corrían ante su mirada, casi cegándole. A su lado aparecía el revisor, con la cara y las manos descarnadas, dándole la bienvenida al infierno.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Ridículo internacional

Una vez más, y es que ya parece que nos tengamos que acostumbrar a que cualquier transacción, asunto o problema que involucre a España en el concierto internacional vaya a servir para dejar en el más absoluto de los ridículos a nuestro país. Las carcajadas monumentales de los ingleses ante las actitudes inútiles e infantiles de nuestro subpresidente fueron el comienzo de una sarta de despropósitos por parte de nuestro gabinete de exteriores, encabezado por un Desatinos que a cada día que pasa parece que sea más gilipollas (se le ve en la cara). Así tenemos que aguantar el cachondeo de países como Mauritania, Marruecos o Noruega, que directamente lanzaba este verano el siguiente titular de prensa: "España, el país de los maricones". Los simiescos personajes que ejercen sus dictaduras en Sudamérica se mofan de nosotros y nos insultan, el resto de Europa se plantea cerrar sus fronteras ante el desmadre migratorio que ha montado el PSOE y ya para poner la guinda, enviamos a un fantoche a Eurovisión, aunque visto lo visto, esto ya parece lo menos grave.

Todo esto es una simple introducción al último y más lamentable de los ridículos a que hemos asistido gracias a nuestro puto subpresidente, al subnormal profundo de Desatinos y la zorra ramera de la Chacón, y por supuesto, con repercusiones internacionales. Todos hemos estado pendientes del secuestro por parte de piratas somalíes del barco pesquero Playa de Bakio. Un incidente que felizmente se ha resuelto bien y el cual, todo hay que decirlo, no sólo incumbe a España, sino que otros países como Francia o Japón ya han sufrido en sus carnes la delictiva actividad de estos malnacidos de las aguas. No voy a entrar en el tema del pago del rescate, algo que según la ley es delito, pero evidentemente, si el propósito es salvar la vida de unos pobres marineros que ni se lo han comido ni se lo han bebido, que se pague lo que sea, y luego que se depuren las responsabilidades judiciales que toquen. La vida es lo primero, aunque algunos hijos de puta que pululan por España no piensen de la misma forma.

Lo más grave del tema es la actuación de los gabinetes de Exteriores y Defensa una vez pagado el rescate y cuando ya los marinos estaban sanos y salvos libres de sus captores. Cuando hace apenas unos meses Francia sufrió la misma situación, inmediatamente el país galo persiguió, acorraló y atrapó a los piratas responsables del secuestro en cuestión, dándoles su merecido y haciéndoles recordar que quebrantar las leyes marinas no debe quedar impune. Hablamos de un hecho muy grave para un país, y es que un barco abordado se considera una invasión por la fuerza a territorio nacional, con lo cual, una fuerza armada normal y corriente, la debe repeler como se especifica en las leyes y sin ningún tipo de miramiento. Pero miren, con España esto no pasa. ¿Y saben por qué? Porque Zapatero y su pandilla de inútiles son todos un hatajo de putos amariconados gilipollas. Sólo así se explica que después de la liberación de los nuestros, se haya dejado marchar a los piratas tranquilamente y casi haciéndoles el pasillo de campeones. Vamos, un poco más y la fragata española que debía haberse lanzado a su captura, acaba por escoltarles hasta estar fuera del alcance de cualquier navío de guerra. ¿Pero esto que cachondeo es?

Es decir, España envía una fragata destinada en Irak (por cierto que a todos nos gustaría saber qué pinta allí haciendo labores de cobertura a un portaaviones yankee cuando se supone que ZP se retiró de esa guerra) a las costas somalíes con el objetivo, no de perseguir y atrapar a estos sinvergüenzas como hicieron los franceses, sino de escoltarles y darles dos palmaditas en la espalda al grito de "volved a secuestrar a los nuestros cuando queráis, que a los españoles nos mola mogollón". Y encima me sale la fulana polaca de la Chacón diciendo que como era de noche no se les veía y no se les pudo perseguir. Pero puta zorra, ¿te crees que somos gilipollas? ¿Pero nos quieres hacer creer que una puta fragata no tiene radar ni sistemas para seguir a una puta patera de negros salvajes? ¿Pero tan gilipollas están ya los españoles para tragar con todas las sucias mentiras de los sociatas hijos de puta? ¿Pero tan hijos de mala madre son ya o qué? Lo peor es que esto va en consonancia con la pueril y estúpida "alianza de mierdalizaciones" que nos ha metido hasta en la sopa el hijo de perra del caudillo pucelano. Somos tan progres y tan gilipollas que nos dan por el culo, nos dejamos y encima damos las gracias. Pues nada hombre, a ver si alguien le pega un tirito al subpresidente y mientras agoniza como un cerdo, que nos dé las gracias. ¡Hijo de puta!
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Esto sólo puede pasar en un país donde la cifra de aumento de paro se pone a la cabeza de toda Europa y la gente se ríe, el desgobierno nos miente con cifras sacadas de tebeos de Mortadelo, los trasvases son derivaciones de agua, los terroristas son hombres de paz y mis cojones son azules. ¿Qué cojones hemos hecho para merecer esto? ¿Qué pecado hemos cometido para vivir en un país de putos zombies alelados que prefieren hablar de Gran Hermano y las folladas de cuatro rameras con cara de babosa que de la gente que se está yendo a vivir bajo un puente por las putas cacicadas económicas de una pandilla de nazis dictadores que están destrozando el país? Siento no escribir todos los días, pero creo que mi salud últimamente no es muy buena, y la culpa es de estos malnacidos, que me están poniendo enfermo.

lunes, 5 de mayo de 2008

La maldad de los sociatas

Cuando un país entra en una crisis brutal, la gente comienza a quedarse sin trabajo, sin dinero, sin vivienda, sin comida, y la situación es más cercana a un período de guerra civil que a la pacífica convivencia democrática entre ciudadanos, es cuando se caen las caretas y empiezan a aflorar los sentimientos más primitivos en cada una de las personas. Ahora es cuando por fin comenzamos a ver lo que algunos llevan realmente dentro, y en el caso de los políticos y votantes del PSOE es la más absoluta de las maldades. Seres que han nacido para ser malévolos y que se han educado como tales. Sólo así se explica la asquerosa y desvergonzada actitud de todo este hatajo de hijos de puta.

Lo peor de todo es que los responsables de esta situación extrema son esos políticos nacionalsociatas malnacidos que se llenan la boca con gilipolleces absurdas e inmundas mientras provocan que el ciudadano normal y corriente de toda la vida se acabe yendo a vivir bajo un puente ante su ineptitud a la hora de dirigir un país. O tal vez más que ineptitud sea directamente maldad. Y es que cuando hay un problema, lo más lógico es admitirlo y buscar soluciones. Evidentemente si uno no quiere admitir la cruda realidad es porque no quiere solventar la catastrófica situación. Y si no la quieres solventar es porque directamente eres un hijo de puta. Sabes que tus conciudadanos se mueren de hambre, se quedan sin vivienda, van directos a la muerte por inanición, y a ti eso te la suda. Pasas de buscar solución, mejor que se dediquen a mendigar o directamente que se mueran, porque eres un chulo cabrón a quien le interesa una puta mierda la vida de las personas. Eso es maldad.

Y más culpa de todo esto tienen aún los votantes de este subpartido de malnacidos. Gentuza que se dedica a insultar a los que no piensan como ellos, cuando en realidad si la gente tiene ideas divergentes es posiblemente porque se muere de hambre. Pero esa es la tolerancia y el talante que tienen, así de comprensivos y de solidarios son. Eso son los votantes del PSOE, unos hijos de puta que, cuando tú reclamas trabajo y dinero solamente para comer y vivir, se ríen en tu cara, te llaman fascista, machista, racista y cuarenta mil gilipolleces más y te desean la muerte. Por supuesto que sí, eso es lo que quieren, desean y les hace más gracia. Podéis seguir carcajeándoos de la gente que no tiene un duro por vuestra culpa, porque eso es lo que más os gusta. Por eso dais vuestro voto a un partido asesino de vuestros conciudadanos, porque sois unos malévolos hijos de la gran puta. Es lo que más os encanta, que los que no piensan como vosotros se mueran. Eso es maldad.

Pues yo desde aquí voy a hacer un llamamiento. Como lo de ser Jesucristo y poner la otra mejilla no me va mucho, y como lo de irme a vivir bajo un puente y morirme de hambre tampoco, lo voy a dejar bien claro. Hago pues un llamamiento a toda persona de buena voluntad para dar su merecido a toda esta pandilla de hijos de puta. ¿Que cuál es su merecido? Pues a buen entendedor, pocas palabras bastan. Y si queréis taparme la boca como lo que sois, unos jodidos nazis censores, venid a por mí que os estoy esperando. Ya estoy tan desesperado y hasta los cojones, que si me tengo que cargar a alguien, lo haré. Al fin y al cabo en la cárcel hay techo y comida. Sociata bueno, sociata muerto.

viernes, 2 de mayo de 2008

El puerto

Ciertamente aquel vigilante era un hombre fuerte y musculoso, pero esto no hacía que no fuera a la vez un tipo muy inteligente y con ideas realmente geniales. Hacía tiempo que se encargaba de la completa vigilancia de aquel vetusto puerto, y es que no era demasiado para un solo hombre observar apenas veinte barcos que únicamente muy de vez en cuando se hacían a la mar. Y desde luego, con aquel hombre allí, se puede decir que la seguridad era completa, ya que nadie hubiera confiado en cualquier otro con más garantías de seguridad de las que él podía ofrecer.

Normalmente descansaba en una antigua torre de vigilancia, desde la que se podía observar todo el puerto, y que parecía hecha a su medida. Allí se sentía cómodo, pasaba horas y horas, se relajaba, es decir, prácticamente vivía allí. Esto no quitaba, sin embargo, que él continuara sus amenos paseos entre aquellos barcos toscamente anclados todas las mañanas. Se encontraba muy a gusto en aquel ambiente, siempre había estado entre barcos y marineros, y aunque sus expediciones mar adentro habían sido muy poco frecuentes, estaba ampliamente familiarizado con aquel mundo.

Su vida era sencillamente rutinaria, pero para él distraída y amena. Todas las mañanas salía muy temprano, casi cuando el sol aún no se elevaba sobre el horizonte, y comenzaba su primer paseo por entre los barcos. De vez en cuando encontraba conversación con algún pescador madrugador, y así pasaba el tiempo. A media mañana se sentaba tranquilamente a observar el puerto desde su torre, y ya después de comer, volvía a realizar algún paseo como para pasar el rato, siempre encontrando algún viejo amigo que estaba haciendo arreglos en su embarcación. Y cuando el sol caía, volvía a su torre, para salir a dar su última inspección cuando ya entraba la noche.

Como se puede ver, su vida no era gran cosa, pero así él era feliz, y no tenía necesidad de nada más. Una de aquellas mañanas, como tantas otras, allí salía él, dispuesto a inspeccionar todos los rincones de aquel lugar, aunque en la convicción de que no habría nada nuevo, salvo una de sus habituales conversaciones con los pescadores que allí se daban cita a esas horas. Aquella mañana no había pescadores, los barcos estaban quietos, reposaban sobre un calmadísimo mar, cuyas aguas estaban llanas, apenas sin ondulaciones. El cielo era gris, y parecía amenazar lluvia, así que, rompiendo en cierto modo su rutina habitual, resolvió dirigirse de nuevo a la torre para encontrar allí un tranquilo refugio.

De pronto, un violento estruendo sonó cerca de la verja que limitaba el puerto, el suelo parecía estremecerse, moverse, y aquel pobre individuo no parecía tener muy claro qué pasaba. Comenzó a andar, aunque sin precipitarse, midiendo muy bien los pasos, ya que no sabía a ciencia cierta qué extraño fenómeno estaba sucediendo. Se dirigió hacía el lugar donde había sonado aquella especie de detonación, y muy pronto llegó a aquella verja que limitaba con el mundo exterior. El puerto había sido arrancado de tierra firme, y comenzaba a adentrarse sin remedio en los confines de aquel mar. El vigilante gritó y gritó pidiendo ayuda, pero no había nadie en ninguna parte. El mar comenzó a enfurecerse, sonaron truenos, y aquel puerto flotante se perdió para siempre con su valeroso vigilante en su interior.
 
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