Olvidemos el asunto catre. Al menos hasta la proxima sesion de ronquidos. Aunque la siguiente mision del dia tampoco es que sea demasiado maravillosa. Si, toca la ducha macabra, la de los diez segundos de calor, frio y sin agua, de forma correlativa y continua. Joder, a ver si sentado en la taza lo paso un poco mejor porque vaya inicio de jornada... Y esperate, que aun me queda asomar la nariz por el piso de abajo y ver que se trae entre manos hoy el demente. Porque nuevamente Radek esta en el trabajo desde temprano hasta aproximadamente las cinco de la tarde y me da que me va a tocar tragar chachara del tarado durante un buen rato. Aunque hoy nuevamente tengo planes de paseo. Asi que voy a ir poniendome en marcha cuanto antes porque ya son casi las diez de la mañana.
"Desyat! Zavtrak!", me oigo de pronto desde detras de una puerta en un ruso bastante patatero. "Diez, desayuno", es la traduccion literal de las palabras del demente, que rapidamente aparece en escena plantando su cara frente a la mia con una inmensa sonrisa en su rostro. Ya me ha cazado. Vale, tio, si tengo que desayunar lo hago, pero ni de coña me vuelvo a meter tu revuelto quemado de cosas. Rebusco por el refrigerador y veo que aun queda bastante pollo del que cocine ayer, junto a unos tomates y algo de fruta fresca. Hale, solucionado. "Picanty! Picanty!", continua gritando el demente mostrando una perenne sonrisa. Ya, el ketchup picante. Hombre, con la fruta no hace mucho juego, pero va, dame la botella y le echaremos un poco al pollo. Y voy a salir ya a pasear o al final acabare yo mas demente que este puto chalado.
Hoy me he puesto como objetivo recorrer el pueblo que queda a continuacion de Bogdaniec siguiendo la carretera hacia el este, Jenin. Algo mas pequeño que su vecino, sigue manteniendo el tono residencial y guardando una interesante historia relacionada con Prusia, Alemania, trabajadores neerlandeses y despues, casi al final de la Segunda Guerra Mundial, nuevamente los sovieticos arrasando con todo lo que encontraron. De esta manera, Alt Hauland (que asi se llamaba el pueblo hasta 1945) quedo totalmente despoblado tras la guerra y tuvo que ser repoblado con gentes provenientes de la Polonia mas oriental, Bielorrusia y Ucrania. Y de paso cambiar de nombre al actual, Jenin. El paseo, nuevamente de unas tres horas, me hara recorrer longitudinalmente la localidad un par de veces, visitando puntos interesantes como la Iglesia de St. Michal o la antigua carretera adoquinada, construida mucho antes de la gran guerra, y la cual vio pasar en su dia tanto a las tropas nazis como al Ejercito Rojo, en diferentes etapas de la contienda belica.
Ya es la una de la tarde y vuelvo a la morada. Y ya os podeis imaginar quien me esta esperando alli. Roman, sabiendo que yo iba a regresar sobre esta hora, ya ha sacado unos tronchos de cerdo del congelador y a gritos de "Sup! Sup!", me incita a cocinar una maravillosa sopa de marrano. Intentando evitar otra sesion de cocina que no me apetece en demasia, y teniendo en cuenta que aun queda bastante pollo de ayer, le hago entender que para la susodicha sopa me faltarian unos cuantos ingredientes mas. Pues no pasa nada, nos vamos a comprar. El tio, ni corto ni perezoso, me agarra del brazo, me mete en su automovil y me lleva a la tienda del pueblo. ¿Pero un viejo con demencia senil puede conducir? Por suerte la ruta no dura mas de dos minutos, aunque el acojone en todo momento no me lo quita nadie porque el cabron es un jodido suicida al volante.
Vale, mira, mejor cocino la sopa y asi me quito el marron de encima. Eso si, misma estrategia de ayer, el demente que se vaya a ver la tele y yo me hago las primeras chelas del dia. Por lo visto el resultante de la sopa es cojonudo, porque el pajaro se mete tres platos hasta arriba y mientras los devora no para de reirse. Yo por mi parte sigo casi con el desayuno en la garganta, asi que apenas si pruebo un par de cucharadas. Y en esto que Radek aparece en la casa, casi un par de horas antes de lo esperado, diciendo que hoy no habia mucho trabajo y lo han soltado antes. Pues a ver si mi colega consigue quitarme al demente un ratito de encima, porque vaya jornadas que me esta dando, especialmente con su obsesion por los papeos. En fin, que en cualquier caso es hora de hacerme un par de chelas mas, ahora acompañado por mi colega.
Tenemos plan para la tarde-noche. A eso de las cinco y pico va a venir un amigo de Radek, Marcel, a recogernos para llevarnos a una interesante excursion en automovil. Vamos a visitar las zonas rurales mas perdidas junto a la frontera alemana, lo que el propio Radek califica como "antiguos pueblos prusianos" y despues incluso visitaremos la misma frontera en la localidad de Kostrzyn. Esplendido. No solo por lo que supone de turismo y ver pirulas de interes, sino fundamentalmente por no tener que aguantar al demente durante unas cuantas horas. Aunque tampoco quiero confiarme mucho porque ya se que los colegas de Radek pueden resultar extremadamente peligrosos. Asi que mejor mantenerse alerta y a la expectativa.
Por suerte Marcel es un tipo amable, paciente y sin demasiados vicios (raro es que ni siquiera beba alcohol). Eso si, acompañandole aparece nuestro eterno ucraniano Andriy, y es que este tio parece que no se pierde ni un bombardeo. La excursion es de lo mas interesante y nos permite visitar un parque natural que discurre junto al cercano rio Warta, los susodichos pueblos prusianos, donde la vida parece haberse quedado detenida en pleno Siglo XIX y finalmente llegar a la localidad fronteriza de Kostrzyn. Alli visitamos el fuerte que representaba la ciudad vieja, que fue destruida y asolada completamente durante la Segunda Guerra Mundial, nuevamente por los sovieticos, y de la que solo quedan el frontal de la muralla y parte de los cimientos de alguna de las casas. Una autentica salvajada de destruccion. Desde este punto, que esta algo elevado sobre el terreno, vemos perfectamente el curso del rio Oder y, al otro lado del cauce, Alemania. Por un momento, planeamos el cruzar al pais teuton, y es que Radek parece seriamente obsesionado con una tienda de kebabs que se encuentra nada mas pasar la frontera. Pero ya esta cayendo la noche y al final declinamos esta opcion para que no se nos haga demasiado tarde en nuestro regreso a Bogdaniec.
En cualquier caso, tal es la insistencia de Radek con el asunto del kebab, que al final tenemos que parar en uno de estos restaurants. Aunque al final no hacia falta llegar hasta Alemania, ya que en el mismo poligono industrial de Kostrzyn habia varios de estos locales. Del tamaño del kebab no voy a decir mucho, simplemente que pedi el mediano y estuve comiendo de el durante tres dias. Sin exagerar, un tubo que llegaba desde mi codo hasta la punta de mis dedos. Que jodida barbaridad. Por supuesto decidimos regarlo todo con unas cervecitas. Marcel, como decia antes, no consume alcohol, pero nuestro amigo Andriy, para compensar, se pidio dos. Y ademas de las que le gustan a el, de esas de 8%. Y ya mas o menos contentillos y con el estomago lleno, hora de retornar a la morada.
Comentaba anteriormente que Marcel no tenia vicios. Bueno, si descontamos los porros. Y es que es llegar de vuelta a casa de Radek, y estos tres tarados suben corriendo como locos hasta la habitacion de mi colega para empezar su sesion fumadora nocturna habitual. Como hice la noche anterior, y ya que yo no comparto esta aficion, me quedo con ellos tomando la tipica ultima chela de la jornada y finalmente me excuso en direccion a mis aposentos. Radek, nuevamente, tiene que currar pronto mañana, lo mismo que Andriy, y a Marcel me parece que le esta esperando su novia para que saque a pasear al perro. Pero a estos tipos les da igual todo, sobre todo en el momento en que el humo comienza a entrar en sus pulmones. Como postrera alegria del dia, y ya a punto de entrar a mi habitacion, me escucho desde el piso de abajo un inesperado alarido en ingles. "Good night!", berrea una voz que a estas alturas ya me resulta mas que familiar. Parece que por fin el demente esta aprendiendo algo mas que polaco y ruso.
