jueves, 4 de octubre de 2018

Los tratos del ministro

Los que vivais en cierto tipo de paises tercermundistas obviamente tendreis una idea bastante lamentable de los politicos. Pero yo vivo en un pais normal. Aqui la gente que se dedica a la politica no es la tipica mierda chabacana que como no sabe hacer la O con un canuto se mete a una profesion en la que se puede chupar del bote sin mover un solo dedo. Claro, eso pasa en ese tipo de paises no normales, o mejor dicho subnormales. En los paises decentes, con gente trabajadora y responsable y donde existe el honor, toda vuestra mierda no existe. Pero no nos liemos...

Hoy quiero hablaros del ministro. Como intentaba explicar antes, este si que es un tio preparado, con un curriculum que deja boquiabierto, pero a la vez con un caracter modesto, afable y sencillo. Muy educado, hasta extremos realmente inimaginables. Y por lo que he tratado con el, un autentico bonachon, asi luego le pasan las cosas que le pasan al pobre hombre. Pero bueno, todos querreis saber de donde cojones sale el ministro y por que me refiero a el en el post de hoy. Vamos al grano.

El ministro suele aparecer bastante por el lugar donde yo trabajo. Es asi que alli todos le conocemos bastante bien. A mi nadie me lo presento, ni siquiera el vino y me dijo 'hola, soy el ministro'. No, es demasiado modesto como para eso. Pero es un tipo curioso, y al final no puedes evitar cruzar alguna corta conversacion cada vez que coincides con el, hasta que de tanta chachara al final comienzas a entablar una cierta amistad. Lo cierto es que su aspecto es unico, de ahi lo de 'curioso' que decia antes. Tendra cincuenta y largos, bajito y bastante amplio. Pero no gordo. Simplemente amplio de hombros, de cabeza, de fisonomia... Esta totalmente pelado y su craneo parece pegado al resto del cuerpo sin cuello de por medio. Es como una bola grande haciendo de tronco y una mas pequeña en lo mas alto. Siempre rojo como un tomate (tiene pinta de tener problemas de tension) y por supuesto vestido de forma impecable, supongo que eso lo conlleva la profesion.

Al principio le puse el sobrenombre de 'el calvo de la sopa', ya que al menda le encanta la sopa. Y mira que estara podrido como para permitirse todo tipo de manjares culinarios, pero no, siempre lo ves pegado a un buen plato de sopa cuanto mas caliente mejor. Ah, y su eterno capuccino. Que si se lo sirves en un tazon de sopa mejor aun. Sopa y capuccino. Ese es el ministro. Claro, con tanta mierda caliente en el cuerpo, al final no me sorprende que siempre vaya colorado hasta los topes. Aunque lo mejor del ministro es cuanto empiezan a comentarte cosas sobre su vida personal.

A mi me sorprendia ver siempre al ministro involucrado hasta los topes en las actividades de la comunidad, especialmente con las personas con algun tipo de minusvalia. Incluso el hombre monta shows para niños con discapacidades donde el mismo actua haciendo payasadas y contando historias. Realmente una persona entregada. Hasta que un trabajador algo mas veterano que yo en la empresa empezo a contarme el porque de toda esta dedicacion. Y es que el ministro prefiere hacer cualquier cosa, aunque no le reporte ni un duro, antes que quedarse en casa mirando el techo. Bueno, lo que le queda de casa.

Al parecer ahora mismo el ministro vive en un minusculo apartamento cerca del centro de la ciudad. Bueno, realmente en el centro no, al otro lado del rio, cerca de donde yo trabajo. En realidad es una zona bastante mas barata y deprimida, basicamente para trabajadores. Si, el ministro tiene una mansion de puta madre en las afueras de la ciudad, pero el no vive alli. Su ex-mujer se quedo con la mansion. En realidad no es que se la quedara, es que el ministro se la dejo para vivir con su novia. Si, la novia de la ex-mujer. Si, eso, que la tipa se cruzo de acera y dejo al ministro en la estacada. Y el hombre, para que no saltara el tipico escandalo politico y todo el mundo se riera de el, pues ha intentado tapar la cosa de la mejor forma posible. Mira, te dejo la casa para ti y tu amante pero no armeis mucho revuelo al respecto. Teniendo en cuenta que ahora mismo estoy escribiendo sobre ello, me da que la estrategia no le ha funcionado mucho.

Pero lo mejor acontecio hace unos pocos dias. Era una de esas jornadas en que el ministro estaba organizando un evento para un colectivo de la iglesia, o algo similar, y por supuesto el hombre en un momento de descanso comenzo a disfrutar de su sopa y su capuccino habituales. El caso es que de pronto un individuo entro en el edificio armado con un cuchillo de carnicero buscando al ministro. Conociendo al ministro, todo el mundo se sorprendio sobremanera de que alguien quisiera cepillarse a semejante pedazo de pan de persona. Pero pronto se descubrio el pastel.

Cuando vio al personaje del cuchillo, el ministro tiro su sopa y casi se cayo de la silla. El otro se le planto delante y le dijo que sabia que se estaba follando a su mujer y que se lo iba a cargar alli mismo. El ministro no nego el cargo que se le acababa de imputar. Como persona tranquila y bonachona que es, intento mediar con el enfurecido marido y llegar a algun tipo de acuerdo para que no corriera la sangre. La cabeza del pobre ministro ya no estaba roja, habia pasado directamente a morada, pero aun a pesar de todo el hombre mantuvo la calma y tras conseguir que el otro personaje dejara el cuchillo y se sentara a hablar con el, mantuvieron una agitada conversacion durante mas de una hora.

Despues de este tiempo, el otrora enajenado marido finalmente se levanto, choco la mano con la del ministro y le dio un par de palmaditas en la espalda. Y se marcho, olvidandose del cuchillo y de rajar a nuestro querido ministro. La curiosidad nos corroia a todos, asi que el ministro paso a explicarse. Al parecer le dijo al cornudo marido que lo de follarse a su mujer no lo podia evitar, pero que si se sentia mejor asi, le daria cien pavos cada vez que se la tirara. Y el otro acepto. Sin comentarios. Bueno, si, un minimo comentario que le hice yo al ministro. Tio, te saldria mas barato irte de putas, y cada dia tendrias una distinta. Pero el ministro es el ministro.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Sur de Polonia 4. Paseo etilico-gastronomico

Ultimo dia en este pais. Bueno, en realidad el ultimo dia sera mañana, pero dado que mi vuelo sale a temprana hora, apenas sera un resacoso despertar y unas horitas en el aeropuerto hasta que toque despegar de vuelta a casa. Asi que, eso, el ultimo dia oficial es hoy, con lo cual habra que aprovecharlo. Mi estomago me sigue jugando malas pasadas y tomo la rutina de todas las mañanas en el baño. Con una buena ducha incluida, por supuesto, que a decir verdad es lo que mas mitiga mis problemas intestinales y resacosos de las matinales. Aunque uno este destrozado por dentro hay que ofrecer una imagen fresca y saludable por fuera. Aunque me da que a estas alturas de existencia, ya ni asi lo consigo.

Hoy he decidido pasear todo el dia por la ciudad que me esta sirviendo como centro de operaciones, Wroclaw. Y es que de momento apenas si he tenido un par de noches para recorrer las calles de la localidad, y mas centrado en chuzarme que en visitar lugares interesantes. Aunque me da que aun disponiendo hoy de todo el dia, mis actividades no van a diferir mucho de las realizadas estas noches pasadas. Antes de salir del hotel echo un ojo a internet y me hago una lista con los siete mejores restaurantes de la ciudad, segun diferentes reviews en una y otra web. Todos ellos estan localizados en torno al centro de la ciudad asi que... ya estamos perdiendo el tiempo. En marcha.

Me gusta pasear, en exceso, durante horas y horas. Y la verdad es que nunca me canso. Y mira que he pateado de cabo a rabo urbes monstruosas como London, New York, Delhi o Tokyo. Asi que, entre eso y que hoy me da que puedo agarrar una buena cogorza, el coche ni se toca. Aparcadito en el hotel esperando para llevarme mañana al aeropuerto. Con esta coyuntura, en apenas veinte minutos ya me planto frente al rio Oder, que marca el inicio del centro de la ciudad. Hace un par de noches vi que habia unas terracitas justo en la vera del rio, en plan chiringos playeros. La hora, poco antes del mediodia, y el clima, despejado pero no tan caluroso como ayer, son ideales para un buen desayuno en uno de estos abrevaderos.

Dos preciosas jovenes camareras polacas me dan la bienvenida en un ingles bastante tosco. Pero para pedir mi desayuno no necesito hablar mucho. Una cerveza. Vamos a empezar el dia con alegria. Al final me tomo dos porque las vistas al rio y a las camareras son espectaculares. Joder, aun casi no he llegado ni al centro y ya voy contentillo. Esto promete. Quiza sea hora de llenar un poco el estomago, asi que me dirijo al primer restaurante de mi lista de los siete mejores. Y que cojones, por si luego ya no tengo hambre, lo mejor es empezar por el numero uno.

Ubicado en una estrecha bocacalle que va a salir a la plaza principal de la ciudad, ante mi aparece la terraza del Przedwojenna. Pequeñas mesas antiguas de madera con enormes sombrillas, y un interior del local mas fascinante aun, ambientado en plan taberna del siglo XVIII o XIX, todo de madera, viejo y oscuro. Esto no es un restaurante pijo ni por asomo, es mas bien una taberna donde los viejos comen en la barra. En el sotano hay un par de zonas mas donde varios jovenes estan mamando jarras de litro. Ah, y el tema de la comida, bueno, la comida es espectacular. Pequeñas raciones como si fueran tapas, aunque con dos ya te quedas bastante saciado. El camata cuarenton me recomienda las dos mas tipicas, la gelatina de cerdo y el steak tartar. Solo puedo decir que entiendo por que este sitio esta en el numero uno. Obviamente acompaño con una cerveza. Y con un chupo de vodka que el camarero insiste en ponerme, porque es tradicion tomarlo con la gelatina. Yo le reitero varias veces que no me voy a cascar un chupo de vodka a las doce y cuarto del mediodia, pero el tio hace caso omiso y al final me lo pone. Y por supuesto cae.

Empiezo a ir como una peonza, y eso a pesar de la comida tan de puta madre que me acabo de meter. Como quiero probar mas sitios, dejo algo de sitio en el estomago y me dirijo hacia el numero dos de la lista. Ubicado en la parte sur de la zona centro y entre un callejon sin salida y una amplia avenida, el Setka es un local mucho mas pijo y moderno. Aqui las camareras estan tremendas y van medio desnudas, esta claro que buscan otro tipo de atraccion para el cliente que el buen papeo. Asi que ya entro receloso. Me casco dos pintas de cerveza de trigo que estan cojonudas, pero la comida, una racion de morcilla polaca con varias ensaladas y mostaza, deja bastante que desear.

Pero lo que mas me inquieta es un mural que preside todo el techo del local, una especie de mapa de los paises del este de Europa durante la epoca del telon de acero con una enorme bandera comunista en el lugar que ocupa la Union Sovietica. Con cara de asco, interrogo a las camareras sobre esa simbologia, que se de buena tinta que en este pais (como en casi todas las naciones normales) esta prohibida. Finalmente una especie de encargado empieza como a disculparse por si me siento ofendido ante esa simbologia criminal. De hecho me comenta que tuvieron que pedir varios permisos para que finalmente les dejaran decorar el mural con esos simbolos, y que simplemente es una representacion de los colores mas caracteristicos de los paises de la zona durante una epoca que todos quieren olvidar. Tras esta explicacion me fijo que sobre Polonia esta el logotipo del restaurante (buena publicidad) y sobre Yugoslavia esta la bandera del orgullo marica, algo que me deja bastante descolocado. Intuyo que debe de ser la imagen que los polacos tienen de los yugoslavos.

Decepcionado por la comida pero aun con el puntillo etilico, me acerco al numero tres de la lista, este en plena plaza central de la ciudad. El Pierogarnia tiene pinta de ofrecer buena comida, pero la terraza llena de turistas pijos me espanta un poco. Ademas, ahora mismo no tengo mucha hambre y veo que las raciones son bastante criminales. Y encima no hay sitio, asi que incluso la idea de hacerme simplemente una cerveza se me quita de la cabeza. Acabo de tomar una decision. El primero de la lista estaba cojonudo y el segundo era una mierda. Pues para que seguir. Me vuelvo al primero y me hago todo el menu. Y de ahi que me lleven al hospital mas cercano si hace falta.

Pero como he dicho antes, mucha hambre ahora mismo no tengo, asi que vamos a abrir el apetito. Y la mejor manera de hacerlo es mamando. Me acerco al Spiz, esa cerveceria donde elaboran sus propios brebajes que visite hace un par de dias en busca de la famosa birra de platano. Entonces se les habia acabado, pero por lo visto hoy han recargado. Obviamente la pruebo. Y esta muy buena, pero fuerte de cojones, incluso al final de cada trago te rasca al entrar. No pregunto, pero intuyo que el porcentaje alcoholico de este caldo ha de ser bastante importante. Como empiezo a tener hambre, cojo rumbo de nuevo hacia el primero de los restaurantes, pero de camino me topo con una taberna con un aspecto realmente asqueroso. Oscura, enrejada, como en un semisotano... este tipo de lugares son los que me molan. Una vez dentro descubro que el sitio es diminuto y esta lleno de botellas por todas partes, pero el ambientillo no es el esperado de viejos alcoholicos desdentados y a punto de irse al hoyo. Asi que solo me hago una cerveza ante la atenta mirada de una camarera antipatica y fea que dice no hablar mi idioma (cosa que dudo) y que no me quita ojo hasta que no me acabo mi bebida y me largo.

Despues de este pequeño fallo, opto por no perder mas tiempo y volver al Przedwojenna (que mira que cuesta escribirlo). El camata cuarenton se parte cuando me ve entrar de nuevo. Le cuento que mi ruta de restaurantes ha sido un fracaso y por eso he vuelto al mejor. Y seguimos la cata. Requeson con patatas y arenque en vinagre. El camata cachondo me asegura que estos dos platos siempre se toman juntos y acompañados por un chupo tipico en la ciudad, el vodka con leche. Pero no os creais que es Baileys o algo asi. No, no, el tio echa vodka y luego por encima leche. Tal cual. Hombre, no esta nada mal, pero tanto vodka y apenas si son las cuatro o las cinco. Vamos a acabar jodidos. Hambre ya no tengo, pero el steak tartar de la primera ronda estaba increible, asi que quiero repetir. Obviamente todos estos platos van tambien aderezados de una cerveza tras otra. Empiezo a ir seriamente mareado.

El cielo ahora esta nublado y en breve anochecera, asi que decido que es el momento de ir volviendo al hotel, ahora que aun puedo tenerme en pie y mas o menos orientarme. Pero antes de llegar paso por el supermercado de ayer y me compro cuatro chelas y algo de picoteo. Por si me entra hambre a la hora de la cena, vamos. Misma rutina que ayer, me siento tranquilamente en la terracita del hotel con mis viandas y mientras la cerrada noche cae sobre la ciudad yo me casco una cerveza tras otra y le meto un buen meneo al papeo. Y aqui es cuando me sube todo el alcohol ingerido a lo largo de la jornada y acaban mis recuerdos. Lo siguiente es despertarme a las seis de la mañana con la peor de las resacas y con la puta necesidad de irme al aeropuerto en un estado bastante lamentable. Bueno, al final tampoco ha estado tan mal el paseito por Polonia. Habra que volver pronto.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Sur de Polonia 3. Auschwitz

Me vuelvo a levantar sin resaca pero tocado del estomago. Esto ya es cronico. Con lo cual me toca el jodido ritual de siempre, una horita vaciando hasta que mi cuerpo queda completamente limpio de impurezas. Hoy no tengo ninguna prisa. El plan del dia es visitar el mitico campo de concentracion de Auschwitz, de bastante mal recuerdo para el pueblo judio. Aunque, a pesar de lo que la manipulada historia nos quiera contar, los alli eliminados no fueron solamente individuos de esta etnia. Pero bueno, ya sabemos como funciona esto. Hagamos unas cuantas peliculas para contar 'nuestra' realidad y, como la gente es idiota, reescribimos la historia como mejor nos parece. Nada nuevo.

El caso es que mi visita, para la cual ya tengo reservada mi entrada (hay que hacerlo con varios dias de antelacion debido al volumen de turistas), no tiene hora hasta las cinco de la tarde. De Wroclaw a Auschwitz hay casi tres horas de coche, asi que con que salga a las doce y vaya haciendo paraditas, todo solucionado. Es por esta razon que me lo tomo con calma, aunque uso la autopista de pago, mas que nada porque veo que por carretera convencional el tiempo es el doble, con lo cual no quiero ni pensar como sera el camino alternativo. De todas formas, el precio del peaje es tan irrisorio que ni me lo cuestiono. Alla vamos.

Hoy hace un calor de mil demonios. Mas de treinta grados y un sol abrasador. Pongo el aire acondicionado al maximo en el coche y ni con esas. Lo paso tan mal que cada cuarenta y cinco minutos, mas o menos, tengo que parar en un area de servicio a comprar algun zumo o algo que me refresque. No, joder, chelas no. Que mi estomago sigue tocado y tengo que conducir aun mucho. Lo del estomago ya me empieza a preocupar, y es que a cada parada sigo vaciando impurezas. A este paso, como me entre un apreton inoportuno, voy a tener que poner un pino en mitad del jodido campo de prisioneros.

Una vez pasada la ciudad de Katowice dejo la autopista y tomo direccion sur por la tipica carretera cutre que va atravesando pueblos. Estoy apenas a cinco minutos de mi objetivo y aun son las dos. Pero acabo de pasar varios restaurantes de carretera que me han abierto el apetito. No me lo pienso mas y aparco mi vehiculo en el proximo que me encuentro, totalmente al azar. Se trata de una especie de caseron de madera de dos pisos. La planta de arriba muestra una bonita y floreada terraza con unos cuantos viejos cascandose unas enormes cervezas. Joder, que incitacion. Lo tengo claro, si me hago una tampoco pasa nada, gracias al alimento solido no me emborrachare y podre seguir conduciendo.

Menos mal que me pido la chela y esta bien fresquita. El calor en la terraza es insoportable. Los viejos, que estan por lo visto mas acostumbrados a estas temperaturas que yo, no parar de fijarse en mi forma de sudar como un cerdo. Para mas inri, aqui nadie habla otra cosa que no sea polaco. Cerveza si que se como se dice, pero lo de la comida ya es otro tema. Asi que me ponen el menu del dia, intuyo, que no se ni lo que es. Enseguida lo averiguo. Sopa de tomate, que esta muy buena pero con este calor apetece bien poco. Y luego una especie de cerdo con verduras, todo ello empanado, con las tipicas ensaladas polacas y patatas fritas. Todo esta cojonudo, el problema es que las raciones son criminales. Hacia mucho tiempo que no podia acabarme un plato, pero es lo que al final sucede. La vieja que ejerce de camarera se rie de mi, aunque no se si por que me dejo parte del papeo o por la asquerosa sudada que llevo.

Tengo unas ganas tremendas de pillar el coche y meter el aire a toda virolla de nuevo. El problema es que esta sensacion de alivio apenas dura cinco minutos. Ya he llegado a Auschwitz. Mucho problema para aparcar no tengo. Todo alrededor del lugar son descampados. Asi que dejo el vehiculo en mitad de la nada y me encamino a la mitica puerta del recinto. Aun es pronto, asi que le pregunto a una especie de guardia de seguridad si puedo entrar antes de las cinco, que es lo que pone en mi entrada. El tio me dice que este es el campo de Auschwitz II Birkenau, y mi entrada es para Auschwitz I, que esta como a tres kilometros de alli. Pues tengo dos horas muertas y me apetece ver este. El segurata se encoge de hombros y me dice que me cuele con un grupo de turistas, que a el se la suda. Y eso hago, me junto a unos yankees y para dentro.

El sitio es desolador, tetrico y a la vez espectacular. No voy a contar ninguna historieta de las que se pueden leer en los diferentes tablones explicativos, pero baste decir que no todo es como se ha relatado en las peliculas y la gente ha tomado como dogma de verdad. En cualquier caso, hay lugares que ponen los pelos de punta, como las duchas (aqui no se gaseaba a nadie, para eso tenian unas mazmorras especiales en el otro campo) o el barracon de la muerte, que era basicamente donde se hospedaba a los moribundos. Pero lo peor de todo es que en mitad de mi visita a este historico lugar me vuelven a entrar unos ciertos retortijones en las tripas.

Acabo el paseo rapidito y, tras unas ultimas fotos de rigor, me dirijo al coche. A ver si un poco de aire acondicionado me quita el malestar. Esto ha sido la comida, de fijo, o la chela, o todo a la vez, vete a saber. En cinco minutos me planto en el otro campo, Auschwitz I. Este esta mas preparado para comer el tarro a los turistas. Audioguias, bar, restaurante, tiendas y, lo mas importante, el servicio. Una importante racion de gas estomacal (estando en Auschwitz no podia fallar el tema de los gases) da paso a todas las impurezas de las que mi cuerpo necesita deshacerse. Ahora me encuentro mucho mejor. Voy al bar y me tomo un zumito para hidratarme. Por fin, ya puedo iniciar la visita a este campo de Auschwitz I.

Aqui si que hubo mucho mas exterminio que en el anterior, que curiosamente es el que mas aparece, erroneamente, en las peliculas como lugar de muerte y horror. Entre otras muchas cosas, visito los sotanos y mazmorras donde se gaseaba a los prisioneros sovieticos (no tanto a los judios) y tras un tour de mas de una hora, acabo el paseo en el lugar mas macabro de todo el recinto, el crematorio. Si hay un par de sitios de estos dos campos que he visitado hoy que me han producido esa sensacion de desasosiego y energia negativa, han sido el ya comentado barracon de la muerte y este lugar, el crematorio. Aqui si que me da que muchos judios pasaron a mejor vida. Y de esta inquietante manera termino mi ruta del dia, que a decir verdad no ha sido tan espectacular como la de ayer, pero tampoco ha estado nada mal.

Vuelta para Wroclaw con la noche ya cayendo. Voy a pisarle para llegar lo mas rapido posible. Apenas dos horas, y sin necesidad de parar a hacer ningun tipo de necesidad fisiologica, vamos mejorando. El caso es que ya son casi las nueve y no me apetece lo mas minimo bajarme paseando al centro de la ciudad a enganchar mi habitual cogorza de estas horas. Bueno, la chuza la voy a pillar si o si, pero hay alternativas mas tranquilas, relajadas y baratas. Asi que justo antes de llegar al hotel me paso por un supermercado y me compro pan, queso, embutido y algo de pescado en vinagre de ese que es tan tipico en esta zona y que esta tan de pelotas. Ah, y por supuesto unas cuantas cervezas frias, que lo bueno del supermercado es que ya las tienen en neveras preparadas para abrir y consumir.

El hotel tiene una terracita en la entrada, asi que no subo ni a la habitacion. La recepcionista rubia veinteañera de ayer me saluda pero casi la ignoro. Le comento rapidamente que estoy cansado y tengo mucha sed, y acto seguido le doy la espalda y me dirijo a las mesitas de la terraza. La noche ya ha caido, el silencio se va apoderando del lugar y aqui estoy yo, mas relajado que nunca, metiendole a base de bien a las viandas adquiridas y, por supuesto, bajandome todas las chelas una tras otra. Que bien voy a dormir esta noche.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Sur de Polonia 2. Misterios nazis

No es que las cinco cervezas de ayer me vayan a producir una resaca tremebunda, necesitaria mucho mas para eso, pero la cuestion es que mi estomago esta bastante tocado y basta que me pase un poquito para levantarme con unas intensas cagaleras. Pero como ya estoy acostumbrado, pues me dirijo a mi santuario habitual a estas tempranas horas del dia, la taza. Alli descargo hasta tres veces, asegurandome de que mi cuerpo queda completamente vacio y depurado. Es la unica manera de no ir luego todo el dia cagandome encima. Ademas, me toca una importante sesion de conduccion, y os puedo asegurar que ir cagandose en el coche es una sensacion realmente incomoda. Bueno, quien no lo ha sufrido alguna vez.

Despues del ritual defecatorio me pongo en camino. Uno siempre quiere salir pronto para aprovechar el dia pero al final entre unas cosas y otras se me hacen casi las diez. Hoy, sin mas dilacion, vamos ya directamente al tema que me trae a este pais y a esta zona, investigar los misterios nazis ubicados en las montañas del Buho, en la frontera con Chequia. Y digo bien, misterios, en plural. Parece ser que el Reich concentraba aqui todos sus experimentos paranormales, y era logico, teniendo en cuenta la infraestructura que habian construido. Toda una red de galerias subterraneas que discurrian por debajo de todo el sistema montañoso, alcanzando la extension de cualquier ciudad europea de gran tamaño de la epoca. Pero tranquilos, eso no lo vereis en los putos libros de historia. Sera quiza porque no existe y solo son teorias de tarados siniestros y freakies perturbados. Bueno, pues hoy vamos a comprobar que es lo que hay con nuestros propios ojos.

Hora y media de camino segun google maps. Buena autopista para circunvalar y salir de Wroclaw en direccion sur. Que en un momento dado se acaba y pasa a ser una carretera, aunque se circula bien, deprisa y sin trafico excesivo. A medida que vamos pasando poblaciones la carretera se va haciendo mas estrecha y cutre. Y ya llegando a la cordillera, esto pasa a ser la tipica carretera de montaña serpenteante donde hay que apartarse si viene alguien de frente. Al final el camino van a ser mas de dos horas, y eso que yo no suelo ir chafando huevos precisamente. Al coronar el puerto de montaña, en la aldea de Jugow, paro a hacer unas fotos porque el paisaje de bosque cerrado realmente se lo merece, muy diferente a la planicie monotona que hasta ahora habia visto en Wroclaw y alrededores. Y de paso pego una meada, que falta me hace despues de tanto traqueteo con el coche.

En el mismo puerto me encuentro un coche con matricula de mi pais. Y les pregunto si han venido desde alli conduciendo por el otro lado y con un coche al reves. Es una pareja cincuentona, la señora me sonrie y dice que no hay ningun problema. El hombre, que es quien conduce, no dice nada, pero pone una cara de estar hasta los huevos y acojonado de conducir al reves, que lo dice todo. Con la tonteria se ha hecho la hora de comer, el estomago me advierte de ello, y aun ni he llegado a mi primer objetivo del dia, que es la zona de construccion del dispositivo Die Glocke y los ovnis alemanes. Aunque estoy a apenas cinco minutos. Decido que para que la visita sea mas amena y sin prisas hay que llenar el estomago antes y me pongo a la busqueda de un sitio para menear el bigote.

No me resulta dificil, esta zona esta llena de pequeñas aldeas. En una de ellas encuentro una especie de cafe con apenas cuatro mesas y regentado por una vieja. Que obviamente no habla ingles. Y esta vez tampoco ruso. Solo polaco. Basicamente le digo que quiero comer. Como no entiendo una mierda del menu le indico que me la suda, que me gusta todo, que ella ponga y yo comere. Es asi como me casco unas truchas que estan cojonudas, acompañadas por las tipicas ensaladas de col polacas (siempre te ponen tres o cuatro distintas) y por una botella de agua. Si, ya se que esto suena mal. Pero soy responsable y aun me queda mucho por conducir. Ademas de que en este sitio, al ser un cafe, no tienen mamoneo. De todas formas no me apetece mucho ir completamente doblado por un bunker nazi en lo mas profundo de la montaña, no vaya a ser que no salga de alli.

Y bueno, ahi esta, apenas sin indicaciones en la carretera y perdido en mitad del bosque. El 'museo' Molke, el lugar donde se construyo 'la campana'. Aqui no hay ni dios. Es un descampado presidido por la gigantesca estructura circular que en su dia sostenia el dispositivo. No hay ni un coche, ni una persona, nadie. Asi que me acerco a la verja destartalada para ver si puedo entrar. De pronto, de una especie de caravana que yo creia abandonada, sale una especie de viejo hippy, que por suerte habla algo de ingles, aunque no mucho. Le pregunto si esto es el 'museo' que indica google maps y me dice que si. Le pago una entrada realmente irrisoria y me abre la verja, que casi yo mismo hubiese podido tirar abajo. Me explica que aqui no viene nadie, que en realidad lo bueno esta en las entradas a la ciudad subterranea en Wlodarz y Osowka, unos bosques que quedan como a veinte minutos en coche. Todo se comunica por debajo (fijaos la extension), pero muchos tuneles estan derruidos o inundados y no se puede pasar de una entrada a la otra por debajo. Aqui solo hay 300 metros de tuneles visitables pero en las otras entradas hay mas de seis kilometros. Lo bueno es que con la entrada ridicula que acabo de pagar lo puedo visitar todo.

Pero mi interes se centra aqui. Al parecer los otros sitios son mas para turistas, con excursiones guiadas y toda esa mierda. Y nada referente a los misterios nazis. Aqui esta lo bueno, es justo el lugar donde se probaron esas naves en forma de plato volante y la famosa campana, 'Die Glocke'. Despues de echar un vistazo a la explanada y diferentes vehiculos militares de la epoca alli aparcados (incluida una bomba V2), el tio me dice que si quiero puedo entrar al bunker yo solo, pero que no es muy largo y en muchas partes no esta ni iluminado, que no se ha trabajado en restaurarlo y esta tal cual lo dejaron en 1945. Obviamente ni me lo pienso, a eso he venido. El tio me dice que si tengo miedo a la oscuridad y a los lugares estrechos no entre, pero ya ni le escucho y me lanzo de cabeza al bunker.

Espectacular. Y esto es lo que no se publicita al turismo y casi nadie, ni en la misma zona, conoce. Tuneles y tuneles oscuros, con insignias nazis por doquier (obviamente bastante deterioradas por la humedad), y una sensacion de muerte y frio como nunca antes habia experimentado. Al llegar a lo mas profundo del bunker, completamente a oscuras, intento visualizar algo a mi alrededor y no veo nada. Realmente acojona. Ni siquiera con la linterna del movil puedo ver mas que a medio metro delante de mi. Aqui ahora mismo me empiezan a salir espiritus de soldados nazis y me cago en los pantalones. Ah no, que ya he vaciado esta mañana. Bueno, me da un infarto.

Despues de haber visitado el sitio mas increible en que he estado en mi puta vida, salgo completamente risueño y medio perturbado del bunker. El hippy debe de estar flipando conmigo. Me recomienda que vaya a ver las otras entradas, las turisticas, que alucinare mucho mas que aqui. Aunque lo dudo. El caso es que voy, empezando por Wlodarz. Hombre, hay que admitir que el tour, con un guia (que solo habla polaco) y con una duracion de mas de una hora, es bastante espectacular. Caminando varios kilometros por galerias que se van estrechando mas y mas, hasta terminar con un macabro paseo en barca por tuneles absolutamente inundados de los que alguno de los que van en el grupo piensa que no vamos a salir. Pero esto ya tiene sus cuerdas de sujeccion, barras delimitadoras de zonas peligrosas, tienes que entrar con casco... En fin, que no esta 'tal y como lo dejaron', como el que acabo de ver en Molke. Aqui ni siquiera se respira la muerte, todo es mas turistico. No emociona.

Me subo al coche de nuevo para visitar la otra entrada a la ciudad subterranea, a unos kilometros de esta ultima, en este caso en Osowka. Son casi las cinco de la tarde y solo queda una visita en grupo, pero en la recepcion me confirman que de nuevo en polaco. Me lo pienso y opto por dejarla pasar. Va a ser lo mismo que la anterior y no me va a poner nunca tan cachondo como el primer lugar. Me bebo un te helado en un tenderete que hay a la entrada del lugar (explotacion turistica patetica) y decido emprender la marcha de vuelta a Wroclaw. Porque ya se que hay dos horas de trayecto y voy a llegar de noche. Y que cojones, que no he bebido ni una sola cerveza en todo el dia y ya tengo sed.

Mas alla de las siete llego al hotel. Dejo el coche rapidamente y comienzo mi paseo hacia el centro, media hora. Me caigo en el primer bar que encuentro a refrescarme, resulta que es un restaurante pijo, pero yo solo quiero una chela. Se hacen los remolones pero al final me la dan. Eso si, me cobran casi dos pavos por una pinta, que en Polonia es una barbaridad. Putos pijos de mierda. Me largo a otro sitio. Y es asi como conozco el Spiz, una cerveceria justo en el centro de la ciudad donde elaboran sus propios caldos. Y estan de pelotas. La lager que me meto, 'lager sin nombre', segun me dice el camata, es posiblemente la mejor que he probado en mi puta vida, y mira que he probado. Lo siguiente es beberme la mas tipica de este local, la cerveza de platano, pero es tan famosa que, por desgracia, se les ha acabado. Bueno, otra lager como la de antes servira.

No muy lejos de este garito, en un callejon, encuentro un restaurante con aspecto cutre que me llama la atencion. Me siento y el camata (en perfecto ingles, para mi sorpresa) me explica que es un restaurante de comida georgiana. Fantastico, algo nuevo a probar. El estofado de ternera esta exquisito y en una cantidad bastante importante. Y las dos chelas de trigo estan mejor todavia. Ademas no es la tipica de trigo espesa que cuesta de tragar, sino que es muy ligera y entra demasiado facil. El camata busca chachara (y propinas) y acabo contandole toda la mierda que he visitado hoy. Lejos de asustarse por el enfasis con que cuento todo el misterio nazi, el tio resulta ser otro perturbado, que incluso me pregunta si tengo algun blog o podcast o algo donde hable de ello, que el tambien esta muy interesado. La verdad es que el jeto del tio ofrece pinta de eso, de tarado, sonrisa de psicopata con enorme dentadura y gafas de culo de vaso que apenas si dejan ver sus ojos.

Para rematar la noche, de vuelta al hotel, decido parar en un sitio a hacerme un coctel. No se muy bien por que pero me pido una pinha colada que debe de ser de litro, con medio frutero adornando el vaso. Lo se, esto me va a joder el estomago mañana, pero ahora ya la he pedido, pongamosle cojones. Mientras ingiero el cacharro, observo a un tio superasqueroso que pulula por la misma terraza donde estoy yo metiendo mano a las jovenes polacas que estan sentadas tomando algo. Es una especie de gitano pequeñajo y delgaducho, con camisa de flores y un enorme gorro de paja. Greñas oscuras y bastante sucias hasta el culo y bigotillo sudaka. Acerco el oido a ver si capto que mierdas embaucadoras les esta soltando a las polacas porque la cara de asco que le ponen es tremenda, pero el tio no se corta y en varios casos mete la mano en escotes o entre las piernas, hasta que las pavas se levantan y se van. El tio esta hablando en español, pero no sudaka, sino andaluz. Que asco, alla donde van tienen que dar la nota estos asquerosos subditos de la peninsula iberica (perdon a los portugueses).

En un momento dado, el tipo se acerca a mi mesa. Yo ya me preparo para darle un guantazo como me meta mano, porque ya se sabe que España es el pais de los maricones y hay que andarse con ojo. El tio viene y me pregunta donde esta el servicio, en español. Yo no hablo su idioma, asi que ni le contesto y simplemente le miro con desprecio. Entonces el menda se larga y se mete en el servicio. Curioso. Para evitar cruzarme con mas individuos de esta calaña decido retirarme finalmente al hotel. Alli me encuentro con que la verja de entrada al parking esta cerrada. Llamo al timbre y una joven voz me contesta en ingles diciendo que el pulsador no funciona. Esperando a que venga alguien a abrirme me tiro cinco minutos alli plantado. Hasta que, viendo que me va a tocar dormir en la calle, opto por hacer un poco de ejercicio extra y saltar la puta valla. Esto si no voy bebido ni lo salto, pero ya se sabe, el alcohol nos da alas. En la recepcion, una rubia polaca de apenas veinte años se intenta disculpar conmigo en un mas que correcto ingles. Yo la miro de arriba abajo, la desnudo con la mirada, no contesto y me voy a dormir.

viernes, 14 de septiembre de 2018

Sur de Polonia 1. Noche en Wroclaw

Bueno, amigos, esta vez mis pasos me dirigen a un misterio que me apetece investigar a fondo. El proposito fundamental de este viaje es encontrar los bunkers secretos donde los nazis fabricaron en su epoca las famosas astronaves en forma de platillos volantes, los conocidos como ovnis nazis. Y tambien el misterioso dispositivo que algunos aseguran que servia para realizar viajes en el tiempo, Die Glocke, la campana. Pensareis que estoy totalmente zumbado de la cabeza, pero estos asuntos siempre me han interesado sobremanera y yo soy de los que investigo las cosas in situ y no se dejan guiar por lo que digan los falseados libros de historia o lo que cuenten investigadores y periodistas mas manipulados que unas marionetas podridas.

Estos bunkeres, que veremos que tienen una extension tan espectacular que hace que tambien sean conocidos como 'la ciudad subterranea', estan ubicados en el sur de Polonia, casi en la frontera con la Republica Checa, en las Montañas del Buho, o mejor dicho bajo esta cadena montañosa. De esta manera, mi centro de operaciones se ubicara en la cercana ciudad de Wroclaw (pronunciese 'broslav', por favor), situada a la vera del rio Oder. Aproximadamente a una hora y media en coche de mi objetivo fundamental y, bueno, la ciudad mas cercana con aeropuerto internacional, que es lo que cuenta. Obviamente a lo largo de estos cuatro dias que voy a pasar en la zona, no solo voy a visitar los bunkeres en cuestion. Habra tiempo para visitar mas lugares historicos y, por supuesto, para catar las fantasticas cervezas polacas y darme mas de una alegria con la mas que interesante gastronomia del pais.

Comencemos pues el viaje. Un hot dog y una cerveza escocesa en el aeropuerto sirven como despedida de mi ciudad, la cual suelo echar bastante de menos cuando viajo, todo hay que decirlo. Un vuelo mas que apacible de apenas dos horas se me pasa en un suspiro gracias a la lectura. 'BoldStreet: un viaje hacia The Beatles', una fantastica novela de ciencia-ficcion musical con toques de comedia que os recomiendo de veras. Podeis buscarla en Amazon y comprarla, como hice yo. La cuestion es que aterrizo en el aeropuerto de Wroclaw, recojo mi coche de alquiler previamente reservado e inicio camino hacia mi hotel.

Cuando conduzco en un pais que no es el mio, suelo tener el problema de que en casi todas partes se circula por el otro lado, y esto para mi es un lio de cojones. Nada mas subir al coche busco el cinturon en el centro del vehiculo, el cambio de marchas en la puerta y los primeros metros siempre los recorro en direccion contraria. Y de lo de tomar las rotondas al reves mejor ni hablamos. Para mas inri, en esta ocasion el navegador ruso (porque fue comprado en Rusia) que siempre llevo conmigo a todas partes, no funciona. Bueno, seamos sinceros, es culpa mia. En la ultima actualizacion que descargue me baje todos los mapas del mundo, incluidos los de Africa y Oceania... menos el pack de Europa oriental. Mira que soy listo. Asi que basicamente tengo un hueco en el mapamundi sin un solo dato, y casualmente yo ahora estoy en ese hueco. Mal empezamos.

Al final tiro de movil, a gastar bateria y datos, y de google maps. Acostumbrado al navegador, nunca habia usado este sistema y la verdad es que es sencillo y eficaz, asi que pronto me adecuo a la nueva coyuntura y en apenas media hora llego al hotel, ubicado en el extrarradio de la ciudad, en la parte norte. Una primera inspeccion de la zona me revela que tengo un supermercado en la siguiente calle (importante para comprar algo de beber para antes de ir a dormir, y no me refiero a leche precisamente), pero no hay ni un puto bar en veinte minutos a la redonda. Que desastre. Para seguir con mi racha de buena suerte, en el hotel la recepcionista es una vieja que no habla ingles. Solo polaco. Teniendo en cuenta que mi conocimiento de este idioma se limita a tres palabras (hola, coño y cerveza), me intento comunicar en ruso, lengua en que mas o menos me hago entender. Y funciona, la vieja chapurrea algo. Segunda vez que el ruso salva mi vida en los dos ultimos meses, en Lituania y aqui.

Entre unas cosas y otras son ya mas de las seis de la tarde. Hora de salir a inspeccionar el centro de la ciudad, que queda a casi media hora paseando, y de beberse unas primeras cervecitas de aproximacion (de ahi que el coche se quede aparcado en el hotel). Aqui es cuando me doy cuenta de que en mas de veinte minutos no hay ni un puto bar. Eso si, es llegar al centro y hay cuarenta juntos. Me da igual uno que otro, asi que me casco la primera en un sitio donde la camarera, que esta muy buena, como casi todas las polacas, algo que comprobare en los sucesivos dias, habla algo de ingles. Me sirve una cerveza artesanal y no se que mierdas mas que me explica, pero la muy zorra me la sirve caliente. Y no es una costumbre polaca el tomar la birra asi, no, que cojones, porque la tia la ha sacado de una nevera. Nevera que pronto me fijo que esta desconectada. Seguimos con la buena suerte.

Tras esta lamentable decepcion, decido darme un garbeo por todo el centro. La noche ya ha caido asi que las fotos van a quedar un tanto oscuras. Pero bueno, la ciudad es bonita, al menos la parte historica, porque donde esta mi hotel da todo bastante asco. Me siento en una terracita de un pub al azar y me pido dos cervezas mas. Pero sigo sin tener suerte, aqui no hay ninguna cerveza autoctona, las que tienen son checas. No es que esten malas, pero cojones, ya que vengo a Polonia... Bueno, por lo menos las tres camareras estan espectaculares y ademas hablan buen ingles. Me pido unas dumplings, uno de los platos tipicos de la cocina del pais, que estan realmente muy bien y me llenan bastante. Hora de seguir paseando, cruzar todo el centro, un par de parques y salir ya a la parte sur de la ciudad.

Y he aqui que un local llama mi atencion. El Haggis Bar es un pub escoces, de mi querida tierra, y donde ademas tienen varias bufandas del Celtic, mi equipo. Ya me la suda estar en Polonia o en Sudafrica, el Celtic es el Celtic. Y acierto. Aqui si que tienen cerveza polaca. Me casco dos Zywiec, una lager que no esta nada mal y entablo amistad con dos irlandeses beodos que han venido con varios colegas mas a ver el Polonia vs Irlanda que se juega al dia siguiente por estas tierras. Por supuesto, como buenos irlandeses, son muy del Celtic. Ya la hemos liado. Despues de un par de horas chuzandome con ellos me insisten para que continue la fiesta con sus colegas, a los que van a encontrar en otro punto de la ciudad. El problema es que me conozco y se que cuando me lio, me lio. Y mañana tengo que salir temprano para visitar los bunkeres. En realidad yo he venido a eso, no a chupar como un loco.

Finalmente declino su maravillosa invitacion, pero no he podido evitar que me agreguen al facebook. Espero que no den mucho por culo en los sucesivos dias. Miro el mapa de la ciudad en el movil y veo que estoy a cincuenta minutos de paseo del hotel. Sera mejor que me retire ya. Vuelvo atajando por callejones hasta llegar al rio Oder, de ahi ya es todo linea recta hasta el hotel, aunque hay una media hora. Menos mal, porque en ese momento mi movil decide que ya ha trabajado bastante por hoy. Bateria a cero y yo medio borracho atravesando una ciudad que no conozco, sin mapa y a treinta minutos del puto hotel. Lo dicho, que es linea recta. Bueno, eso creo y espero, porque como haya algun minimo desvio la hemos cagado.

Lo peor es que cuando baje al centro era de dia y ahora es de noche, asi que las calles no se parecen en nada. Realmente no se si al final di alguna vuelta mas de lo debido, pero parece ser que aun mantengo un buen sentido de la orientacion (de joven era excepcional), asi que llego sano y salvo al hotel y con ganas de coger la cama de una puta vez. Tomo posicion horizontal y un pensamiento inquietante cruza mi cabeza. Solo me he hecho cinco cervezas y ya voy como una peonza. Joder, al final sera verdad eso de que me hago viejo. Acto seguido, y sin mas dilacion, empiezo a roncar.

domingo, 26 de agosto de 2018

Inmovilistas, maldormir y los de siempre

Hoy estaba pensando en escribir algo sobre la inmovilidad de los botarates. Pero sé que al final me voy a encender, se me va a revolver el estómago y lo único que voy a sacar es ponerme enfermo. Así que paso, al fin y al cabo ni es mi problema, ni nada de lo que vaya a decir va a cambiar absolutamente nada. El que es imbécil lo va a seguir siendo se le diga lo que se le diga. Ah, sí, con eso de la inmovilidad botaratiana me refiero a la gente que protesta y protesta y protesta, y se enciende, insulta, despotrica... pero todo desde su nueva herramienta del despotrique, facebook. Ahí se queda todo lo indignados y ofuscados que están con su desgobierno tirano, comunista y despótico. Y no voy a quitarles la razón en sus quejas y motivos para tenerlas. Pero escribiendo desde el sofá de casa y luego siguiendo el juego a  sus desgobernantes, bien poco van a cambiar. Por lo tanto, que se sigan quejando, porque los que les están puteando van a seguir riéndose de ellos y campando a sus anchas.

No. Jamás pasarán a la acción. Que es lo que cualquiera con dos dedos de frente y COJONES debería de hacer. Pero están muy cómodos quejándose desde su sofá, como ya he mencionado. Bueno, pues nada, colegas, seguid dando alas a los dictadores. Yo a lo mío. Que no tiene nada que ver con toda esta gilipollez que he comentado para abrir el post. Y es que yo resido en un país normal. Sin tiranos hijos de puta y donde, lo más importante, el comunismo es ILEGAL. Y esto último es algo muy común y habitual en la mayoría de países del mundo. Países normales, claro. No como otros, que son anormales o, como siempre digo, directamente SUBNORMALES. Pero cambiemos de tema...

Últimamente no duermo bien. Bueno, en realidad duermo poco. Lo que más me jode es que los días que tengo que levantarme pronto me cuesta horrores salir de la cama. Dolorido, cansado, agotado... Y luego resulta que los días que sí que puedo dormir hasta la hora que me plazca, abro los ojos a las seis de la mañana y ahí me quedo, sin poder descansar. Los humanos somos demasiado complejos. En lugar de ir al ritmo de la naturaleza, como los demás seres vivos, parece que vayamos totalmente en contra. Necesito dormir, me despierto. Necesito despertarme, me duermo. Esto es como los que quieren libertad y apoyan al comunismo. Todo al revés.

Ahora estoy en una situación de esas también bastante extrañas. Vengo a trabajar y me encuentro con cuatro horas en las que no hay ningún tipo de faena. No es la primera vez que se da esta situación, hasta el punto de que en alguna ocasión alguien de las oficinas me sugiere que me siente y vea la tele. Sin más. No voy a tomar esa determinación. Hace más de un lustro que no veo absolutamente nada en la caja lavacerebros. Para mí ese invento ha pasado a mejor vida. Es así como las masas se adoctrinan, y es así como los dictadores llegan al poder y manejan a su antojo. A todo el mundo se le bombardea con la mejor forma para combatir la adicción al tabaco, al alcohol, al móvil... pero la adicción a la televisión... no, por favor, eso no se combate, eso es sagrado. No vaya a ser que a los comunistas de mierda se les acabe el chollo.

Siempre los comunistas. La verdad es que me dan mucho asco, auténticas ganas de vomitar. Es la ignorancia en estado puro. Ya lo decía Krishna, "no hay nada peor que la ignorancia". Y a todo esto, ¿de qué cojones estaba yo hablando antes de empezar a liarme otra vez con los comunistas de los cojones? No, lo de la tele era solamente para apuntillar. Ah, sí, sobre lo del sueño. Bueno, en realidad no creo que os importe. Así que ahí lo dejo. No duermo bien. Pero ya hace bastante tiempo, la verdad. Y lo peor es que ni siquiera con una buena dosis de alcohol puedo caer redondo. Y además ahora ya no tengo resacas, solo el estómago jodido al día siguiente.

En realidad simplemente empecé a escribir este post porque me he quedado cuatro horas sin hacer nada en mi puesto de trabajo. Mirar al techo y meditar es una buena opción, pero aun así, hacerlo durante cuatro horas me parece demasiado prolongado. Y mira, resulta que por un casual he visitado el blog y he visto que está bastante desasistido últimamente. Pues no sé si me va a apetecer escribir algo más en los próximos días, pero ahora que pienso tengo bastantes cosas que comentar. Especialmente unos cuantos nuevos proyectos que seguro que a alguien le interesan. No sé a quién, pero seguro que a alguien. Prefiero no adelantar nada. Ah, y por supuesto en breve tendréis una buena crónica de mi próxima experiencia lejos de casa. Viendo más mundo y metiéndome de lleno en la boca del lobo, al menos del lobo de los años 40 y posteriores. Me gusta ver la historia in situ y no que me la falseen una pandilla de conspiradores hijos de puta. Así que pronto me pondré a ello. De momento lo dejamos por hoy. Ah, y a los protestones del facebook, ¡CALLAOS DE UNA PUTA VEZ, PESADOS DE LOS COJONES!... Y actuad.

viernes, 20 de julio de 2018

Cinco días en Palanga. Capítulo 5

Pues sí, esto es un jodido círculo vicioso. Otra vez me levanto de resaca. Y esto se va acumulando de tal manera que cada día es peor. Toca otra sesión de horas y horas vegetando entre la cama y el baño, arrastrando mi cuerpo por el suelo e intentando dormir, estar despierto o lo que sea, sin conseguir absolutamente ninguno de mis objetivos. A ver si asomándome un poco al famoso balcón consigo despejarme un mínimo con el visionado de algunas jóvenes lituanas marchando en dirección a la playa. Pero ni así. Sigo catatónico. Tengo otra buena idea. Aún me queda alguna que otra chela perdida en la nevera. Cerveza gaznate abajo. Que no hay manera, no consigo reaccionar. ¡Qué resacón!

Vamos a centrarnos. Hoy es mi último día en Palanga. A última hora, casi a medianoche, tengo el vuelo de vuelta para casa. Realmente no tengo mucho que hacer hoy, salvo lo que he hecho estos últimos días, comer, mamar, ver a mujeres en bikini... pero no puedo excederme en nada ya que tengo que enganchar ese jodido avión al final del día. Bueno, empecemos a intentar mover el culo aunque sea a rastras. Me meto en la ducha con la última cerveza que queda en la nevera. Parece que entre el agua por fuera y la sagrada ambrosía por dentro, empiezo a ser persona de nuevo, aunque solo a medias, me temo.

Cuando finalmente me decido a salir a la calle, me hago cargo de que no estoy ni por asomo en buenas condiciones. Mirada perdida, pesado caminar dando algún que otro tumbo, sudor etílico como si de un manantial se tratara... Más de un transeúnte se gira a observarme en el momento que empiezo a lanzar unos extraños gruñidos de dolor. Pero me importa una mierda. Yo sigo mi camino. Y mi camino me lleva, como no podía ser de otra madera, por enésima vez, al ya más que entrañable muelle de madera, donde me quedo apoyado inmóvil observando los confines del Báltico durante casi una hora.

De vuelta al hotel, porque no sé a dónde más ir, me cruzo con un restaurante que hasta ahora no había visto. Está en una calle bastante poco transitada que utilizo para atajar. Me llama la atención el letrero que indica que sirven comida típica lituana casera. Habrá que probar. Dos mozas de bastante buen ver me dan la bienvenida en lituano. ¿Inglés? No. ¿Ruso? Algo. Bueno, aunque sea poco algo nos entenderemos. Por supuesto abro boca con una buena cerveza en el momento que empieza a caer otra espeluznante tromba de agua, como la de ayer. Y eso que hace un asqueroso calor húmedo pegajoso. O bueno, quizá es la jodida resaca, yo ya no sé. Mi cuerpo está en unas condiciones tan lamentables que ya ningún tipo de clima le parece bien.

Busco refugio en una mesa bajo un enorme toldo en la terracita que tiene el local. Al poco me doy cuenta de que el puto toldo está rajado por varios puntos. Por suerte ninguna gotera cae justamente encima de mi chela, porque entonces sí que me cagaría en todo. Hora de menear el bigote. Siguiendo la recomendación de la camarerita que me atiende, empiezo con un arenque, marinado de una forma algo más suave de la que he probado hasta ahora en los otros restaurantes, más del estilo ruso. A continuación cato uno de los platos estrella de la gastronomía lituana, los zeppelins. Esto son dos pelotas ovaladas (en forma de zeppelin, de ahí su nombre) de una pasta bastante violenta que parece hecha con puré de patata y gelatina. Dentro hay relleno, carne picada de cerdo, para meterse más grasa en el cuerpo todavía. Y por si eso no fuera poco, trocitos de bacon por encima con una salsa de lo más grasienta y sabrosa. Para reventar.

Demasiada comida. O demasiado copiosa. Por suerte el tormentón ha cesado y puedo pasear un poco para menear la barriga, pero me cuesta lo suyo. Necesito beber algo. Pero si me empiezo a ir de garitos de nuevo sé que me voy a liar. Vamos a hacer una cosa, a ver cuánto dinero me queda en efectivo y como me tengo que gastar los putos euros porque en mi país no me sirven más que para hacer una hoguera, me los pulo en bebida en el supermercado. De esta manera, con apenas unas monedillas de chatarra consigo tres buenas chelas que me van a aguantar hasta la hora de irme al aeropuerto. Yo creo que sí. Y si no, pues me jodo, tocará pasar mono.

He quedado con la dueña del hotel para que me acerque a las nueve al aeropuerto. Son las cinco. Me enchufo las tres chelas en un santiamén. Efectivamente, me toca pasar mono. Cuento los segundos como horas, esta mierda se me está haciendo eterna. A las ocho y media ya estoy en la recepción buscando desesperadamente a la anciana Marja. Anda, maja, vámonos ya. Suerte que no tiene nada mejor que hacer. En unos pocos minutos llegamos al aeropuerto y me despido de ella hasta la próxima, dasvidania. Y ahora a esperar más de dos horas por el puto avión en un aeropuerto tan minúsculo que solo tiene tres vuelos al día y en el que no hay ni tiendas. Oh, pero hay un bar. Y no tengo euros pero sí tarjeta. A tomar por culo el mono. Me enchufo varias chelas más, el vuelo se retrasa dos horas, bebo más. Hale, ya estoy en disposición de regresar a casa. Intuyo que mañana el círculo vicioso volverá a empezar, levantándome con resaca, pero esa ya será otra historia.
 
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