viernes, 2 de agosto de 2019

Dos alcoholicos en Feroe. Dia 4

Ultima jornada en Islas Feroe. Me levanto a las ocho, que para mi ya es bastante tarde, y Toni duerme hasta mas alla de las nueve, lo cual, segun me comenta al despertar, es algo que no le sucedia desde hacia lustros. Debe de ser el cansancio acumulado, o los excesos, o quiza las pocas ganas de ver a mas tarados sueltos por Klaksvik. El plan de hoy no nos llevara muy lejos, ya estamos hasta las narices de tanta conduccion. Vamos a ver las islas mas orientales del archipielago. Nosotros ya estamos en una de ellas, Bordoy, que es la de Klaksvik. Justo encima, comunicada por un puente, tenemos Kunoy, que apenas si cuenta con dos localidades. Y tambien a traves de un puente llegaremos a la que se situa a nuestro noreste, Vidoy. Hay que pensar que si a Klaksvik solo se puede llegar en coche gracias al tunel suboceanico desde 2006 y esto ha provocado que todos sus habitantes esten totalmente zumbados, en estas islas, que quedan incluso mas lejos y cuya unica comunicacion es pasando por Klaksvik y despues a traves de estrechisimos tuneles, los engendros que tiene que haber deben de dar autentico miedo. En fin, pronto lo sabremos.

Justo antes de salir me acerco a un pequeño supermercado que queda a apenas un minuto del alojamiento para repetir el plan del dia anterior. Llenar el coche de papeo. El tema de la bebida ya va a estar mas jodido, porque ayer nos quedamos sin chelas y ya sabeis como es el tema de la venta en el pais, solo a traves de las tiendas estatales y que, un poco tarde nos enteramos del tema, cierran el fin de semana. Una simpatiquisima dependienta rubia, gorda morbida hasta el extremo (y ya van unas cuantas de estas que nos hemos encontrado), me dice que en la tienda tienen cervezas de 2.7% de alcohol, ya que la ley solo les permite vender hasta 3%. Pues a ver, no es lo ideal, pero desde luego es una agradable sorpresa que no me esperaba. Le vacio la neverita de estas chelas flojas. Ya que tienen poco alcohol, nos meteremos unas cuantas, a ver si asi sube la cosa.

Ya en la isla de Kunoy cruzamos un tunel muy macabro de un solo carril y llegamos hasta donde la carretera se acaba, en un pueblo de mismo nombre que la isla. Y aqui Toni me vuelve a salir con la cantinela del dia anterior, "tengo hambre". Pues nada, vamos a buscar una mesita de merendero o algo, que yo ya estoy hasta los cojones de comer en el maletero del coche. En el mapa vemos que en lo alto del pueblo hay una zona verde a la que denominan parque. Esperando el tipico espacio con atracciones para niños y banquitos, nos metemos por un puto camino de cabras que casi destroza el vehiculo un par de veces. La mierda verde en el mapa, mas que un parque, es un tupido bosque por el cual nos adentramos. Pero lo cachondo es que encontramos una puta mesa de merendero y ahi nos hacemos, sin mas dilacion, el tremendo almuerzo, por supuesto aderezado con unas cuantas de esas chelas flojas que le secuestre a la risueña gorda morbida.

Mientras degustamos el papeo llegan un par de coches (por el mismo camino de mierda) a nuestra altura. El primero es un tipo joven con dos niños, esperamos que sean sus hijos y los traiga al bosque a jugar, porque cualquier otra opcion, aunque estando cerca de Klaksvik es factible, nos pareceria horripilante. Despues llega una parejita. En el menda ni nos fijamos, obviamente, aunque tanto Toni como yo estamos de acuerdo en que se trata de un pringado. Y es que solo un pringado se puede traer a semejante rubiaza como la que le acompaña al bosque para dar un paseito, en lugar de estar en el hotel dandole caña. Son turistas, el coche de alquiler les delata. Y para mas cachondeo la rubia nos sonrie a Toni y a mi cuando pasa por nuestro lado. Vaya tela. Se ve que el pichacorta no sirve ni para dejarla satisfecha, menudo tio mierda.

Despues del almuerzo y estos extraños encuentros con humanos en el culo del mundo, nos dirigimos a la ultima isla, Vidoy, la mas oriental. Es cierto que hay dos pedruscos mas al este, pero estos ya no estan ni habitados, ni tienen ningun tipo de infraestructura. Asi que Vidoy es el culo mas inaccesible de todo el pais, el lugar mas perdido y lejano, donde seguramente mas tarados hay. Y para mas inri nos vamos hasta el final, hasta el pueblo mas lejano y apartado de Islas Feroe, Vidareidi. Para llegar hasta alli, si ya uno no ha tenido bastante con el tunel submarino que le lleva a Klaksvik, aun hay que atravesar dos macabros tuneles, totalmente oscuros (sin ninguna puta iluminacion en absoluto) y angostos, donde casi hay que recoger los retrovisores para circular por un unico carril, y donde no se ve el final casi hasta que se sale. Despues todavia hay que cruzar el puente que nos lleva a esta ultima isla de Vidoy y, para rematar la faena, hay que conducir por una estrecha carretera que bordea la montaña por un acantilado y que todos los inviernos se cae al mar y hay que volver a construir. Cierto es que hace dos años, supongo que hasta los cojones de tener que reconstruir la carretera todas las primaveras, al final se hizo un tunel para llegar hasta este extremo pueblo. Pero insisto, tan solo hace dos años. O sea que a saber lo que encontramos en este paraje, Vidareidi.

Entramos al pueblo y nos ofrece un paisaje bastante bonito y, obviamente, aislado. De pronto, al girar una curva, nos vemos, en la puerta de una casa, a una señora sesentona a la que le faltan algunas piezas dentales, simplemente en sujetador. La tia se gira al ver aparecer el unico coche en kilometros a la redonda y sonrie y nos saluda. Toni y yo nos miramos absolutamente acojonados pensando en que puto lugar nos hemos metido. Segun el mapa, al final del poblado, hay unas rutas de trekking que llevan a la punta mas al norte de todo el pais. Aparcamos en coche y nos metemos por unas propiedades privadas muy extrañas, donde no hay caminos, solo hierba y pedruscos, y no encontramos nada de nada. Para colmo, el mapa tambien indica que hay un restaurante pero no aparece por ningun lado. Esto es un jodido pueblo fantasma con la señora del sujetador como unico habitante. Vaya puto mal rollo.

Ya es la hora de comer, asi que nos volvemos para Klaksvik, que tampoco queda muy lejos, aunque hay que meterse por todos los tuneles macabros otra vez. Ya en el apartamento yo me salgo a la terracita a cascarme unas cuantas chelas de las que he adquirido por la mañana y Toni desaparece. Dos horas durmiendo el muy cabron. Al final no comemos nada, bueno, en mi caso una buena cantidad de cebada liquida. Y finalmente me tumbo en el sofa donde caigo derrotado, y por supuesto algo borracho, durante una media hora. Pero la jornada no se ha acabado ni mucho menos. Son las cuatro de la tarde y aun queda mucho dia por delante. Asi que Toni, ya recuperado de su fallecimiento vespertino, me propone hacer una ruta hacia el suroeste, a la zona de Runavik, que queda a una media hora. Yo me alegro cuando veo en el mapa que alli estan los restos de un cañon de la Segunda Guerra Mundial, asi que vamos para alla, a ver si lo encontramos.

Tras atravesar diversas poblaciones, al final nos perdemos por un parque eolico donde no hay absolutamente nada mas que jodidos molinos de viento. Bueno, y ovejas. El cañon de los cojones no aparece por ningun lado y Toni, ya desesperado, comienza a jugar a asustar a las ovejas a bocinazos de coche. Nos estamos muriendo de sed y de calor (otro puto dia caluroso que nos ha salido hoy), asi que decidimos que la mejor opcion es volver a Klaksvik y visitar el Maverick, que ya son las siete y seguro que, aunque es domingo, estara a rebosar de tarados que nos amenicen nuestras ultimas horas en el pais. Pero Klaksvik hoy es una ciudad fantasma. Resulta que es el dia nacional de Islas Feroe y todo el mundo se ha ido a las grandes fiestas de Torshavn, la capital. Entonces pasamos junto a la carpa que vimos que ayer noche estaban construyendo a toda velocidad, pensando que era para alguna mierda de eso del dia nacional y resulta que... Bueno, la carpa esta a medio montar, exactamente igual que anoche. Se ve que los tios se pusieron a montarla, vieron que no les daba tiempo y ahi la dejaron. Y ahi sigue. Yo alucino con este pais.

En el Maverick esta la camarera gorda joven mas sola que la una. Asi que nos pillamos unas chelitas y nos salimos a la terraza. Pero la calma no va a durar mucho. El primero en llegar es el camata del pub heavy, que se ve que hoy libra alli y viene a mamar aqui. Despues una pareja en los ultimos veinte, un barbudo y una gorda (otra mas) rubia. El barbas se ve que tiene ganas de chachara y sale a taladrarnos. Nos dice que estamos tontos por no estar en Torshavn, que alli se esta montando una buena. Pero es nuestra ultima noche, mañana volamos temprano de vuelta a casa y si nos vamos a una farra en la capital sabemos que somos debiles y nos liaremos. Y entonces no saldremos ya nunca del pais y acabaremos por convertirnos en unos tarados, como todos sus habitantes. Mejor nos quedamos aqui tranquilitos y nos tomamos unas cuentas rondas y luego a la cama.

El barbas nos empieza a contar que ayer noche fue a Torshavn y tuvo un pollo con un spanisho. No podia fallar, los payasos sin gracia siempre montando el numero alla donde van. Resulta que el puto spanisho se acerco al barbudo, que iba con otro colega, pidiendole droga. Ante la negativa, porque obviamente el menda ni consume, ni es camello, ni nada similar, el otro gilipollas se le puso violento. Y empezo con la tipica mierda chuleta spanisha, "que tu no sabes quien soy yo", "que o me das lo que quiero o te doy de hostias". Bueno, mira, aparte de que esta gente no tiene modales, da asco y no sabe ir a ninguna parte porque se creen que todo es como su puto estercolero de pais, yo no se como seria el puto spanisho, pero decir que le iba a pegar de hostias al barbudo... no me jodas, si es un puto vikingo de casi dos metros. Hay que ser... en fin, que cada cual ponga la palabra que mejor describa semejante comportamiento.

Nos vamos al pub heavy a hacernos un par de rondas. Como el camata habitual esta en el Maverick poniendose fino, hoy han puesto a una camarera que aun no habiamos visto. Y mas vale tarde que nunca, porque ya es el ultimo dia, pero esta es la feroesa mas buena que hemos visto en todas estas jornadas, pero con diferencia. Lo unico es que tiene el pelo azul, no habla y cada vez que le pedimos algo nos mira con cara de mala leche. Supongo que el ser la unica tia buena en una ciudad llena de enfermos mentales le ha agriado el caracter. Lo puedo entender. De pronto entra un tio cojo con lupas de sol, que se pasea varias veces arriba y abajo del pub mostrando su ostensible cojera, no pide nada y finalmente sale del lugar. Otro buen personaje. Y finalmente aparecen el barbudo y la gorda otra vez, que se ve que tambien van de ruta de pubs. Fijo que el barbas nos engancha y nos cuenta la historia del spanisho otra vez. Toni insiste en que nos vayamos antes de que eso acontezca y le hago caso.

De camino al alojamiento pasamos por la puerta del Maverick que, aunque la camarera gorda nos habia dicho anteriormente que iba a cerrar en breve, continua abierto y con personajes dentro. Empieza la hora de los perturbados, pero nosotros tenemos hambre y en el apartamento aun nos quedan unas cuantas viandas. Y chelas. Asi que zanjamos el tema tarados, de los cuales ya hemos tenido bastante racion en los ultimos cuatro dias, y acabamos la noche con un banquete casero de pastel de pescado, fiambre de cordero y salmon. Por supuesto todo acompañado por unas cuantas chelas y la musica de Dylan, Knopfler, Springsteen y Julio Iglesias. Sin mas que contar, nos vamos a dormir y nos preparamos para nuestro viaje de vuelta mañana por la mañana. Ha sido divertida esta experiencia en Islas Feroe. Suponemos que en algun momento volveremos. Y seguro que todos sus entrañables habitantes seguiran aqui esperandonos. Como leopardos acechando a sus presas. Farvæl Føroyar!

jueves, 1 de agosto de 2019

Dos alcoholicos en Feroe. Dia 3

El plan para este nuevo dia que amanece en Feroe es tomar el ferry que sale de aqui mismo, de Klaksvik, en direccion a la cercana isla de Kalsoy. La gran atraccion de este lugar es llegar hasta la punta norte de la insula, obviamente haciendo trekking porque olvidate de las carreteras en semejante lugar, y una vez alli ver el punto donde se tomo la que National Geographic considero la mejor foto del mundo en 2017. Pero nos surgen unas cuantas pegas. En primer lugar, Toni no esta seguro de si podremos hacer un trekking de mas de tres horas en bermudas y zapatillas, que es nuestro preparadisimo equipo. Luego tampoco nos apetece recorrer con una cerveza en la mano algunas zonas denominadas de alto riesgo por lo escarpado y resbaladizo de los acantilados. Y finalmente, que cojones, que ha salido un dia de calor que esto no hay quien lo aguante, y no estamos como para ir a sudar montaña arriba y montaña abajo.

Tal y como salgo de mi ducha matutina, ya lo hago con el bañador puesto. Esto es una clara revelacion que Toni capta a las primeras de cambio y que indica que a tomar por culo lo del ferry a la isla, porque preferimos irnos a la playa. Playa en Islas Feroe, si, lo habeis leido bien. Ciertamente hay varias ensenadas protegidas por los fiordos a lo largo y ancho del pais con pequeñas playas de arena negra volcanica. Pero nosotros nos vamos a ir a la mas popular de todas, y que tambien es protagonista de muchas fotos de folletos turisticos del pais, logicamente por su belleza. Estoy hablando de la playa de Tjornuvik, camino a la cual salimos a eso de las diez, aunque como esta un poco lejos, aun haremos unas cuantas paraditas antes de llegar.

Ya escarmentados con el hambre y la sed que pasamos el dia anterior, hoy me aseguro de meter viveres de toda indole (solidos y liquidos) en una bolsa de plastico que nos llevamos en el maletero del coche. Y sabiendo que lo tenemos ahi en todo momento, tan cerca de nosotros, Toni se perturba. Como buen currante amante del almuerzo, al cabo de veinte minutos de conduccion empieza a soltar unos continuos y reiterados "tengo hambre" que me hacen buscar en el mapa un hermoso paraje idilico donde tengamos buenas vistas y podamos dar cuenta de las susodichas viandas. Y es asi como, tomando un desvio, nos adentramos en el fiordo que lleva a la localidad de Funningur, que casualmente nos ofrece el paisaje mas bello y espectacular que hasta el momento hemos visto en todo el archipielago.

Usando el propio maletero del coche como mesa, nos montamos un puto banquete con vistas al oceano. Por supuesto con chelas incluidas. Cuando retomamos la carretera, nos damos cuenta de que al final de esta ruta por la que vamos, llegamos a una villa tambien recomendada por su belleza, Gjogv, la cual cuenta con un vetusto puerto en una especie de garganta natural en la montaña que nos deja boquiabiertos. Y mira tu por donde que por estas bocas abiertas van a caer un par de cervecitas mas, y es que junto al puerto resulta que encontramos una especie de caseta donde un tipo bastante joven vende, entre otras cosas, chelas bien fresquitas. Joder, de momento el dia no puede ir mejor. Que bien nos ha salido eso de cambiar los planes de buena mañana.

Pero venga, moviendo el culo, que aun tenemos que rodear otro fiordo mas antes de llegar a Tjornuvik. Y esperate que la cosa se nos esta poniendo a tono para el dia de playa. Ahora mismo el termometro del coche marca 24 grados. No nos fiamos, pero al salir del automovil nos damos cuenta de la puta calina que hace. Esto definitivamente no es normal. Buscando por internet nos enteramos de que estamos batiendo la temperatura mas alta que jamas se haya registrado en Feroe, que era de 22 grados un mes de agosto de hace muchas decadas. Y con las ventanillas abiertas para refrescarnos un poco, y pasando otras muchas atracciones que no dejamos de fotografiar, como la poblacion de Eidi o la cascada de Fossa, entre los acordes de la Creedence sonando por la radio, finalmente llegamos a nuestro destino de la jornada de hoy.

Desde Tjornuvik tambien se realizo una de las fotos mas famosas y radiadas de las Islas Feroe. Al final de esta pequeña ensenada, en mitad del mar y bajo un acantilado de mas de 400 metros de caida, se levantan dos pedruscos llamados "la bruja y el gigante", de 80 y 100 metros de altura respectivamente. Estos nombres se deben a una especie de fabula vikinga que no os voy a contar ahora para no aburriros, y que parece ser era una especie de historieta que se contaba a los niños hace muchos años para que no se atrevieran a coger una barca y meterse mar adentro. En fin, tampoco nos preocupa mucho el asunto, porque nosotros ya estamos medio en pelotas (en el caso de Toni completamente en pelotas, ya que para ponerse el bañador decide cambiarse en mitad de la carretera dando el espectaculo) corriendo por la arena en direccion a las congeladas aguas del Atlantico norte.

Congeladas no, lo siguiente. Me cago en la puta. Claro que tambien nos fijamos que, aunque hay mas gente en la playa (el dia incita a ello), somos los unicos putos tarados que nos hemos metido en el agua. Yo tengo que ponerme a dar saltos y chapotear porque se me estan congelando las extremidades, lo cual hace que, al salpicar, me congele mas aun. Toni recurre a su gallardia y se mete un buen trozo, aunque cuando sale afirma que no siente las piernas porque se le ha congelado la sangre. En fin, menos mal que fuera del agua sigue el sol abrasador y nos secamos rapidamente. Y lo mejor de todo es que con el bañito se nos ha abierto el apetito. Y por supuesto la sed.

Nuevamente utilizamos el maletero como mesa y nos damos otro festin etilico-gastronomico. Y luego decidimos bajar la comida paseando arriba y abajo por la pequeña villa de Tjornuvik, incluyendo un fracasado intento de hacer trekking por el monte que acaba a los dos minutos de empezar cuando Toni dice que el camino esta muy empinado para subir por ahi. Acabamos visitando las ruinas de un cementerio vikingo que estan mal indicadas en el cartel y resultan ser un corral de cerdos. Y yo que me pensaba que olia mal porque algun cadaver aun estaba en estado de putrefaccion. Creo que ya vamos algo afectados a causa de tanto mamar. Y a todo esto... no nos quedan chelas. Pues vamonos para Klaksvik, que alli tenemos el Maverick.

Tal y como llegamos al apartamento, Toni fallece durante una hora sobre la cama. Es evidente que vamos algo doblados. Pero no nos podemos encantar. A eso de las seis y algo ya estamos de nuevo en circulacion en direccion al que en las guias figura como el tercer mejor restaurante del pais, y lo tenemos a dos calles del alojamiento, el Cafe Frida. Si no habiamos venido antes a este lugar es porque estaba permanentemente cerrado. Pero mira tu por donde, hoy abre. Y mañana vuelve a cerrar. Los curiosos horarios de Feroe. Degustamos dos chelas de bastante alta graduacion y nos enchufamos una especie de bocadillos de bacalao que estan realmente cojonudos. Al final va a resultar que hoy es el dia que mejor hemos comido de todos, entre el maletero del coche y el haber encontrado, por fin, un sitio donde hacen una comida bastante decente. Y tambien hay que decir que aqui no hay ningun tarado, no como en todos los locales visitados anteriormente en la ciudad. Tan solo dos bellas camareras, una rubita mas joven pero bastante apetecible y otra que parece cuarentona pero que tambien se conserva en plena forma para un buen meneo. Lo unico que nos asusta un poco es que, como estamos en una terracita junto al puerto, las gaviotas pasan sobrevolando a escasos metros de nosotros y en una de estas nos van a secuestrar los bocatas. Bueno, mientras no sean las chelas...

A mi me empieza a doler la cabeza bastante. Creyendo que puede ser debido a la cantidad de chumeo que llevo encima a lo largo de la jornada, me acerco al lavabo para refrescarme un poco la cara y entonces descubro la cruel realidad, por enesima vez. Me he quemado. Si, vale, ya se que en cuanto hace algo de calor y sale el sol es lo habitual en mi. Ya me paso en India, en Manhattan, en Argentina... pero joder, ¿quemarme en Islas Feroe? Pues es lo que hay, soy mas blanco que una pared y esto se paga. Cuando vuelvo a la mesa Toni me indica que estoy mas rojo que un tomate. Pues si, colega, pero mira, se me ocurre una idea para solucionarlo. Ruta de pubs por Klaksvik. Bueno, quiza no solucione nada, pero el caso es que ambos estamos de acuerdo y ahi que vamos a comenzar el paseo.

Para abrir boca nos vamos al pub de la musica heavy. Nada mas entrar nos topamos con lo esperado. Tarados. Un enano de estos de circo entra en el local en una moto electrica de las que llevan los paraliticos, dando hostias con la puerta, llevandose varias mesas por delante y por supuesto atropellandome. Me giro y le digo que pase, que ya me aparto, y entonces empieza con la cantinela perturbada habitual, "¿de donde sois?", seguida de "voy muy borracho", cerrando con un "no hablo ingles". Pero a pesar de esta ultima afirmacion, y cuando yo ya intento volver a la barra a ver si puedo pedir unas cervezas sin ser atropellado de nuevo, el tipo no para de taladrarme, ahora medio en feroes, medio en un ingles bastante deficiente, y encima tartamudeando. El camarero, que es el gordo del primer dia, me dice que no le haga caso, que es un cliente habitual que va borracho. No hace falta que lo jures, colega. Al final Toni y yo nos sentamos en una mesa en un rincon donde hay ubicada una escultura hecha con chapas de botellas que simula a dos burros enculandose. Arte local, supongo. A todo esto el enano se ha quedado con la moto apalancado en la misma puerta de entrada cerrando el paso a todo el mundo. De pronto empezamos a oir unos tremendos ronquidos. El puto enano motorizado esta sopas con la cabeza apoyada sobre el manillar de la moto. Menudo show. De pronto se despierta y empieza a taladrar a un tipo que esta tranquilamente mamando en una mesa cercana. Este se intenta deshacer de el hablandole en italiano. Pero el enano continua a lo suyo en feroes. El otro se va y el motorista macabro se vuelve a quedar dormido y retoma los ronquidos. Joder, que noche nos espera. Al final nos hacemos tres chelas y nos vamos.

Toni y su eterna hambre. De camino al Maverick nos toca parar a hacernos una pizza, no en el sitio de "no vayais ahi" al que fuimos el primer dia, sino en otra pizzeria de comida rapida muy cutre. Y finalmente llegamos a nuestra caseta-pub preferida, el hogar de los tarados mentales, el Maverick. Y ya os digo que hoy, siendo sabado noche, el espectaculo no nos va a fallar. Como sigue haciendo un calor de mil demonios, nos sentamos en la terracita de los cuatro bancos cochambrosos con nuestras recien pedidas chelas... y empieza el show. Un viejo bastante reventado se nos sienta al lado y nos empieza a contar su vida. Que si fue marinero, que si curro en Noruega y en Sudafrica, que si fue el unico superviviente de un naufragio en las Islas Hebridas, que si tiene no se cuantas pensiones, que si... espera, que el tio se esta meando. El menda se levanta y simplemente sale de la terracita ayudado por una muleta y se saca la chorra en mitad de la calle y alli lo suelta todo. Y seguimos para bingo.

En la mesa de al lado de la nuestra hay un tipo en los ultimos cuarenta con gafas de sol, y eso que ya es tarde y el astro rey hace rato que desaparecio. El tio se ha sentado entre una pareja cincuentona que parecen turistas y a culazos ha desplazado al tio mientras cada vez se arrima mas a la señora y le habla a gritos contandole tambien su vida. El marido ya no sabe que hacer, se levanta a por una chela, se cambia de banco, se pone a beber... y al final el de las lupas oscuras comienza a abrazar a la pajara, que cambia su sonrisilla forzada de los ultimos minutos por un respingo mientras comienza a gritar que se tienen que ir. Al de las gafas le da igual, el tipo continua contando su vida mientras la pareja comienza a mirarle con autentico pavor y finalmente se levantan y se alejan del lugar, incluso dejandose sus bebidas sobre la mesa. Bebidas que el de las lupas de sol, por supuesto, se bebe.

Una vez acabado este nuevo show, giramos nuestras cabezas hacia la puerta, donde un grupito de tres individuos parece estar conversando. Uno de ellos es un tipo de treinta y tantos que no dice nada, solo sujeta una pinta y sonrie con los ojos abiertos como platos. Pero joder, es que lleva ya cinco minutos con la misma expresion de autentico perturbado peligroso. Y sigue. Otro del grupito es un gordo que no hace nada, simplemente esta ahi con los brazos caidos y ni bebe, ni habla. Hasta que de repente, sin moverse ni un apice, el tio se saca la polla justo en el mismo sitio que esta, delante de la puerta de entrada y se pone a mear contra la pared del establecimiento. En estos momentos vuelve el viejo marino a nuestra mesa y, viendo nuestras caras de horror ante las escenas que se estan sucediendo, simplemente suelta "esta meando al oceano". Pues si que debe de ir tajado el menda, que ha confundido el oceano con una puta caseta de color rojo.

Finalmente decidimos irnos al alojamiento porque ya es tarde y el espectaculo de perturbados mentales que estamos viendo hoy da la impresion de que puede seguir subiendo de tono y acabar muy mal. De camino, en un solitario parking, vemos a unos operarios montando una carpa. Es sabado y es mas de medianoche. ¿Que cojones sera eso? Se supone que mañana es la fiesta nacional de Feroe, quiza vayan a hacer algun tipo de verbena o festival y necesitan tenerlo a punto para el dia siguiente. Pero vamos, yo no me imagino una puta verbena en Klaksvik. Bueno, que narices, mañana saldremos de dudas. Por hoy ya estamos suficientemente cansados, borrachos y hasta los huevos de perturbados como para irnos a dormir. Asi que buenas noches.

miércoles, 31 de julio de 2019

Dos alcoholicos en Feroe. Dia 2

Me despierto a las seis. Ni a quien madruga Dios le ayuda, ni hora de ir al curro, ni jet-lag, ni hostias en vinagre. Hace un calor de mil demonios y asi no hay quien duerma. La puta costumbre que tienen en estos paises nordicos de poner la calefaccion a toda virolla, o quiza no, porque abro la ventana para intentar despejarme un poco de esta asquerosa calina y sigue haciendo calor. Bueno, a ver si una ducha me refresca un poco. Pero sigue siendo tan temprano que ni un tio tan currante y madrugador como Toni esta aun despierto. Abro todas las ventanas del apartamento, dejo correr un poco el aire y me tumbo en un sofa a leer las noticias del dia en el movil. Claro que poco puedo leer, porque el dia aun ni ha empezado.

Una vez mi compañero de fatigas se despierta, nos tomamos nuestro tiempo en desperezarnos y ponernos en movimiento. Tras unos zumitos matutinos, convenimos en que el plan del dia va a ser cruzar el pais entero de nuevo para ir a la zona cercana al aeropuerto. Alli se encuentra una pequeña isla que queremos visitar, Mykines, la cual parece ser es de extrema belleza debido a la poca accion del ser humano en el lugar (tan solo una poblacion de catorce habitantes). Se trata de la isla mas occidental de todo el archipielago y tan solo se puede llegar mediante un barco que sale de Sorvagur, ciudad junto al aeropuerto. Asi que hacia alla que nos lanzamos. Hora y media de camino durante el cual nos extasiamos con los mismos paisajes que vimos ayer de camino a Klaksvik, pero esta vez con mucha mas calma.

Pues quiza no deberiamos de habernoslo tomado con tanta puta calma. Lo que no sabiamos es que solo hay un barco al dia a Mykines y sale a las diez de la mañana. Y llegamos a Sorvagur a las diez y veinte. En fin, que toca cambiar el plan. Algo mas habra que ver por esta zona occidental del pais. Toni me habla de una pequeña aldea llamada Gasadalur, a apenas unos pocos minutos al norte de nuestra posicion actual, la cual parece ser ha estado siempre aislada del resto del mundo (solo los mas atrevidos lo hacian por barco y luego trepando, ya que esta en lo alto de un acantilado) hasta que hace unos años se construyo un tunel. La historia habitual de Islas Feroe. Pueblo perdido, tunel, y ya no esta perdido, pero la locura de sus habitantes ya es irremediable.

El angostisimo tunel de un solo carril y oscuro como la boca de un oso nos deja en lo alto de una montaña desde la cual divisamos la espectacular belleza de nuestro objetivo. Con razon esta localidad y su famosa catarata que cae desde lo alto del acantilado a mitad del oceano se han convertido en una de las imagenes mas propagandisticas del pais. Obviamente dejamos el coche un poco antes de llegar a la poblacion y nos dedicamos a pasear un rato por entre acantilados, riachuelos, montes y demas espectaculares paisajes mientras tomamos tantas fotos como podemos. Aunque andandonos con cuidado, y es que eso de las barandillas para turistas en los acantilados aqui en Feroe no se estila. Total, para los turistas que tienen...

Como la idea original del dia era navegar por el Atlantico norte en direccion a Mykines, habiamos cogido unas chaquetas apropiadas para ello. Pero por alguna jodida y extraña razon, hace un calor que se supone que es inusual para este nordico archipielago. Nos desabrochamos los atuendos, nos los quitamos, vamos en manga corta... y seguimos sudando como cerdos. ¿Que cojones pasa aqui? Bueno, a grandes males, grandes remedios. Acabamos entre las casas de la aldeita buscando un abrevadero, pero resulta que pronto vamos a descubrir que en este puto pais eso de un bar en cada pueblo no se estila. Si eso un par en la capital y el Maverick en Klaksvik. Y punto. Por lo visto aqui lo mas habitual es que cada uno mame en su casa. ¿Y los turistas? Pues insisto... ¿que turistas? Para los que hay...

Al final encontramos una caseta de mierda donde pone "Cafe", pero que mucha pinta de cafeteria no tiene. Pero mira, tiene una nevera con chelas, que basicamente es lo primero que detecto. Conseguimos que una adolescente nos atienda y nos cobre por el mamoneo y nos salimos a una especie de mesita de merendero donde, con unas acojonantes vistas al oceano y bajo un sol infernal, nos enchufamos nuestros trofeos. Y en estas propongo el siguiente plan del dia, que muy bien podria ser visitar el cercano lago Sorvagsvatn, aquel que os comente que se situa al final de la pista de aterrizaje del aeropuerto. Para darse un chapuzon si fallan los frenos del avion. Se supone que tras una caminata de unas cuantas horas bordeando el lago, llegas al mar, donde ves un curioso y bello efecto visual provocado por la naturaleza que no os voy a explicar por no extenderme demasiado.

Bueno, el caso es que a Toni tampoco le apetece mucho ni comprobar el efecto visual ni nada relacionado con patear tres horas para verlo. Asi que nos conformamos con ver el lago desde la carretera y trazamos un nuevo plan alternativo. Pues ya puestos nos vamos a la capital del pais, Torshavn, que ahi seguro que hay abrevaderos, que la verdad es que ya hace sed y hambre. En algo mas de media hora llegamos al "puerto de Thor", que es la traduccion de Torshavn y aparcamos, absolutamente sin quererlo, junto al fuerte britanico de la Segunda Guerra Mundial. Algo que realmente me apetecia ver pero que me decepciona un poco, primero por lo cutre y poco acondicionado para el turista que esta (ni una jodida exposicion de nada, ni un cartel explicativo de lo que es) y segundo por la intensisima niebla que ahora misma acaba de caer sobre la capital y que apenas si deja ver un par de metros delante de uno mismo.

Pues vamos a mamar y a comer. O no, porque el asunto no va a ser tan facil. Ni siquiera en la capital. Esta claro que este pais no tiene infraestructuras preparadas para acoger turistas. Como estamos fuera de hora (son las tres) no hay ni un solo sitio abierto para menear al bigote. Pero es que ni pizzerias o sitios de comida rapida. Por supuesto no hay ni un solo kebab, eso aqui ni saben lo que es. Al final recorremos todo el centro de la ciudad buscando algun jodido bar o restaurante y ya de paso vemos la localidad en si. Dos putas horas y nada. Toni se sube por las paredes del hambre y la sed que tiene. Yo ya le sugiero que tal y como esta el tema nos esperemos a las seis que abren para cenar. Pero entonces encontramos una pequeña cerveceria donde conseguimos que nos hagan un plato de nachos para los dos. Por cierto vaya racion salvaje que nos ponen. Y nos cascamos cuatro chelas. Que vamos con retraso.

Al final coincidimos en que Torshavn no nos ha gustado. Entre el hambre y la sed que hemos pasado y que no deja de ser una ciudad portuaria como cualquier otra en Europa de similares caracteristicas, nos largamos de alli porque no creemos que pueda ofrecernos nada mas. Mientras estabamos mamando, sin embargo, me he puesto a buscar algun lugar donde cenar ya de camino a Klaksvik, y he encontrado un restaurante (que ya es raro) en un pueblo llamado Fuglafjordur, localizado en un fiordo perdido, pero no muy lejos de nuestra entrañable ciudad de alojamiento. Toni comienza a babear pensando en el pescado tan cojonudo que nos podemos hacer alli, sin embargo yo estoy lleno hasta la garganta con los putos nachos y las chelas que nos hemos cascado en la capital. Pero que cojones, si hay que hacer un esfuerzo, se hace.

El restaurante Muntra, que asi se llama, es de lo mas tetrico. Desde la carretera vemos que esta localizado en un primer piso de un edificio. Subimos unas escaleras de lo que parece una finca de viviendas cualquiera de dos pisos y de pronto nos encontramos, en mitad de un rellano, a un viejo muy extraño con delantal que nos mira a traves de unas gafas que tienen un cristal empañado y otro que no. Le preguntamos por el restaurante y el tio nos dice que le sigamos, pero nada mas. Me fijo que sus andares son un poco patizambos. Sus pantalones, como tres tallas mas cortos de lo normal, dejan ver parte de un blanquisimo tobillo y unos mas que inquietantes calcetines de color verde chillon. La puta leche, a ver donde nos hemos metido.

Las mesas y la cuberteria son lo siguiente a cutre. En una de estas el viejo nos pregunta si queremos cerveza. No da opcion a ninguna otra bebida. O no tiene mas o es la unica palabra que sabe en ingles, idioma el cual parece que ni habla ni entiende demasiado bien. Pero vamos, que con nosotros lo va a tener facil, trae las putas chelas y ni abras la boca, que no hace falta. Para cenar pedimos unos platos combinados con diferentes pescados que no son nada del otro mundo. Definitivamente esta gente no esta preparada para el turismo, supongo que porque tampoco tienen mucho. Yo me acabo el plato a duras penas porque sigo lleno por culpa de los putos nachos de Torshavn. Eso si, las cervezas caen que son un placer. Supongo que para eso siempre tengo sitio. A la hora de pagar me acerco a la barra, donde hay una oriental de cierta edad (supongo que esposa tailandesa del viejo), pero esta sale corriendo cuando me ve y se mete en la cocina. Al cabo de unos segundos sale el tarado con la eterna media gafa empañada. O soy muy feo, o la oriental no sabe hablar ingles, o no sabe contar el dinero, o todo a la vez. En este remoto lugar todo es posible.

Ahora me gustaria explicar algo que lei sobre los feroeses y las tailandesas. Que ayudara a entender lo del viejo y esta pajara. Al parecer en este archipielago el porcentaje de hombres es muy superior al de mujeres, algo asi como un 70 a 30. Asi que, en vista de que para muchos mendas era casi imposible el encontrar pareja en el pais y teniendo en cuenta lo aislados que viven muchos de ellos, el gobierno feroes decidio iniciar una campaña online (con pagina web creada a proposito incluso) para atraer feminas tailandesas a Feroe ofreciendoles casa y trabajo si se casaban con un hombre del pais. A decir verdad, y tras leer sobre este tema, yo esperaba una autentica invasion de asiaticas en Islas Feroe, pero esta del viejo es la segunda que veo despues de una que habia en el aeropuerto y que tenia mas pinta de turista que de otra cosa. Pero bueno, supongo que algo de verdad habra en el asunto, porque el de las gafas empañadas no creo que haya ido por su propio pie a Tailandia. Y menos con los calcetines verdes.

Despues de un paseo por toda la localidad (que por cierto vaya peste a pescado por todas partes) intentando bajar todo lo ingerido, decidimos enfilar nuestro tunel bajo el agua preferido y viajar en el tiempo y el espacio en direccion a Klaksvik. ¿Y que se puede hacer en Klaksvik a estas horas? Eso, lo que os estais imaginando. Por lo pronto descubrir un nuevo pub que el dia anterior estaba cerrado, el Jacqson. Si, se escribe con Q, por raro que parezca. Este si que parece un pub medianamente normal, con decoracion moderna, bastante espacio, su barra con tres hermosas jovenes camareras, un escenario... y un tarado. De esto no puede faltar en Klaksvik. Un tio cuarenton bastante demacrado vestido con una chaqueta de capitan de barco que entra en el local tambaleandose, se sienta en una mesa y se pone a hablar completamente solo. Bueno, mientras no nos taladre a nosotros... A todo esto yo pruebo la sidra autoctona, la Nordic Cider, que esta jodidamente exquisita. Quiza muy dulce, pero sabor intenso a fruta, poco gas y buena dosis de alcohol. La bebida perfecta para este momento del dia.

Pero estamos cansados de tanto tute a lo largo de la jornada, asi que no nos extendemos mucho mas. Comenzamos a caminar en direccion al apartamento y... bueno, que resulta que el Maverick siempre pilla de camino. Y somos debiles. Entramos a nuestro local de los horrores preferido y nos encontramos a la gorda joven de ayer como unica camarera. Nos pedimos dos chelas y nos vamos al piso de arriba (que ni sabiamos que tenia), que basicamente es una buhardilla con cuatro mesas. Y en una de ellas hay tarados, por supuesto. Una tipa oriental (otra tailandesa supongo) esta fumando como un carretero y discutiendo a grito pelado en un clarisimo feroes con una pareja. En un momento dado se levanta y parece que se vayan a pegar. De pronto se gira y nos saluda. Yo ya me temo lo peor y Toni insiste en que bajemos de vuelta a la barra a ver a la gorda. Vamos, no creo que se haya enamorado de ella de repente, supongo que es una excusa para salir del follon.

Nos pedimos otra, y como no sabemos a donde huir, porque o es la oriental loca o la gorda de la barra, al final nos sentamos fuera, en un banco junto a la puerta del bareto, y cerramos la puerta. No queremos hablar con ningun chiflado, solo disfrutar de nuestra chela tranquilamente. Son las once de la noche, estamos rotos. De pronto caemos en que es viernes por la noche y un escalofrio nos recorre todo el cuerpo. Muy tranquilo esta todo aqui para ser el dia y la hora que es. ¿No sera que a medianoche sacan a todos los tarados del pueblo a la vez a desfogarse? No queremos comprobarlo. Nos acabamos las cervezas en dos tragos y, lentamente, nos alejamos en direccion al apartamento. Poco mas de las once y media y ya roncando. Como buenos chicos.

martes, 30 de julio de 2019

Dos alcoholicos en Feroe. Dia 1

A quien madruga Dios le ayuda. Nunca he hecho demasiado caso de ese refran, pero por si acaso siempre intento levantarme tempranito, por si cae algo desde lo mas alto. Seis y media de la mañana y ya en pie, y no por obligacion, y es que hoy mismo empiezo mis vacaciones. Y mira tu por donde que ayer me llego el primer regalito de cara a este periodo estival. Mi viejo colega Toni (ver el relato "Dos alcoholicos en Malta") aterrizo en la ciudad en la que resido dispuesto a embarcarse conmigo en mi inmediata aventura veraniega y de paso ayudarme a vaciar tantos vasos, latas y botellas de cerveza como nos encontremos a lo largo de nuestro discurrir. Aunque de momento, para empezar, ambos nos embutimos en la version mas saludable de nuestras personas y a eso de las siete y media, tras un par de zumitos que nos proporcionan un poco de energia matutina, nos decidimos a pasear sin rumbo por las calles de mi ciudad.

Un buen paseo, sin duda. Y es que tras casi cuatro horas de caminar y conversar amenamente sobre todo tipo de tematicas, llegamos a casa sudando como cerdos. Me da que hay una ola de calor sobre el pais, o algo asi, porque esta solana abrasadora no es normal. Por suerte nuestro plan de evasion se encuentra al norte, en un archipielago perdido en mitad del Atlantico, territorio vikingo por excelencia y que muy poca gente conoce a no ser que sea por su modesta seleccion de futbol. Me refiero a Islas Feroe. Ahi vamos. A refrescar un poco el siempre tortuoso calor veraniego. O eso esperamos, y es que alli la temperatura media en julio y agosto se situa en los doce grados centigrados. Claro que las estadisticas, como se suele decir, estan para romperse.

Llegamos al aeropuerto sin mas contratiempo y alli, como suele ser habitual en nuestras personas, combatimos la tediosa espera con un par de cervecitas. Que nadie piense mal, son las primeras del dia y ya son las tres de la tarde. Despues de poco mas de una hora de vuelo que se pasa, nunca mejor dicho, volando, procedemos a aterrizar en el aeropuerto internacional de Vagar, tambien llamado Sorvagur, debido a la cercania de esta ciudad, o simplemente aeropuerto de Islas Feroe, porque no hay ningun otro en todo el pais. La aproximacion a la pista es de lo mas macabra, y es que el aerodromo esta situado en un valle bastante angosto. Por las ventanillas vemos con cierto panico como las alas del avion pasan bastante cerca de las laderas de las montañas. Para mas inri, el frenazo al aterrizar es realmente violento. Luego descubrimos que esto tiene su justificacion en que la unica pista de este diminuto aeropuerto es bastante corta y, ademas, acaba bruscamente en un acantilado que da a un lago. A pesar de todo esto, nuestro estimado (sobre todo a partir de ahora) piloto realiza su trabajo de forma magistral y nos aterriza a todos sanos y salvos en el archipielago.

Una vez pasado el nada estricto control de pasaportes (sonrisa y entre usted al pais), nos dirigimos a la zona de alquiler de automoviles a recoger nuestro vehiculo ya contratado y aqui nos asalta una tremenda disyuntiva. Yo no estoy acostumbrado a conducir por el lado derecho y siempre que lo hago monto alguna, y Toni tiene el permiso de circulacion retirado durante unos cuantos meses a causa de una cierta eventualidad etilica del pasado. Asi pues, ¿quien cojones conduce? Despues de contarle a mi colega un par de experiencias un tanto peligrosas que tuve conduciendo al reves en Islandia y en Suecia, al final Toni decide que, aun a riesgo de ir al talego, prefiere hacerse el con los mandos del vehiculo. Total, ¿a cuanta policia vamos a ver en cuatro dias en este archipielago perdido? Ya os anticipo la respuesta. A ninguna.

Antes de salir del aeropuerto, y viendo los articulos que ofrece la tienda del lugar, decidimos comprar algo del material alli expuesto. Que basicamente son chelas. No hay otra puta cosa. Pero no somos los unicos. Todos los pasajeros del avion estan pasando por caja y llevandose packs y packs de cervezas. Aqui algo se cuece. Vamos a seguir su ejemplo, que si estos feroeses lo hacen, sera por algo. Comentar que en todo el pais solo hay dos marcas, Okkara y Foroya Bjor, aunque ambas producen diferentes tipos de caldos. Compramos varias al azar y las metemos en el coche. Y ahi vamos, a atravesar el pais. Porque nuestro alojamiento esta justo al otro lado del pais, en las islas orientales. Concretamente en la ciudad de Klaksvik. Aunque no os alarmeis. Cruzar todo el pais es, segun el navegador, hora y media de conduccion. Tampoco es para tanto.

Hay que hablar un poco de Klaksvik para poner al lector en contexto. Aunque con cinco mil habitantes se trata de la segunda ciudad mas grande de la nacion, justo despues de la capital, Torshavn, se trata de un lugar bastante dejado de la mano de Dios. Hasta 2006 tan solo se podia acceder a la ciudad por barco, y no siempre, ya que la constante niebla sobre el archipielago y en particular sobre las islas orientales, muchas veces cancelaba los ferries. Se puede uno imaginar la sensacion de aislamiento de los habitantes del lugar. Afortunadamente para ellos, en el año reseñado se construyo un tunel de seis kilometros bajo el oceano para unir Klaksvik con la isla vecina de Eysturoy. Aunque no es el unico tunel submarino del pais, y casi todas las montañas feroesas estan perforadas con innumerables tuneles para facilitar el transito, este de Klaksvik es el mas largo. Y yo diria tambien que uno de los mas tetricos. Es como entrar en otra puta dimension. Te metes 150 metros bajo el oceano y justo en el fondo a un artista local (un puto zumbado) se le ocurrio la idea de poner unas tenues lucecitas de colores. Lo dicho, para anunciar que entramos en otro mundo. O viajar en el tiempo. O a un manicomio. Pronto lo averiguaremos.

Tal y como sales del tunel, entre la espesa y eterna niebla que siempre cubre Klaksvik, te topas de morros con una rotonda en cuyo centro la decoracion es un anzuelo gigante. Mal presagio. Aunque Toni y yo somos de dificil asustar. Especialmente porque venimos con una sed atroz. Son ya casi las ocho y solo llevamos las dos chelas del aeropuerto en el cuerpo. El anzuelo, la niebla y el extraño hecho de que todas las calles esten desiertas nos dan absolutamente lo mismo. Nosotros vamos cual burro tras una zanahoria directos a nuestro alojamiento, un coqueto apartamento a apenas dos calles de lo que podriamos llamar el centro de la villa y el puerto. Alli una señora realmente gorda pero muy sonriente nos recibe, nos da las llaves y nos cobra. Es mi primera imagen de una feroesa. Lo peor es que las sucesivas imagenes de feroesas no van a ser muy diferentes.

El problema de las chelas que compramos en el aeropuerto es que, obviamente, estan calientes. Pero yo soy muy previsor, y es que ya unas semanas antes habia indagado en Google Maps la posicion exacta de los pubs de la ciudad. Que no hay muchos, por cierto. Solo dos, en realidad. Pero ambos a muy poca distancia del alojamiento. Apenas nos da tiempo a tirar las maletas en el suelo y meter las cervezas en la nevera del coqueto apartamento y acto seguido Toni y yo salimos disparado en busca del pub que nos queda mas cerca en el mapa. Y he aqui que en este momento nuestras vidas van a cambiar para siempre. Porque vamos a descubrir el Maverick.

El Maverick es una puta caseta de madera en mitad de la nada. La puerta del retrete de mi casa es mas grande que la de entrada a este antro. Abro decididamente la puerta, y es que la sed me puede, y de pronto me encuentro que estoy en misa. ¿Que cojones es esto? Cuatro bancos en fila mirando hacia el altar. Bueno, no es el altar, es la tele. Ah, ya veo. Resulta que el equipo local, el Klaksvik, esta jugando su partido de Europa League contra un equipo suizo. "Y van empatando...", nos susurra un extraño individuo de los que esta en el banco de la ultima fila. Se ve que esto es todo un logro para ellos.

Yo ignoro el partido y me lanzo a la minuscula barra, donde un camarero que no vuelve a cumplir los cincuenta, redondo como un tonel y con gafitas y sonrisa de pedofilo, se frota las manos. Mal rollo. Le suelto mi tipica historieta del turista escoces que llega nuevo al pais y quiere probar chelas del lugar y blablabla... y el tipo me saca una botella con una oveja negra en la etiqueta. ¿Es una indirecta? "No, es que los escoceses bebeis mucho y esta es la mas fuerte que tenemos". Me gusta como razona el pedofilo, pero aun asi prefiero probar primero las del grifo. Aunque solo hay tres grifos. Que nos ponga dos chelas al azar y ya veremos. Aqui descubro la tonica de servir la cerveza en Feroe. Pasan olimpicamente de servirte una pinta como es debido. Llenan el vaso hasta donde les viene en gana (nunca hasta arriba) e intentan echar la menor espuma posible. Ciertamente parece una pinta de orin, muy poco atractiva a la vista. Pero cuando la probamos, yo no se si es por la sed que llevamos o porque realmente esta buena, Toni y yo nos lanzamos sendas miradas de aprovacion. Pon otra, pedofilo.

Mientras degustamos las chelas feroesas en la terracita del lugar (compuesta por cuatro o cinco bancos de madera medio podridos), se nos comienzan a acercar lugareños que parece que pasan algo mas del futbol y buscan conversacion. Toni ya me habia advertido que leyo en algun sitio que los feroeses viven tan aislados que cuando ven una cara nueva se lanzan a por ella como si fuera una novedosa atraccion. Pero lo cierto es que nos estan empezando a rodear. Esto parece como cuando en El Planeta de los Simios los monos rodean a Charlton Heston y lo miran como una cosa rara venida de vete a saber donde porque es el unico humano que habla.

Y ojito a los personajes que se nos presentan. Para empezar un tipo delgaducho de cincuenta y largos que se tambalea de tal manera que parece que se vaya a caer de un momento a otro. Pero el hijoputa la pinta ni la suelta ni deja caer una gota. Le intento dar conversacion con el tema del partido y el menda, entre un apestoso aliento a alcohol, me dice que el fue jugador del Klaksvik en su juventud. "De los mejores de la historia", me apostilla. Me pregunto como seran los peores. Acto seguido, un tio mas joven con una perpetua sonrisa de perturbado se nos acerca y nos empieza a taladrar con el tipico "¿de donde sois?" y toda la perorata que viene a continuacion. Pero, en serio, la mirada de este tio da muy mal rollo. De descuartizador psicopata o algo asi. Ademas, a traves de esa sonrisa macabra se puede ver que tiene todos los piños deformes. Seguramente de comer carne humana. Me arriesgo y le pregunto donde podemos comer algo a estas horas. Lo peor que puede pasar es que me diga que tiene varios cuerpos mutilados en su casa. Asi que me anticipo y señalo hacia una especie de sitio de pizzas que se ve a unos pocos metros. Su respuesta da puto miedo. Suelta un "no vayais ahi..." con un tono parecido al que le dirian unos pueblerinos de Transilvania a unos turistas que quieren ir al castillo del Conde Dracula a pasar la noche.

Obviamente no vamos ahi. El descuartizador nos recomienda un restaurante al norte de la ciudad (que son cinco minutos andando) y que abre hasta tarde. Llegamos hasta el lugar y parece de lo mas normal. Al menos lo parece. Porque aqui normal no creo que haya nada. El camata es un tipo con aspecto algo mas tranquilizador que los especimenes del Maverick, unos cincuenta tacos, con poco pelo... pero cuando abre la boca comenzamos a denotar ese tonillo arrastrado de perturbado mental que ya hemos oido hace apenas unos minutos. El tio nos trae unas chelas y la comida y se queda en la barra con la nariz pegada a un ordenador. Y ya pasa olimpicamente de todo. Este tan capaz que esta viendo porno de niños. O de cabras. Porque hasta los pedofilos son mas normales que este personaje. Cuando ya por fin nos trae la cuenta me doy cuenta de que el pavo empieza cada vez a ir mas encorvado. Y al final ya hasta se restriega las manos tambien como el pederasta del Maverick. Me cago en la puta, aqui son todos familia.

Mientras lentamente anochece (estamos en el paralelo 62, asi que nunca oscurece del todo), volvemos en direccion al Maverick para ver si nos hacemos alguna otra cervecita para rematar la noche. De camino nos topamos con un pub heavy que no figura en Google Maps. Lo de pub lo intuimos por un par de tios mamando en la puerta y lo de heavy por la musica que sale de dentro. Este sitio, aunque tambien bastante diminuto, tiene mas atmosfera rockera, con sus mesas, su barra con seis grifos... pero el camata es otro gordo con una pinta bastante rarita. Me alivio bastante cuando veo que no tiene ese deje de perturbado en el habla. Ademas este tio habla ingles bastante bien (los otros eran dificiles de entender) y sirve las cervezas con algo mas de espuma. Como el ambiente aqui mola mas, nos hacemos dos, claro que tampoco nos molestamos mucho en mirar a los individuos que tenemos alrededor por si nos llevamos alguna otra sorpresita.

Como empezamos a ir pedo y andamos cansados por el viaje, decidimos que ya es hora de ir al alojamiento a roncar. Pero claro, el problema es que pasamos por la puerta del Maverick de camino. Una timida inspeccion visual me revela que, como el futbol ya ha terminado, todos los putos tarados parecen haberse ido. Toni no se acaba de fiar mucho, pero finalmente nos arriesgamos a entrar a hacernos la ultima. Efectivamente el local esta practicamente vacio. Tras la barra ahora hay una vieja gorda que no para de soltar violentisimas carcajadas ante los comentarios del unico parroquiano que ahora mismo se encuentra alli. Volvemos a la estrategia del turista nuevo en busca de cervecitas locales. Pero esta gorda directamente nos saca una botella muy rara y nos llena dos chupos. Y dice que ella invita. No nos lo pensamos. Y como nos sabe mal, nos pedimos dos mas que si que pagaremos. Craso error.

De no se sabe donde sale otra camarera igualmente gorda morbida (mas de 120kgs seguro) pero mas joven, y esta nos pone dos chelas. Ya nos estamos liando. Al final Toni me dice que tiene hambre, aunque acabamos de cenar. Me da que es una excusa para salir de esta ratonera donde podemos acabar muy mal con las gordas. Pero no, lo del hambre es cierto, y como no tenemos claro a donde ir a por papeo, pues acabamos en la pizzeria del "no vayais ahi". Al final vamos y no vemos nada raro, salvo que los unicos clientes son adolescentes entre 12 y 15 años. No hay ni un puto adulto. Hasta los dependientes yo diria que no tienen mas de 18. A ver si es que el pedofilo viene aqui a buscar carnaza y por eso no quieren que nos acerquemos, para nos descubrirles el chiringuito. Al final llegamos al apartamento a la una de la madrugada y al destapar la comida que hemos comprado descubrimos que hemos pedido una pizza como una puta rueda de camion. Y eso que no era la mas grande. Al final cae (habia hambre de verdad) y nos vamos a dormir con la barriga llena y ya en este nuevo pais que, como quien dice, acabamos de pisar, Islas Feroe.

jueves, 18 de julio de 2019

Fin de semana en Budapest 3. Domingo

He dormido a ratos. Eso que cada cierto tiempo miraba el reloj y eran las tres, o las cinco, o las seis y media... En el ultimo vistazo horario ya son las ocho y media, y hace tanto puto sol ahi fuera que no hay forma de pegar ojo ni con antifaz. Tengo un intenso dolor de cabeza, no se si por las chelas de anoche o por no dormir en condiciones, y ya van dos dias. Asi que intento mantener la posicion de reposo un rato mas, mientras me retozo con el polvo y los bichos de esta maldita cama del hotel de los horrores.

Tras pegarme la correspondiente ducha matutina, me hago cargo de que empiezo a acumular ropa sucia y no se donde meterla. Lo unico que tengo a mano es la bolsa del kebab que compre el viernes por las noche, asi que no me lo pienso y la comprimo toda alli. Eso si, la mezcla de olores es tremenda, mejor atar la bolsa bien atadita y no abrirla mas que en caso de peligro de muerte. Pero dejemonos de seguir haciendo cafradas en esta habitacion del terror, es mi ultimo dia en Budapest y vamos a aprovecharlo realizando alguna actividad. Que comience el paseo.

Buscando una ruta diferente a las que he recorrido en las anteriores jornadas, hoy enfilo la misma avenida en que se encuentra mi alojamiento en direccion sur. La avenida en si es muy pija y bonita, incluso con un tranvia circulando por el medio de la misma entre jardineras repletas de flores. Pero ojo como te de por callejear. Es meterse por una bocacalle al azar y entrar en barrios deprimidos, solitarios, oscuros y con edificios abandonados y en ruinas. Y todo esto lo hago buscando un puto lugar para desayunar algo, ya que en la via principal no hay mas que putos McDonald's (que por cierto en esta ciudad hay casi uno en cada esquina), Burger Kings y kebabs. Y a estas horas pues no apetece semejante mierda de comida, la verdad.

Al final, y todavia con el estomago vacio, acabo llegando al rio y paseando por la vera, ahora en direccion norte. Recorriendo los diferentes muelles me encuentro a un barbudo que vende tickets para un paseo cultural en barco por el Danubio. Ya que no tengo ninguna otra actividad que hacer, y viendo que el precio no esta demasiado mal, le tengo que hacer la pregunta de rigor para ver si la respuesta me acaba de convencer o no. ¿Hay bar en el barco o que? Al final me decido a comprar el ticket, asi que ya podeis imaginar lo que me contesto el menda.

Pero ya que aun queda una hora para zarpar, recorro un par de calles y acabo encontrando una terracita chill-out, con sombrillas y tias en bikini, donde voy a aprovechar ese tiempo de espera para finalmente desayunar. Y me desayuno una cerveza, como esta mandado. Para evitar quemarme con el puto sol, me ubico debajo de una enorme sombrilla, lo cual es el gran acierto de la jornada porque de repente, y sin venir a cuento, cae la mega-tormenta sobre Budapest. Veinte minutos y sol otra vez. Y yo todavia debajo de la sombrilla cascandome mi chela y viendo a las pajaras en bikini correr huyendo del agua como si esta fuera acido. En fin, que gente mas floja.

Ya en el barco, me pido otra chela. Bueno, al final seran tres, y es que el trayecto dura hora y media. El turistico pasaje que comparte navegacion conmigo es bastante curioso. Varias gordas rusas, un grupito de jovenes indias que me esta poniendo malisimo y luego todo tipo de orientales mezclados, coreanos, japoneses, chinos, tailandeses... Ah, y un tio treintañero que parece aleman o similar y que esta compitiendo conmigo a ver quien deja el bar mas vacio. Y bueno, el paseito en chalupa tampoco tiene mucho mas que contar. Vamos arriba y abajo por el rio varias veces y vemos las mismas mierdas que yo vi ayer en mi paseo, pero esta vez desde el agua. Nada del otro mundo.

Se acaba la historia y tengo un hambre de mil demonios. No me la juego. El viernes cene de puta madre en el Drum Cafe y no esta muy lejos de aqui. Me hago otra chela y entonces me doy cuenta que de tanto mamar ya no tengo ni hambre, y eso que aun no he jalado nada solido en todo el dia. Pero el pollo con paprika y dumplings ya esta pedido. Y la racion no es precisamente pequeña. En fin, que sudo para acabarmelo y acto seguido arrastro mis pasos, literalmente, hacia el hotel para reposar todo lo que me he enchufado a lo largo de la mañana y primeras horas de la tarde.

Me tumbo en la cama llena de bichos con la barriga que me llega hasta el techo y me tiro dos horas muriendo, lanzando sonidos guturales nada saludables, mientras intento escuchar por la radio el Tour de Francia. En el cual no pasa nada interesante, y es que desde que no corre Indurain esto ya no es lo mismo. Pero como dije al principio, es mi ultimo dia, y no pienso perder el tiempo quejandome de lo enfermo, empachado o borracho que estoy. Asi que al final saco fuerzas de donde no las hay y me propongo iniciar mi ultimo tour etilico por la capital hungara.

Callejeando al azar, encuentro un pub cuyos camareros son un tio con rastas y el tipico peludo con camiseta de heavy metal. Me dicen que tienen 250 diferentes tipos de cerveza. Yo no se como cojones lo hago pero siempre acierto con estos sitios. Pues que me pongan una. El rastas me recomienda su preferida, en cuya etiqueta sale un cadaver con bigote y gafas de sol. 9% de alcohol. Con solo una ya me vuelve a subir el pedo. Opto por no hacerme mas en este local porque si no me da que no salgo de alli mas que como el tio de la etiqueta de la chela. Hora de volver a mi pub preferido, el cual he visitado todos los dias y hoy no va a ser menos, el Beer Brothers.

Aparte del simpatico camata que me atendio los dos dias anteriores, hoy tambien hay una pajara de esas con gafas rollo secretaria que lo primero que hace es lanzarme una enorme sonrisa. Despues se acerca a mi mesa y mientras la limpia con un trapo y me dice no se que, se agacha y me pone el escote a dos dedos de mi nariz. Ya le he visto hasta los pezones, porque obviamente la secretaria, digo camarera, no lleva sujetador. Se levanta y me sigue sonriendo. Ponme dos pintas de golpe, guapa, que me da que de aqui no me voy a mover en toda la noche. Hay que ver estos cabrones hungaros como saben atraer y retener a los clientes.

Y asi pasan mis ultimas tres o cuatro o cinco horas de pingoneo en Budapest. Sentado en el Beer Brothers, pidiendo mas y mas chelas a la secretaria, que cada vez que se acerca a la mesa a traerme otra, se contonea y sonrie. O quiza soy yo el que me contoneo del pedo que llevo ya. Que mas da. El caso es que de ahi ya no me queda nada mas que hacer que arrastrarme hasta el hotel y dormir hasta las tres de la madrugada. Solo hasta las tres, y es que a las tres y media mi taxi me recoge en direccion al aeropuerto. No ha estado mal esto de Budapest. Ha sido corto pero intenso.

martes, 16 de julio de 2019

Fin de semana en Budapest 2. Sabado

Yo no se que cojones pasa pero abro los ojos a las tres de la madrugada y no hay forma de que vuelva a conciliar el sueño. Supongo que la macabra habitacion de este asqueroso hotel de los horrores que me ha tocado en gracia tiene algo que ver. Me pica todo el puto cuerpo, se ve que la cama esta llena de todo tipo de bichejos, eso aparte de las cucarachas y arañas que pasean libremente por delante de mis narices de forma constante. Menudo zoologico la puta habitacion. Pero encima esta el tema del ruido. Todo tipo de ruidos dentro y fuera del hotel. Cisternas a todas horas, extrañas bombas de agua que parece que esten achicando en un submarino, portazos, chirridos... y fuera el trafico que no cesa ni a altas horas, y con la mierda de ventana medio serrada que me ha tocado, poco puedo aislarme del exterior. En fin, que menuda puta nochecita.

Me dedico a pasear por la habitacion, intento desalojar los intestinos varias veces, pero ya os comente lo jodido que es acomodar el cuerpo en una taza justo con un lavabo encima. Me vuelvo a tumbar, duermo diez minutos, mas putos ruidos raros. Encima el colchon-ataud me esta jodiendo la espalda mas si intento dormir que si me quedo de pie en un rincon. No hay manera. Al final me pego una ducha, con el aliciente de que la toalla proporcionada por el alojamiento tiene mas pelos que el culo de un hippie. Ni dormir, ni cagar, ni ducharme... pero mira, con la tonteria ya son las nueve. Venga, vamos a darnos un buen paseo turistico por la ciudad. Que desde luego sera mejor que quedarme en este jodido hotel de los horrores.

Un buen pateo me lleva a cruzar el Danubio en direccion al castillo, hacia el cual subo por empinadas calles y escaleras (esta en lo alto de una colina), ya que en su recinto se encuentran mis dos principales objetivos del dia de hoy. Dos museos. Si, me he vuelto culto de repente. En primer lugar, excavado en la roca y con acceso a traves de la misma muralla del castillo, me adentro en el muy poco conocido pero historicamente importantisimo Museo del Hospital en la Roca. Este tetrico lugar es un bunker subterraneo, compuesto por kilometros de estrechos pasadizos, que los nazis construyeron durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque oficialmente este lugar fue utilizado como hospital, de ahi su nombre, son muchos los rumores que afirman que aqui se gesto el proyecto nuclear aleman, que luego acabo sobre dos ciudades japonesas, enmascarado como proyecto nuclear americano. En fin, no me metere en la historia completa porque ahora no viene a cuento. Pero ya os digo que tiene mucho jugo. De hecho este bunker en particular fue el ultimo bastion que los alemanes perdieron de todos sus territorios fuera de Alemania durante la guerra, tras un durisimo asedio por parte de los comunistas y una defensa extrema por parte de los nazis.

Tengo tanta verborrea sobre el tema, que logicamente ninguno de los agilipollados turistas que visita el sitio conoce en absoluto, que al final la encargada de promocion del museo se queda hablando conmigo mas de media hora y me regala varios libros sobre el lugar, con la promesa de que escribire algo en las redes sociales y les ayudare a promocionar todas estas desconocidas historias. Pero no nos encantemos, y eso que la muchacha, de nombre Gabriella, esta tan de buen ver que mereceria que me quedara un poco mas de chachara con ella. Pero me espera otro museo, el mas conocido Museo Militar de Budapest, que tengo que decir que, a pesar de que tiene una buena y amplia exposicion sobre la Primera Guerra Mundial, me decepciona bastante. Y es que no le saca ningun jugo a la Segunda, y se preocupa mas de excusar a los hungaros reiterando mil y una veces que ellos no estaban ni de un bando ni de otro en la guerra, cosa que, historicamente hablando, dista bastante de ser cierta.

Entre museo y museo no pude evitar cascarme una chela. Pero ciertamente hoy me estoy comportando mucho, y es que ya hace bastante que hemos pasado el mediodia y me mantengo solo con esa solitaria hidratacion. Dejando ya la zona del castillo, continuo mi interminable paseo para ver toda la ciudad, dirigiendome hacia el norte por la vera occidental del Danubio. Varias horas de caminar me llevan, entre otras atracciones, a la Isla Margarita (localizada en mitad del rio), el impresionante edificio del Parlamento (mi preferido sin duda) y la gran sinagoga en pleno barrio judio. Y mira tu por donde que la susodicha sinagoga se encuentra muy cerca del Beer Brothers, el que fue mi primer pub del dia de ayer. Pues coño, con eso de que ya son casi las seis, un par de chelitas bien que pueden caer, que ya estoy hasta los huevos de andar. Y lo siguiente, llenar el buche.

Hoy si. Mi reserva efectuada ayer en el Bor-La-Bor, uno de los mejores restaurantes de la ciudad segun las criticas, me va a permitir por fin degustar los maravillosos manjares de este lugar. El sitio es un poco tetrico, ciertamente, ya que esta ubicado en un subterraneo que mas bien parece una especie de cueva. Cierta reminiscencia, por las formas de los arcos y los diferentes pasillos, al famoso The Cavern de Liverpool. Y menudo papeo, colegas. Empiezo con una tipica sopa hungara de Rochefort y dumplings. Despues me meto el plato estrella, el estofado de ciervo, escandaloso. Y aunque no quiero, al final no puedo evitar degustar un postre tambien, por recomendacion del amplio camata que me atiende, parfait de chocolate, por supuesto en compañia de un chupo de palinska, que es el licor tipico hungaro. Y se trata de uno de esos licorcitos que te quitan la respiracion de lo fuerte que esta el hijo de puta. Pero oye, donde fueres haz lo que vieres.

Salgo completamente hinchado a la calle. Decido darme un buen paseo junto al rio, ahora que ya ha caido la noche y con las luces de los monumentos la vision de la ciudad es incluso mas espectacular. Me cuesta caminar, ciertamente. Y en un momento dado pasa lo que tiene que pasar, tanta comida al final por algun lado tiene que salir, y en este caso comienza a pedir paso a traves de la puerta de atras con autentica bravura. Vamos, que me estoy cagando encima y estoy en mitad del puto rio. Aqui o me saco el culo hacia el Danubio o me meto en uno de los barcos pijos que estan anclados en los muelles y en cuyas cubiertas se sirven cenas para parejitas trajeadas a la luz de las velas. Pensando que lo de acceder al barco quiza no sea muy dificil, ahi que me lanzo pasarela abajo, para darme de morros con una especie de portero segurata que me pregunta por el nombre de la reserva. Esto... bueno, en realidad es que he visto la carta de cocteles por internet y me apeteceria tomarme uno a bordo. El tio me mira de arriba abajo con cara extraña. Quiza tenga algo que ver que por mi lado no hace mas que pasar peña vestida de etiqueta y yo voy en vaqueros y con una camiseta de propaganda totalmente sudada. Al final el segurata me pregunta si soy irlandes. No se a que cojones vendra la pregunta. Le digo que no, que soy escoces. Y entonces me sonrie y me dice que vaya a la cubierta dos que me estan esperando para darme mesa. No lo entendeis, ¿verdad? Bueno, pues yo tampoco. Pero a la cubierta dos que me lanzo.

Un repeinado trajeado me sienta en una mesa y me deja la carta de cocteles, la cual ni miro, porque os recuerdo que me sigo cagando y esta es la razon principal por la que estoy aqui. Me levanto y le pregunto al camata mas cercano por el servicio. Al doblar la esquina. Joder, que alivio. Me tiro como un cuarto de hora vaciando el puto ciervo entre gimoteos de placer. Salgo, me lavo las manos, la cara... y descubro que el barco ya no esta en el muelle. Estamos navegando por el Danubio. Lo curioso es que estos tours con cena en crucerito de lujo cuestan una jodida pasta, segun pude ver ayer en unos folletos. Y yo me estoy haciendo el paseo por la cara solamente porque me estaba cagando. O porque soy escoces, o irlandes, o vete tu a saber. El caso es que al final, y ya que no puedo salir del barco de momento, decido volver a mi mesa y pedir algo. Pero que cojones un coctel... yo quiero una chela. Y me ponen una jodida cerveza enorme con unos cacahuetitos para picar. Aun tendre que volver a vaciar. Al final, como el trayecto dura cerca de una hora, me casco tres chelas. Entre al barco lleno de comida y ahora salgo borracho como una cuba. Tremendo.

De vuelta al hotel atravesando todo el barrio judio un sabado por la noche, me doy cuenta de que, aparte de ser la zona de pubs de la ciudad, es la de las putas callejeras. Son varias las que me sonrien en los semaforos y me piden diez mil florines. Pero yo soy como un burro detras de una zanahoria, y la zanahoria no son precisamente las fulanas. A un par de calles del alojamiento aun hago una paradita mas y me cuelo en un pub del que sale estruendosa musica heavy, y por supuesto me pido una ultima cerveza. Al final llego a mi habitacion de los horrores con una botella de dos litros de agua en la mano, la cual ni recuerdo haber comprado. Creo que en el garito heavy se me fue la pinza y bebi mas de una, porque ahora compruebo el rejoj y me faltan un par de horas de recuerdos. Y no creo que haya sido precisamente abducido. Bueno, quiza abducido por el zumo de cebada. Ya se que la cama esta llena de bichos, pero a estas alturas ya todo me da igual. Caigo en ella y fallezco.

lunes, 15 de julio de 2019

Fin de semana en Budapest 1. Viernes

No es que mi vuelo sea especialmente madrugador, ya que sale a las nueve, pero ya se sabe como es la historia esta de tener que venir a un aeropuerto. Que si con tiempo, que si por si acaso... bueno, vamos, que a las seis ya estaba arriba. Y aunque es mas o menos la hora a la que me suelo levantar todos los dias, el tema es que jode. Basicamente porque hoy, ya que no trabajo, podria quedarme en la cama rascandome los huevos y retozandome entre las sabanas. Pero no, aqui estoy en el puto aeropuerto con casi dos horas de espera por delante. Y es que al final vienes pronto por si acaso, pero el acaso nunca sucede, y te toca esperar como un condenado.

Y claro, ya me conoceis, soy debil. Yo no puedo esperar sin mas, mirando el techo o leyendo una novela. Y menos si me plantan un bar justo delante. Y mira que me fastidia gastarme cuatro pavos en una chela de mierda en un aeropuerto, donde siempre es todo carisimo, y especialmente cuando voy a un lugar donde la cerveza es muchisimo mejor que cualquiera que pueda consumir aqui y extremadamente barata. Pero es que no me puedo contener. Asi que me pido una pinta, me siento a degustarla y asi dejo que pasen los minutos hasta que llegue la hora de embarcar rumbo a Budapest. Que si, que aun no lo habia dicho, al pais magiar que voy, a Hungria.

Con cuarenta y cinco minutos de retraso, lo cual dentro de mi amplia experiencia aeroportuaria es mas que aceptable, me subo al avion de esta compañia con la cual aun nunca habia volado, WizzAir. Para amenizar las tres horas de vuelo me decanto por la lectura. Dos libros del gran Abel Basti, Bariloche Nazi y Hitler en Argentina. Las esvasticas y el careto de Hitler en la portada quiza puedan asustar a algun que otro pasajero flojeras y excesivamente cotilla con las lecturas de los demas, pero ciertamente me la suda. A estas alturas de mi vida como que estoy yo ya para aguantar a imbeciles y seguir la estupidez integral de lo politicamente correcto.

Sin nada especialmente reseñable que relatar, aterrizo en Budapest y me dispongo a esperar a mi chofer privado, contratado de antemano, que me lleve a mi alojamiento en la ciudad. Janek es un tipo amplio pero bonachon y simpatico. Me doy cuenta de que en este pais se puede conducir sin cinturon de seguridad y cometiendo todo tipo de ilegalidades. O eso o es que el tal Janek esta zumbado. Su ingles es muy primitivo, pero me intenta dar chachara. Buenas tematicas, licores caseros hungaros y mujeres. Con esto ultimo el tipo babea especialmente, hasta el punto de que cada vez que nos cruzamos con alguna despampanante hembra en un semaforo, el tipo empieza a señalarla y a gritar como un perturbado, y desatiende completamente al resto del trafico, con el peligro que esto supone para la conduccion. Pero aunque estamos a punto de salirnos de la calzada varias veces, al final llegamos sanos y salvos al destino.

He contratado el puto hotel de los horrores. Y mira que he estado en sitios y sitios, pero jamas he visto nada como esto. Aunque recuerdo uno de Liverpool que no se quedaba tampoco atras. Se trata de una habitacion en un edificio medio en ruinas. Aunque estoy en el tercer piso no uso el ascensor ni un solo dia. Es un montacargas industrial que no tiene ni puertas de seguridad y va a golpes. Las puertas no se ni para que tienen llave, porque de una patada se abren. Ya dentro de la habitacion, la "cortina" es un trapo roñoso totalmente roido y con agujeros por los que puedo meter la cabeza. La ventana exterior cierra, si, pero la contraventana esta serrada por la parte superior, no se muy bien por que, con lo que solo cierra la parte inferior, y mal, porque la maneta esta rota. La cama... bueno, solo dire que es mas comodo dormir en el suelo. Si no hubiera tanta mierda en el, claro. No solo polvo, tornillos, incluso algun papel arrugado y tirado tal cual, sino tambien pequeños habitantes en forma de minusculos bichos que corren que se las pelan y alguna que otra cucaracha que tranquilamente me saluda y ni se molesta en esconderse. Y para rematar tenemos el cagadero. Que si, que lo solicite dentro de la habitacion, pero vaya tela. El lavabo esta justo encima de la taza, con lo cual es practicamente imposible sentarse. Para cagar hay que, basicamente, estirar el culo y agachar el espinazo en una posicion bastante incomoda. En fin, que mejor dejamos el asunto alojamiento. Supongo que ya os habeis hecho una ligera idea de lo que hay.

Salgo a la calle con la intencion de iniciar mi primer paseo por Budapest y mi primera imagen de Hungria es una vieja gitana dandole una paliza de muerte, a patadas y puñetazos, a un viejo que intuyo sera su marido, el cual yace en el suelo casi inconsciente. Esto justo en el portal de mi alojamiento. Me alejo rapidamente del lugar no vaya a ser que se escape alguna galleta. En mi primer callejeo descubro que algo positivo tiene el hotel de los horrores, y es la ubicacion. Estoy en mitad de la zona de farra y pubs de la ciudad. Casi mejor que, como algunos son 24 horas, me quede mamando constantemente por la zona y asi me evito subir a dormir al tenebroso alojamiento.

Tras veinte minutos de ejercitar las piernas decido que mi cuerpo necesita liquido. Me siento en la terracita de un pub llamado Beer Brothers y cuando el simpatico camarero viene a atenderme le suelto el tipico rollo del turista escoces perdido que quiere probar cervezas tipicas. Me dice que he ido a caer en uno de los pubs con mas clases de chelas diferentes de toda la ciudad. Joder, colegas, y al azar, es que los huelo. La atencion es cojonuda, el menda me da a probar cinco o seis para que me decida. Casi con la degustacion gratis ya voy pedo. Al final me bajo dos pintas y, prometiendo volver al lugar, me despido para finalmente llegar hasta el rio Danubio.

El Danubio ya no es azul, como escribio Johann Strauss en su famosa obra musical. Que cojones, ahora es una mezcla entre verde y marron mierda. Asqueroso. Aun asi, la estetica de los puentes y la ciudad junto al rio si que impresiona bastante. Bueno, pero no estamos aqui para estas mariconadas. Tengo hambre y he leido que un sitio llamado Bor-La-Bor es uno de los mejores restaurantes de Hungria y no queda muy lejos. Pero para mi desgracia el sitio es tan popular y cojonudo que no hay mesa para cenar. Asi que decido reservar para el dia siguiente y me hacen un pequeño hueco. Total, soy yo solo. Aunque me pongais a jalar encima de un retrete, tampoco voy a protestar. Y bueno, que sigo teniendo hambre y tengo que buscarme un sitio al azar.

Drum Cafe Budapest. En la puerta simplemente pone "comida hungara", lo cual estando en Hungria tiene su logica. Pero la verdad es que acierto de pleno. Es el tipico sitio para gente local, curreles y viejos. Solo hay un camata que habla ingles y bastante mal. En definitiva, es barato y la comida espectacular. No me excedo comiendo, que ya sabeis que siempre que viajo pillo unas cagaleras tremebundas, y esta vez quiero intentar evitarlo. Asi que entro con una sopa tipica hungara de champiñones y despues un pescadito al grill. Eso si, con las chelas no me puedo controlar. Aqui son tipicas las cervezas de frutas, pero no os penseis que son para flojeras, no, todas tienen mas de 6% de alcohol. Aqui a la peña le gusta colocarse. Asi que pruebo las de melon, cereza, arandanos rojos y azules y otra que me recomienda el camata que no se ni lo que lleva. Y obviamente salgo del local como una peonza.

Se suponia que ahora me tocaba hacer un tour etilico por bares tipicos de la ciudad, con degustaciones incluidas. Pero voy tan doblado que no consigo llegar al punto de encuentro del tour. Pues que les jodan, me gastare el dinero del tour en hacer mi propio tour. Etilico tambien, por supuesto. Asi que enfilo varias calles con intencion de ir poco a poco volviendo al alojamiento, pero me cuesta varias horas. Demasiadas paraditas. Y en cada una, chela. Casi de milagro evito un lugar llamado Coxx, que parecia el tipico pub oscuro de musica rock. Pero de pronto, y cuando ya enfilaba la puerta de entrada, veo salir de dentro a un negrata enorme vestido de castigador. Obviamente salgo por patas. Siempre me pasa una de estas. Finalmente acabo en un "ruin pub", algo tipico de Budapest. Se trata de un edificio completo en ruinas que alguien compra y monta en el, sin reformarlo demasiado, un enorme disco-pub. Tampoco me sorprende tanto como la gente dice, quiza porque en mi estado ya apenas si puedo distinguir nada.

Son algo mas de las once y decido que necesito tumbarme porque estoy totalmente roto. Pero esta ciudad esta llena de kebabs, es algo masivo y alucinante. Casi hay tres o cuatro en cada manzana. Eso y los masajes tailandeses, que tambien salen como setas, en cada calle dos o tres. Y bueno, el caso es que justo debajo del hotel tengo tres kebabs. A elegir. Y esta vez no elijo bien. Es el peor puto kebab que me he comido en la vida. Solo lleva puta verdura, el pollo ha debido de salir volando porque dentro del pan no esta. Asi que me lo jalo ya en la habitacion de los horrores y como no lleva sustancia me quedo con hambre. Echando un vistazo al mapa en el movil descubro que en la calle de atras hay un kebab y una tienda de alcohol que abren las 24 horas. Ya es mas de medianoche. Se me ocurren todo tipo de pensamientos malevolos... Y al final, pensando, pensando, me quedo dormido con la luz encendida, vestido y con el movil sobre el pecho.
 
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