lunes, 23 de enero de 2017

Fauna deportiva bajo cero

Me levanto a una hora decente y se me ocurre, como vengo haciendo en las ultimas semanas, salir correr un poco, unos cuarenta minutos, no mas, no vaya a ser que queme mas alcohol del que me puedo beber. Lo cierto es que viviendo al lado del rio, sobre todo en esta parte del este de la ciudad, es una gozada. Me bajo por un sendero hasta la vera del cauce fluvial y alli sigo un caminito que en una direccion lleva hasta el mismisimo centro de la ciudad y mas alla, y en la otra direccion, quien sabe, la verdad es que nunca he llegado tan lejos como para averiguarlo. En fin, pongamonos en marcha.

Uno se piensa que a estas horas y por este tipo de caminitos, que parecen casi exclusivamente habilitados para la practica de alguno de estos deportes populares, en su mayoria nos vamos a encontrar con deportistas madrugadores y algun que otro vecino despistado paseando al perro, pero lo cierto es que de todo hay por estos parajes. Y frio, porque aunque la ciudad es moderadamente templada en invierno, hoy a estas primeras horas del dia nos encontramos con dos grados bajo cero. Sinceramente es la mejor temperatura para correr, al menos en lo que a mi respecta. Quiza tenga algo que ver con mi alcoholismo cronico. Asi no voy todo el rato sudando alcohol como un poseso.

Decido coger el camino junto al rio en direccion este, remontando el cauce, hare veinte minutos y luego dare media vuelta y me volvere. Nunca falla, aunque el lugar esta bastante poco transitado por lo general, siempre te encuentras con algun tarado perdido. Para abrir boca un ciclista chafando huevos que me adelanta sin demasiados problemas, aunque a poca mas velocidad que yo, y eso que voy a pie. De equipo no va mal, buena bici, abrigado, pero insisto, es que el menda iria mas rapido si se bajara de su montura. Por otro lado, y ahora que lo veo, me da a mi la impresion de que soy el unico que tiene cojones a ir en pantalon corto a esta temperatura.

A los siguiente ya me los he cruzado un par de veces, una pareja de viejos y una rubia de unos treinta que intuyo es la hija, todos ellos paseando a dos perros. Nada del otro mundo. A continuacion me pasan dos corredores que van tan follados que parece que anden persiguiendo su comida del dia de hoy. Tampoco seria algo raro, lo cierto es que por este caminito, con la cantidad de maleza que hay, en ocasiones veo cruzar conejos, ardillas, zorros... en fin, mientras no me salga un puto tigre, nada que reprochar. A todo esto sigo siendo el unico menda en pantalon corto, y lo peor es que estoy empezando a sudar.

Doy media vuelta y empieza mi festival. Al otro lado del rio, ya me he fijado en este lugar muchas veces, hay una especie de caseron blanco, que por alguna rara conexion de mi cerebro relaciono con una comuna, una secta o alguna mierda similar. Siempre, sea la hora a la que pase, oigo una especie de musiquilla hipnotica y en ocasiones a un tio como con un megafono dando instrucciones o soltando parrafadas o vete a saber que, dado que a consecuencia de la lejania no acierto a distinguir bien las palabras. El sitio me da bastante mal rollo, pero por suerte hay un rio bastante caudaloso de por medio. Y en estos mismos momentos una barcaza de regatistas con cuatro mendas a bordo surca sus aguas a toda velocidad. Deben de estar preparandose para la Oxford contra Cambridge, vaya usted a saber.

Otro corredor, abrigado como si estuviera en el puto Polo Norte, se me cruza. Otro que va chafando huevos, aunque me da que este lo que no puede es ni moverse de tanta puta ropa. Y a lo lejos viene mi heroe... distingo una silueta, delgaducha, viene corriendo, seguro, pero con el cuerpo de medio lado. Esperate que no lleva camiseta... y va en vaqueros... y con zapatos. Menudo esperpento. Se me cruza y ni me ve, va con la mirada perdida. Y yo que creia que lo mio con el pantalon corto era de machote. Joder, a este le doy el titulo de deportista del mes. Y el que viene a continuacion otro que tal, este ya ni corre, anda tres pasos y se para, se tambalea, cojones que se me cae encima, me dice algo balbuceando, paso de el. O era un yonkarra o un tio al que el pedo de anoche aun le dura y no acaba de encontrar el camino de vuelta a casa. Pues que siga paseando, que siga, que el rio cauce arriba es muy largo.

Al final llego de vuelta al hogar sudoroso, con las primeras gotas de alcohol cayendo por mi frente abajo. Pues creo que sera mejor que haga caer algunos chorros, no gotas, de alcohol del que tengo en la nevera por mi garganta abajo. Primero me doy una reconfortante ducha, a continuacion me asomo a la cocina y, oh si, todavia un par de chelas bien fresquitas. Tendre que ir a comprar algunas mas en breve, pero primero, y sin mas dilacion, me casco la primera y me siento como un puto campeon. Y eso que la carrera de hoy, viendo la cantidad de especimenes que pululan por el mundo, creo que la he perdido. Salud.

sábado, 14 de enero de 2017

Tres dias en Roma 3. Paseo resacoso

Como no podia ser de otra manera despues del exceso etilico de ayer, me levanto en esta mi postrera jornada en Roma con una resaca de infarto. Lo primero que veo al salir de mi habitacion es la cara congelada del recepcionista indio que me dice que esta noche han llegado a hacer seis grados bajo cero. Y la cosa no ha mejorado puesto que muy pronto voy a comprobar que en la calle la temperatura va a resultar gelida a lo largo de todo el dia. Pero lo primero es coger fuerzas e intentar combatir la resaca con mi tipico desayuno virulento en el hotel que, debido precisamente a los excesos etilicos de ayer, hoy no es tan intenso como en las jornadas anteriores. Que tengo el estomago bailando samba, vamos.

No he previsto ningun plan especial para hoy, asi que cojo el mapa y busco algun punto que visitar, algun paseo que dar, algo que ver y hacer. Un tanto lejos del hotel queda la basilica de Santa Maria la Mayor, que he leido es bastante espectacular. Estoy hasta el forro de los huevos de ver iglesias pero por una mas no me voy a morir. Ademas, el paseo con esa temperatura congelada que tenemos hoy me deberia de venir bien para el resacon. Bueno, la verdad es que no, lo paso bastante mal, apenas puedo respirar y parece que lleve dos cadenas con bolas de acero atadas a los tobillos. Poco a poco, sin prisa, con mas de un quejido y medio agonizante, finalmente llego a mi destino.

Tengo sed. Hoy no voy a aguantar sin chuzarme hasta la comida, ya se sabe que la resaca pide alcohol, vamos que tengo el mono. Estoy muy cerca de la estacion de tren de Termini, la cual esta rodeada, como casi todas las estaciones del mundo, de bares. Me meto en un sitio simplemente llamado 'Birreria', donde encuentro a un viejo en los servicios que esta meando en pelota picada. Tampoco es que me interese mucho, porque yo voy a lo mio, que es mear tambien, pero con el frio que hace y la tos tisica que tiene el hombre, yo le recomendaria que se cubriera un poco. En fin, debe de ser una costumbre romana.

Soy un tipo raro, me gustan las estaciones de tren, las veo como monumentos tanto o mas importantes que iglesias, coliseos y demas mierdas habituales. La estacion actual de Termini fue una obra iniciada por el Duce en 1942. Autentica arquitectura de la Segunda Guerra Mundial. No la puedo dejar escapar. Pero lo cierto es que me decepciona, posiblemente porque tras el colapso con la derrota en la guerra, esta ambiciosa obra nunca pudo ser acabada por el ejecutivo fascista. Asi que a lo largo de los tiempos posteriores se han ido agregando elementos y reformando otros muchos. Vamos, que la estacion es una porqueria post-modernista que parece mas un centro comercial que otra cosa. Mejor sigo caminando direccion norte sin rumbo establecido a ver si me encuentro alguna otra pirula interesante. Cojones, casi me estampo contra una farola con esto de ir mirando hacia la decepcionante fachada de la estacion. Bonita farola, con un grabado de un aguila de las Fasces. Ya sabia yo que la mano del Duce por algun lado tenia que aparecer.

Parando a hacerme alguna que otra cervecita mas, llego hasta la Villa Borghese, que a dia de hoy es un espectacular e inmenso (no os podeis imaginar cuanto) parque de esos que la gente usa para pasear y despejar la mente. Me tiro mas de media hora atravesando la Villa Borghese de los cojones que nunca se acaba, hasta que al final se me acaba la paciencia, me vuelve a entrar sed y tengo que buscar en el mapa la salida mas proxima. Voy a dar casi por casualidad a la monumental Piazza del Popolo, que mira tu por donde esta flanqueada por diversas callejuelas todas ellas llenas de bares y restaurantes. Caros, supongo, la tipica mierda para turistas. Asi que ando durante unos diez minutos mas para intentar salir del meollo y cuando veo un sitio algo mas cutre me meto a hacerme un par de buenas birras y comer, como no, un buen plato de pasta.

El paseo de hoy ha sido largo, y si lo sumamos a la resaca y el intenso frio, hace que yo ahora mismo me encuentre bastante reventado. Pronto anochecera, asi que tras el papeo voy tranquilamente paseando hacia el hotel, que ya no queda muy lejos tras todo el voltio que he pegado. Obviamente aun hago un par de paraditas a cascarme dos cervezas mas. Una vez llego al hotel arreglo todas mis cuentas, que con tantas chuzas y resacas concatenadas aun se me va a olvidar pagar. Ya que al dia siguiente me largo temprano al aeropuerto, decido reservar un taxi y casi despedirme del recepcionista indio, al cual le espeto que en breve voy a visitar su pais de origen. Supongo que el tipo se alegra, aunque su expresion tampoco cambia mucho de la eterna sonrisa que me ha mostrado durante todos estos dias. O quiza era el otro indio, porque los dos recepcionistas son clavados y como siempre voy borracho la verdad es que los confundo. En fin, que me da igual.

El tipo al final me recomienda un sitio para cenar esta noche, un restaurante cercano llamado 'Los Tres Amigos' o algo asi, obviamente en italiano. A mi eso me suena a una pelicula mexicana muy mala de los 80, pero ya que no tengo ningun otro plan, casi que voy a probar. Buen sitio, ambiente muy tranquilo, no excesivamente caro y nuevamente la pasta (no puedo comer otra cosa) esta cojonuda. Por supuesto botella de vino para cenar y licores para cerrar la paraeta. Un ultimo paseo de apenas un par de calles me separa del hotel, asi que recorro mis ultimos pasos por los adoquines de Roma y me despido, hoy sin ir excesivamente doblado, de esta ciudad y este pais tan cargados de historia. A dormir, y tras unas cuantas horitas, avion y vuelta a la realidad.

lunes, 9 de enero de 2017

Tres dias en Roma 2. Del cielo al infierno

Amanece en Roma con un frio de cojones. La temperatura ahi fuera sigue al borde de la congelacion. Yo por suerte he dormido bien y no tengo una resaca demasiado intensa, asi que hoy me puedo chuzar de nuevo. Pero me da que no lo voy a hacer hasta la hora de la comida, como ayer. En primer lugar porque el desayuno del hotel vuelve a ser excesivo, creo que incluso mas que el de la pasada jornada, cada dia como mas a lo cerdo. En segundo lugar porque las primeras visitas del dia no invitan al chumeo sino mas bien al recogimiento y a la oracion. Ya os podeis imaginar, estando en Roma la visita al Vaticano es obligada.

Despues de tres contundentes trabajos en la taza del retrete (esto cada dia va a peor), decido ponerme en camino direccion norte para cruzar el rio Tiber y hacer frente a la primera visita del dia, fugaz pero intensa, el Castillo de San Angelo y los preciosos jardines a su alrededor. O no tan preciosos, porque, bien sea por la temprana hora o por el puto frio que hace, estan desiertos y llenos de residuos en forma de botellas, bolsas de plastico, paquetes de tabaco y demas. Alguien se debio de pegar aqui una buena farra anoche. Aparte de mi mismo, la unica presencia humana en la zona es la de dos hermosas jovenes calabresas (otra vez hermosas y calabresas, como la camata de ayer, habra que visitar la zona en un futuro) que me piden que les haga una foto.

Se acabo la tonteria. Via de la Conciliacion direccion oeste, al fondo ya veo mi objetivo, cual peregrino obsesivo. Empiezan a aparecer turistas no se sabe ni de donde. Masificacion humana, me acerco, empiezo a sudar, ah cojones, que ha salido el sol. Y casi sin querer darme cuenta aqui estoy, en mitad de esta plaza en forma de cerradura que representa la llave para el cielo, la Plaza de San Pedro, el VATICANO. Y ya esta, tampoco era para tanto. Fotos por doquier y la angustiosa sensacion de que me voy a tener que poner en la cola que da la vuelta a toda la plaza para poder entrar a la basilica. Una hora de cola y controles de seguridad de metales, me cago en los putos moros. Aunque me da a mi que las maquinas estan desenchufadas, porque ni veo seguratas, ni policias, ni Guardia Suiza, ni nada de nada. Venga, vamos a ver la basilica de una vez, que por cierto es impresionante.

Siempre es interesante visitar un pais nuevo, aunque se trate de la nacion mas diminuta del planeta. Pero ya esta, ya hemos cumplido, ya hemos estado en el cielo. Atravieso la columnata de la plaza y vuelvo a estar en Roma. Empiezo a tener gazuza y sed, como se nota que las fuerzas del mal empiezan a actuar una vez que has dejado tan sacro lugar. Pues vamos a mitigar nuestros instintos mas crudos y basicos en el mejor sitio posible, el infierno. O bueno, ya que estamos en Roma, iremos al Trastevere, que mas o menos viene a ser lo mismo, barrio de perdicion con papeo, alcohol y putas. Ah, y alguna que otra iglesia tambien, por si a uno le apetece rezar en pleno barrio de Satanas.

El Margherita, en la parte norte del Trastevere, es, como su nombre indica, un restaurante especializado en pizzas. Pero no os vayais a creer, nada carero, bastante rustico y tradicional. Es hora de enchufarse un par de pizzas, y eso que son de buen diametro, pero tanto rezar me ha dado hambre, y las birras que me he cascado nada mas entrar al local tambien me han abierto la gazuza, que cojones. La de pulpo esta realmente buena, bastante genuina, pero la de salmon es algo espectacular. Para cerrar el festival, mas cervecitas y un par de licores. De todas formas aun no voy demasiado doblado.

Me recorro todo el Trastevere pero para mi desolacion no hay putas. Obviamente las tres de la tarde no es la mejor hora para encontrarlas. Sin embargo aun hago alguna que otra paradita en diversos baretos de lo mas cutre (y barato), entre ellos uno llamado simplemente 'Cantina', tan miserable y oscuro que no puedo ni ver con claridad la etiqueta de la chela que me estoy cascando. O quiza sea que empiezo a entonarme. De vuelta al hotel tengo un buen paseo, atravesando nuevamente la isla Tiberina y parando a hacer unas fotos en el Palacio de Venecia, concretamente al balcon desde donde Benito Mussolini hacia sus discursos. Si, amigos, el Duce.

Pues al final he llegado al hotel en unas condiciones bastante mejores que las de ayer. Hay que remediarlo. Inmediatamente vuelvo a bajar a la calle y me topo de bruces con un cartel que pone 'Bar'. Simplemente. Me aposento en este local que no tiene nada de especial, salvo que detras de la barra hay dos chinos y la bebida, para estar en pleno centro, no es cara en absoluto. Uno de los chinos habla ingles, asi que mantenemos cierta chachara. Tambien hacen pizzas, pero por desgracia cierra antes de la hora de cenar. Entre una conversacion bastante anodina y echar un ojo a las ultimas noticias del dia en mi movil, me casco tres o cuatro o cinco birras. No lo tengo muy claro, lo unico que se es que son de 660cl. Buena medida.

Salgo del bareto de los chinos, ahora si, realmente doblado. En un callejon junto al Pantheon, por donde voy rebotando casi de pared a pared, me encuentro La Sacristia y El Seminario, uno enfrente de otro. No, no es hora de rezar otra vez, se trata de dos restaurantes de bastante poco lujo, de estos que no tienen ningun tipo de promocion y son solo para la gente local. Vamos, lo que andaba buscando para acabar el dia. Al final me decanto por el Seminario porque veo que las camareras son dos viejas gordas. No es que tenga un gusto enrevesado, pero esta gente te suele tratar mejor que las tipicas barbies. Por desgracia, aunque era de imaginar, no hablan ingles. Asi que meto la nariz en mi plato de pasta y como y bebo vino hasta que me empiezan a doler todos los organos de mi cuerpo.

El puto Seminario me ha reventado, pero aun tengo los santos cojones de acercarme hasta la plaza, donde estan todos los turistas en las terracitas (a uno o dos grados de temperatura por cierto) y cascarme un coctel que no tengo ni puta idea de lo que lleva pero que me acaba de rematar. No voy a contar nada mas porque esto es lo ultimo que recuerdo de la jornada. Supongo que a continuacion llegaria a rastras al hotel y me echaria a dormir. Roma me esta matando.

domingo, 8 de enero de 2017

Tres dias en Roma 1. Paseo cultural

Aqui estamos, amigos, ultima hora de la tarde o primera de la noche, recien aterrizado en Roma, Italia, si, la ciudad de nuestros colegas los romanos. Ciampino, un aeropuerto ridiculo y con instalaciones tercermundistas, lamentable que la primera cerveza que agarro de una nevera para refrescarme a mi llegada a la ciudad este mas caliente que mi culo despues de cagar guindillas. Mala entrada hemos tenido en el pais, mejor agarro un taxi hasta mi hotel y me preparo para meterme una buena cena, chuza y a la cama.

Mi hotel es el Pantheon Inn, un antiguo edificio en la zona del espectacular Pantheon, primer monumento que veo de la ciudad y que me deja bastante extasiado. El susodicho hotel fue en su tiempo vivienda de Garibaldi y a dia de hoy comparte varios pisos de habitaciones con la sede del puto partido socialista italiano. Empezamos mal y vamos a peor. Por lo menos el restaurante que me recomienda el recepcionista indio no esta mal del todo. Es caro, si, pero el papeo es exquisito, por supuesto me tiro a la pasta, algo que no voy a abandonar en los sucesivos dias. Cojones, estamos en Italia. Massimo es el propietario del local, un tipo simpatico que, afortunadamente, habla ingles. Y es que voy a tener un problema de comunicacion en las proximas jornadas. Sobre todo cuando los italianos te dicen que si, que hablan ingles, luego te pones a hablar con ellos y ni te entienden ni te responden. Y bueno, que mi italiano tampoco me permite mucho mas que decir 'una birra grande, per favore'. Aunque para mi casi que es bastante.

Despues de un par de chelas consistentes, o quiza alguna mas, al final me acabo yendo a dormir. Ha sido un dia corto, asi que vamos a centrarnos en la siguiente jornada, donde ya me levanto en perfecta forma y a temprana hora en la capital italiana. El primer plan del dia es desayunar fuerte, incluido en el hotel, con un bonito buffet que me va a permitir coger fuerzas. Mas de uno se sorprende de ver a un tio comiendo como un cerdo sin parar durante mas de media hora, pero bueno, es que voy a pasear. Y es asi que, casi a punto de reventar, y teniendo que realizar una visita previa a la taza, finalmente consigo enfilar mis pasos hacia el rio Tiber, cuya orilla voy a seguir durante un buen rato a lo largo de este interesante paseo por la urbe.

No os lo vais a creer, no me lo creo ni yo, pero no pruebo ni una sola gota de alcohol en cinco horas. Paseo y paseo y paseo, veo cosas, hago fotos... y ni se me pasa por la cabeza enchufarme algo de gasolina. Definitivamente el desayuno ha sido lo bastante virulento como para dejarme saciado. La temperatura es agradable, a primera hora hacia realmente frio, apenas dos o tres grados y con un viento criminal, pero el sol va calentando y al superar los diez o doce grados ya tengo que llevar la chaqueta en la mano e ir en camiseta. Si, soy un tipo bastante caluroso. Y eso que aun no he bebido nada, insisto.

Mi andadura cultural me lleva por la vera oriental del Tiber hasta la isla Tiberina, la cual me resulta un enclave muy curioso. A continuacion me dirijo hacia el Foro Romano pasando por la famosa plaza de la Boca de la Verdad. Aunque paso del ritual de meter la manita en la boca, dejo eso a chinos y japoneses, que estan haciendo una cola de cerca de una hora solo para semejante chorrada. Pronto llego al Circo Massimo, donde me imagino algunas escenas de la peli Ben-Hur, la buena, la de Charlton Heston, no la nueva aberracion que han estrenado recientemente. Y finalmente circunvalo el Foro, disfrutando de la vista desde las zonas mas elevadas y acabando, como no puede ser de ninguna otra manera, junto al colosal, y de ahi su nombre, Coliseo.

Se acabo, tengo sed, creo que tiene mucho merito el haber aguantado tanto. Desde hace un par de semanas tengo reservada una mesa para comer en uno de los mejores restaurantes de esta zona, pero aun queda una hora para eso, asi que ahora toca visitar el Shamrock, un pub irlandes que me encuentro por casualidad durante mi caminar y que, obviamente, despierta mas aun mi sufrida sed. Una pinta de una lager italiana y una breve conversacion con la hermosa camarera calabresa (breve porque la chica habla bien poco ingles) hacen que la espera hasta la hora del papeo se me haga mas o menos amena.

El Luzzi es un restaurante de menu para trabajadores locales. Los pocos turistas que lo pisan lo hacen casi por error, porque bien poca promocion tiene, pero las opiniones que uno se puede encontrar por internet lo convierten en uno de los lugares mas tipicos (y baratos) de la zona. Antipasti y pasta, yo sigo a lo mio, con mas cervecitas y acabando con varios licores del pais, limoncelo, amaro y grappa. Salgo del sitio haciendo eses, con la barriga llena y feliz. Pero no me quedan mas cojones que seguir paseando y viendo monumentos, calles, plazas y demas. Turno para echarle unas fotitos al espectacular monumento a Victor Manuel, frente al cual paro a cascarme otra cerveza, por supuesto. Acto seguido cojo la Via del Corso y tras un ratillo mas de caminata llego a la mitica Fontana de Trevi.

Demasiados turistas. No se muy bien como, pero acabo en la calle del Nazareno, lo cual parece que no es muy dificil en Roma, y pronto aparezco frente a la espectacular escalinata de la plaza de Timospain. Yo creo que ya he visto bastante por hoy, aparte que son casi las cinco y ya ha oscurecido, es lo que tiene que sea enero. Pues es bastante pronto para ir tan doblado, porque la verdad es que me empiezo a encontrar en bastantes malas condiciones. Facil solucion, paseito hasta el hotel con parada incluida en una heladeria a cascarme una cerveza, y directo a la cama a tumbarme y que todo me de vueltas durante un rato.

Tras dos o tres horas en las que creo que me he quedado dormido unos minutos, se me empieza a bajar el pedo. Salgo de la habitacion y veo al recepcionista indio (creo que es diferente al de ayer, pero a mi todos los indios me parecen iguales). El tipo se parte el culo y me dice que tengo mejor pinta ahora que cuando entre en la habitacion. Yo la verdad ni me acuerdo de haberlo visto, pero tampoco recuerdo muy bien haber entrado en la habitacion. El caso es que ahora mismo ya no voy tan pedo, asi que voy a intentar remediarlo. Lo primero, subo a la azotea a gozar de las vistas a ninguna parte de la terraza del hotel y del frio criminal que a estas horas esta ya empezando a hacer. De nuevo estaremos a uno o dos grados. Creo que ya es hora de cenar, me voy a la calle.

Vuelvo a la Pigna, donde Massimo me esta esperando con la mas absoluta de las alegrias posibles, la que se va a llevar su bolsillo despues de mi papeo y de pagar, claro. Asi es logico que al menda le encanten los turistas. Mientras ceno (pasta, obviamente) y me pongo tibio a base de un increible vino tinto del Lazio, Massimo me cuenta la historia de su hermano fallecido en el reciente terremoto acontecido en Italia, al hombre casi le empiezan a caer las lagrimillas. No quiero ser insensible, pero vuelvo a ir como una peonza. Me pido un par de limoncelos y tras un breve y ultimo paseo por las calles colindantes, acabo cayendo de bruces en la cama. Quiza sea pronto para dormir, pero entre el pateo y el mamoneo estoy roto. Hasta dentro de unas horas, pues.

martes, 6 de diciembre de 2016

Dos alcoholicos en Malta. Dia 4

Y por fin amanece el ultimo de nuestros dias en Malta. Buena resaca, como no puede ser de otra manera. Esta vez, si he de ser sincero, no he pasado una buena noche, comimos y nos chuzamos mas de la cuenta, aunque eso tampoco es nada raro en nosotros. El caso es que Toni debe de estar en el aeropuerto a eso de la una y yo tengo mi vuelo mañana a primera hora, asi que pocas cosas nos quedan ya por hacer mas que dar una cordial despedida a la etilica, sobre todo para nosotros, isla de Malta.

Al volver de una de mis multiples visitas matutinas al retrete, me encuentro a Toni de pie junto a la cama observando atentamente el mapa de la isla. Busca un plan para la matinal, antes de tener que ir al aeropuerto, y parece ser que alguna idea le ha cruzado la mente. El noreste de la isla, una zona que no hemos acabado de visitar a fondo, y en particular una localidad, parece que llaman su atencion. Marsascala, podriamos ir ahi, Toni busca mi aprobacion. Facilmente la iba a encontrar, pero cuando me sugiere que un pueblecillo costero de esa indole ha de tener buen marisco, ha terminado por rematarme. Venga, recojamos, al coche y a Marsascala. Si, ya sabeis, veinte minutos...

Marsascala esta un pelin al norte de Marsaxlokk, localidad que ya visitamos hace un par de dias en busca del mejor papeo de todo el pais. Son pueblos muy similares, aunque yo diria que este algo menos turistico y mas tranquilo, si bien tambien tiene un paseo maritimo atiborrado de embarcaciones tanto de pesca como de recreo y huele que apesta a ingles por todas partes. Son las diez de la mañana y nos apetece desayunar algo. Que mejor que marisco, un desayuno peculiar y que nos va a dar energia. Por supuesto regado con unas Cisk de despedida.

Suele pasar que el primer restaurante que ves es el mejor. Vetusto, minusculo, muy rustico... lo pasamos de largo para comprobar si hay algo similar para poder hacer una comparacion de precios y productos... pero no. Todo lo demas es demasiado comercial, corporaciones, pubs tipo britanico. Ahi que vamos pues al restaurante Ximo, que asi se llama el sitio. Y sonrisa de oreja a oreja de Toni, que es recibido por una preciosa camarera maltesa que ya directamente le alegra el dia. Y eso que en repetidas ocasiones la tipa le pilla camara en mano sacandole fotos del trasero. Pero es lo que tiene este negocio, que el cliente siempre tiene la razon.

Pulpo, almejas y cervezas, un desayuno con cojones. Tras haber llenado el buche nos damos un paseo por todo el pueblo y alrededores para acabar cascandonos otra Cisk en un pub bastante pijo y acto seguido iniciar nuestro camino hacia el aeropuerto. Aqui se quedara Toni, hora de hacer su tipico tramite aeroportuario y obviamente de cascarse unas cuantas birras mas porque no esta uno como para perder el tiempo y aburrirse mientras espera el vuelo. Yo, tras una efusiva despedida de mi camarada de andanzas durante los ultimos dias, enfilo rumbo al hotel (veinte minutos, obviamente) donde me tumbo un rato a ver si se me pasa esta mezcla entre resaca y nuevo inicio de chuza.

No acabo de dormir pero reposo el cuerpo un par de horas. Ahora ya puedo salir a dar un paseo por los alrededores para despedirme de los clasicos locales, una en el Alex, otra en el escoces... Al final acabo en un restaurante pijo por delante del cual habiamos pasado todos estos dias pero sin fijarnos mucho. Supongo que porque la camarera es una inglesa cincuentona, eso si, muy educada y con bastante conversacion. Ya que estoy solo, al menos me ameniza la cena, hasta el punto de que ya casi ni me acuerdo de la macedonia, que vete a saber donde cojones trabaja hoy, pero estoy tan reventado que no me apetece ni averiguarlo. Ya tuvimos suficiente racion de esta pajara los dos primeros dias.

Justo antes de empezar a degustar manjares recibo una macabra llamada. El numero de Toni en pantalla. Me huelo lo peor, ha perdido el vuelo, tengo que ir a por el al aeropuerto y nos vamos a chuzar esta noche otra vez. Pero no, no del todo, solo en parte... La cuestion es que su vuelo se ha retrasado y no tienen informacion de si van a volar o no. Incluso algunos pasajeros empiezan a hablar de cancelacion. Joder, y yo que queria tener una noche relativamente tranquila. Le digo que me mantenga informado, empiezo a sudar, veo visiones, cervezas que me rodean y me asedian... Al cabo de un rato me vuelve a llamar, por fin y tras mas de cuatro horas de espera, parece ser que estan embarcando. Necesito llenar el estomago.

Mi cena consiste en un brutal coctel de salmon, gambas y caviar (con medio kilo de salmon ahumado), una especie de tortellini gigantes rellenos de carne de vieira y un buen pedazo de tarta extremadamente dulce que me deja un mal sabor de boca. Cosa que tengo que solucionar. Paseo por el Watson y un par de pintas de Cisk. Seran las ultimas de la jornada, pero no del viaje, ya que mañana a primera hora y antes del vuelo aun me hare otra en el aeropuerto. Y ya puestos me compro tres o cuatro y me las llevo de vuelta a casa. Es un muy agradable sabor que tardare mucho tiempo en olvidar. Hasta la proxima, Cisk.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Dos alcoholicos en Malta. Dia 3

Nos despertamos. Y en medianamente buenas condiciones. Parece ser que finalmente fue un gran acierto lo de retirarse ayer a una hora mas o menos temprana. Hoy amenaza lluvia pero de verdad, hasta el punto de que las primeras gotas empiezan a caer. No podemos, pues, perder tiempo si queremos hacer un poco de turismo, aunque nuestra idea principal sigue siendo el mamoneo. Pero ya se sabe, hay que fingir un poco. Sin tiempo ni para desayunar, cosa que ya haremos en ruta, nos subimos al coche y enfilamos direccion sur hacia nuestro primer destino del dia, la espectacular ciudad fortificada de Mdina. Ya sabeis, como siempre dice el navegador por estos lares, veinte minutos al destino.

El cielo parece que quiere aguantar, aunque siguen cayendo gotas aisladas. Queremos darnos prisa porque se avecina una buena tromba de agua. Encontramos facil aparcamiento junto a la entrada de la ciudadela y ahi que nos disponemos a recorrer sus empedradas callejuelas cual atontados turistas. Aunque tratandose de nosotros, el tema bares siempre esta presente, vamos, que aunque sabemos que aqui son mas caros de lo habitual por el rollo turistico, no se nos escapa alguna que otra miradilla de reojo tanto a Toni como a mi. Es lo tipico de sabemos que no debemos, pero al final lo vamos a hacer. En vista de que la desesperacion es mutua, convengo con Toni en salir de la ciudad-fortaleza, buscar algun garito de viejos en la ciudad aledaña de Rabat, y alli tomarnos las primeras del dia con algo solido para llenar el estomago tambien.

A pesar de que siempre he tenido un gran sentido de la orientacion, no te creas que es facil salir de este puto laberinto que es Mdina, sobre todo cuando vas desesperado y con sed, que se te nublan todas tus facultades. Al final conseguimos salir entre una lluvia que, ahora si, se empieza a hacer mas intensa. Como por arte de magia, me dirijo cual automata hacia la calle mas cochambrosa y asquerosa que debe de haber en todo Rabat. Los huelo, se que aqui tiene que haber un bar de esos traperos que nos encantan. Y no falla. Un folio pegado a una puerta que mas parece de una vivienda (realmente mugrienta, por cierto) que de un comercio, nos informa de que se sirven desayunos ingleses a cinco euros. Una doble mirada entre Toni y yo con evidente significado afirmativo nos basta para encaminar nuestros pasos hacia el que bien podriamos denominar como 'el bar de los horrores'.

Tres mesas. Pero realmente solo una y media utilizable. En la media, una vieja sonriente tomandose un vaso de leche nos saluda efusivamente. Pensamos que es la dueña, pero se ve que no es mas que una vecina que se aburria en casa y ha bajado a tomarse su lechita al cutrebar. La barra mide metro y medio, porque si midiera mas, no cabria en el puto cuchitril donde nos hemos metido. Detras, un viejo muy raro que no hace mas que mirar un ordenador. Hasta que no me dirijo a el para pedirle dos Cisk, no me hace ni puto caso. La vieja de la leche sin embargo empieza a darnos la brasa con los tipicos de donde sois, primera vez en Rabat, os gusta, y demas preguntas habituales.

En fin, que nos sentamos en la unica mesa utilizable, previa estupida pregunta al viejo raro sobre donde podemos sentarnos. Ni nos contesta, pero tampoco hay muchas posibles respuestas, la verdad. Ahora me empiezo a cuestionar si lo del desayuno ingles sera cierto o no, porque en este sitio no se yo si... asi que le pregunto al viejo, que simplemente mueve un dedo en direccion a una cortinilla que parece llevar a una cocina. De alli sale una tipeja tambien muy rara que dice que en cinco minutos lo tenemos listo. Pues nada, nos cascaremos esta Cisk y nos pediremos otra mas, como toca. Fijo mi vista en las paredes, de piedra pura y dura sin nigun tipo de recubrimiento ni adorno. Mientras tanto Toni intenta jugar con una especie de perro raro (todo en este sitio es jodidamente raro), que mas bien parece una rata escualida. En realidad creo que se parece bastante al dueño del local, ahora que lo pienso.

Finalmente conseguimos el papeo, que curiosamente esta cojonudo. El sitio sera lugubre, pero por lo menos se lo curran. La aventura de ir a mear es mejor todavia. El tipo de la barra me indica con su dedo, hablar le sale caro, que por la cortinilla al final. O sea, que inspecciono todo el local, porque no hay mas. Pasando la cortinilla de marras hay un pasillo en plan catacumba, que hace una ele, y a medida que avanzas se va haciendo mas estrecho y oscuro. La cocina es una de estas electricas cuadradas de los años... vete a saber. Aposentada en mitad del pasillo, de forma que apenas deja espacio para pasar. Joder, ahi nos han hecho el desayuno. Sigo el pasillo, y despues de pasar una seccion llena de escobas, cubos y rollos de papel del culo medio en penumbra, llego hasta la taza. Y digo bien, taza, porque no hay ni lavabo ni nada mas, solo una taza para depositar tus excrementos. No se si hay luz, si la hay no la encuentro, asi que meo totalmente a oscuras. Toni me reemplaza en la sesion de vaciado de vejiga, con la diferencia de que el si que encuentra la luz, para su horror. El habitaculo donde esta la taza, donde practicamente has de entrar agachado, esta lleno de telarañas por todas las esquinas, techo, suelo... con arañas incluidas. Vamos, que no se nos ha caido una en la polla de milagro.

Interesante lugar, sin duda. Tras el copioso desayuno nos hacemos un par de cafes malteses, de sabor completamente diferente (mas fuerte y tostado) a los cafes mas habituales del resto de Europa. Toni quiere copa, asi que le pido al viejo raro que me ponga un brandy o algo. Para tener una barra tan minuscula tiene un buen surtido el cabron, me ofrece una botella que parece un Napoleon o algo bastante caro, pero la etiqueta me es desconocida. Llena medio vaso y se lo pasa a Toni. Cuando nos pasa la cuenta vemos que ni nos lo cobra, y de las birras yo creo que se le ha olvidado alguna. Pero bueno, tampoco me extraña teniendo en cuenta la atencion que nos estaba prestando. Por supuesto cuando dejamos el lugar el tipo sigue con la nariz pegada al ordenador y ni nos dice adios.

Final de la historia en Rabat, cogemos el coche, ahora si con lluvia de verdad y nos dirijimos a las bahias del oeste de la isla, de las pocas playas de arena de toda Malta. Despues de visitar un par de tranquilos pueblecillos el navegador nos la juega. En direccion a la Golden Bay nos saca de la carretera principal, nos cuela por lo que primero es un camino vecinal, despues desaparece el asfalto, luego se estrecha hasta el punto de que no cabe el coche y finalmente el camino no son mas que piedras y matorrales. Pero el navegador a lo suyo, continue recto por esta via. Via lactea, no te jode. En fin, que intento dar la vuelta, lloviendo a cantaros, sin espacio, en mitad de una inclinacion bastante pronunciada y con las ruedas patinando sobre el barro y las piedras. Yo ya me veo que de alli no salimos, el embrague empieza a chirriar. Toni creo que tiene ganas de bajarse del coche no vaya a ser que nos vayamos precipicio abajo, pero con la que esta cayendo casi mejor matarse que acabar como una sopa.

Bueno, lo que siempre digo, agradezco el dia en que aprendi a conducir de una forma bastante eficiente. De otra manera, aun seguiriamos en aquella montaña perdida de Malta, o al menos el coche, porque realmente daban ganas de dejarlo alli plantado, con el puto navegador incluido, y largarnos a cascarnos unas Cisk. Por fin retornamos a la carretera principal, con el automovil embarrado como si acabasemos de terminar el rally de Finlandia. Al cabo de un rato el simpatico navegador nos recalcula la ruta, vaya hombre, y en unos minutos por fin llegamos a la jodida Golden Bay. Que si, que es una playa muy bonita y supongo que turistica, pero con la que cae lo mejor que podemos hacer es buscar un bar y cascarnos una pinta de Cisk. Despues de la puta aventura del coche que bien que sienta.

Aun es pronto, despues del desayunazo no tenemos hambre, asi que pensamos que podemos ir hasta el final de la isla, al punto del que salen los ferrys, a ver si hay algun viajecito rapido a Comino, una de las islas del archipielago maltes. Pero a medida que llegamos al lugar, la lluvia pasa a ser tormenta criminal. El limpiaparabrisas no da mas de si, Toni me comenta que mejor dejar lo del paseo en barco, que curiosamente habia sido idea suya. Asi que en mitad de un autentico temporal, en una hermosa carretera junto al mar, doy media vuelta, aunque con la visibilidad que hay, y el viento y la lluvia arrastrando el coche, un poco mas y acabamos en el fondo del Mediterraneo.

En este estado de cosas no nos queda otra que volver al hotel o... la macedonia. Si, acabamos de recordar que hoy estaba trabajando todo el dia en un pueblecillo que nos pilla de camino. Lo malo es que no sabemos donde esta el restaurante, ni siquiera como se llama. Pero como tenemos la suerte de los alcoholicos, para alla que vamos a ver si lo encontramos por casualidad... Pues no. Tampoco insistimos mucho, la verdad, porque con la que cae no nos apetece ponernos a dar vueltas por toda la costa maltesa. Ademas, ya hemos visto esta mañana en el facebook de la pajara que esta liada con un maromo ruso. Somos tipos corteses y caballerosos y no nos gusta meternos en establos ajenos. Y bueno, que llueve mucho y pasamos de dar vueltas como gilipollas, basicamente.

Ya de retorno en el hotel continua la lluvia, son las tres o cuatro de la tarde y seguimos sin hambre, pero con una sed bastante truculenta. Pues decision facil, ruta de bares. Para abrir boca un clasico, el Alex Bar, con su tipico ambientillo de viejos. Para continuar descubrimos un macabro pasillo que conecta nuestro hotel con el Watson, si, el pub de Raphael y Julia Roberts, que por suerte hoy no pululan por ahi. Vaya, un billar, pues seguimos con nuestro pique, y por supuesto con dos Cisk mas. Bueno, ya hemos mitigado un poco la sed. Hagamos algo diferente, ya puestos, una sesion de piscina climatizada en el hotel, que fuera llueve y esta el dia desapacible. Pues ahi vamos.

Toni no tiene bañador, pero los calzoncillos oscuros bien pasan por uno, eso si, le sugiero que coja unos limpios, mas que nada por no mezclar los trocillos de mierda con el agua de la piscina. Yo agarro mis bermudas con la bandera escocesa y al agua patos. No hay nadie, mejor, porque para ver a dos alcoholicos chapoteando y soltando tacos, casi mejor asi. Curiosa piscina, el agua esta realmente caliente y es salada, por lo visto traen el agua directamente del mar y la climatizan, pero eso si, esta cristalina y transparente como en una paradisiaca playa del Indico. De repente ha entrado una pareja con su niño. Si, mira, para familias estamos. A tomar por culo la piscina.

Ya nos hemos relajado, hora de seguir mamando. Como tenemos toda la tarde por delante, vamos a probar nuevos pubs. El Red Lion ayer nos dio buena espina al pasar junto a su puerta, aunque no entramos, con decoracion musical y todo un mueble lleno de diferentes tipos de botellas de Jack Daniels, llenas, por supuesto. Aparte de las rituales Cisk, como tambien hay cocina en el lugar, nos pedimos algunos platos tipicos para compartir. Los mejillones nos defraudan bastante y las beef olives (tronchos de ternera rellenos de mas ternera) no estan mal del todo, aunque prefiero las que hacen en Glasgow. Pasamos un buen rato comiendo y chuzandonos en este lugar y despues visitamos 'el mono', si, el local del mono de madera en la puerta junto al paseo maritimo. Resulta que es la happy hour de dos cocteles por uno. Asi que yo me pido dos cocteles de cerveza, paso de mariconadas. Toni pasa mas aun de las mariconadas y se pide una puta y jodida cerveza.

Todavia tenemos algo de gazuza pero no ganas reales de cenar. Como la macedonia tampoco esta en el restaurante de las dos ultimas noches, pues tampoco nos llama sentarnos a cenar. Asi que nos vamos a otro pub, este en la zona pija que visitamos ayer de refilon. Es mas rollo pub britanico. Hay billar, seguimos con nuestro vicio, y por supuesto con mas alcohol. Yo veo que tienen mis habituales sidras, asi que me pido una, Toni sigue con sus putas y jodidas cervezas. A nuestro lado dos jovencitas casi recien salidas de la adolescencia se estan cascando un coctel de unos tres litros. Es mas, se cascan dos o tres de esos cocteles. Se comen un plato de nachos como si estuvieran lamiendo pollas, Toni se pone nervioso pero a mi me entra hambre de ver el papeo, debe ser que ya estoy viejo. Nos pedimos un par de combos de fritanga, estamos a punto de reventar, pero nos pedimos dos cervezas mas.

Aun visitamos otro pub mas, aun mas pijo, este ya casi rollo discoteca. En la barra hay una tipa rubia con gafas que me recuerda a Laurent Fignon, si, aquel ciclista gabacho de los 80. Encuentro parecidos muy raros a veces pero Toni me da la razon por completo. Nos tomamos una sidra y una cerveza que a Toni le cuesta acabarse, sin embargo cree que con un single malt no tendria problema. Se lo pido, por supuesto un Oban, la madre patria siempre por delante. Pues tenia razon Toni, con el Oban no tiene ningun problema, se lo acaba y bien acabado. Salimos realmente mamados del pub, hasta el punto de que ahora la Fignon me recuerda a Tom Petty con lupas. La tipa se da cuenta de que la estoy mirando y me sonrie, y le faltan varios piños, mal vamos... Bueno, como cubas vamos, asi que lo mejor, retirarse. No se que puta hora sera pero nuevamente, al igual que la primera noche, no recuerdo haber llegado al hotel y echarme a dormir. Ha debido de ser buena pues.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Dos alcoholicos en Malta. Dia 2

Amanece en Malta. Bueno, quiza ya ha amanecido hace un par de horas, pero para nosotros, con una importante resaca, es como si amaneciera ahora. Mi estomago esta hecho una porqueria. La primera hora de este nuevo dia la dedico a gatear entre la cama y el retrete. Vaciado constante, importante mareo, pero creo que al final voy a estar en condiciones de emprender la marcha, que hay mucho que ver. Toni no se encuentra mucho mejor, la diferencia es que no acomete el vaciado de su cuerpo tantas veces como yo, pero sus balbuceos, bostezos y macabros sonidos guturales dan cuenta de otro cuerpo humano en condiciones bastante lamentables.

Nuestra idea para abrir el dia era acercarnos al pub escoces que visitamos ayer para enchufarnos un buen Scottish breakfast, si, con haggis incluido, lo echo mucho de menos, y eso que tan solo llevo un dia en Malta. Pero al salir del hotel nos damos cuenta de que nuestros estomagos aun no estan preparados para tanta virulencia, asi que decidimos subir al coche y emprender marcha hacia La Valletta, la capital del pais, que va a ser nuestra primera excursioncita del dia. Como cada vez que pongo la ruta en el navegador, lo mismo, veinte minutos hasta el destino. Y es que parece que absolutamente todo en esta puta isla esta a veinte minutos de conduccion. Alla vamos.

Tres euros por tres horas de parking a la entrada de la ciudad vieja, junto a la estacion de autobuses, lo recomiendo para todo aquel que acuda en coche a La Valletta. Ni se os ocurra buscar otro tipo de aparcamiento, morireis en el intento. La densidad de poblacion de este peñon fortificado que es La Valletta es mas que brutal, mires a donde mires ves construcciones, coches, gente, eso si, todo vetusto y con ese colorcillo medieval que lo hace muy singular. Y a pasear un rato, tampoco es que la ciudad sea muy grande, asi que enfilamos una de las varias callejuelas principales que discurren de sur a norte cruzando toda la urbe hasta llegar al mar. 

Y aqui estamos, en la punta norte de la ciudad, junto al fuerte de San Elmo, bonitas vistas, si, y un recuerdo que me viene a la mente de mi anterior visita. El museo de la Segunda Guerra Mundial estaba por aqui cerca. Efectivamente lo encontramos, aunque lo han trasladado, ahora esta destro del propio fuerte y con la entrada puedes hacer un recorrido por todo el recinto. Diez euros, ni nos lo pensamos. Resulta que el museo esta ampliado y ahora no solo va sobre nazis y aliados, que tambien, sino que refleja la historia de todas las batallas acontecidas en la isla de Malta. La verdad es que lo disfrutamos, pero una extraña sensacion comienza a recorrer nuestros cuerpos. Oh, joder, que seeeeed. Nos hace falta una cerveza. Nos saltamos la ultima estancia del museo, que consiste en un video explicativo de la historia de tal y cual que dura veinte minutos. A la mierda. Hay sed.

Salimos del fuerte a toda prisa buscando un abrevadero. Yo recuerdo que por alguna calle perdida habia un bareto que me impacto, de esos con una sola mesa y lleno de viejos fumando y bebiendo de una botella de whisky a morro. Pero claro, aqui hay muchas calles, vete a saber... En fin, la ley del borracho, me lo encuentro de bruces casi sin querer. Hoy tan solo esta la vieja propietaria del establecimiento, que apenas si se puede mover de lo anciana que es. Hasta el punto de que le tenemos que ayudar a abrir las dos botellas de Cisk que le hemos pedido porque ella no tiene ni fuerza. Dejelo señora, usted siga pelando sus patatas sentada en el suelo, que nosotros nos vamos a la terracita a entonarnos. Terracita, bueno, una mesa de plastico con dos sillas en mitad de la calle. Y digo bien, en mitad, porque aqui no hay ni acera, y gracias a nuestra presencia en la susodicha terraza ahora mismo estamos cortando el trafico de lo estrecha que es la puta calle.

El clima nos esta respetando. La temperatura no sube mas alla de 22 grados, lo cual es casi el limite que mi cuerpo soporta en cuanto a calor. Y la lluvia que daban para toda la semana esta aguantando. Cielo nublado, si, pero sin una gota. Nos alegramos de ello, sobre todo con lo contentos que vamos ahora tras la birrilla. Hora de nuestra proxima parada, un pequeño pueblo pesquero en la costa este de la isla, Marsaxlokk, de donde se dice que es el sitio donde mejor se come de toda Malta. No, idiotas no somos. Llegamos a eso de la una, con un hambre que nos devora, pues aun estamos en ayunas y, siguiendo con la famosa suerte del alcoholico, nada mas aparcar el coche, nos topamos con el sitio que ibamos buscando, donde ya comi hace seis años y quede mas que gratamente satisfecho. Ta Viktor, recordemos aquello de que en los sitios que empiezan por Ta se come de pelotas, como muy sabiamente me comento en su dia mi colega 'el joven'.

Pues entramos en Ta Viktor bajo un amenazador cielo negro de tormenta criminal. Nos pedimos dos mega-pintas de Cisk, y es que yo creo que este vaso tiene como unos 600 y pico mililitros, que barbaridad. Y cae la del pulpo. Mas suerte no hemos podido tener. El cielo descarga una lluvia criminal mientras nosotros nos ponemos las botas dentro del restaurante. Y si, tal y como acabamos de comer y salimos, la lluvia para. Definitivamente Dios ama a los alcoholicos. Sobre el papeo, pues que es un puto exceso. Pedimos el menu del dia a recomendacion del camarero. Antipasti para empezar, pero una racion tal que yo apenas me lo puedo acabar y me dan ganas de levantarme de la mesa y pirarme porque no me cabe nada mas. Pues que me quepa, porque luego viene la sopa de pescado. Y luego la lubina, joder como esta la lubina, y con guarnicion de patatas, verdura y ensalada como para alimentar a todo un puto regimiento. Y luego postre tipico maltes. Toni no puede con la segunda cerveza, y ya es raro. Y es que literalmente no tenemos sitio para nada mas.

Son las tres, sabemos que va a anochecer pronto, asi que cogemos el coche, con la barriga que me toca el volante, y nos dirigimos a recorrer el sur de la isla, la zona de los espectaculares acantilados de Dingli, con vistas al islote de Filfla. Visitando pueblecillos y buscando el Blue Grotto, atraccion turistica que sabemos que anda por aqui, practicamente se nos cae la noche encima. Al final encontramos el Bar Blue Grotto, que nos parece mas interesante que la puta atraccion en si, y nos cascamos un par de pintas. Ha oscurecido, tenemos que volver al hotel, yo de noche me veo menos que Rompetechos y entre lo oscuro que esta, el trafico que hay a estas horas y lo mal que conducen los malteses, casi nos estampamos un par de veces. Pero al final llegamos sanos y salvos a nuestra habitacion, nos pegamos las correspondientes duchas y nos preparamos para una nueva sesion de birreo nocturno.

Nos hemos picado al billar, asi que la primera parada va a ser en el pub escoces a echarnos unas pachangas. Nos disculpamos con el menda de Edinburgh, al que decimos que teniamos la intencion de venir esta mañana a por el desayuno pero nuestros estomagos nos lo impidieron. Nos hacemos una ruta un tanto diferente hoy, viendo otro pedazo de paseo maritimo y una zona de pubs mucho mas pija y cara, mas para turistas y menos para gente local. No entramos a ningun sitio, decidimos dejarlo para la siguiente jornada, y es que hoy, si, la macedonia nos espera para cenar. Y por supuesto no podemos faltar a la cita.

Ya no sabemos ni como cojones se llama el restaurante, pero al pasar por la puerta vemos a la jodida macedonia menear sus caderas y nos metemos como centellas. Hoy nos ubicamos en una especie de terracita cubierta que hay a la entrada, estamos solos en este sector, creo que la estrategia de Toni es tener mas intimidad con la macedonia. Y funciona, porque al final de la noche, y tras minutos y minutos de conversacion, nos conseguimos llevar sus datos de contacto e informarnos de que los dos siguientes dias trabaja en otro restaurante en otra ciudad. Ya sabeis donde vamos a ir a cenar en las sucesivas jornadas.

La cena de hoy, sobredosis de pulpo. Para empezar, el pulpo salteado en salsa de vino blanco y para continuar, estofado de pulpo con tomate y verduras varias. Volvemos al vino tinto italiano de ayer. Hoy no hay ni postre, estamos a punto de reventar. Es a estas horas cuando todo el cansancio acumulado de la chuza de ayer, la resaca de hoy y los diferentes paseos se nos echa encima. Aprovechamos el tiempo en el restaurante, hasta el punto de que somos los ultimos clientes y nos estan esperando para cerrar. Pero nos aguantan porque saben que estamos obsesionados con la macedonia y le vamos a dejar buena propina. Al final decidimos ser buena gente, raro en nosotros, y abandonar el lugar... en direccion al hotel. Ya se que puede parecer increible, pero estamos rotos. Apenas si seran las once y ya estamos metidos en la cama. Toni empieza a roncar, se acabo el dia.
 
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