viernes, 17 de julio de 2026

Polonia Occidental 6. La verdad sobre el demente

A pesar de que consigo dormir un numero de horas medianamente aceptable, mi cuerpo se siente bastante agotado en esta matinal de viernes. Supongo que es cansancio acumulado, demasiados paseos interminables por pueblos, demasiados lugares a conocer y visitar, y demasiada accion chelistica, obvia e inexcusablemente. Hoy me cuesta arrancar, la verdad. Hasta el punto de que, de momento, ni paso por la ducha. En realidad me apeteceria quedarme todo el dia tirado en mi camastro, pero bueno, vamos a ver que planes tienen Radek y compañia y a ver si poco a poco todo va encajando.

Sinceramente, hoy todo parece extraño y diferente. Ni siquiera el demente anda pirulando por la planta inferior de la vivienda acosandome con el asunto del desayuno. Casi que lo agradezco, porque me sirvo tranquilamente un par de viandas y me abro la primera chelita del dia. Y lo degusto todo tranquilamente sentado sin nadie que me taladre las ideas. Y Radek, de momento, ni aparece. Aunque esto tampoco me sorprende, porque si ayer estuvo de maraton fumeta hasta altas horas con Andriy, igual no da señales de vida hasta pasado el mediodia.

En cualquier caso, y a pesar de esta paz reinante en apariencia, yo sigo cansado hasta el extremo, asi que decido no acometer ninguna de mis habituales caminatas matutinas y, simplemente, vuelvo a mi catre a estar tumbado un rato y leer las tipicas noticias chorras en mi celular. Al cabo de una hora escucho trastear a Radek. O mas bien lo que escucho son unos golpes torpes, cual persona que se acaba de levantar en muy malas condiciones y va tropezando con todo, y despues la voz de mi colega maldiciendo en polaco. Me decido a asomar la nariz por fuera de mi habitacion y ahi me encuentro al susodicho frotandose una rodilla que parece ser ha golpeado accidentalmente un obstaculo inesperado en su camino.

La primera noticia que se me da es que el automovil ya ha sido arreglado. Parece ser que el demente y el famoso vecino mecanico han empleado la mañana en la reparacion. Con razon no he visto todavia al tarado en todo lo que llevamos de dia. A continuacion, Radek me dice que, como esta harto de que ese puto coche no de mas que problemas y se averie constantemente, ya ha quedado en ir a comprar otro esta tarde, que un colega suyo de una tienda de segunda mano ya se lo tiene preparado. El recien reparado casi que se lo quede el demente para sus viajecitos al supermercado y a visitar a sus diferentes amantes por los pueblos de alrededor. Bueno, vale. Pues tu diras que hacemos, colega, si vamos a por el coche nuevo o si tienes algun otro plan mientras tanto.

Resulta que Radek esta tan destruido como yo. Aunque en su caso me da que la razon es una combinacion de factores tales como trabajar demasiadas horas, trasnochar continuamente y fumar un excesivo numero de porros. El asunto es que me propone sentarnos unas horitas a tomar unas chelas y simplemente charlar, sin ir a ninguna parte, solo esperando a que le llamen para ir a por el nuevo vehiculo, algo que deberia de suceder a media tarde. Pues por mi perfecto, porque hoy no tengo el cuerpo para mucho. Asi que dicho y hecho, mi colega saca un par de cervecitas del refrigerador y nos sentamos a la mesa a degustar tranquilamente el jugo de cebada mientras mantenemos una serie de conversaciones casuales.

En una de estas, y es que ya se le echaba de menos, el demente cruza por la cocina pegando una serie de alaridos en polaco a los que ni mi colega ni yo hacemos el mas minimo caso. Y claro, coincidiendo con esta aparicion, la tematica de la siguiente conversacion, gira ineludiblemente hacia el personaje en cuestion. Joder, Radek, esta muy bien que sea tu tio enfermo, que le tengas aprecio y que le debas favores, pero vivir con esta presencia constante es un poco un martirio, ¿no te parece? Y aqui es donde, entre la relajacion de estas cervecitas de mediodia, todo el meollo vital de esta extraña pareja de convivencia se me va a ser revelado de la forma mas inesperada y sorpresiva posible.

Mi colega carraspea, le mete un buen trago a su cerveza, apoya los antebrazos sobre la mesa y se inclina ligeramente para comenzar su narracion. Aunque la bomba ya es lanzada de salida. En realidad Roman es su padre. No, a ver, que yo sepa su padre murio recientemente y es por eso que Radek vino a vivir en esta propiedad donde antes su progenitor residia solo y... Que no, que no, que ese era el padre que tuvo toda la vida y la persona que en realidad le crio. Un buen tipo que se preocupo de construir esta casa, de llevar adelante a su familia, que se quedo viudo... pero que en su lecho de muerte revelo a mi colega (y supongo que a sus otros dos hijos tambien) que en realidad quien se follaba a su mujer era su hermano Roman. O sea, basicamente, que el tio que con los años habia acabado con demencia senil era, en realidad, el padre de los muchachos. Y el ultimo deseo del pseudo-padre moribundo era que, ya que cada vez se valia menos por si mismo y se le iba la chola constantemente, los verdaderos hijos de su hermano cuidaran lo mejor que pudieran de el.

Joder con el demente. A partir de ahora lo vamos a llamar el demente-potente. Entre las amantes de los pueblos, chuscarse a la mujer de su hermano y dejarla preñada tres veces... Menuda vida ha tenido el socio. Con razon necesita comer tanto el menda, que energia. Conclusion, que en cada uno de mis viajes siempre aprendo algo nuevo. Por ejemplo el proceso de reproduccion de las familias polacas. Muy oportunamente, quiza para no tener que seguir con una tematica que no tengo muy claro si a Radek le resulta demasiado comoda, el telefono de mi colega suena y parece que con buenas noticias, porque varios monosilabos afirmativos son acompañados por una serie de sonrisas de satisfaccion. El nuevo coche ya esta listo para ser recogido. Raudo como una centella, Radek se levanta de la mesa y comenta que vuelve en aproximadamente una hora. Pues yo me voy a tumbar en el catre, que sigo hecho polvo y ahora, entre las chelas y la historia del demente, encima ando algo mareado.

Ya con la tarde avanzada, mi colega aparece con un Opel ranchera oscuro que mas parece un coche funebre que un utilitario cualquiera. Supongo que le habran hecho buen precio, porque vaya muerto (nunca mejor dicho). Contento como unas castañuelas, Radek sugiere que vayamos a hacer una ruta por los alrededores para probarlo. Ya que no he salido de la casa en todo el dia, no me parece mala idea, al menos nos dara un poco el aire. Ademas, siempre me puedo llevar un par de cervezas e ir catandolas mientras veo paisajes por la ventanilla. De esta manera, salimos a recorrer caminos sin un rumbo establecido durante aproximadamente dos horas. Una de las paradas la hacemos en la panaderia del hermano de Radek, al cual aun no conocia, que se encuentra en otro remoto pueblo en direccion sur, a unos cuantos minutos de Bogdaniec. Otro hijo del demente, por lo visto, aunque un tio simpatico que, ademas, me obsequia con un pan tipico polaco. Supongo que para cuando su "padre" me taladre con el puto desayuno.

El automovil funciona perfectamente, asi que establecemos un interesante plan de accion para mañana. Ya que va a ser mi ultima jornada en el pais (que rapido pasa lo bueno) y hoy hemos descansado mas de la cuenta, nos vamos a ir a la gran ciudad. Si, pasaremos el dia visitando Poznan. Pillaremos el coche por la mañana, aparcaremos en algun punto de la urbe y nos iremos de juerga a ver que aporta el lugar en pleno sabado. Recordemos que mi aeropuerto de referencia es, efectivamente, el de Poznan. Desde alli tengo que volar de vuelta a las siete de la mañana del domingo. Con lo cual, me parece mas que conveniente ya estar por alli cerca, e incluso reservar un hotelito o apartamento donde descansar unas horas antes de abandonar esta fantastica nacion. Plan sellado. Reservo ya mismo un apartamento en Poznan y en cuanto nos levantemos salimos pitando para alla. Hale, y ahora a la cama. Y hoy ni cervezas ni porros nocturnos. Hay que estar frescos y dispuestos para lo que nos espera mañana.

 
Clicky Web Analytics