
Las calles de tiendas de esta ciudad en la que resido actualmente son una auténtica locura en los últimos días. No puedes dar ni dos pasos sin tropezar con alguien que vaya cargado hasta las cejas de bolsas. Hay algunos que no sé cómo coño pueden cargar con tanto. Cuatro bolsas en una mano, cuatro en la otra, dos bajo los sobacos y hasta bolsas colgando de las orejas. Qué locura. Y eso que en España se sigue defendiendo la extraña teoría de la crisis a nivel mundial, vaya, vaya... Hasta yo, que soy bastante moderado dentro de esta espiral consumista aunque no me opongo en absoluto a ella, caí en la tentación y me compré un nuevo televisor. 300 nabos que salieron directos de mi cuenta a la de la tienda en cuestión. Eso sí, me cago en la leche, menudo tocho de televisor. No estoy para tirar cohetes pero tampoco me arrepiento lo más mínimo. Sobre todo teniendo en cuenta que el mismo cacharro seguramente en España está rondando los 1000 pavos. Pero claro, yo estoy loco y todo esto será mentira. ¿La razón? Ya la sabéis, pues porque soy un facha. Claro, claro...
Pero los españoles son gilipollas, porque están como están y en el fondo les gusta. Se recrean en su propia mierda, son unos vagos compulsivos, unos sinvergüenzas integrales, unos delincuentes en potencia, unos timadores y estafadores en la teoría y en la práctica, les gusta ser todo eso y hasta se permiten el lujo de insultar y menospreciar al resto de países, algunos de ellos con desempleo prácticamente nulo, porque son así de chulos y capullos. Bueno, hago mal en meter a todo el mundo en el mismo saco, así que no digamos todos, digamos sólo el 99% de los españoles. Afortunadamente conozco a alguno con cierta lógica dentro de sus neuronas y que sabe razonar y se da cuenta de lo que hay y de lo que tiene a su alrededor. Evidentemente estas honrosas excepciones no se prestan a entregar su voto al PSOE, ni lo han hecho, ni lo harán. Sí, ya lo sé, soy un... faaaaaacha. Venga, borregos, que quiero oír vuestros balidos borreguiles desde la distancia. Faaaaachaaaaa... se ve que en vuestros progre-colegios la educación era tan lamentable que no os pudieron enseñar ninguna otra palabra. Joder, me cansáis. Lo mejor, me abro una cerveza y disfruto un poquito de las fiestas navideñas, yo que puedo. Hale, que os jodan. FELIZ NAVIDAD CATÓLICA Y CONSUMISTA.