Es por ello que cuando leo que el 60% de los españoles (con trabajo) piensan hacer alguna triquiñuela para poder eludir sus ocupaciones laborales y marcharse a ver el partido de España, me dan ganas de vomitar. A esos privilegiados que todavía conservan su puesto de trabajo y son tan jodidamente caraduras de dejarlo por un partido de fútbol sí que los mandaba yo al paro y sin cobrar. Seguro que alguno de los varios millones de ciudadanos que se están muriendo de hambre ocuparía ese puesto con mucho gusto y esfuerzo y sin tener que irse a ver a España. Aunque no todos, obviamente, hay todavía mucho parado imbécil con ganas de votarle al partido nazisociata jodevidas. También leo que un 30% de la población considera que la crisis se acabaría si la selección española ganara el Mundial. Ah, muy bien, ¿y eso cómo es? ¿Van a regalar dinero si acontece el susodicho evento? ¿Nos van a dar trabajo a todos? ¿Va a dimitir Zetaparo? Porque por arte de birlibirloque no creo que se acabe este infierno en que nos han sumido los asquerosos psoístas inútiles de mierda. Mucho gilipollas para tan poco país, seguro que ese 30% es el mismo que considera que el sol da vueltas alrededor de La Tierra, y casi pondría la mano en el fuego que también es el 30% que vota al puto PSOE.
Pues sí, yo veré el fútbol, tranquilamente en mi casa. También hay a quien le gusta exacerbarse e ir a ver el partido con toda la manada frente a una pantalla gigante en algún punto concreto de su ciudad. Bueno, que cada cual haga lo que quiera, pero que tenga claro que si vive en Barcelona esta actividad le será prohibida. Sí, majos, el excelentísimo ayuntamiento de la ciudad condal no va a permitir que se instale ninguna pantalla gigante en ningún punto de la ciudad para ver a esta selección "extranjera". Luego ya veremos si para ver a Paraguay, Nigeria o Argelia se instala algo, pero para España, vade retro. Me imagino que luego no habrá ningún gilipollas que en Valladolid, Murcia o Santander quiera instalar ninguna pantalla gigante para ver algún partido del Barcelona, ¿no? Aunque eso de que no haya ningún gilipollas en este país, me parece mucho pedir, teniendo en cuenta a quién hemos dejado que llegue a la poltrona. Pero bueno, estos cagalanes mamarrachos son los que luego claman por la libertad de expresión, de idioma, de pimpampum, y no son más que una pandilla de violentos fascistas hijos de puta. En fin, me voy a relajar, abrirme una cerveza y ver el fútbol, que al fin y al cabo, y le pese a quien le pese, no es más que fútbol.