domingo, 9 de noviembre de 2008

Surrealistas parejas ficticias

En el post de hoy vamos a analizar unas más que surrealistas parejas sentimentales, ficticias porque semejantes matrimonios nunca se podrían o deberían producir (por el bien de la humanidad), pero que la rumorología y el extraño deseo de unos u otros se han encargado de unir en más de una ocasión. Imaginaos todos lo que la prensa rosa gozaría si estas aberraciones se llegaran a consumar, y también lo mal que lo pasaría la sociedad ante algunas de estas macabras uniones.

Jorge Valdano e Isabel Preysler: la fulana filipina con más clase de toda la historia unida al charlatán futbolístico por excelencia. Ciertos medios de comunicación se encargaron de unir sentimentalmente a semejantes elementos, para luego incluso llegar a los juzgados por calumnias. Todo desmentido, indemnizaciones por doquier y nos lavamos las manos olvidándonos del asunto. Pero ya sabemos el refrán, cuando el río suena es que agua lleva. En cualquier caso, podemos intentar imaginar un encuentro sexual de tal calibre, con la Preysler vestida de cuero látigo en mano y Valdano soltando una de sus habituales charlas vacías de sentido y contenido: "el cuerpo técnico queda desvinculado de la entidad". Menuda peli de terror.

Pedro Almodóvar y Loles León: esta relación entre director y actriz quizá no sea ficticia del todo, pero el caso es que nunca se ha llegado a oficializar, y mira que movería ríos de tinta. La más que rumoreada homosexualidad de Almodóvar es el principal impedimento, y mira que la León, lasciva hasta la extenuación, llegó a lanzar unas campañas de acoso sexual hacia Pedrito a través de entrevistas y medios de comunicación escritos que a cualquier persona medianamente decente le haría abochornarse de forma irremisible. Es lo que tienen semejantes bichejos, que viven para hacer el ridículo y que la gente se ría de ellos. Por fortuna, parece ser que Loles León no pasó de la masturbación mental y física pensando en su jefe, porque si no este país hubiera sufrido las consecuencias de tan aberrante unión.
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Mikel Erentxun y Amaia Montero: ambos dedicados al negocio musical, residentes en la misma ciudad e incluso participando juntos en numerosos proyectos. Pero vaya, parece que sólo son amiguitos, je, eso no se lo cree ni Papá Noel. Especialmente cuando en pleno boom de La Oreja el propio Erentxun llegó a comentar a muchos de sus conocidos que el secreto de la Montero era encerrarse en los despachos de directores y productores discográficos y ofrecerles sus servicios sexuales a cambio de llevarla hasta lo más alto en el negocio. Cuando se le señaló que él mismo había producido al grupo en cuestión, no pudo por más que soltar una sonrisilla más que malévola. Evidentemente aquí hay algo más que un rumor, pero la verdad es que con lo feo que es uno y la cara de zorra de la otra, no me apetecería ver el espectáculo sexual ofrecido por esta pareja.
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Arnold Schwarzenegger y Martirio: no, no es una broma, pero desde luego esta relación, de haber existido algún día, hubiera sido un auténtico espectáculo. El caso es que tiene su fondo y su sentido. La diva de las peinetas lo inició todo, con una fijación más que obsesiva con el actor austríaco, hasta tal punto de llegar a declarar en varias entrevistas que la mayor ilusión de su vida era conseguir mantener relaciones sexuales con el actual gobernador de California. Incluso se llegó a rumorear que la cantante visitó varias veces Estados Unidos y puso especial énfasis en encontrar a alguien que le pudiera presentar a Schwarchy. No sabemos si finalmente alcanzó su objetivo, pero teniendo en cuenta las operaciones de corazón que hace unos años sufrió el bueno de Arnold, nos tememos lo peor. Y es que un encuentro con Martirio te puede llevar directo a la tumba.
 
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