miércoles, 19 de marzo de 2008

Los radicales antifallas

Todos los años cuando Valencia celebra su fiesta más popular, salen los peores instintos de dentro de un puñado de enfermos mentales que se promulgan a sí mismos como libertadores de alguna causa para chalados esquizofrénicos. La mayoría de estos hijos de puta intolerantes son votantes de Izquierda Unida (cuidado que no decimos que todo el que vota a IU sea de esta calaña) y en su práctica totalidad se trata de estudiantes universitarios a los cuales se les lava el cerebro desde las cátedras (que cada cual asuma su responsabilidad). Estoy hablando de una nueva moda de capullos integrales que desde hace unos años, la capital del Turia tiene que sufrir todos los meses de marzo, los radicales antifallas.

No hay año que no la monten de una u otra manera. La quema de Fallas antes de hora con nocturnidad y alevosía es una de sus principales preferencias, aunque también les gusta bastante agredir a falleros, quemar coches y contenedores, o insultar y provocar a los guardias de seguridad que lógicamente las comisiones falleras han tenido que contratar ante la presencia de estos malparidos sumidos en la intolerancia más absoluta y fascista. Y eso que luego ellos bien se llenan la boca llamando esa misma palabrita de moda, "fascista", a otros. Claro, a todo aquel que no piensa como sus retorcidas mentes. Eso es democracia, sí señor.

Este año sus hazañas comenzaron con el robo nocturno de ninots (figuras falleras) de varios monumentos. Ni una, ni dos, ni tres, cerca de cuarenta comisiones han visto expoliadas sus pertenencias por parte de estos gamberros del tres al cuarto. Pero lo más grave sucedía en Picaña a tres días de la Cremá, cuando un buen grupo de estos niñatos de mierda se dedicaron a prender fuego a una de las fallas de la localidad, que en apenas una hora quedó completamente reducida a cenizas, mandando al traste el trabajo de todo un año de la comisión afectada y todos sus miembros. Así de guays, progres y libertadores se creen estos hijos de mala madre que no tienen ni media hostia porque son una puta panda de cobardes. Si tan valientes fueran no cometerían sus canalladas a las siete de la mañana cuando casi todo el mundo está en su casa durmiendo una buena mona.

Que nadie piense que el vikingo macabro es un defensor a ultranza del fallerismo y la incomodidad que traen estas fiestas a un lugar como Valencia. Sinceramente, los que deberíamos de protestar por estos largos festejos que nos dejan sin calles para circular, sin horas de sueño, sin forma humana de aparcar nuestros vehículos y sin un sinfín de comodidades más, somos los que, mientras el turista o el estudiante de turno está por ahí de juerga, andamos currando como burros, soportando atascos espectaculares y viéndonoslas negras para alcanzar con nuestro vehículo una zona cercana a nuestra casa o puesto de trabajo. Pero lo peor de todo es que nosotros, dentro de nuestro sentir democrático y amplia tolerancia al resto de mortales, nos callamos y llevamos nuestra cruz con dignidad, mientras estos perros sin correa y sin modales de ningún tipo van todo el puto día borrachos como cubas y encima, dentro de su hipocresía de mierda, se erigen en los luchadores antifallas. Lo único que sois es gilipollas profundos, cerdos de mierda.
 
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