lunes, 26 de octubre de 2009

Otro caso de justicia feminazi

Yo no hablo ni de gürteles, ni de movidas internas en los partidos ni de gilipuerteces y/o cortinas de humo que tienen como objetivo distraer la atención del débil populacho mientras el país se va a tomar por culo en caída libre. No, majos, yo hablo de los problemas reales de la gente, de lo que nos afecta e interesa a todos y no de esas sandeces que solamente sirven para lavar cerebros, desviar atenciones e intentar, a base de soltar mierda por la boca, perpetuar en la poltrona a un ejecutivo absolutamente inútil e incompetente que jamás será capaz de exponer sus propios logros para conseguir este fin. Básicamente porque no tiene logros, preguntemos a cualquier nazivotante del PSOE por qué a día de hoy todavía sigue rindiendo pleitesía a semejante pandilla de hijos de puta integrales. La respuesta será un "pues porque no le voy a votar al PP", que denota el cociente intelectual tan desarrollado de esta pandilla de excrementos humanos. Pues no, hijos míos, no, no le votéis al PP, ni a IU, ni a UPD, ni al Partido Comunista, ni a Democracia Nacional, ni a Perico de los Palotes. Vosotros seguid votando a vuestro caudillo loco hasta que pete el país entero y se os lleve por delante a vosotros también. Quizá después yo coja todas vuestras papeletas electorales, me limpie el culo con ellas y os las haga tragar a ver si pilláis una puta indigestión, malnacidos retrasados mentales.

El caso es que ayer conocí a Ricardo, un currante de toda la vida que parece que también ha entrado en el Plan Z. Aunque su caso va más allá. Volvemos a tratar en el blog la peligrosa moda feminista que el ejecutivo anormal, estúpido y perturbado de Zetaparo ha metido con calzador en la sociedad española con el único objetivo de joder por joder sin ningún tipo de justificación y arruinar las vidas de cuantos más hombres mejor. Ricardo estaba casado y tenía un hijo, de apenas seis años, una familia en principio de lo más normal. Todo iba como la seda hasta que a la zorra de su mujer le dio por liarse con un vividor, aunque bueno, esto tampoco es del todo extraño, pasa a menudo. Lo que no es de recibo es lo que sucedió a continuación gracias a las maravillosas leyes feminoides perturbadas y a una justicia que ya directamente en este país da asco, pero PUTO ASCO. Como os podéis imaginar, la zorresposa de Ricardo pidió el divorcio, pero ni se molestó en llegar a un acuerdo, directamente denunció a su marido y le llevó a los tribunales para quedarse con todas sus pertenencias y enviarle a la más completa miseria, convirtiéndole en un auténtico indigente. Aplaudid nazisociatas, aplaudid, que con estos casos son con los que os hacéis pajas mentales, hijos de puta enfermizos.

Curiosamente la casa conyugal era de Ricardo en propiedad, aunque eso al juez no le hizo temblar la mano lo más mínimo para asignársela por las buenas a la zorra y al nuevo maromo que se la trincaba. Como Ricardo no tiene más familia ni por supuesto veinte casas, directamente se ha quedado en la calle, y por supuesto, al entrar en el iluminado Plan Z creado por el lunático monclovita, está en paro y sin cobrar un duro. Para más inri, Ricardo no tiene derecho a ver a su hijo, NUNCA, pero por supuesto tiene que pasar una pensión alimenticia (y lo que no es alimenticio) que, evidentemente, no puede pagar porque no tiene ni para comer él mismo. Así que como nuestro amigo, según la justicia, es un DELINCUENTE PELIGROSO, que desatiende a su hijo y no cumple con sus obligaciones como padre zetapariano (esto es, pagar y joderse pero no tener derecho a ver a su vástago ni a decidir nada sobre su vida), pues ahora mismo está a la espera de que se ordene su ingreso en prisión. Plas, plas, plas, de verdad que es para aplaudir a las hordas feminazis de ZP y su gentuza, han conseguido lo que querían, convertir este país en un estercolero infecto y putrefacto. Se ve que les gusta tanto España que se la quieren quedar para ellos solos, porque la gente normal, hasta los cojones de tantas chaladuras e hijoputadas, nos largamos. Que os den por el culo, putos enfermos mentales.
 
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